Ben-Hur (título original: , literalmente Ben-Hur: una historia de Cristo) es una novela del escritor estadounidense Lewis Wallace, publicada por primera vez , que relata la historia de un príncipe judío ficticio, Judá Ben-Hur, y sus peripecias en la época de Jesucristo, en un mundo en el que se gestaba una nueva fe.
Se considera que Ben-Hur es el libro cristiano más influyente del . En el año 1900 llegó a ser la novela más vendida en Estados Unidos, superando en ventas a La cabaña del Tio Tom (1852), de Harriet Beecher Stowe. Ben-Hur permaneció como la novela más vendida hasta la publicación de Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell, en 1936.
Se han hecho versiones teatrales y cinematográficas de la novela, siendo las dos películas más importantes las dirigidas por Fred Niblo en 1925, y William Wyler en 1959.
Argumento thumb|200px|Obra de teatro acerca de Ben-Hur.
La historia de Ben-Hur está dividida en ocho grandes partes y un epílogo, cada una con sus respectivos capítulos, en los que se explica la trama de manera cronológica.
Primera parte La primera parte describe los acontecimientos de la Natividad, enfocándose especialmente en los Reyes Magos del Oriente. En la escena de apertura, Baltazar, un egipcio, monta un camello que se detiene en un cierto punto del desierto, donde establece una tienda. Otros dos hombres llegan al mismo lugar al cabo de unas horas. Uno es Melchor, un indio, y el otro es Gaspar, un griego de Atenas.
Cada uno de los tres hombres cuenta su historia y comprenden que han sido reunidos por su objetivo común de buscar solución a los problemas que hay en el mundo. Tras mucho orar, se les promete que verán al hijo de Dios, el Salvador de los hombres.
Esa noche una estrella radiante brilla sobre la región y ellos lo toman como un signo de que deben marcharse. Siguen la estrella, que los conduce hacia la provincia de Judea.
La escena cambia a la Puerta Joppa de Jerusalén. Aquí, María y José viajan por el camino de Nazaret a Belén y se detienen en una posada en la entrada a la ciudad, donde el Sheik les informa que no hay ninguna habitación disponible debido a la gran afluencia de la gente.
María está embarazada y sus dolores aumentan. Aconsejados por el Sheik, se dirigen a una cueva sobre la ladera detrás de la posada, donde hay pesebres para alimentar a los animales. Una cueva particular tiene gran importancia histórica, ya que el mismo rey David había vivido allí en ciertos momentos de su vida. Aquí María y José, con algunos de sus amigos, se alojan, y Jesús nace en la cueva.
En las praderas a las afueras de la ciudad, un grupo de siete pastores vela a sus rebaños. Los ángeles del cielo les anuncian el nacimiento del Cristo. Los pastores se apresuran hacia la ciudad y entran en la cueva para adorar a Cristo. A continuación, esparcen las noticias del nacimiento del Cristo, logrando que muchas otras personas vengan a verlo.
Los Reyes Magos pronto llegan a Jerusalén y piden información sobre Cristo. Herodes el Grande se asombra al enterarse de la existencia de otro rey que desafiaría su poder, por lo que pide al Sanedrín que investiguen para él lo que indican las escrituras. El Sanedrín le comunica su interpretación de la profecía acerca del lugar de nacimiento de Cristo, declarándole que debía ser la ciudad de Belén. Los Reyes Magos se dirigen hacia allá, siguiendo a la estrella hasta encontrar a Cristo, a quien habían buscado desde hacía mucho tiempo.
El Espíritu Santo les advierte que no regresen con Herodes y que, en cambio, busquen a un comerciante árabe llamado Ilderim.
Segunda parte Judá Ben-Hur es el hijo de la rica y noble familia de Ben Hur que se encuentra establecida en Judea. En esa época, la provincia de Judea iba a recibir a un nuevo gobernador, Valerio Graco, quien estaba dispuesto a traer cambios a Jerusalén.
