El convento de San Felipe de la Penitencia fue un convento de religiosas dominicas de la ciudad de Valladolid, España. Tuvo su origen en la casa de mujeres arrepentidas que el dominico fray Bernardino de Minaya fundó en la calle de Francos en 1530 bajo la advocación de Santa María Magdalena; trasladada a mediados del siglo XVI a un nuevo edificio junto a la puerta de Teresa Gil, en el Campillo de San Andrés, la comunidad adoptó el título de San Felipe en agradecimiento a la protección de Felipe II.
Historia Fundación Fray Bernardino de Minaya, religioso dominico y predicador de renombre, concibió el proyecto de abrir en Valladolid una casa donde se recogiese a las mujeres que llevaban una vida disoluta, con el fin de que hiciesen penitencia y reparasen con su ejemplo los escándalos cometidos. El licenciado Madrano, a quien comunicó su idea, le cedió para ello una casa de su propiedad en la calle de Francos, y allí quedó establecida en 1530 la Casa de Arrepentidas de Santa María Magdalena, que se sostenía con limosnas.
Por un breve fechado el 12 de mayo de 1540, el cardenal Giovanni Poggio, nuncio en España, puso el gobierno de la casa en manos de los dominicos del convento de San Pablo, bajo la autoridad de su prior, y dio a las mujeres la regla y constituciones de Santo Domingo. Estas disposiciones fueron aprobadas después por el papa Julio III.
Nuevo convento y advocación de San Felipe El crecimiento de la comunidad hizo pronto insuficiente la casa primitiva, de modo que en 1551 las religiosas pidieron a Carlos I y a su hijo, el príncipe Felipe, que se les construyese un convento más amplio. El emperador acogió la petición y, mediante una carta firmada por Francisco de los Cobos, pidió al Concejo de la villa que les asignase terreno. El Concejo les cedió unos solares extramuros, próximos a la puerta de Teresa Gil, a los que se sumaron otros terrenos colindantes donados por una vecina de Valladolid, Teresa de Zúñiga. Sobre el conjunto se levantó el nuevo convento, en la plazuela del Campillo de San Andrés.
Las obras se terminaron con rapidez. Tras trasladarse al nuevo edificio, las religiosas sustituyeron su antigua advocación por la de San Felipe de la Penitencia, en reconocimiento a Felipe II, que había favorecido la construcción y les había asignado una renta vitalicia de cien ducados anuales. El patronato del convento correspondió en un principio al Ayuntamiento de Valladolid, que más tarde lo traspasó a los dominicos de San Pablo.
Magdalena de Ulloa Entre los bienhechores del convento destacó Magdalena de Ulloa, viuda de Luis Méndez de Quijada y educadora de Juan de Austria en Villagarcía de Campos. Tras la muerte de su marido en 1570, a consecuencia de las heridas sufridas combatiendo en la rebelión de las Alpujarras, dotó al convento con una renta de mil ducados, además de cien cargas de trigo destinadas a las mujeres arrepentidas que profesasen en él. Falleció en Valladolid el 11 de junio de 1598 y fue sepultada junto a su esposo bajo el altar mayor de la colegiata de San Luis de Villagarcía, en cuyo epitafio figura como fundadora «del monasterio de la Penitencia de Valladolid».
La casa de la Aprobación
Hacia 1605, para evitar que profesaran en San Felipe mujeres sin verdadera vocación, Magdalena de San Jerónimo fundó en el Campillo de San Nicolás una casa bajo el título de Santa Magdalena, la Casa Pía de la Aprobación, donde las aspirantes debían hacer previamente el noviciado antes de pasar a profesar en San Felipe; de ahí que este recibiera también el nombre de convento de la Penitencia y Aprobación. La casa estaba atendida por una priora, una maestra y una portera, las tres dominicas, y su fundadora publicó en Valladolid en 1608 un libro sobre la institución. Su patrono fue el Ayuntamiento, que asistía en corporación a las funciones que se celebraban en su iglesia.
