El combate de Cangallo fue un enfrentamiento bélico ocurrido en la localidad homónima en una de las área que hoy conforman el distrito de Chiguata. Esta batalla sucedió directamente al combate de Miraflores, aconteciendo tan solo tres días después del antes mencionado. Aquí se enfrentaron las tropas del general Domingo Nieto y Miguel de San Román en el marco de la Guerra civil peruana de 1834. Dando como vencedor a este último, lo que propició que las tropas bermudistas pudieran ocupar la ciudad hasta el fin de la contienda tras el Abrazo de Maquinhuayo.
Antecedentes Tras la derrota de San Román en el combate de Miraflores, este optó por refugiarse en las alturas de Cangallo, actual distrito de Chiguata, dónde solicitó una reunión con Nieto para negociar los términos de un posible cambio de bando. Debido a esta buena voluntad, el militar orbegosista accedió a enviar diversas provisiones a las tropas de San Román en un gesto de buena voluntad. No obstante, a pesar de los intentos, las negociaciones no tuvieron un desenlace favorable para la causa gubernamental y nuevamente los comandantes de sus respectivos ejércitos decidirían enfrentarse.
El combate El combate dio inicio el 5 de abril, tres días tras el de Miraflores, dónde en un primer momento San Román contaba con la ventaja al haberse establecido en las posiciones más ventajosas de la localidad. No obstante, tras un ataque de Nieto el combate dio media vuelta y en percepción del comandante bermudista, cambio a favor de las fuerzas gubernamentales. Viéndose derrotado, este huyó y cuando consideró estaba en una posición segura se dirigió a entablar contacto con Bermúdez para comunicarle el supuesto resultado de la batalla. En contraposición a esto se encontraba el coronel español Bernardo Escudero, quien tomó el mando de las tropas bermudistas restantes y tras animarlos, ordenó un contraataque contra las posiciones orbegosistas. Este ataque tomó por sorpresa a los hombres de Nieto y les obligó a replegarse. Nieto consideró que no había nada que hacer y tras este resultado se decidió por dar terminada la batalla y retirarse. Esto permitió que las tropas de Bermúdez pudieran ocupar la ciudad.
Consecuencias Tras la derrota de Nieto, este tuvo que abandonar Arequipa en rumbo hacia Tacna, al mismo tiempo que ordenaba a Ramón Castilla el dirigir su caballería a dicha ciudad y a Moquegua. Ya en Tacna, él buscaría apoyo externo. Mandaría al coronel Manuel de la Guarda y su ayudante Vigil a Bolivia, dónde debían contactarse con Pedro Antonio de la Torre, ministro boliviano, para solicitar la intervención de Andrés de Santa Cruz en el conflicto. Finalizada esta encomienda, Domingo Nieto abandonaría Tacna (que sería prontamente ocupada por Agustín Gamarra) y partiría hacia Arica por mar. Aquí se atrincheraría y haría contacto con el coronel Escudero, que fue enviado en representación de Gamarra como encargado de negociar la rendición de Nieto, quien para ese momento se encontraba atrincherado en Arica. Aquí se le ofreció que él pueda quedar como jefe de los departamentos federados del sur, una nueva entidad política que conformarían los departamentos de Ayacucho, Cusco, Puno y Arequipa bajo garantía de Santa Cruz. El proyecto también planteaba confederar el territorio peruano-boliviano en tres entidades: Estado de Bolivia, Estado Centro y Estado Norte. A pesar de la tentativa oferta, los representantes que Nieto había enviado a negociar en su lugar se negaron a la misma, y en su lugar comunicaron que no aceptarían otra propuesta que fuese la rendición completa y sin condiciones de Gamarra ante Orbegoso.
Por otra parte, la conocida como Doña Pancha, mujer de Agustín Gamarra, llegaría a Arequipa tiempo después, tras la huida de la capital en el fallido intento bermudista de tomarla. Permanecería aquí hasta que el Abrazo de Maquinhuayo pondría fin a la guerra, lo que exaltaría el clamor popular en la ciudad obligando a las principales figuras bermudistas residentes en la misma a exiliarse del país, entre los que se encontraban el coronel Escudero, encargado de supervisar la ocupación de la Ciudad Blanca, y doña Francisca. Por su parte, San Román huiría hacia Puno y luego a Bolivia.
Bibliografía
Categoría:Conflictos en 1834