thumb|280px|El HMS Argonaut navegando próximo al Peñón de Gibraltar en noviembre de 1942. La colonia de Gibraltar permitía a los británicos controlar el mar Mediterráneo y mantener separadas las flotas italianas y alemanas. La Operación Félix era el nombre de un plan de las Fuerzas Armadas de la Alemania Nazi, la Wehrmacht, para tomar Gibraltar durante la Segunda Guerra Mundial. Fue programado para el 10 de enero de 1941 pero nunca fue ejecutado debido al fracaso en las negociaciones de la Alemania nazi con la España franquista. Para realizarse la operación se requería la entrada efectiva de España en la guerra a favor de Alemania, pero aquella se mantuvo no beligerante.

Antecedentes

Después de la rendición de Francia a Alemania en junio de 1940, Hermann Göring aconsejó a Adolf Hitler ocupar España y el Norte de África antes de invadir Gran Bretaña. Ese mismo mes, antes de la firma del armisticio con Francia, Heinz Guderian también defendió la toma de la plaza de Gibraltar por su posición estratégica como base naval. Guderian llegó incluso a urgir a Hitler a posponer el armisticio hasta que pudiera atravesar España con dos divisiones Panzer, tomando Gibraltar, e invadiendo posteriormente las posesiones francesas en el Magreb. El general Alfred Jodl, jefe del OKW, presentó un plan a Hitler para aislar a Gran Bretaña de sus posesiones orientales (India, África Oriental y Australia) mediante la conquista de Gibraltar, el Norte de África y el Canal de Suez en vez de invadir las islas británicas. thumb|180px|Wilhelm Canaris, jefe de la Abwehr. El 1 de julio el almirante Wilhelm Canaris, jefe de la Abwehr, fue recibido por el general Franco, después de haberse entrevistado con los ministros de Asuntos Exteriores y del Aire. Canaris le comunicó que de momento Alemania no estaba interesada en la entrada de España en la guerra, pero le pidió que en caso de que Portugal se decantara del lado británico permitiera el paso de tropas alemanas por territorio español, e insinuó que estas tropas podrían recuperar Gibraltar. Franco no accedió, pero le dijo que esa acción la podría realizar el Ejército español si recibía artillería pesada y aviones de Alemania. Ese mismo día el general Franco se entrevistó con el embajador portugués para intentar convencerle de que Portugal abandonara su tradicional amistad con Gran Bretaña porque «Alemania tiene ganada la guerra. Lo máximo que Inglaterra puede hacer era durar un poco más con la esperanza de obtener mejores condiciones de paz que Francia». También alabó a Hitler, «un hombre extraordinario, moderado, sensible, lleno de humanidad y con grandes ideas». De hecho durante la primera semana de julio se desplegaron tropas españolas en la frontera portuguesa.

El 17 de julio el general Franco pronunció un discurso ante el Consejo Nacional de FET y de las JONS agresivamente imperialista y antisemita, salpicado con la retórica fascista y alabanzas a las «fantásticas victorias» de Hitler «en los campos de batalla de Europa», que fue muy elogiado por la prensa italiana y alemana —de hecho al día siguiente Hitler le concedió a Franco la condecoración más alta para un extranjero: la Gran Cruz de Oro de la Orden del Águila Alemana—. Durante el mismo reivindicó Gibraltar.

El 20 de julio Canaris volvió a España para reconocer el área de Gibraltar y trazar planes para un ataque al Peñón. Le acompañó el general Agustín Muñoz Grandes. El 2 de agosto entregó su informe al Oberkommando der Wehrmacht en el que decía que la operación era viable. El equipo de Canaris determinó que para la toma de Gibraltar sería necesario un asalto terrestre apoyado por combate aéreo, con al menos dos regimientos de infantería, tres batallones de ingenieros y 12 regimientos de artillería. El informe declaraba que sin un cañón pesado de asalto de 15 pulgadas no se podría tomar Gibraltar.

