, nacido como , fue un cineasta, actor y guionista japonés. Sus películas se caracterizan por un estilo visual exuberante, un humor absurdo y un rechazo lúdico a la gramática cinematográfica tradicional. Realizó 40 películas, en su mayoría de serie B, para la compañía Nikkatsu entre 1956 y 1967, destacando especialmente en el género yakuza. Su estilo, cada vez más surrealista, comenzó a provocar el descontento del estudio en 1963 y culminó con su despido definitivo a raíz de la que hoy se considera su obra maestra, Marcado para matar (1967), protagonizada por su colaborador habitual Joe Shishido. Suzuki demandó con éxito al estudio por despido improcedente, pero posteriormente fue incluido en una lista negra durante diez años. Ya como cineasta independiente, cosechó el reconocimiento de la crítica y ganó un premio de la Academia Japonesa de Cine por su trilogía Taishō, compuesta por Zigeunerweisen (1980), Kagero-za (1981) y Yumeji (1991).
Sus películas permanecieron prácticamente desconocidas fuera de Japón hasta que una serie de retrospectivas en salas de cine iniciadas a mediados de los años 80, el lanzamiento en formato doméstico de títulos clave como Marcado para matar y El vagabundo de Tokio (1966) a finales de los 90, y los homenajes de cineastas aclamados como Jim Jarmusch, Takeshi Kitano, Wong Kar-wai y Quentin Tarantino propiciaron su descubrimiento a nivel internacional. Suzuki continuó realizando películas, aunque de forma esporádica, hasta principios de la década de 2000.
Primeros años y carrera Suzuki nació durante la era Taishō, tres meses antes del gran terremoto de Kanto, en el distrito de Nihonbashi (actual distrito especial de Chūō), en Tokio. Su hermano menor, Kenji Suzuki (locutor de televisión jubilado de la NHK), nació seis años después que él. Su familia se dedicaba al sector textil. Tras graduarse en una escuela de comercio de Tokio en 1941, Suzuki solicitó el ingreso en la universidad del Ministerio de Agricultura, pero no superó el examen de acceso debido a sus bajas calificaciones en química y física. Un año más tarde, logró matricularse en una universidad de Hirosaki.
En 1943, fue reclutado por el Ejército Imperial Japonés durante la movilización estudiantil nacional para servir en la Segunda Guerra Mundial. Destinado a Abiko Oriental, Chiba, se le asignó el rango de soldado de segunda clase. Sufrió dos naufragios a lo largo de su servicio militar: primero, el buque de carga que debía llevarlo al frente fue destruido por un submarino estadounidense y él huyó a Filipinas; más tarde, el carguero que lo transportaba a Taiwán se hundió tras un ataque de la fuerza aérea estadounidense, y pasó entre siete y ocho horas en el océano antes de ser rescatado. En 1946, tras haber alcanzado el grado de subteniente en el Cuerpo de Meteorología, regresó a Hirosaki y completó sus estudios. Sobre su etapa en el ejército, Suzuki escribió:
También ha comentado que a menudo encontraba cómicos los horrores de la guerra, como cuando izaban a hombres a bordo de su barco mediante cuerdas y estos terminaban magullados y amoratados al golpearse contra el casco, o cuando el corneta hacía sonar su instrumento cada vez que se arrojaba un ataúd al mar. Ian Buruma escribe que: «El humor de estas situaciones podría pasar inadvertido para quien no estuvo allí. Pero Suzuki nos asegura que resultaba gracioso.»
Posteriormente, solicitó el ingreso en la prestigiosa Universidad de Tokio, pero volvió a suspender el examen de admisión. Por invitación de un amigo que también había suspendido la prueba, Suzuki se matriculó en el departamento de cine de la Academia Kamakura. En octubre de 1948, aprobó el examen de acceso de la compañía Shochiku y fue contratado como asistente de dirección en los estudios Ōfuna de la empresa. Allí trabajó a las órdenes de los directores Minoru Shibuya, Yasushi Sasaki, Noboru Nakamura e Hideo Oniwa antes de incorporarse al equipo habitual de Tsuruo Iwama.