Judá se reencuentra con su mejor amigo de la infancia, Mesala, al que no había visto desde hacía cinco años. Mientras hablan de los recuerdos de su infancia, Judá se da cuenta de que Mesala ha cambiado: después de haber experimentado el ambiente de Roma, está convencido de la necesidad de luchar a favor del Imperio. Esta situación provoca una discusión entre ellos.
El nuevo gobernador llega a Jerusalén donde entra triunfante con sus soldados, paseando por sus calles. Mientras, Judá se encontraba en la terraza del palacio de los Ben Hur, junto a su hermana Tirza. Entonces, cuando Graco pasaba por la calle donde estaba el palacio de los Ben Hur, Judá se inclinó, apoyándose en una baldosa de la terraza que, para su desgracia, estaba suelta y ésta cae justo cuando Graco pasaba por allí, dándole en la cabeza; inmediatamente la gente en los otros balcones de las casas vecinas comienza a señalar a Judá y a llamarlo asesino, mientras Graco permanece en el suelo, siendo atendido por sus soldados.
Arriba, en la terraza, Judá trata de calmar a su hermana Tirza, diciéndole que había sido un accidente y que la elevada posición de la familia haría imposible el que fueran arrestados. Entonces, los soldados romanos derriban la puerta y comienzan a abrirse paso entre los criados, matándolos a todos y apresando a Judá.
El jefe de los soldados romanos se sorprende de que Judá sea tan joven y le ata las manos con cuerdas. Entonces, de entre los soldados, aparece Messala. Judá le ruega que interceda en favor de su hermana y su madre para salvarlas, pero Mesala finge no oírlo y se retira. Su madre y Tirza son llevadas a la prisión y él queda separado de ellas.
De este modo, Judá pasó de ser un aristócrata israelí a un prisionero de los romanos.
Al día siguiente, los soldados romanos pusieron un letrero a la puerta del palacio de los Ben Hur, que decía: "Esta casa es propiedad del emperador".
Al paso de Ben Hur por Nazaret, rumbo al castigo de las galeras, un joven de su edad, compadecido de su fatiga, le da de beber agua. Ninguno de los dos pronuncia una sola palabra pero Judá siente en el alma el peso impresionante de aquellos ojos bondadosos y enérgicos que lo ayudan a superar sus desgracias, ese joven era Jesús.
Tercera parte La narración pasa ahora a una escena en Italia, los buques piratas griegos han atacado barcos romanos para conseguir su botín en el mar Egeo, y se había ordenado que Sejanus Quinto Arrius tomara los buques de guerra para luchar contra los griegos.
Judá Ben Hur está a bordo de uno de los buques, al haber sido condenado a una vida de galeote de guerra. A diferencia de muchos otros, que a menudo murieron pronto en sus trabajos, él había sobrevivido a tres ásperos años, principalmente debido a su esperanza de unirse a una rebelión contra Roma.
Arrio organiza una audiencia privada con Ben-Hur, quien aparece en la cubierta y le relata su vida, despertando una gran admiración en Arrio.
Poco tiempo después, los piratas salen al encuentro de la embarcación y la abordan. Judá vuelve a su puesto y comienza a remar sin cadenas hasta que, estando la batalla perdida, se arroja al mar. Judá encuentra un tablón flotando en el agua y se aferra a él mientras contempla como la galera se hunde.
Arrio también sobrevive y los dos permanecen flotando hasta que aparece un barco romano. Tiempo después, Arrio derrota a los piratas y obtiene el grado de triunviro al tiempo que adopta a Ben-Hur y lo convierte en un ciudadano de Roma.
Cuarta parte Año más tarde, Arrio fallece y sus bienes pasan a Ben-Hur quien ha de trasladarse a Antioquía por asuntos de Estado. En el viaje, se entera de que un compañero de su padre, Simonides, vivió en una casa en esta ciudad, y que las posesiones de su padre se le había confiado a él. En consecuencia, decide visitar la casa para reclamarlas.
