La Corte de Barcelona (1323), —también denominada muy frecuentemente como Cortes de Barcelona (1323)—, fue una convocatoria de la Corte General de Cataluña realizada por Jaime II y celebrada en Barcelona durante el verano de 1323. La convocatoria estaba directamente relacionada con los asuntos de Cerdeña y Córcega y con las necesidades militares y financieras derivadas de la conquista de Cerdeña, iniciada ese mismo año bajo el mando del infante Alfonso.
La reunión no logró adoptar una decisión conjunta de los tres brazos. Según el registro real, después de numerosas discusiones surgieron disensiones y divisiones entre los participantes y «nichil fuit actum concorditer», es decir, no se pudo hacer nada de manera acorde. Los asistentes fueron finalmente licenciados, se dio la reunión por terminada, pero posteriormente los representantes de las ciudades y villas reales concedieron al rey una ayuda de dos años destinada a la empresa sarda.
Contexto Jaime II había recibido del papa Bonifacio VIII en 1297 la investidura del reino de Cerdeña y Córcega, pero la conquista efectiva fue aplazada durante más de dos décadas. La campaña comenzó finalmente en 1323, dirigida por el infante Alfonso, y comportó un considerable esfuerzo financiero para la monarquía y los territorios de la Corona de Aragón.
Las necesidades financieras de la expedición llevaron a la Corona a recurrir tanto a sus recursos patrimoniales como a las aportaciones de sus súbditos. La historiografía ha señalado que las ayudas obtenidas de ciudades y villas fueron esenciales para sostener la campaña, aunque la recaudación del subsidio catalán de 1323 resultó más lenta y menos productiva de lo que el rey esperaba.
Convocatoria Jaime II ordenó la convocatoria de la Corte General el 29 de junio de 1323. El documento conservado en el Archivo de la Corona de Aragón indica expresamente que fue convocada para tratar el auxilio relacionado con la conquista de Cerdeña. Las cartas reales fijaron la reunión en Barcelona por la festividad de María Magdalena, el 22 de julio de 1323.
La convocatoria se dirigió a los miembros de los diferentes brazos de la Corte. Entre los eclesiásticos figuraban el arzobispo de Tarragona, varios obispos, abades y representantes de capítulos catedralicios; también fueron convocados nobles y caballeros; así como los representantes de ciudades y villas del dominio real.
Entre las poblaciones convocadas o representadas estaban Barcelona, Lérida, Tortosa, Tarragona, Gerona, Vic y Manresa, y las villas de Villafranca del Panadés, Cervera, Tárrega, Montblanch, Berga, Besalú y Torroella de Montgrí. La documentación conservada identifica también varios de los síndicos enviados por estas comunidades.
Desarrollo La cuestión central sometida a la Corte era la obtención de ayuda para la empresa de Cerdeña y Córcega. El propio encabezamiento del registro real describe la reunión como una corte general convocada en Barcelona «pro negociis Sardinie et Corsice», lo que vincula directamente a la asamblea con la política mediterránea de Jaime II.
Sin embargo, las negociaciones no condujeron a un acuerdo general. La fuente oficial señala que, a pesar de que la cuestión fue discutida extensamente, surgieron disensiones y divisiones entre quienes habían acudido a la Corte. Como consecuencia, no se tomó ninguna decisión concordada por el conjunto de la asamblea y el rey autorizó a los participantes a marcharse.
Esto no impidió que los síndicos y procuradores de las ciudades y villas reales llegaran posteriormente a un acuerdo con Jaime II. El brazo real concedió una ayuda destinada a la conquista de Cerdeña que debía tener una duración de dos años.
El donativo El donativo concedido por el brazo real debía recaudar mediante impuesto directo. El sistema establecía una tasa personal por habitante y otra calculada sobre los bienes muebles e inmuebles. La documentación definitiva de la ayuda está fechada el 3 de noviembre de 1323 y se conserva en varios testimonios, entre ellos un pergamino del Archivo Histórico Comarcal de Tárrega y copias en los registros de la Cancillería real y del Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona. La recaudación no produjo, sin embargo, los resultados esperados. Pere Ortí señala que este tipo de donativo tenía el inconveniente de que la Corona desconocía de antemano la cantidad que finalmente obtendría y debía esperar a que el impuesto fuera efectivamente recaudado. En el caso de 1323 los ingresos fueron inferiores a los previstos y llegaron con retraso, lo que provocó quejas del propio Jaime II.
Para administrar la ayuda se creó una comisión temporal dependiente de los estamentos, uno de los precedentes de las posteriores diputaciones del General. Este tipo de organismos ya había sido utilizado en otras cortes y volvió a aparecer en 1323, pero tenía todavía un carácter temporal y desaparecía después de haber cumplido su función recaudatoria. La recaudación mantuvo dos centros administrativos, uno en Barcelona y otro en Lérida. El dinero debía ser custodiado en los conventos dominicanos de estas dos ciudades, mientras que la rendición de cuentas se haría en Manresa, situada aproximadamente a medio camino entre ambas. Este sistema seguía en parte el modelo empleado en ayudas anteriores de finales del siglo XIII.
Estas comisiones de 1292, 1300 y 1323 son consideradas antecedentes de la Diputación del General de Cataluña, pero no constituían todavía una institución permanente. La continuidad orgánica de la Diputación suele situarse a partir de la Corte de Cervera (1359), cuando el organismo encargado de gestionar el donativo adquirió una estructura más estable.
Importancia La Corte de Barcelona de 1323 es especialmente significativa para el estudio del desarrollo de la fiscalidad pública catalana. El donativo muestra el proceso por el que las demandas extraordinarias de la realeza, especialmente las relacionadas con la expansión mediterránea, contribuyeron a crear mecanismos propios de recaudación y administración controlados por los estamentos y comunidades urbanas.
Al mismo tiempo, la reunión evidencia los límites del acuerdo entre rey y estamentos: la Corte General no logró adoptar una posición común sobre el auxilio solicitado, siendo exclusivamente el brazo real el que acabó comprometiéndose con un subsidio. Por este motivo, es necesario distinguir entre el fracaso de la negociación conjunta de los tres brazos y el acuerdo fiscal posterior alcanzado con las ciudades y villas reales.
Referencias
Notas
Barcelona (1323) 1323 Categoría:Historia de Barcelona Categoría:1323