miniaturadeimagen|«Renacimiento» de Gustavo Arias Murueta. La Generación de la Ruptura es el nombre que recibió el conjunto de artistas mexicanos y extranjeros radicados en México que, en la década de los 50, comenzaron a reaccionar contra lo que percibían como los valores gastados de la Escuela Mexicana de Pintura. Algunos de sus mayores exponentes fueron Manuel Felguérez, Lilia Carrillo, Pedro Coronel, Juan Soriano y Beatriz Zamora.
A diferencia de sus predecesores, que centraban su arte en ideas nacionalistas, izquierdista y revolucionaria desde el estallido de la revolución mexicana en 1910, la Generación de la Ruptura incorporó valores más cosmopolitas, abstractos y apolíticos en su trabajo, buscando expandir su temática y su estilo más allá de los límites impuestos por el muralismo y sus ramificaciones. El movimiento ocurrió de modo espontáneo, no era deliberado y las relaciones entre sus miembros fueron informales.
Su nombre provino del título de la muestra Ruptura 1952-1965, ocurrida en el Museo de Arte Carrillo Gil en el año 1988. La elección del término "ruptura" para nombrar esta etapa artística causó polémica desde el inicio y su pertinencia se discute aún en la actualidad. Por su parte, la crítica de arte Teresa del Conde declaró en una de sus publicaciones haber acuñado el nombre.Teresa del Conde, Derroteros. Manuel Felguérez, México, CNCA, 2009, p. 141.
Contexto histórico En 1956, el manifiesto "La cortina del nopal", atribuida a José Luis Cuevas, escrita por José Gómez Sicre y publicada en el suplemento cultural del periódico Novedades,criticó la política cultural del gobierno mexicano que, después de 30 años, seguía favoreciendo al arte nacionalista. A través de un cuento, se expone de manera irónica las imposiciones artísticas del Estado Mexicano sobre los jóvenes artistas, quienes debían renunciar a sus intereses vanguardistas para adoptar el estilo de muralistas, como José Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y demás. Cuevas y Gómez Sicre señalaron que estas prácticas eran una especie de “cortina del nopal” que impedía a artistas jóvenes saber lo que sucedía en la escena artística internacional y participar en ella.
El término se consolidó a raíz de la exposición Ruptura 1952–1965, organizada en 1988 en el Museo de Arte Carrillo Gil, que revisó la obra de una generación de artistas que se distanció del muralismo hegemónico.Catálogo de la exposición Ruptura 1952–1965, Museo de Arte Carrillo Gil, 1988.Para acompañar la muestra, Manuel Felguérez realizó un texto enfocado en resaltar la historia del movimiento, que describió como un proceso lento que inició antes de 1956 pero que, a partir de esa fecha, se puede considerar como el inicio del arte abstracto en México. Asimismo, se complementa con otros movimientos artísticos independientes en el país, incluyendo la creación del grupo Poesía en Voz Alta, enfocado en revolucionar el teatro, el inicio de la carrera de Artes Plásticas en la Universidad Iberoamericana por Mathias Goeritz, y la inauguración de la Galería de Antonio Souza.
La crítica de arte Teresa del Conde señaló que, más que un grupo cohesionado, se trató de trayectorias individuales que compartieron un rechazo a los valores nacionalistas de la Escuela Mexicana de Pintura.Teresa del Conde, Derroteros. Manuel Felguérez, CNCA, 2009.Según estudios posteriores, la Ruptura abrió paso a la incorporación de lenguajes internacionales —como la abstracción, el expresionismo o el ensamblaje— en diálogo con las transformaciones sociales y culturales de México en las décadas de 1950 y 1960.
Miembros Entre los artistas agrupados bajo este apelativo están Beatriz Zamora, Vicente Rojo Almazán, José Luis Cuevas, Roger von Gunten, Alberto Gironella, Vlady, Juan Soriano, Lilia Carrillo, Arnaldo Coen, Pedro Coronel, Enrique Echeverría, Manuel Felguérez, Fernando García Ponce, Brian Nissen, Gabriel Ramírez Aznar, Kazuya Sakai, Carlos Nakatani, Raúl Herrera, Gustavo Arias Murueta y José Luis Cuevas.
La Generación de la Ruptura tuvo interlocución con los modernistas solitarios Carlos Mérida, Rufino Tamayo, Günther Gerzo, Mathias Goeritz, Wolfgang Paalen, María Teresa Vieyra, Francisco Icaza, Gilberto Aceves Navarro y Francisco Toledo, que suelen ser considerados como integrantes de esta generación. Además, encontraron un defensor literario en la figura del escritor y periodista Juan García Ponce. En la opinión del arquitecto y escultor Fernando González Gortázar, también deberían de ser incluidas Ángela Gurría y Helen Escobedo dentro de esta corriente.
Movimientos en contraposición Diversos movimientos artísticos en la década de los años sesenta y setenta, unidos bajo el apelativo Los Grupos, surgieron en contraposición a la Generación de la Ruptura, al criticar su aversión a involucrarse en la política y considerarlos oficialistas.Villegas Morales, G. (2006). Los grupos de arte feminista en México. Repositorio digital de la Universidad Veracruzana, México.
Referencias
Enlaces externos
"La Ruptura: 1935 - 1955" "La Cortina del Nopal", en el archivo digital del International Center for the Arts of the Americas en el Museo de Bellas Artes de Houston.
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