Ascenso y caída en Nikkatsu En 1954, la compañía Nikkatsu reabrió sus puertas tras haber cesado toda producción cinematográfica al comienzo de la guerra. Atrajo a numerosos ayudantes de dirección de otros grandes estudios con la promesa de evitar la habitual y larga espera para ascender de puesto. Entre estos profesionales que cambiaron de estudio se encontraba Suzuki, quien aceptó un cargo de ayudante de dirección allí por un sueldo aproximadamente tres veces superior al que percibía anteriormente. Trabajó a las órdenes de los directores Hidesuke Takizawa, Kiyoshi Saeki, So Yamamura e Hiroshi Noguchi. El primer guion suyo que se llevó a la pantalla fue Rakujitsu no ketto de 1955, dirigido por Hiroshi Noguchi. En 1956, se convirtió en director de pleno derecho.
Su debut como director, bajo su nombre real, Seitarō Suzuki, fue Minato no kanpei, un kayo eiga (película basada en canciones populares), parte de un subgénero que servía de vehículo para promocionar éxitos musicales y a sus intérpretes. Impresionada por la calidad de la cinta, la compañía Nikkatsu le firmó un contrato de larga duración. Casi todas las películas que realizó para Nikkatsu fueron producciones de serie B, filmes de género realizados en cadena, con plazos ajustados y presupuestos mínimo, destinadas a completar la segunda parte de una sesión doble. Se esperaba que los directores de serie B trabajaran con rapidez y aceptaran cualquier guion que se les asignara; rechazar uno implicaba el riesgo de ser despedidos. Suzuki mantuvo un ritmo impresionante, con un promedio de tres películas y media al año, y asegura haber rechazado apenas dos o tres guiones durante su etapa en el estudio. Más tarde comentó lo siguiente sobre su ritmo de trabajo (y su despido injustificado):
Su tercera película y primera cinta de acción sobre la yakuza, El pueblo de Satán, lo vinculó de manera inexorable a este género. Ankokugai no bijo, de 1958, supuso su debut en CinemaScope y fue también el primer filme acreditado bajo el seudónimo de Seijun Suzuki.
Tras haber gozado de un éxito moderado, su obra empezó a atraer mayor atención, especialmente entre el público estudiantil, con Yaju no seishun de 1963, título que los especialistas cinematográficos consideran su obra de consagración. El propio Suzuki la calificaba como su «primera película verdaderamente original». Su estilo se alejaba cada vez más de las convenciones del género, privilegiando el exceso visual y la emoción visceral frente a una trama coherente, e inyectando un humor disparatado en un género habitualmente solemne, hasta desarrollar una «voz» propia y distintiva. Tony Rayns lo explicaba así: «A su juicio, las cualidades visuales y estructurales de sus películas de género de los años sesenta surgían de una mezcla de aburrimiento ("Todos los guiones del estudio eran muy parecidos; si encontraba una sola línea original, veía margen para hacer algo con ella") y afán de supervivencia ("Dado que todos los directores en plantilla trabajábamos con guiones idénticos, era importante encontrar la manera de destacar entre la multitud").»
Este desarrollo se vio impulsado gracias a la colaboración de personas afines. Suzuki consideraba al diseñador de producción como una de las figuras más importantes:
Su base de seguidores creció rápidamente, pero no incluía al presidente del estudio, Kyusaku Hori. A partir de La vida de un hombre tatuado, el estudio le dio a Suzuki su primera advertencia por «pasarse de la raya». Él respondió con Kawachi Karumen, tras lo cual se le ordenó «ceñirse a las convenciones» y el presupuesto fue recortado drásticamente para su siguiente película. El resultado fue El vagabundo de Tokio, una obra que, partiendo de ser un «producto comercial aparentemente rutinario», se transformó en una «fantasía visualmente deslumbrante y asombrosa». Obligado a rodar en blanco y negro, Suzuki realizó su cuadragésima película en sus doce años en la compañía, Marcado para matar de 1967, considerada por la crítica una obra maestra de vanguardia, y motivo por el cual Hori lo despidió de inmediato.