La resistencia británica en la batalla de Inglaterra hizo variar la opinión de Hitler y del Estado Mayor alemán sobre la posición de España en la guerra y el 2 de agosto von Ribbentrop comunicó a von Stohrer, embajador alemán en Madrid, que «lo que queremos conseguir ahora es la pronta entrada de España en la guerra». Pero tanto el informe de von Stohrer como el elaborado por el Alto Mando alemán eran muy pesimistas sobre la capacidad militar y económica española para sostener la guerra sin una abundante ayuda alemana en suministros, carburante, municiones y armas —«sin ayuda extranjera, España sólo podía sufragar una guerra de corta duración», concluía el informe del mando alemán—. Así pues, las elevadas peticiones que habían presentado los españoles en junio «no eran un invento para desalentar a los alemanes», como dijo la propaganda franquista a partir de 1945, sino que eran muy realistas: 400.000 toneladas de gasolina, 600.000 o 700.000 toneladas de trigo, 200.000 toneladas de carbón, 100.000 toneladas de diésel, 200.000 toneladas de petróleo, además de grandes cantidades de materias primas como algodón, caucho, pasta de madera, cáñamo, yute, etc.

El 8 de agosto el general Franco recibía al embajador alemán von Stohrer que portaba la petición expresa de Hitler de que España entrara en la guerra para hacer posible el ataque alemán a Gibraltar. Pero el dictador alegó que antes de dar ese paso era necesario que Alemania satisficiera las aspiraciones españolas en África y que suministrara las armas, municiones, alimentos, petróleo, etc. que España no recibiría a causa del bloqueo naval británico que se impondría en cuanto entrara en la guerra del lado de las potencias del Eje. El 15 de agosto Franco le escribía a Mussolini que entraría en la guerra «cuando se presente la ocasión favorable». Mussolini le contestó que si esperaba más de la cuenta podría quedarse fuera de las negociaciones que seguirían a la derrota de Gran Bretaña. La reacción de Franco a la respuesta del Duce fue convocar urgentemente al embajador italiano para decirle: «Como siempre el Duce es claro como el agua. Como siempre, dice lo esencial. Si ellas [las potencias occidentales] le hubieran escuchado, no estarían en la caótica situación en la que se encuentran».

El 23 de octubre de 1940 Franco y Hitler mantuvieron la histórica entrevista en Hendaya para intentar resolver los desacuerdos sobre las condiciones españolas para su entrada en la guerra del lado de las potencias del Eje. Sin embargo, después de siete horas de reunión Hitler siguió considerando desorbitadas las exigencias españolas: la devolución de Gibraltar (tras la derrota de Gran Bretaña); la cesión del Marruecos francés y de una parte de la Argelia francesa a España más el Camerún francés que se uniría a la colonia española de Guinea; el envío de suministros alemanes de alimentos, petróleo y armas para paliar la crítica situación económica y militar que padecía España. El único resultado de la entrevista fue la firma de un protocolo secreto en el que Franco se comprometía a entrar en la guerra en una fecha que él mismo determinaría y en el que Hitler garantizaba sólo vagamente que España recibiría «territorios en África».

En el libro Auge y caída del Tercer Reich, de William L. Shirer, se menciona que, según los «papeles del diplomático Galeazzo Ciano», existía un pequeño debate: quizás el dictador español exigía demasiado a Hitler para que España entrase en la operación, o si él actuaba deliberadamente fijando al dictador alemán el precio exageradamente alto. También, Wilhelm Canaris, que retransmitió secretamente la información a Franco sobre los planes alemanes, pudo haber convencido a Franco para que no aceptase las demandas de Hitler.

En mayo de 2012 el MI6 reveló unos documentos secretos en los que se daba a conocer que generales de Franco fueron sobornados para no entrar en la guerra.

