353x353px|thumb|right|El Palacio de los Reyes de Navarra o Archivo Real y General de Navarra por su perfil norte y oeste. El Palacio de los Reyes de Navarra, que en la actualidad es un edificio que cumple la función de Archivo Real y General de Navarra, se encuentra en Pamplona, capital de Navarra (España). También se le ha conocido como Palacio de San Pedro o Palacio de la Navarrería.

Este edificio se inició como palacio de los Reyes en el . Tras la donación real, pasó a ser residencia episcopal. Tras la Conquista de Navarra en el pasó a ser la residencia de los Virreyes. Posteriormente, durante treinta años, la Capitanía General y luego Gobierno Militar hasta 1971. Tras un largo abandono durante el último cuarto del , fue reformado en el año 2003 por Rafael Moneo para convertirlo en el Archivo Real y General de Navarra.

Denominaciones Ha tenido varias denominaciones a lo largo de la historia, por ello seguidamente se realiza una datación de las mismas: De 1189 a 1841: Palacio de San Pedro, Palacio Real y Episcopal de San Pedro, Palacio Real. La denominación de San Pedro procede de la existencia de una iglesia con tal advocación en el patio de armas del lugar (donde actualmente se levanta la iglesia de san Fermín de Aldapa). También se le ha mencionado como Palacio de la Navarrería. Tras la conquista de Navarra por la Corona de Castilla se convirtió en el Palacio de los Virreyes. El episcopado de Pamplona trató a finales del recuperar la titularidad sin éxito. De 1841 a 1872: Palacio de Capitanía General de Navarra. De 1876 a 1971: Gobierno Militar. Trasladado al antiguo Cuartel General Moriones en la calle General Chinchilla. El edificio quedó abandonado, hasta 1979 en manos del Ejército y posteriormente bajo la posesión del Ayuntamiento de Pamplona y del Gobierno de Navarra. Desde el 2003: Archivo Real y General de Navarra.

Historia

Época medieval En este terreno, en un altozano de la ciudad de la Navarrería existía una prohibición de Alfonso el Batallador de construir en esa zona para proteger el burgo de San Cernin que estaba debajo, separada de la misma por un barranco. Sancho VI el Sabio en 1189 «concedió a la Navarrería el privilegio para su repoblación» obteniendo la respuesta vecinal que, «con permiso de la Iglesia, le regalaron aquel solar para que erigiese su residencia.» Así pues este rey revocó la decisión del Batallador y acordó con el obispo —que fue el señor de Pamplona hasta 1319—, el uso de este espacio para la construcción de un palacio real. Su construcción sería en un estilo protogótico y recibió inicialmente el nombre de "Palacio de San Pedro". El mismo tenía capilla, granero y bodega.

Este palacio sería hipotecado en 1198 por el rey Sancho VII al entonces obispo de Pamplona, García Ferrández, que daría lugar a numerosos pleitos posteriores y que, por ello, sería utilizado de forma conjunta por la corona y la sede episcopal. Así, cuando Teobaldo I llega a Pamplona en 1246, se encontró con el palacio ocupado por el obispo Pedro Ramírez de Piédrola, y tuvo que alojarse en los “palacios viejos”, junto a la capilla de Jesucristo, al lado del claustro catedralicio. Esto inició una tensión entre ambos poderes luchando por la posesión del palacio. Teobaldo I acusó al obispo Pedro Jiménez de Gazólaz de traidor y este, a cambio, le excomulgó, teniendo que huir a Navardún perteneciente a la Corona de Aragón, para evitar represalias, donde pasó tres años. El monarca tuvo que acercarse a Roma para solicitar el levantamiento de la excomunión. Este mismo obispo Gazólaz devolvió a Teobaldo II el Palacio, pero el papa Alejandro IV anuló esta restitución, continuando las diferencias.

