Angel Rafael Bautista Grandinetti Grandinetti, también llamado artísticamente Enzo Grandinetti (Italia – cercanías de Chillán, Chile, 1969) fue un conductor acrobático y especialista de riesgo italiano radicado en Argentina, conocido principalmente por su participación y posterior liderazgo de Rompecoches, compañía itinerante también presentada como Auto Red Devil's, Suicidas del Volante y Circo de la Muerte. Durante la década de 1960 fue una de las principales figuras públicas del conjunto y, tras la muerte de su fundador Alberto Rojo, «Al Red», asumió su conducción.

La prensa sudamericana lo presentó repetidamente como capitán y ejecutante de algunas de las pruebas de mayor riesgo de la compañía. En enero de 1968, La Nación de Santiago anunció las funciones de Los Suicidas del Volante en el Estadio Santa Laura señalando que los seis pilotos estaban «capitaneados por el “as italiano” Enzo Grandinetti». Otra crónica chilena de ese mismo mes lo describía, a los 46 años, como capitán y «estrella del conjunto», responsable de las maniobras que requerían mayor «sangre fría, serenidad, visión y extrema pericia en el manejo».

Entre sus números característicos se encontraba el Gran Salto, en el que lanzaba un automóvil de una rampa a otra. Una fotografía de prensa tomada durante la gira chilena de 1968 identifica expresamente al vehículo suspendido en el aire como «el coche número uno, de Enzo Grandinetti».

Biografía

Antecedentes y llegada a Argentina

Los perfiles periodísticos publicados durante su carrera presentaban a Grandinetti como veterano de la Segunda Guerra Mundial y antiguo piloto de aviación. Una entrevista argentina lo describía simplemente como «ex piloto durante la guerra» y recogía su afirmación de que había conocido a Al Red en Estados Unidos antes de incorporarse a su equipo: «Me gusta el peligro y lo afronto como cualquier otra profesión».

Otros artículos desarrollaron mucho más ese pasado. Un perfil en italiano dedicado específicamente a Grandinetti apareció con el título «Enzo Grandinetti, due Medaglie al Valor Militare è uno dei famosi Diavoli Rossi» y lo presentó como un italiano condecorado dos veces por valor militar antes de su etapa como integrante de los Red Devils.

La revista peruana Estampa, del diario Expreso, publicó posteriormente una versión todavía más extensa de su biografía. Lo caracterizó como exjefe de unidades motorizadas del Ejército italiano y luego piloto de combate, relató su captura durante la guerra y una evasión de un campo de prisioneros y situó su radicación en Argentina en 1949. Según ese mismo reportaje, siete años después se incorporó al Circo de la Muerte, donde era ya presentado como «la estrella indiscutible y el imán del espectáculo». Debido al carácter periodístico y promocional de algunas de estas reconstrucciones, los detalles de su trayectoria militar proceden fundamentalmente de perfiles publicados durante su vida.

Incorporación a Rompecoches miniatura|izquierda|Grandinetti al volante del coche número principal del espectáculo, al fondo los Tonys. Grandinetti se integró al grupo que dirigía el argentino Alberto Rojo, conocido como Al Red. A comienzos de la década de 1960 la prensa argentina lo identificaba como el único italiano de una formación compuesta también por Al Red, Willy Turner, Luiggi Battello y George Clautier. Una nota previa a actuaciones en Ferro Carril Oeste destacaba por separado a Grandinetti bajo el título «Temeridad», señalando que su conducción prometía «poner los pelos de punta a los espectadores» y elogiando su audacia y pericia.

Otro artículo que anunciaba una temporada de Auto Red Devils en Ferro Carril Oeste describía al conjunto como formado por «cuatro argentinos y un italiano» y volvía a presentar a Grandinetti como antiguo piloto de aviación durante la Segunda Guerra Mundial. La compañía ofrecía entonces alrededor de dos horas de choques, vuelcos, saltos, fuego y conducción sobre dos ruedas, utilizando para varias de las pruebas Ford Falcon de fabricación argentina.

El programa oficial de Rompecoches colocaba a Grandinetti y Willy Turner como las dos «figuras estelares» del conjunto. En ese material, Grandinetti aparecía definido como un italiano que había trasladado el riesgo de la aviación de guerra a una actividad en la que se combinaban aventura, dominio de la máquina y peligro. El mismo programa describía un régimen físico para pilotos y mecánicos que incluía gimnasia, pesas, natación, dieta y descanso, y organizaba cada presentación como una secuencia de veinte números que iba desde ejercicios de precisión hasta fuego, vuelcos, motocicletas, Stock-Car y el salto final de automóvil entre rampas.

Capitán de la compañía

miniatura|derecha|Integrantes de Rompecoches durante la década de 1960.

La muerte de Al Red produjo un cambio en la dirección del espectáculo. Una crónica retrospectiva publicada con motivo del fallecimiento de Grandinetti relató que, al quedar la compañía sin su fundador, fue él quien ocupó su lugar al frente de la troupe. El artículo mencionaba entonces a Willy Turner, Carlos Fuentes, Hugo Rey y Marly da Silva entre los integrantes que continuaron actuando bajo su conducción.

Su liderazgo aparece confirmado por fuentes de distintos países. Estampa identificó a Grandinetti y Turner como «capitanes de pista» durante la visita del Circo de la Muerte a Perú, mientras que en Chile Grandinetti fue presentado directamente como capitán de Los Suicidas del Volante. En otra entrevista chilena, titulada «Al borde del suicidio», tenía 46 años, estaba casado y era padre de tres hijos; allí afirmaba llevar alrededor de quince años en el oficio y haber superado el millar de presentaciones. La misma nota lo mostraba hablando de las pruebas en términos técnicos, subrayando la necesidad de controlar el automóvil y mantener serenidad durante cada maniobra.