La iglesia de esta casa, de una sola nave con capillas y arquitectura renacentista, guardaba esculturas de Gregorio Fernández, entre las que sobresalía la imagen de Santa María Magdalena del retablo mayor, y en sus capillas había pinturas de la escuela de Alberto Durero con Santa Úrsula y sus compañeras y las tentaciones de san Antonio Abad. La fachada, de piedra, tenía una puerta de arco sobre la que se situaba una estatua de la Magdalena flanqueada por escudos de la ciudad. En junio de 1812, durante la guerra de la Independencia, las religiosas de la Aprobación tuvieron que abandonar su casa por orden del gobierno español y fueron trasladadas al convento de Santa Catalina, mientras el edificio se destinaba a hospital para los soldados españoles. A comienzos del siglo XX la iglesia y el convento de las Arrepentidas estaban dedicados a depósito de bombas, almacenes y otros servicios municipales.
En la gran inundación del 4 de febrero de 1636, el ramal del Esgueva que atravesaba el barrio de San Juan destruyó algunas tapias y la enfermería del convento. El 8 de septiembre de 1758, con motivo de la procesión con que la parroquia de San Andrés celebró el nuevo dorado de su retablo, los tablajeros levantaron un altar ante la puerta de San Felipe de la Penitencia.
Descripción El templo tenía una sola nave, amplia y bien iluminada, con planta de cruz latina y una arquitectura renacentista sencilla. Su fachada presentaba un pórtico de entrada sencillo con una hornacina de arco que cobija una estatua en piedra del santo titular.
La iglesia conventual se debió a Juan de Valencia y Juan de Sabauza, vecinos de Valladolid, que costearon su construcción y obtuvieron el patronato de la capilla mayor, donde el primero dispuso su enterramiento. Así lo recogía la inscripción conservada en el templo:
En el presbiterio había dos sepulturas con escudo. La del lado del Evangelio corresponde a Juan de Valencia, primer patrono de la capilla, y a su hermana Isabel; según la losa, él falleció el 22 de febrero de 1613. En el lado de la epístola estaba enterrada Mariana Salgado, cuyo epitafio resultaba ya ilegible.
El retablo mayor, de orden corintio, tenía un zócalo con relieves de santos de la orden dominica —San Pío V, el beato Inocencio V, san Antonino y San Alberto Magno— en los pedestales de las columnas del primer cuerpo, y entre ellos escenas de la Visitación y del nacimiento de san Juan Bautista. El primer cuerpo lo formaban cuatro columnas estriadas; en la calle central se situaba la imagen de Aan Felipe Apóstol, y en las cuatro hornacinas laterales las de Santo Domingo de Guzmán y Santa Catalina de Siena en el lado del Evangelio, y Santo Tomás de Aquino y Santa Inés de Montepulciano en el de la Epístola. El segundo cuerpo tenía en el centro un Calvario, a sus lados dos relieves con San Juan Bautista en prisión y su degollación, y en los extremos dos grandes escudos del fundador. Todas las imágenes eran de talla y de cuerpo entero, de ejecución que González García-Valladolid calificaba de bastante regular.
En el crucero habíados pequeños retablos corintios: el del evangelio con una pintura al óleo del Niño Jesús y el de la epístola con una Virgen del Rosario de vestir. En la nave, frente a la puerta, se alzaba un retablo dorado con una imagen moderna de San José, y junto al coro de las religiosas otros dos altares, de escaso mérito según el autor, dedicados a San Juan Nepomuceno y a la Virgen de las Mercedes.
Referencias 10px Partes de este artículo incluyen texto de Valladolid, sus recuerdos y sus grandezas: religión, historia, ciencias, literatura, industria, comercio y política (19011-1902), una obra de Casimiro González García-Valladolid en dominio público.
Bibliografía
Categoría:Conventos y monasterios de Valladolid Categoría:Patrimonio desaparecido de Valladolid