Rodrigo del Río de Losa (La Puebla de Arganzón, c. 1536-después de 1604), citado también en la documentación como Rodrigo de Río de Losa, Rodrigo del Río de Loza y Rodrigo del Río de Lossa, fue un militar, minero, hacendado y funcionario de la Nueva España. Participó desde la década de 1560 en las expediciones de Francisco de Ibarra por los territorios septentrionales, intervino durante varias décadas en la Guerra Chichimeca y llegó a ejercer como teniente de capitán general de la Nueva Galicia y gobernador y capitán general del Reino de Nueva Vizcaya.

Charles Foin le dedicó en 1978 un estudio biográfico centrado en su participación en la exploración, guerra, pacificación, minería, ganadería y administración de los territorios del norte de la Nueva España.

Origen

Nació en La Puebla de Arganzón. Fue hijo de Gaspar de Río de Losa y María Rodríguez de Gordojuela. Su testamento de 1604 identifica a sus padres como naturales y vecinos de la villa de Arganzón.

Atanasio G. Saravia publicó también una copia paleográfica de su partida de bautismo. En ella consta que el 7 de mayo fue bautizado Rodrigo, hijo de Gaspar de Río y María Rodríguez. La partida conservada no incluye el año, por lo que la fecha de 1536 procede de las reconstrucciones biográficas posteriores.

En 1558 pasó a las Indias. Poco después participó en una expedición a la Florida y durante la década siguiente se incorporó a las expediciones de Francisco de Ibarra.

Expediciones con Francisco de Ibarra

El cronista Baltasar de Obregón, que participó en aquellas campañas, señala que Antonio Sotelo de Betanzos llegó desde la ciudad de México acompañado por Rodrigo del Río, Salvador Ponce, Hernando Ramón y otros soldados.

Rodrigo aparece poco después en el reconocimiento de Topía. Obregón refiere que el gobernador salió acompañado por el maese de campo, Rodrigo del Río, Salvador Ponce y otros soldados escogidos para reconocer aquella región. Durante la marcha encontraron lluvia, nieve y un terreno montañoso de difícil tránsito.

Durante el combate por el fuerte de Topía, Obregón lo llamó «buen soldado y el mejor arcabucero del campo». Rodrigo formó también parte del grupo escogido para participar en el asalto al fuerte.

Obregón lo menciona igualmente durante la expedición a Paquimé. Por orden del gobernador, Rodrigo del Río y el propio cronista recorrieron una extensa zona de construcciones antiguas situada a lo largo del río. Obregón calculó que aquella casería se extendía por unas ocho leguas.

En el consejo celebrado posteriormente, Rodrigo del Río, Hernando de Tovar, Cristóbal Osorio y Obregón propusieron rehacer y abastecer el campo y mantenerlo mientras tanto fortificado en una de las casas del río de Paquimé.

Indé, Santa Bárbara y San Juan

La documentación reunida por Carlos Sempat Assadourian señala que Francisco de Ibarra envió al capitán Rodrigo del Río, acompañado por otros soldados, a poblar las minas de Indé. Después le ordenó avanzar hacia Santa Bárbara y San Juan. La misma probanza atribuye a Rodrigo y sus hombres el descubrimiento y poblamiento de estas últimas minas.

Durante los años siguientes ejerció las alcaldías mayores de Indé, Nombre de Dios y Sombrerete. En 1580 sustituyó a Jerónimo de Orozco como teniente general de la Nueva Galicia.

Guerra Chichimeca

Para mediados de la década de 1580 Rodrigo del Río ocupaba uno de los principales puestos militares de la frontera. En el verano de 1584 sostuvo conversaciones con cinco o seis capitanes indígenas que se habían alzado en la comarca del Pico de Teira, en Mazapil. El obispo de Nueva Galicia, fray Domingo de Alzola, consideró que la negociación había evitado una nueva confrontación en la zona minera.

En 1585 Alzola volvió a referirse a Rodrigo al preparar un memorial acerca de los medios que podían utilizarse para terminar la Guerra Chichimeca. El documento lo menciona como «general de la guerra». Assadourian lo considera en este contexto uno de los jefes militares más experimentados de la frontera.

El memorial recogía la idea de que incluso con un ejército de mayores dimensiones sería muy difícil conseguir la pacificación de la frontera únicamente por medios militares. Assadourian sitúa posteriormente a Rodrigo entre los capitanes que favorecieron el paso hacia negociaciones y otros medios de paz, junto con Miguel Caldera, Juan Morlete y Francisco de Urdiñola.

Miguel Caldera y Francisco de Urdiñola

El 29 de octubre de 1585 la Real Audiencia de Guadalajara nombró capitán a Miguel Caldera para intervenir en Guaynamota. El documento ordenó a Caldera seguir la instrucción dada por la propia Audiencia y por Rodrigo del Río de Losa, identificado como «teniente de capitán general por su majestad en este reino».

El 24 de diciembre de 1586 el virrey Álvaro Manrique de Zúñiga, marqués de Villamanrique, comunicó a Caldera que escribiría tanto a la Real Audiencia como a Rodrigo del Río, a quien llamó «mi teniente de capitán general», para que le proporcionaran el apoyo necesario en la pacificación de la comarca de Tlaltenango.

Una probanza presentada por Francisco de Urdiñola señala asimismo que Rodrigo del Río lo nombró capitán de la compañía que había pertenecido a Alonso López de Lois.