Tras relatar su historia, Simónides le exige más pruebas y su hija comienza a desarrollar un interés romántico por Ben-Hur. En ese momento, Judá no es capaz a aportar ninguna pero aprovecha para preguntar acerca del paradero de su hermana y de su madre. Desgraciadamente, no le es posible darle información al respecto por lo que Ben-Hur abandona la casa desconsolado.
Simonides decide poner al supuesto Ben-Hur a prueba, ordenando a Malluch, uno de sus sirvientes, que lo espíe. Malluch sigue a Ben-Hur hasta el famoso Jardín de Daphne, donde este se encuentra a Messala, al que ahora considera un traidor, entrenando para una carrera de cuadrigas.
Hasta los oídos de Ben-Hur llega el anuncio de uno de los agentes del Sheik Ilderim, que busca un aúriga para participar en el evento. Ben-Hur decide presentarse puesto que es una oportunidad para vengarse de Messala, derrotándolo en el arena.
Mientras tanto, Baltasar y su hija Iras están sentados en una fuente en el estadio. Messala en su carro le da una sacudida que destruye las velocidades en su dirección. Ben-Hur lo detiene, en la que se disculpa Messala. Baltasar da las gracias a Ben-Hur y se presenta con un regalo.
Ben-Hur se reúne en la tienda de Ilderim. Malluch sigue con él, ya lo largo de la manera en que hablan de Cristo y Malluch, que ha escuchado la historia de Baltasar, que se refiere. De repente, se dan cuenta de que el hombre que rescató en la fuente, Baltasar fue uno de los magos que vio al Cristo. Malluch vuelve a Simonides a su llegada, discuten todos juntos, y que la conclusión de que Ben-Hur es realmente quien dice ser, y que está de su lado en la lucha contra Roma.
Messala está en un comedor con unos amigos en el palacio al otro lado del río de la casa de Simonides. Mientras que en conversación con ellos, Messala se da cuenta de que Ben-Hur ha sobrevivido y vive en una casa romana y ha sido restaurado a su honor, y ahora lo amenaza con tomar venganza en él.
Mientras tanto Iras, la hija de Baltasar llega a la tienda Ilderim, saluda y empieza a hablar con Ben Hur y el Sheik. Hablan de Cristo, y cómo debe haber sido preparada para entrar en el ministerio público ya que se estaba aproximando a la edad de treinta. En otra historia, Ben-Hur parece estar teniendo un interés en la hermosa Iras.
Quinta parte Messala envía una carta a Valerio Graco informándole de que Ben-Hur está vivo y bien. Sin embargo, el jeque Ilderim, que actualmente está viendo Ben-Hur la formación de los caballos, recibe la carta de un agente que interceptó el correo como la ejecución se pasa por su territorio.
Ben-Hur parece ser la persona adecuada para impulsar los caballos, para que tome en ese viaje que el jeque Ilderim está impresionado. Sin embargo, el jeque informes urgentes que tiene noticias de él. Se abre la carta interceptada, y Ben-Hur comienza su lectura. Él se enfada cuando se encuentra una referencia en la carta que parece indicar que su familia había muerto en una celda de la Fortaleza Antonia. A continuación, se sorprendió y horrorizó cuando se da cuenta de Messala sabía mucho sobre él y su paradero. Resultó que Messala había enviado espías a la tienda haciéndose pasar por personas que quieren ser contratados como conductores del carro.
La puerta se abre, y Simonides, Malluch, y Esther entran. En este punto hay una breve nota en la historia que Ben-Hur también es atraído a Esther.
Que para conversar un rato, y ofrece Simonides Ben-Hur 673 talentos: 120 talentos en efectivo, y 553 más en el talento de propiedad. Esta fue la fortuna acumulada de los negocios de su padre. El humilde Ben-Hur, sin embargo, sólo acepta el dinero, quedando el resto para el mercado para usar en su propia disposición.
Su siguiente tema de debate es la entrada de Cristo. Se refieren a las profecías de la Tanakh, y comenzar a debatir acerca de la naturaleza de la promesa de Cristo. Finalmente, llegan a un acuerdo de que cada uno haga su parte para luchar por el Cristo, a quien consideran un salvador político de la autoridad romana.