Preparación y planificación

thumb|180px|Hitler asignó la operación a Walther von Reichenau (en la imagen) que a su vez dirigiría a dos cuerpos, uno con el objetivo de tomar Gibraltar y otro para cubrir los flancos. La desastrosa invasión de Grecia por Mussolini provocó que el Oberkommando der Wehrmacht planteara la necesidad del asalto de Gibraltar para cerrar el Mediterráneo a los británicos que estaban apoyando a los griegos. «Sólo entonces, por primera vez, Hitler estuvo lo bastante decidido por la entrada de España en la contienda como para forzar el paso y presionar a Franco».

El 12 de noviembre Hitler ordenó el inicio de los preparativos de la Operación Félix. Se trataba de la Directiva nº18 que establecía las «medidas políticas para inducir la pronta entrada de España en la guerra» y «el objetivo de la intervención alemana en la península ibérica (llamada Felix) era expulsar a los ingleses del Mediterráneo Occidental». También se menciona la posible invasión de Portugal (aliado histórico de Gran Bretaña) y la ocupación posible de las Azores y Madeira.

La misión consistía en introducir dos cuerpos alemanes en España atravesando los Pirineos. El primero de esos cuerpos, al mando del general Ludwig Kübler cruzaría la península ibérica y asaltaría Gibraltar, mientras que el otro, comandado por el general Rudolf Schmidt se dedicaría a asegurar los flancos. El apoyo aéreo vendría dado por un caza y dos bombarderos en picado. El máximo comandante de la misión fue a asignado al Mariscal de Campo Walther von Reichenau. El plan también contemplaba provisiones para ocupar las posesiones españolas en el Norte de África: Marruecos Español, Río de Oro y las Islas Canarias, cuyos puertos serían usados como bases para los u-boote alemanes.

El orden de batalla sería:

Cuerpo Expedicionario: General Rudolf Schmidt

16.º División de Infantería Motorizada (Valladolid) 16.º Panzer División (Cáceres) 3.º División Panzer SS Totenkopf (Sevilla)

49 Gebirgsarmeekorps o Cuerpo de Ejército de Montaña: General Ludwig Kübler

Regimiento de Infantería Grossdeutschland 98.º Regimiento de la 1.ª División de Montaña 26 Batallones de artillería media y pesada 3 Batallones de observación 3 Batallones de Ingenieros 2 Batallones de Nebelwerfer La División Brandeburgo (destacamento de 150 soldados) 150 pequeños vehículos de demolición Goliath operados por control remotoEscuadra, Alfonso and others,Operation Felix (Section: The German assault plan), www.discovergibraltar.com

El 14 de noviembre el embajador alemán le comunicaba a Serrano Suñer la invitación del Führer para que se entrevistara con él en Berchtesgaden. Franco reunió a los ministros militares que estudiaron un documento elaborado por el Estado Mayor de la Armada, del que formaba parte el capitán de navío Luis Carrero Blanco, en el que se señalaba la debilidad marítima española ante un bloqueo de la Royal Navy y los costes económicos de entrar en la guerra, por lo que se aconsejaba que no se emprendiera ninguna acción bélica contra Gibraltar mientras Gran Bretaña conservara el control del canal de Suez.

El 19 de noviembre se celebró la entrevista de Hitler y Serrano Suñer. El Führer le habló de la absoluta necesidad de «cerrar el Mediterráneo» a los británicos tomando Suez y Gibraltar para lo que era imprescindible que España entrara en la guerra y permitiera el paso de las tropas alemanas para atacar Gibraltar. Serrano Suñer le respondió que si Alemania no proporcionaba los suministros que se le habían pedido, España dependía de la buena voluntad de la Armada británica para conseguirlos, y además le recordó la vaguedad de lo acordado en el protocolo secreto de Hendaya respecto de las reivindicaciones españolas en el norte de África. Serrano Suñer regresó a Madrid donde el general Franco respaldó completamente su postura.

El 5 de diciembre, Hitler se reunió con el Alto Mando Alemán y decidió requerir el permiso de Franco para que las tropas alemanas atraviesen España. Se planeó que el General Jodl fuera a España a hacer los preparativos para el ataque tan pronto como Canaris consiguiera el acuerdo con el Generalísimo.