La autoridad del capitán no se limitaba a la pista. En una crónica gráfica chilena sobre las pruebas de fuego se citaba a Grandinetti explicando que los cinco tonys o payasos que acompañaban al equipo tenían una función precisa dentro de la puesta en escena: reducir la tensión del público entre las maniobras de mayor peligro.

El Gran Salto

miniatura|izquierda|El coche número 1 de Grandinetti durante un salto de rampa a rampa en el Estadio Santa Laura.

Una de las pruebas más asociadas con Grandinetti fue el Gran Salto. La maniobra consistía en acelerar un automóvil hacia una rampa, abandonar completamente el suelo y aterrizar sobre una segunda estructura alineada a cierta distancia. El programa de la compañía describía una versión de la prueba realizada a unos 90 kilómetros por hora, con rampas de aproximadamente 1,80 metros de altura y un vuelo de varias decenas de metros.

En el reportaje peruano de Estampa, Grandinetti aparecía respondiendo específicamente sobre la experiencia de «volar» entre las rampas durante la ejecución del salto. La publicación atribuía a la maniobra una distancia cercana a los quince metros y la situaba entre sus números personales más característicos. La cobertura chilena permite identificar además el vehículo utilizado: un epígrafe de enero de 1968 describe el automóvil suspendido sobre la pista como «el coche número uno, de Enzo Grandinetti» y recuerda que en una prueba semejante había muerto anteriormente uno de los integrantes del espectáculo.

El salto era sólo uno de los números extremos que realizaba la compañía. Durante la gira de 1968 la prensa describió vuelcos a velocidad, saltos sobre otros automóviles, barreras de fuego, el denominado Ariete Humano y acrobacias con motocicletas. El artículo de Hernán Norambuena atribuía a Grandinetti las pruebas más arriesgadas del conjunto y lo señalaba como el encargado de relatar a la prensa la historia y funcionamiento de la troupe.

Giras por América Latina

Grandinetti participó en una compañía concebida desde sus orígenes como espectáculo itinerante. La documentación de Rompecoches registra etapas en distintos países latinoamericanos y una extensa actividad en Argentina, con actuaciones en estadios de Buenos Aires y ciudades del interior. Las fuentes periodísticas lo sitúan personalmente en presentaciones argentinas, peruanas y chilenas y permiten seguir su evolución desde integrante del equipo de Al Red hasta capitán del conjunto.

En Perú, Estampa dedicó un amplio reportaje a los integrantes del Circo de la Muerte. Grandinetti y Willy Turner eran presentados como capitanes de pista y los acompañaban Alfonso Herz, Oscar Jontín, José Rovito y Oscar Prado. La revista describía al espectáculo como una combinación de automóviles, fuego, saltos y destrucción deliberada de vehículos ante estadios llenos, y reservaba una parte considerable del artículo a la trayectoria personal de Grandinetti.

La gira chilena de enero de 1968 está particularmente bien documentada. La Nación anunció para el Estadio Santa Laura cinco funciones durante los días 5, 6 y 7 de enero, con nueve automóviles, cuatro motocicletas, seis pilotos y cinco tonys, bajo la capitanía de Grandinetti. La crónica «Los pilotos de la muerte» confirmó después que la troupe había permanecido tres días en Santiago y detalló la presencia de bomberos, ambulancias, enfermeros y un médico durante las funciones debido a la naturaleza de las maniobras.

La presencia del grupo atraía asimismo cobertura más allá de las pruebas realizadas por Grandinetti. Un reportaje de la revista argentina Ocurrió · Aquí y en el Mundo, dedicado a Marly da Silva, enumeraba a Grandinetti, Turner y Hugo Rey entre las figuras de la compañía y recordaba la asistencia multitudinaria a sus temporadas en Ferro Carril Oeste.

Imagen pública y cobertura periodística

La figura de Grandinetti fue construida por la prensa alrededor de una combinación de dominio técnico, biografía bélica y disposición al riesgo. Las expresiones utilizadas variaron según la publicación: en Argentina se lo presentó bajo el título «Temeridad», en Perú fue llamado «estrella indiscutible» e «imán del espectáculo», y en Chile apareció como «as italiano», «estrella del conjunto» y capitán de Los Suicidas del Volante.

Ese tratamiento periodístico se correspondía con la forma en que el propio espectáculo era promocionado. Los anuncios insistían en el peligro de las pruebas y en la posibilidad de accidentes, mientras que los reportajes entrevistaban a los integrantes acerca del miedo, las heridas y la preparación necesaria para cada número. Grandinetti tendía a describir ese riesgo como parte de un oficio que exigía control y cálculo antes que simple imprudencia.

Una crónica chilena sostuvo además que Grandinetti y otros integrantes del grupo habían realizado trabajo de riesgo para el cine argentino y mencionó específicamente la película Yo quiero vivir contigo, protagonizada por Alberto de Mendoza. La película fue dirigida por Carlos Rinaldi y estrenada en 1960. La atribución del trabajo de Grandinetti como doble procede de la crónica periodística de 1968.

Muerte

Grandinetti murió en Chile en 1969, mientras la compañía se encontraba de gira por ese país. Una extensa crónica titulada «La muerte del jefe de los volantes suicidas» reconstruyó tanto el accidente como su ascenso al liderazgo de Rompecoches tras Al Red.

Según ese artículo, Grandinetti y otro integrante del equipo regresaban de una visita por los alrededores de Chillán en un Ford modelo 1966 conducido por él. A pocos kilómetros de la ciudad, un camión que circulaba en sentido contrario sufrió una rotura de dirección e invadió la mano por la que avanzaba el automóvil de Grandinetti. La colisión fue frontal; Grandinetti murió en el acto y su acompañante resultó gravemente herido.