La falacia mereológica es una expresión empleada en filosofía de la mente y filosofía de la neurociencia para designar el error de atribuir al cerebro o a alguna de sus partes predicados psicológicos que solo pueden atribuirse inteligiblemente al animal o a la persona como un todo. Ejemplos característicos serían afirmar literalmente que «el cerebro piensa», «el hemisferio cerebral decide» o «la corteza visual ve», en lugar de atribuir esas capacidades al organismo que piensa, decide o ve. El término deriva de la mereología, el estudio de las relaciones entre partes y todos. Sin embargo, Bennett y Hacker no sostienen que sea siempre incorrecto atribuir a una parte una propiedad que también corresponde al todo, sino que restringen su argumento a determinados predicados psicológicos cuya aplicación consideran propia de animales completos.
Formulación Maxwell Bennett y Peter Hacker denominan principio mereológico a la tesis según la cual los predicados psicológicos que se aplican únicamente a seres humanos u otros animales considerados como totalidades no pueden aplicarse inteligiblemente a sus partes corporales, incluido el cerebro. Aunque la actividad cerebral constituye una condición necesaria para numerosas capacidades psicológicas, de ello no se seguiría que el cerebro sea el sujeto de tales capacidades. Según esta posición, la neurociencia puede explicar los mecanismos neuronales que hacen posible que una persona perciba, recuerde o decida, pero no debería describir literalmente al cerebro mismo como aquello que percibe, recuerda o decide.
Bennett y Hacker aplicaron esta crítica a explicaciones neurocientíficas de la percepción, la memoria, el pensamiento, las creencias, las emociones, la voluntad y la conciencia.
Fundamento filosófico La propuesta está influida por la filosofía tardía de Ludwig Wittgenstein. En las Investigaciones filosóficas, Wittgenstein sostuvo que predicados como «ver», «oír» o «ser consciente» se aplican paradigmáticamente a seres humanos vivos y a aquello que se comporta de manera semejante a ellos. Bennett y Hacker desarrollan esta idea mediante un análisis conceptual de los criterios que gobiernan el uso de los conceptos psicológicos.
En este sentido, la falacia mereológica se ha interpretado también como una forma de error categorial: el error no consistiría primariamente en formular una inferencia inválida, sino en aplicar un predicado a una entidad que, según las reglas conceptuales pertinentes, no puede ser su sujeto.
Se ha reconocido que la denominación no describe una falacia en el sentido lógico estricto, siendi en su lugar una predicación ilegítima. En todo caso, el término «falacia» se mantiene porque tales atribuciones pueden intervenir posteriormente en inferencias y explicaciones conceptualmente defectuosas. Por ello, la falacia mereológica tampoco debe confundirse con las tradicionales falacias de composición o de división.
Críticas y debate La propuesta ha generado una discusión acerca del lenguaje apropiado para las explicaciones neurocientíficas. Daniel Dennett cuestionó que los usos ordinarios de los términos psicológicos establezcan límites inalterables para su empleo científico. Desde su perspectiva, los avances empíricos pueden justificar que ciertos términos sean extendidos a procesos o sistemas subpersonales. John Searle, por su parte, objetó que Bennett y Hacker no distinguen adecuadamente entre los criterios empleados para atribuir un estado mental y las condiciones ontológicas que permiten que dicho estado exista. También cuestionó que la relación entre una persona y su cerebro pueda caracterizarse sin más como una relación entre un todo y una de sus partes.
Carrie Figdor ha desarrollado una crítica más amplia a la prohibición semántica defendida por Bennett y Hacker. En Pieces of Mind (2018) sostiene que algunas atribuciones psicológicas a sistemas neuronales pueden interpretarse literalmente y que los usos científicos pueden ampliar legítimamente el dominio de aplicación de los predicados psicológicos.
Hans-Johann Glock ha defendido el núcleo de la crítica de Bennett y Hacker frente a varias de estas objeciones, aunque considera engañosa la denominación «falacia» y rechaza algunas consecuencias más fuertes de su planteamiento, entre ellas la negación de que el cerebro pueda considerarse un órgano de la cognición.
Véase también
Mereología Error categorial Falacia de composición Falacia de división Filosofía de la mente Neurofilosofía Neurociencia cognitiva Problema mente-cuerpo
Referencias
Bibliografía
Categoría:Filosofía de la mente Categoría:Neurociencia