miniaturadeimagen|Mahler en 1905 retratado por Friedrich Victor Spitzer. La Sinfonía n.º 6 en la menor, también conocida como Trágica, fue compuesta por Gustav Mahler entre 1903 y 1904, y revisada en 1906. A partir de la Sinfonía n.º 5, Mahler toma otra dirección renunciando no solo a la voz humana sino también a los programas destinados a facilitar la comprensión de sus obras. miniaturadeimagen|Maria Wörth Sekirn. Casa de composición de Mahler en Maiernigg miniaturadeimagen|Dobbiaco La sexta es la única entre todas las sinfonías de Mahler que termina de forma inequívocamente trágica. Mahler es, por supuesto, un compositor con claras connotaciones "trágicas", pero la mayor parte de sus sinfonías terminan de forma triunfante (nos 1, 2, 3, 5, 7 y 8) y otras terminan con un clima de alegría (n.º 4), tranquila resignación (n.º 9) o calma radiante (n.º 10). La conclusión trágica, incluso nihilista, de la n.º 6 es particularmente inesperada, ya que la obra fue compuesta en una etapa especialmente feliz de la vida de Mahler: se había casado con Alma Schindler en 1902, y durante el transcurso de la composición nació Anna, su segunda hija.

Quizás debido a su complejidad o a su carácter especialmente severo, rupturista y pesimista, la sexta no figura entre las sinfonías más populares de Mahler para el público en general. Sin embargo, es reconocida por muchos como una de sus mejores obras, y está considerada como una sinfonía que requiere un gran estudio por parte de los directores y de las orquestas. Alban Berg y Anton Webern la elogiaron tras la primera audición, para Berg era "la única Sexta, a pesar de la Pastoral" y Webern la dirigió en muchas ocasiones. miniaturadeimagen|Alma Mahler con Maria y Anna en 1905.

Historia

Composición miniaturadeimagen|Gustav y Alma Mahler en 1909. Se dispone de poca información sobre la composición de esta sinfonía. Compuesta entre 1903 y 1904 y denominada Trágica tras su estreno (aunque Mahler nunca la llamó así), se puede pensar que se trata de una representación pesimista de la lucha desesperada del hombre con su destino, quizá con la muerte.

Los tres golpes de martillo que se oyen en el Finale representaban para el compositor y Alma, su esposa, una ominosa señal premonitoria de las tragedias que vendrían. De hecho, a partir de la época de composición de la obra, Mahler sufrió tres golpes terribles: la muerte de su hija María a la edad de cuatro años; su dimisión forzada de la Ópera de Viena; el diagnóstico de una enfermedad cardiaca incurable.

Mahler comienza a revisar la obra cuando apenas la ha acabado. Por superstición suprime el último golpe de martillo del último movimiento. Algunos directores de orquesta lo restablecerán.

En julio de 1904 en Maiernigg, Carintia, Mahler decide acabar esta sexta sinfonía. Para encontrar inspiración emprende una excursión de dos días a Dobbiaco y a Misurina, en los Dolomitas. El 11 de julio escribe a Alma una tarjeta postal en la que comenta los proyectos del segundo y tercer movimiento. Estos dos movimientos y también el primero habían sido compuestos en 1903, ya solo quedaba el Finale por escribir. Según Alma, tan pronto como la sinfonía estuvo terminada, Mahler vino a buscarla y afirmó que la obra era lo que más profundo que había salido de su alma, la más personal de todas las obras que brotaron directamente de su corazón.

Estreno El estreno de la sinfonía tuvo lugar el 27 de mayo de 1906 en la Saalbau de Essen como punto culminante del Tonkünstlerfest de la Asociación General de Música Alemana. Tocó la Filarmónica de Essen, combinada con la Orquesta Sinfónica de Utrecht, dirigidas por el compositor. Aparte del estreno mundial, Mahler realizó solo otras dos interpretaciones de la obra: en Múnich el 8 de noviembre de 1906 y por última vez en Viena el 4 de enero de 1907. Esta actuación es la única en la que el sobrenombre de “Sinfonía trágica”, que es común hoy en día, estaba en el programa. Aunque Mahler probablemente no usó este título él mismo, aceptó la mención del nombre en el programa de esta actuación. Sin embargo, Mahler nunca incluyó esta designación en las partituras impresas, razón por la cual el nombre no debería usarse oficialmente.

Instrumentación

4 flautas (3ª y 4ª doblando Flautín), flautín (solo en el último movimiento); 4 oboes (3º y 4º doblando Corno inglés), corno inglés (solo en el último movimiento); 4 clarinetes (4º doblando a Clarinete en Mi bemol) y Clarinete bajo. 4 fagotes (4º solo en el último movimiento) y contrafagot; 8 trompas; 6 trompetas (5ª y 6ª solo en el último movimiento); 4 trombones (4º solo en el último movimiento); tuba.

glockenspiel, cencerros, xilófono; bombo, triángulo, caja, platillos, látigo, tam-tam, baqueta; martillo; 2/4 arpas. celesta. violines primeros y segundos; violas; violoncellos contrabajos

Dos de estos instrumentos no se habían utilizado jamás, hasta entonces, en una sinfonía: la celesta, que Mahler conoció en 1903, y el xilófono, que nunca volvería a utilizar. Podría interpretarse que los cencerros de vacas simbolizan la soledad del hombre en la naturaleza; el martillo, el destino; el xilófono, la risa del diablo; las graves campanas, un credo religioso. Sin embargo, Mahler se opuso a interpretaciones programáticas de la obra y mucho de lo que luego dijo su viuda parecen interpretaciones que no casan con los hechos.

