El anfiteatro de El Djem , también llamado coliseo de Thysdrus, está situado en la ciudad de El Djem, en el vilayato de Mahdía, en Túnez, la antigua ciudad de Thysdrus ubicada en la entonces provincia romana de África. Es el mayor anfiteatro romano de África y el cuarto del mundo, tras el Coliseo de Roma, el anfiteatro de Capua y el anfiteatro de Pozzuoli, y uno de los mejor conservados del norte de África. Es el monumento romano más conocido de Túnez y acoge cada año a unos 530000 visitantes.

Fue construido en 238 d. C. por el procónsul Gordiano, bajo el reinado del emperador Maximino el Tracio. Reemplazó a dos edificios del mismo tipo, cuyo estudio ha permitido analizar el origen de estas grandes construcciones destinadas al ocio. Probablemente fue escenario de combates de gladiadores, carreras de carros y otros juegos de circo, en especial exhibiciones de fieras y representaciones de cacerías de animales.

Sus dimensiones son de 147.9 metros de largo y 122 metros de ancho, la arena interior es una elipse de 64.5 por 38.8 metros y tenía capacidad para unos 35 000 espectadores.

A pesar de que una parte de sus piedras se utilizaron para construir la ciudad de El Djem, aún se conserva en muy buen estado. Se cree que se mantuvo intacto hasta el y que a partir de 1695, de acuerdo con la tradición árabe, se comenzó a demoler la fachada exterior. Todavía se conservan los fosos de los leones y un sistema muy elaborado de canalizaciones y cisternas para la recogida del agua de lluvia.

A veces recibe el nombre de Ksar de la Kahena, por la princesa bereber Kahena, que en el unió las tribus bereberes para frenar el avance de los invasores musulmanes. Vencida y perseguida, se refugió con sus seguidores en el anfiteatro, donde resistió durante cuatro años. Según la leyenda fue traicionada por su joven amante, que la apuñaló y envió su cabeza embalsamada al jefe del ejército árabe.

De acuerdo con el especialista Jean-Claude Golvin el edificio constituye, junto con otros ejemplos, el apogeo de este tipo de monumentos, «al final de una evolución arquitectónica que se extiende a lo largo de casi cuatro siglos». Sin embargo, según el arqueólogo e historiador Hédi Slim la situación de Thysdrus, con sus tres anfiteatros estudiados con métodos científicos, «parece única en el mundo».

El anfiteatro fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979.

Historia Edificios precedentes left|thumb|Vista aérea del anfiteatro. left|thumb|Vista general de la arena del emplazamiento de los antiguos anfiteatros. El anfiteatro actual es el tercer edificio de espectáculos construido en Thysdrus, una ciudad que fue próspera gracias al desarrollo de la olivicultura y al comercio. Es el mejor construido y conservado de todos, con una gran cantidad de vestigios que han permitido a los especialistas estudiar su evolución a lo largo del tiempo. El segundo anfiteatro, cuya existencia había sido ya intuida por Charles Tissot, fue excavado en la década de 1960, mientras que el primero fue sacado a la luz gracias a las campañas dirigidas por Hédi Slim a partir de 1973.

El primer edificio tenía una capacidad de 6000 espectadores y fue calificado como «rudimentario»,«embrionario» o «muy antiguo». Jean-Claude Golvin dató su origen en el , aunque habría sido abandonado a finales del mismo. Debió por lo tanto haber estado cerca de los edificios de la época republicana, los cuales se ubicaron adaptándose a la configuración del terreno. En efecto, el lugar escogido para su construcción, que había albergado sepulturas en la época prerromana, es el único relieve natural de la zona adecuado para levantar una edificación. El anfiteatro fue tallado en una colina de travertino sin el empleo de albañilería y con formas irregulares. Las gradas, en número limitado, fueron esculpidas en la roca y la cávea fue excavada. La arena tenía unas dimensiones de 49 metros de largo por 40 de ancho. Parece ser que el graderío se erosionó con bastante rapidez y fue reparado con ladrillos de barro sin cocer. La aparición del edificio pudo estar relacionada con el asentamiento en la ciudad de una comunidad italiana aficionada a los espectáculos, quizás de origen campano o etrusco, siendo ambas regiones el origen de los juegos en los anfiteatros.

thumb|Detalle de los restos del graderío compartimentado del segundo anfiteatro. El segundo edificio, que tenía una estructura maciza en sus líneas generales, se construyó a finales del o en el sobre la misma colina que su predecesor. Su contorno era más elíptico debido a un terraplén existente en la arena y al graderío del anfiteatro anterior. El terraplenado de la arena, de 2.50 metros de altura, permitió regularizar su forma. Las gradas tenían una capacidad total de 7000 espectadores. Eran de tamaño irregular y estaban delimitadas por compartimentos realizados con ladrillo, separadas por espacios a modo de corredor. Parece que hubo un total de 24 compartimentos, de los cuales se mantienen 16 en diverso estado de conservación. La arena tenía 60 metros de largo por 40 de ancho, siendo las dimensiones totales del edificio de 92 por 72 metros. Golvin describe también un palco y una capilla situados en el eje oeste. La construcción carecía de un aspecto estético, aunque sus importantes mejoras técnicas la hicieron más funcional.

Durante la época de la dinastía Severa, a principios del , la ciudad experimentó un gran crecimiento, debido a un floreciente comercio del aceite de oliva y del trigo y favorecido por su situación como cruce de rutas comerciales. El segundo anfiteatro se quedó insuficiente y se reemplazó por el edificio actual, más importante, construido sobre un terreno llano. Este modo de proceder se repitió en otras ciudades como Cartago, Nimes o Roma.