En 1276 durante la guerra de la Navarrería, el Palacio sufrió daños de consideración, ya que desde su explanada los habitantes de la Navarrería habían atacado con catapultas al burgo de San Cernin

El papa Martín V dispuso se le entregara a Blanca I de Navarra el Palacio Real de San Pedro, ocupándolo desde entonces los reyes de Navarra hasta su conquista.

Época moderna Tras la anexión de Navarra pasó a ser lugar de residencia de los virreyes españoles, al parecer desde 1539. En 1590 hubo otro intento episcopal de conseguir el palacio, esta vez por parte del obispo de Pamplona Bernardo de Sandoval y Rojas, castellano, que puso un pleito a la Corona española, fracasando.

También se alojaron en él los reyes de España cuando visitaban la ciudad. Así lo hizo Felipe II en 1592, que según versiones quitó el escudo episcopal de la entrada y puso el escudo real que estaba en el castillo viejo, que es el que se ha mantenido hasta ahora.

En 1646 Felipe IV visitó Pamplona y se alojó aquí. Felipe V estuvo en 1706. La estructura del edificio se vio afectada por las explosiones del molino de la pólvora, situado cerca del actual Puente del Vergel, ocurridas en 1675 y en 1733. Ambas deflagaciones causaron numerosos y considerables daños en edificaciones por toda la ciudad, incluyendo este viejo palacio que fue reparado «sin atender a criterios estéticos.»

José Bonaparte en su retirada hacia Francia también pernoctó en el mismo.

Época contemporánea Con la supresión del virreinato en 1840 se convierte en residencia militar de los capitanes generales, hasta 1893, y de los gobernadores militares hasta 1971. Por esta razón que en este palacio estuvo hospedado como gobernador militar, desde febrero de 1936, Emilio Mola, figura primordial en los sucesos de 1936 que llevó al derrocamiento de la Segunda República con el fallido golpe de Estado que derivó en la guerra civil española. Esta función es la que llevó a conocerlo como Palacio de Capitanía o Gobierno Militar, denominaciones históricas que también ha tenido este edificio.265x265px|thumb|right|Entrada principal del Archivo Real y General de Navarra (antiguo Palacio de los Reyes de Navarra) en 2009.En 1976, estando abandonado fue declarado Monumento Histórico Artístico de carácter provincial. Mientras se realizaban estudios para proyectar su rehabilitación, el edificio sufrió de forma reiterada la agresión de los incendiarios intencionados, iniciándose los incendios en mayo de 1978 con periodicidad casi mensual y llegando a su cenit en octubre de 1983 en que durante quince días los bomberos tuvieron que acudir en 12 ocasiones.

Los arquitectos Manuel Iñíguez y Alberto Uztárroz entregaron en septiembre de 1987 un anteproyecto, por encargo del Gobierno de Navarra, en que el edificio se mantenía íntegramente como Museo de la Historia de Navarra. Posteriormente en 1993 se decidió destinarlo a Archivo Histórico de Navarra y para ello se contactó con el arquitecto Rafael Moneo para elaborar el proyecto definitivo. En 1994 se iniciaron las obras, derribando parte del edificio, algo que no se había contemplado en el anteproyecto. Así mismo se levantó una torre anexa de nueva planta donde está ubicado el archivo.

Indicaciones generales de la zona miniaturadeimagen|577x577px|Archivo Real y General de Navarra El Archivo Real y General de Navarra está ubicado en la Navarrería, el lugar más antiguamente poblado de Pamplona donde se levantaba la ciudad romana de Pompelo, y en la zona conocida como la Cuenca de Pamplona, en pleno corazón de las murallas defensivas de la ciudad.

El edificio se encuentra sobre el antiguo cerro de Pamplona, configurando el perfil característico de la ciudad asentada en una meseta. Está situado en la calle Dos de Mayo, a pocos metros del Museo de Navarra y del Convento de las Adoratrices. Justo enfrente del Archivo se encuentra la pintoresca Basílica de San Fermín de Aldapa ().

