thumb|Un buitre leonado (Gyps fulvus) encontrado en la Cordillera del Atlas, Marruecos, en 1991 La crisis de los buitres en África consiste en el continuo colapso de las poblaciones de varias especies de buitres del Viejo Mundo en todo el continente africano. Desde principios de la década de 2000, se ha informado de un drástico descenso de sus poblaciones en numerosas zonas de África. Las causas principales son el envenenamiento mediante cadáveres de animales utilizados como cebo y el comercio ilegal de partes de sus cuerpos para la medicina tradicional. Un estudio de 2024 reveló que no solo se había subestimado el declive de los buitres, sino que otras grandes aves rapaces africanas también habían sufrido reducciones poblacionales igualmente graves. Los datos disponibles sugieren que la crisis de los buitres africanos podría ser de una magnitud similar a la crisis de los buitres en la India, aunque más prolongada y menos documentada.

Causas Envenenamiento thumb|right|Varios buitres pueden congregarse para alimentarse de un gran cadáver; el envenenamiento puede matar a cientos de ellos. La principal causa del declive de las poblaciones de buitres es el envenenamiento. Los cadáveres de animales pueden estar contaminados con pesticidas tóxicos. Esto puede deberse a ataques deliberados contra los buitres; por ejemplo, los cazadores furtivos de elefantes y rinocerontes los eliminan para evitar que su vuelo en círculos sobre la zona revele sus actividades ilegales. También se envenenan cadáveres para matar carnívoros acusados de atacar al ganado, herbívoros señalados por destruir cultivos y para controlar las poblaciones de perros asilvestrados.

Los buitres son especialmente vulnerables al envenenamiento debido a sus hábitos de búsqueda de alimento y a sus características biológicas y vitales. Son carroñeros estrictos que se alimentan principalmente de cadáveres de animales y desechos. La mayoría de las especies de buitres buscan alimento en grandes grupos, por lo que un solo cadáver envenenado puede afectar a numerosos individuos. Incluso si un cadáver envenenado no mata a los buitres, puede tener efectos nocivos. La exposición a dosis subletales puede alterar su éxito reproductivo, comportamiento, características físicas y respuesta inmune. Su larga esperanza de vida y su elevado nivel trófico los hacen vulnerables a la bioacumulación de toxinas a lo largo del tiempo; además, su lenta tasa de reproducción implica que un solo cadáver envenenado puede echar por tierra años o incluso décadas de esfuerzos de conservación.

Comercio de partes del cuerpo para medicina tradicional En algunas culturas, se utilizan partes del cuerpo de los buitres para tratar enfermedades físicas y mentales. Los precios de la carne y de las partes del cuerpo de los buitres han aumentado, posiblemente debido a una mayor demanda de estos productos o a una reducción en la oferta de buitres. El comercio de buitres africanos con fines relacionados con creencias varía en importancia a lo largo del continente; diversas culturas africanas participan o no en él dependiendo del valor que las partes del cuerpo y la carne tienen para sus prácticas de medicina tradicional. El nivel actual de comercio no es sostenible y contribuye al declive de las poblaciones de buitres.

Electrocución Las colisiones de buitres con infraestructuras energéticas y las electrocuciones son fenómenos relativamente frecuentes, especialmente en el sur y el norte de África. Los esfuerzos por alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas han impulsado la expansión de los programas de electrificación. Sin embargo, estos no siempre incorporan diseños seguros para las aves que permitan reducir los riesgos de electrocución y colisión.

Otras causas Otras amenazas que contribuyen al declive de las poblaciones de buitres africanos incluyen la degradación y fragmentación del hábitat, la perturbación de los lugares de anidación, la disminución de la disponibilidad de alimento y el consumo humano de carne de animales silvestres. También se han producido muertes de buitres al acudir a pozos para beber, ya que terminan empapados y se ahogan. En un incidente ocurrido en Marruecos, 15 buitres leonados se ahogaron en un pozo.