La construcción del anfiteatro estaría ligada a una manifestación de evergetismo de la élite de la ciudad. Sin embargo, para Hédi Slim su coste contrasta con la ausencia de restos epigráficos asociados con un evergetismo local, relacionado principalmente con la organización de los juegos. La edificación en una época posterior en el tiempo implicó una corrección en los problemas ocasionados por las edificaciones precedentes más allá de la funcionalidad, innovaciones que constituyeron asimismo un factor de longevidad.

Datación controvertida El anfiteatro, aunque figura entre los mejor conservados de su tipología, ha sido escasamente estudiado. Las investigaciones más recientes del monumento no han revelado ninguna inscripción que permita datar su construcción. Asimismo, las últimas excavaciones arqueológicas no han sacado a la luz ningún elemento en concreto, a excepción de unas vasijas de un tipo de cerámica fechada en la primera mitad del . Se ha considerado, de forma incierta (puesto que no ha sido corroborada por ningún elemento tangible), que el edificio habría sido construido en 238 d. C., el año de la Revolución contra el poder de Roma, o bajo el proconsulado de Gordiano, coronado emperador romano en abril del mismo año. Se estima generalmente como fecha de construcción entre 230 y 250, durante el periodo de la anarquía militar, aunque algunos estudios antiguos la han retrasado al reinado de la dinastía Antonina,Thomas Shaw, citado por es decir, a finales del Imperio.Henri Saladin, citado por

Sin embargo, el coste de la construcción en piedra tallada, así como la necesidad de un mayor número de asientos parece que situarían su construcción durante el apogeo de la ciudad, a finales del o inicios del , bajo la dinastía Severa. Alexandre Lézine, apoyado por Golvin, propuso un rango de datación más limitado, entre 230 y 238, quedando inconcluso a causa de los acontecimientos ocurridos en este último año. Por su parte, Hédi Slim cree que la obra fue finalizada.

Del final de la Edad Antigua a la Edad Media left|thumb|Tarjeta postal que muestra el anfiteatro hacia 1900 con los grandes terraplenes que rellenaban el interior del monumento. A pesar de que la ciudad fue sustituida poco a poco por Sufétula como capital económica de la región y que las rutas comerciales se fueron desviando de la localidad, Thysdrus continuó desempeñando un papel militar a raíz de la transformación del anfiteatro en fortaleza. Las excavaciones arqueológicas han fechado el abandono del edificio en la segunda mitad del , siendo la duración aproximada de su actividad de dos siglos.

thumb|Entrada al recinto. A partir de la época bizantina el anfiteatro se convirtió en fortificación y lugar de refugio, como quedó probado tras la derrota bizantina en la batalla de Sufétula en 647 contra las tropas árabes. La transformación consistió en el cegado de las arcadas situadas en la planta baja y la construcción de otras instalaciones, entre las que se encontraba una torre hallada en recientes excavaciones. El monumento es en ocasiones denominado el ksar de la Kahena, en honor a una princesa bereber del que reunió a las tribus para frenar el avance de los invasores musulmanes. Vencida y acorralada, se refugió con sus seguidores en el anfiteatro, donde resistió durante cuatro años. Según la leyenda fue traicionada por su joven amante, quien la apuñaló y envió su cabeza embalsamada al jefe del ejército árabe. El edificio fue citado por Abu Abdullah al-Bakri en el y por Tijani, donde se da a entender que ofrecía una protección eficaz, lo cual es incompatible con un estado en ruinas.

La desaparición del graderío y de los elementos de la última planta habría sido por lo tanto posterior y progresiva. La ruina del monumento trajo consigo un considerable depósito de escombros, de una altura variable entre 1.50 a tres o cuatro metros.

Edad Moderna y Edad Contemporánea left|thumb|El edificio representado en un grabado de 1843 que ilustra la visión romántica percibida durante mucho tiempo por los visitantes del monumento. A pesar de la destrucción parcial debido al uso de sus piedras para la construcción de la ciudad de El Djem, el tercer anfiteatro se conserva en condiciones excepcionales y se cree que permaneció completo hasta el . El viajero Victor Guérin relata que «hacia 1695, según la tradición árabe, se comenzó a demoler la fachada exterior, que hasta entonces se mantenía casi intacta».

thumb|Viajeros visitando el anfiteatro hacia 1910. Por estas fechas, el bey de Túnez reprimió una revuelta de origen fiscal. Sus cañones abrieron varios boquetes en el edificio para impedir que el lugar sirviera de refugio a la población local. Sin embargo, el sitio continuó siendo utilizado con este fin hasta mediados del durante una última rebelión. A raíz de los numerosos deterioros en el edificio los habitantes fueron extrayendo enormes cantidades de material de las ruinas.

El área recibió visitas desde el y sobre todo en el , intensificadas tras la puesta en marcha de una protección de los restos arqueológicos. Durante la primera mitad del se acometieron diversas restauraciones en la parte de la fachada destruida, así como la excavación de la arena y de los espacios subterráneos. El turismo se ha desarrollado durante el hasta llegar a unos 530000 visitantes al año en 2008, lo cual convierte al anfiteatro en el segundo lugar más visitado de Túnez.

Restauración left|upright=0.9|thumb|Vista del edificio en 1975, poco tiempo después del inicio de la campaña de estudio y restauración del monumento, dirigida por el Instituto nacional del patrimonio de Túnez (INAA).