Suzuki v. Nikkatsu El 25 de abril de 1968, Suzuki recibió una llamada de una secretaria de Nikkatsu informándole de que no cobraría su salario de ese mes. Dos amigos de Suzuki se reunieron con Hori al día siguiente y se les comunicó que «las películas de Suzuki eran incomprensibles, que no generaban beneficios y que Suzuki bien podría abandonar su carrera como director, ya que no rodaría películas para ninguna otra compañía». Por aquel entonces, el Cine Club, una asociación cinematográfica gestionada por estudiantes y dirigida por Kazuko Kawakita, estaba organizando una importante retrospectiva de la obra de Suzuki; se trataba de la primera iniciativa de este tipo en Japón destinada a homenajear a un director japonés. El evento debía comenzar el 10 de mayo, pero Hori retiró todas las películas de la distribución y se negó a cederlas al Cine Club. Se comunicó a los estudiantes que «Nikkatsu no podía permitirse adquirir la reputación de producir películas comprensibles solo para un público selecto, y que proyectar filmes incomprensibles y, por tanto, malos, desprestigiaría a la empresa»; asimismo, se añadió que «las películas de Suzuki no se proyectarían durante un tiempo ni en salas comerciales ni a través del Cine Club».
Suzuki denunció la rescisión ilegal de su contrato y la retirada de sus películas de la distribución ante la Asociación de Directores de Cine de Japón. El presidente de la asociación, Heinosuke Gosho, se reunió con Hori el 2 de mayo, pero no logró resolver el conflicto. Posteriormente, Gosho emitió una declaración pública condenando a Nikkatsu por incumplimiento de contrato y por vulnerar el derecho de Suzuki a la libertad de expresión. El día previsto para la retrospectiva, los miembros del Cine Club se reunieron para analizar la situación. Asistieron doscientas personas, una cifra que superó con creces las expectativas. Se produjo un debate de tres horas sobre si debían negociar la cesión de las películas o enfrentarse directamente a Nikkatsu. Finalmente, se optó por la primera vía y se decidió que era necesario mantener al público informado.
El 7 de junio, tras reiterados intentos de arreglarse con Nikkatsu, Suzuki llevó el caso a los tribunales, demandando a la compañía por incumplimiento de contrato y daños personales por un valor de 7 380 000 yenes. Asimismo, exigió que Hori enviara cartas de disculpa a los tres principales periódicos, argumentando que las declaraciones de este daban la impresión de que todas sus películas eran malas. A continuación, convocó una rueda de prensa con representantes del Gremio de Directores de Japón, el Gremio de Actores, el Gremio de Guionistas, ATG y el Cine Club. Entre los participantes se encontraban los directores Nagisa Oshima, Masahiro Shinoda y Kei Kumai. El único grupo que no estuvo representado fue la Asociación de Directores de Nikkatsu.
El Cine Club organizó una manifestación pública el 12 de junio, lo que dio lugar a la creación de un comité conjunto en apoyo a Suzuki frente a Nikkatsu. El comité estaba integrado mayoritariamente por directores, actores, importantes grupos estudiantiles de cine y cineastas independientes. Este hecho marcó también la primera vez que el público se involucraba en un tipo de conflicto habitualmente circunscrito a la industria. El Cine Club y otros grupos similares movilizaron a la ciudadanía mediante mesas redondas y manifestaciones masivas contra el estudio. El apoyo público, logrado en pleno auge del movimiento estudiantil, se basaba en la gran valoración de las películas de Suzuki y en la idea de que el público debía poder ver el tipo de cine que deseaba. Esta situación sacudió a la industria cinematográfica, ya que el público planteaba exigencias en lugar de aceptar pasivamente sus productos.