En el caso del "martillo" (Hammerschlag) que se escucha hasta tres veces en el movimiento final, Mahler indica que su sonido debe ser un golpe corto y potente, pero no metálico. Esto constituye un problema para la interpretación de la obra, puesto que un martillo sin ninguna caja de resonancia sería difícilmente audible lejos del escenario. En la versión final de la obra, Mahler eliminó el tercer golpe de martillo, lo cual dice mucho de la importancia simbólica que el autor otorgaba a estos "golpes del destino". Actualmente se suele utilizar una gran caja hueca de madera, que se golpea con un gran martillo, también de madera. Alban Berg utilizó este instrumento en sus 3 Orchesterstücken, Op. 6.

Estructura y análisis La sinfonía consta de cuatro movimientos: I. Allegro energico, ma non troppo. Heftig, aber markig, en la menor II. Scherzo. Wuchtig, III. Andante moderato, en mi bemol mayor IV. Finale. Sostenuto – Allegro moderato – Allegro energico, en la menor

Con relación a las sinfonías anteriores, se puede pensar que se trata de una vuelta a la forma clásica en cuatro movimientos. Sin embargo al oír la obra impresionan las dimensiones del Finale que puede durar entre media hora y cuarenta minutos. Además, Mahler vaciló sobre el orden de los movimientos intermedios, el Andante y el Scherzo. Es dudoso que, como afirmó su viuda Alma, al final se decidiera a restablecer el orden inicial con el Scherzo antes de Andante.

I. Allegro, energico ma non troppo. Heftig, aber markig. El primer movimiento es un Allegro energico ma non troppo. Heftig, aber markig (Vehemente, pero conciso), en la tonalidad de la menor y en compás de 4/4. Es una marcha oscura y amenazante. Comienza con un ritmo resonante en las cuerdas inferiores, antes del cual se desarrolla una melodía de marcha. Esto se desarrolla a partir de una tríada de La menor, que se desarrolla a partir de un sonido de La mayor en combinación con un ritmo distintivo durante la transición al motivo secundario. Este motivo, a menudo denominado "motivo del destino", aparece, de manera velada, en todos los movimientos de la sinfonía (sobre todo en el primero y el cuarto). Un motivo similar a un coral en los instrumentos de madera, que recuerda a Bruckner, calma los acordes turbulentos. Después de esto, las cuerdas entonan un segundo tema inquieto, que se eleva a proporciones descomunales. Este tema probablemente representa un homenaje a su esposa Alma, probablemente Mahler se lo dedicó con las palabras: "Traté de capturarte en un tema, no sé si lo logré, tienes que aguantar". A continuación se repite casi palabra por palabra toda la exposición, lo que es inusual en Mahler. El ritmo de la marcha que comienza de nuevo introduce la sección de desarrollo, que, inusualmente, no se centra en los dos temas principales, sino en el ritmo del “motivo del destino”. En medio del desarrollo hay un paro musical y se escuchan cencerros de rebaño suavemente, como a la distancia, con acompañamiento de xilófono y suave viento de las maderas. Un idilio en medio del lúgubre movimiento de marcha. Motivos breves de la madera mantienen durante minutos la imagen del idilio natural. Sólo el retorno comedido del ritmo de marcha pone fin a la delicada inserción, que parece una pequeña isla idílica en medio de la acción embravecida. El ritmo martilleante se intensifica aún más en la recapitulación. En la conmovedora coda, el golpeteo de los timbales se acelera, conduciendo a un final relativamente abrupto después de un motivo igualmente acelerado del segundo tema.

II. Scherzo. Wuchtig

thumb|center|300px|Compases del 5 al 12 del Scherzo.

El segundo movimiento es un Scherzo. Wuchtig (Pesante), en compás ternario de 3/8. Mahler reanuda el combate con un espíritu de obstinada y desafiante determinación, con tresillos furtivos de las maderas e irrupciones ásperas de los metales. El Scherzo sigue inmediatamente el ritmo de marcha del primer movimiento en la menor, pero en compás de 3/8, lo que también puede interpretarse en relación con el "motivo del destino". Además, la clave habla por su posición en el segundo lugar de la sinfonía. Un tema escasamente articulado se despliega con gran inquietud sobre este ritmo. Un lento desvanecimiento de los golpes conduce a un trío que es rítmicamente más irregular e infinitamente más suave que el tema principal. El ritmo de la marcha suena de repente en los metales, lo que lleva al regreso del scherzo. A partir de ahí se desarrolla un tema nuevo, inquieto, parecido a una danza, que de repente es interrumpido una y otra vez por el ritmo de marcha. Sigue otro trío, similar al primero pero no una repetición. De repente, sigue un dramático acorde de tutti, que conduce a una parada inmediata, que es superada por motivos tentativos de las maderas, pero deja que el movimiento termine cautelosamente con algunos motivos amenazantes. Debido a sus bruscos trastornos y cambios de carácter, el movimiento se muestra muy inquieto y falto de continuidad.

Según Alma Mahler se trataría de la descripción de recuerdos de días de desorden de las dos niñas pequeñas que corretean sobre la arena. Pero la hija mayor de Mahler no había cumplido aún los dos años y la segunda no había nacido cuando Mahler compuso la obra.

III. Andante moderato

thumb|center|300px|Andante moderato.

El tercer movimiento es un Andante moderato en mi bemol mayor y en compás de 4/4. Podría entenderse como una evocación de un ambiente campestre que proporciona un refugio ansiado pero temporal contra la agitación de los movimientos anteriores. Es un rondó y en el primer episodio reaparecen los cencerros que evocarían la calma bienaventurada de la naturaleza.