Regiones afectadas Norte de África thumb|Un polluelo de quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) en Argelia. Sin contar las especies divagantes, en el norte de África aún existen tres especies de buitres: el buitre leonado, el quebrantahuesos y el alimoche. Otras dos especies (el buitre negro y el buitre orejudo) se han extinguido ya en la región.

El alimoche se encuentra por todo el norte de África, mientras que el buitre leonado está restringido a la Cordillera del Atlas. El quebrantahuesos ha desaparecido de la región, a excepción de Marruecos, donde se le considera en peligro crítico de extinción.

La especie más afectada es el buitre leonado, a pesar de que aparentemente es común en gran parte de Europa y Asia. Muchos casos de envenenamiento en la región se atribuyen al uso de estricnina, sustancia fuertemente regulada por el Gobierno de Marruecos.

África Occidental thumb|Dos alimoches sombríos (Necrosyrtes monachus) alimentándose de un perro muerto en Gambia. Su importante nicho ecológico consiste en eliminar los cadáveres. En los países de África Occidental habitan siete especies de buitres: el alimoche común, el alimoche sombrío, el buitre orejudo, el buitre palmero, el buitre moteado, el buitre dorsiblanco africano y el buitre cabeciblanco.

África Occidental experimentó algunos de los mayores descensos en las poblaciones de buitres; entre 1970 y 2000, desapareció hasta el 61 % de los ejemplares dentro de los parques y el 70 % fuera de ellos. Algunas poblaciones han disminuido casi en un 97 %. En 2020, alrededor de 50 alimoches sombríos fueron envenenados en Gambia y, entre septiembre de 2019 y marzo de 2020, se mataron 2000 ejemplares en Guinea-Bisáu para su uso en medicina tradicional. Se pusieron en marcha programas de conservación en estos países y en Senegal para evaluar las poblaciones de buitres y concienciar a la opinión pública.

Sur de África thumb|right|El buitre del Cabo (Gyps coprotheres), especie endémica. El sur de África alberga la mayor diversidad de especies de buitres del continente, con un total de nueve especies: el alimoche común, el quebrantahuesos, el buitre encapuchado, el buitre dorsiblanco africano, el buitre cabeciblanco, el buitre moteado, el buitre orejudo, el buitre palmero y el endémico buitre de El Cabo.

Si bien se han llevado a cabo iniciativas de conservación en la región, la naturaleza esporádica de los envenenamientos y el elevado número de muertes que provocan han supuesto un duro golpe para las poblaciones de buitres de la zona.

Un incidente reciente en el Parque Nacional Kruger, ocurrido a mediados de agosto de 2022, involucró el cadáver envenenado de un búfalo cafre (Syncerus caffer). Se estimó que 104 buitres dorsiblancos murieron a causa del veneno, mientras que otros 20 resultaron afectados. También murió una hiena como consecuencia del envenenamiento. Se cree que el envenenamiento fue intencionado, con el fin de obtener partes de los buitres. Actualmente, la población de buitres dorsiblancos se sitúa en unos 7.500 individuos, una cifra muy inferior a la que antaño alcanzaba las decenas de miles.

El caso de envenenamiento más letal tuvo lugar en el Parque Nacional de Chobe (Botsuana) en 2019, afectando a los cadáveres de tres elefantes africanos de sabana envenenados. En total murieron 537 buitres: 468 dorsiblancos, 28 encapuchados, 17 cabeciblancos, 14 orejudos y 10 de El Cabo. Asimismo, dos águilas rapaces perecieron a causa del veneno.

Consecuencias e implicaciones Los buitres desempeñan un papel ecológico esencial en África. Como principales carroñeros, contribuyen a la eliminación de patógenos nocivos y a la retirada de cadáveres en descomposición del medio ambiente, lo que puede limitar la contaminación del agua y la propagación de enfermedades a partir de los restos animales.

En la India, donde también hubo un descenso de las poblaciones de buitres, esto causó un aumento del número de perros asilvestrados y de la incidencia de la rabia, lo que representaría una amenaza potencial para la salud humana en África.

Especies afectadas Las tasas de declive que figuran en esta tabla se basan en un estudio de 2024 sobre las tendencias poblacionales a lo largo de tres generaciones. Al igual que los buitres, otras grandes aves rapaces también han sufrido un declive extremo.