Pamplona está situada en el norte de la península ibérica, en el centro de la Cuenca de Pamplona. La ciudad se extiende a ambos lados del río Arga y también está atravesada por los ríos Elorz y Sadar. En general, el clima de Pamplona es relativamente templado, aunque debido a su ubicación en una zona de transición, presenta características algo singulares e inestables. Durante el verano, se registran algunos días muy calurosos con temperaturas que ocasionalmente superan los 39 °C. En invierno, la ciudad puede experimentar días muy fríos, con temperaturas que descienden hasta -15 °C en algunas zonas. Las precipitaciones son bastante regulares, apareciendo a menudo como tormentas o lluvias intensas. Las nevadas y las heladas se concentran mayormente entre finales de noviembre y marzo. Aunque predominan vientos suaves y calmados, pueden ocurrir ráfagas fuertes en determinados días. La zona donde se encuentra el edificio estudiado está particularmente expuesta debido a su elevación y su posición en el borde del centro histórico, junto a la antigua muralla defensiva.

Entre las elevaciones cercanas a la ciudad destaca el Monte San Cristóbal, también conocido como Ezcaba, situado aproximadamente a 10-12 kilómetros de la capital y visible desde el antiguo Palacio de los Reyes de Navarra. La dispersión de contaminantes es generalmente buena, aunque las concentraciones tienden a acumularse en el núcleo urbano. Sin embargo, los alrededores del caso de estudio no se ven afectados significativamente, gracias a las estrictas limitaciones del tráfico vehicular en el centro histórico. Los niveles de contaminación del aire permanecen por debajo de los umbrales recomendados por las últimas directivas de la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud. Por lo tanto, la calidad del aire en la zona puede considerarse de buena a moderada.

Arquitectura Románico miniaturadeimagen|347x347px|Sala protogótica en el sótano del edificio, lugar de exposiciones Probablemente el palacio fue erigido hacia 1189, aunque hay autores que adelantan esta fecha.

Parcialmente soterrado se encuentra una amplia estancia rectangular de 26,8 x 7,1 metros que corresponde a la primitiva construcción y llamada actualmente Sala Protogótica. Es la única sala histórica que se mantiene tras la remodelación. Sin necesidad de apoyarse en ménsulas. La cubierta es de crucería simple. En el muro norte presenta seis estrechas ventanas en derrame bastante profundo con arco de medio punto. El muro norte tiene amplios contrafuertes prismáticos que ocupan dos tercios de la altura total del muro, terminando en talud. El muro oeste tiene tres cuerpos de vanos adintelados distribuidos anárquicamente a lo largo del muro, y en la unión con el tejado canecillos. Este muro da a las huertas del Palacio.

Las salas del lado oeste, donde estaban los aposentos reales que conservaban en la planta baja un salón artesonado con decoración de hojas de roble de finales del que se deterioraron en los últimos años y que en la remodelación reciente ha sido eliminada.

Gótico y renacentista Se realizaron distintas ampliaciones en el ángulo nordeste y se rehízo una torre de planta, más ancha que las demás, que miraba a Santo Domingo. Se encuentran registradas las distintas obras de mejoras.

La planta baja presentaba un patio de 20 x 20 metros aproximadamente, porticado en dos de sus lados, con pilares de 6 metros que culminan en zapatas de madera labrada con motivos animales, con una galería cerrada superior del . En el centro había un aljibe. Estas zapatas fueron expoliadas, y el aljibe y la galería han sido eliminadas.

Existía también una escalera noble con arcos góticos del que estaban debajo de la misma, que en la nueva obra, todo ello ha sido eliminado.

Neoclásico y barroco A raíz de la visita de Felipe II se cambió el blasón de Navarra de la entrada por el de los Austrias, que se conserva en la actualidad.

Las torres medievales pudieron conservase hasta mediados del , basándose en la acuarela que Pierre Boller hizo del palacio entonces.

Un incendio en 1733 del molino de la pólvora parece que tuvo una importante repercusión en el palacio. En los siglos y se modificó significativamente su silueta, elevando los muros, desmochando torres y construyendo el ala este para fundición de cañones.

Contemporáneo