Imagen Nombre común Nomenclatura binomial Tendencias demográficas Estatus (evaluación de la IUCN) Estatus recomendado por Nature Ecology & Evolution 175px Alimoche sombrío Necrosyrtes monachus Disminución del 67 % en toda el área de distribución durante las últimas tres generaciones. 150pxEn peligro crítico 150pxEn peligro 175px Buitre moteado Gyps rueppelli La población disminuyó un 97 % en las últimas tres generaciones. 150pxEn peligro crítico - 175px Buitre dorsiblanco africano Gyps africanus Disminuyó entre un 81,8 % y un 89,6 % en las últimas tres generaciones, con una disminución promedio del 86 %. 150pxEn peligro crítico - 175px Buitre del Cabo Gyps coprotheres Disminuyó entre un 60 % y un 70 % entre 1992 y 2007; sin embargo, en la década de 2020 se registraron aumentos en algunas poblaciones reproductoras. 150pxVulnerable - 175px Buitre orejudo Torgos tracheliotos Disminuyó entre un 88 % y un 92 % en las últimas tres generaciones en África. Las poblaciones de Arabia parecen ser estables. 150pxEn peligro150pxEn peligro crítico 175px Buitre cabeciblanco Trigonoceps occipitalis Disminuyó entre un 85,6 % y un 93 % en las últimas tres generaciones. 150pxEn peligro crítico - 175px Alimoche común Neophron percnopterus Descensos del 91 % en África durante las últimas tres generaciones, de alrededor del 10 % en Europa y estabilidad en el sur de Oriente Medio. Las mayores disminuciones se registraron en la India, debido a la crisis de los buitres en ese país. 150px En peligro - 175px Secretario Sagittarius serpentarius Disminuyó un 85 % en las últimas tres generaciones. 150pxEn peligro150pxEn peligro crítico 175px Elanio golondrina Chelictinia riocourii Disminuyó un 48 % en las últimas tres generaciones. 150pxVulnerable150pxEn peligro175pxCulebrera sudanesa Circaetus beaudouini Disminuyó entre un 80 % y un 85 % en las últimas tres generaciones. 150pxVulnerable150pxEn peligro crítico 175pxCulebrera sombría Circaetus cinereus Disminuyó entre un 52 % y un 57 % en las últimas tres generaciones. 150pxPreocupación menor150pxEn peligro 175pxÁguila volatinera Terathopius ecaudatus Disminuyó entre un 77 % y un 93 % en las últimas tres generaciones. 150pxEn peligro150pxEn peligro crítico 175pxAguilucho caricalvo común Polyboroides typus Disminuyó entre un 53 % y un 61 % en las últimas tres generaciones. 150pxPreocupación menor150pxEn peligro 175pxAzor lagartijero oscuro Melierax metabates Disminuyó un 41 % en las últimas tres generaciones. 150pxPreocupación menor150pxVulnerable 175pxBusardo langostero Butastur rufipennis Disminuyó entre un 29 % y un 34,4 % en las últimas tres generaciones. 150pxPreocupación menor150pxVulnerable 175pxBusardo augur oriental Buteo augur Disminuyó un 78 % en las últimas tres generaciones. 150pxPreocupación menor150pxEn peligro crítico 175pxÁguila azor africana Aquila spilogaster Disminuyó un 91 % en las últimas tres generaciones. 150pxPreocupación menor150pxEn peligro crítico 175pxÁguila de Wahlberg Hieraaetus wahlbergi Disminuyó entre un 62 % y un 81,9 % en las últimas tres generaciones. 150pxPreocupación menor150pxEn peligro 175pxÁguila marcial Polemaetus bellicosus Disminuyó entre un 84 % y un 93,6 % en las últimas tres generaciones. 150pxEn peligro150pxEn peligro crítico 175pxÁguila crestilarga Lophaetus occipitalis Disminuyó un 79 % en las últimas tres generaciones. 150pxPreocupación menor150pxEn peligro crítico

Véase también