Orden de Santiago

En 1588 se realizaron las pruebas para su ingreso en la Orden de Santiago. El expediente conservado en el Archivo Histórico Nacional lo identifica como Rodrigo del Río de Losa y Gordejuela, natural de Puebla de Arganzón, teniente de capitán de la Nueva España y posteriormente gobernador y capitán general de Nueva Vizcaya.

Recibió el hábito de Santiago el 14 de septiembre de 1588.

En 1598 aparece ya como comendador de la Orden de Santiago. Ese mismo año su nombre figuró entre los candidatos considerados por el Consejo de Indias para ocupar el gobierno de La Habana.

Gobernador de Nueva Vizcaya

El 21 de febrero de 1589, en Madrid, Felipe II otorgó a Rodrigo del Río de Losa el título de gobernador y capitán general de Nueva Vizcaya, en sustitución de Hernando de Bazán, que había muerto.

Una real cédula posterior, expedida en 1590 en respuesta a una carta de Rodrigo fechada el 23 de abril de 1589, lo identifica ya como gobernador de Nueva Vizcaya y teniente general de la guerra contra los chichimecas.

El 10 de diciembre de 1592 Felipe II expidió a Diego de Velasco el título de gobernador y capitán general de Nueva Vizcaya «en lugar de Rodrigo del Río Loza». Las relaciones de gobernadores de Nueva Vizcaya sitúan, sin embargo, el gobierno de Rodrigo entre 1589 y 1595 y el de Diego de Velasco a partir de 1595.

Estancia de Santiago

Una de sus principales propiedades fue la estancia de Santiago, en el valle de la Magdalena. En 1585 Rodrigo dirigió un memorial al Tercer Concilio Provincial Mexicano solicitando un sacerdote que atendiera su estancia y la de Pedro de Minjares. Ambas se encontraban a doce leguas de Llerena y a ocho de las minas de Nieves, lo que dificultaba a sus habitantes acudir regularmente a recibir atención religiosa.

En su testamento de 1604, Rodrigo se declaró vecino, junto con María de Aguilar, del valle de la Magdalena y de la estancia de Santiago, situada dentro de la jurisdicción de las villas de Llerena y San Martín.

Al enumerar sus bienes comenzó por la estancia de Santiago, donde declaró que residía. La propiedad contaba con tierras, aguas, sacas de agua, casas para trigo, molinos, labores agrícolas, aperos y trabajadores residentes.

En la misma relación mencionó las casas principales donde vivía y una huerta situada dentro de ellas.

Santiago tenía además una iglesia. En el testamento Rodrigo dispuso que su cuerpo fuese enterrado en «la Iglesia que tengo en esta mi Estancia de Señor Santiago».

Patrimonio

El testamento registra propiedades mineras en Cuencamé, Santa Bárbara, Indé y Guanaceví, además de diversas estancias agrícolas y ganaderas.

Entre ellas estaba la estancia de Santa Ana, situada a una legua de Santiago. Rodrigo declaró que llevaba aproximadamente cuarenta años poblada de ganado mayor y que contaba con casas, corrales, yeguada y trabajadores.

En la misma página aparece la «estancia y hacienda de San Miguel», con caballerías de tierra, sacas de agua, casas y corrales. Rodrigo declaró haberla comprado a un propietario de apellido Navarro.

También poseía el puesto de Las Carboneras, explotaciones mineras en Cuencamé y sitios de estancias en Santa Bárbara, Indé, Guanaceví y sus comarcas.

La extensión de su patrimonio llegó a ser considerable. Charles Foin estudió la formación de sus propiedades y María Vicens Hualde recoge una estimación cercana a las 150 000 hectáreas.

Matrimonio y sucesión

Estuvo casado con María de Aguilar, hija de Francisco de Aguilar y Ana de Alemán, vecinos de Sombrerete. En su testamento señaló que había recibido con ella una dote de 25 000 pesos de oro común.

El matrimonio no tuvo hijos. Rodrigo lo dejó indicado al regular la sucesión de determinadas rentas y mercedes. Dispuso que, después de María de Aguilar, pudiera sucederle su primo, el capitán Juan de Gordojuela Ibargüen.

Juan de Gordojuela había participado durante años en la administración de las haciendas de Rodrigo. El testador pidió a María de Aguilar que lo tuviera en consideración como a un hijo por el tiempo que llevaba participando en la administración de sus propiedades.

Testamento y últimos años

Rodrigo otorgó testamento en la estancia de Santiago el 15 de octubre de 1604. En el documento se describió como enfermo del cuerpo y viejo, aunque en pleno uso de sus facultades.

La fecha exacta de su muerte no está establecida con certeza. Charles Foin propuso de forma dubitativa el año 1606, como indica el propio título de su estudio biográfico.

Historiografía

Rodrigo del Río de Losa aparece de forma recurrente en las fuentes relativas a las expediciones de Francisco de Ibarra, la minería de Nueva Vizcaya y la Guerra Chichimeca. La crónica de Baltasar de Obregón resulta especialmente útil para conocer su primera etapa, pues Obregón participó personalmente en varias de las expediciones en las que estuvo Rodrigo.

En 1957 Atanasio G. Saravia publicó la transcripción de su testamento. El documento había sido localizado en un conjunto de antiguos libros de tierras conservados en la hacienda de Atotonilco de Campa. Saravia señaló que la copia del testamento se encontraba en el folio 39 del libro II.

En 1978 Charles Foin publicó Un pacificateur du nord du Mexique: Rodrigo de Río de Losa (1536-1606?), un estudio dedicado específicamente a su trayectoria.

En 2013 la Universidad Juárez del Estado de Durango publicó el trabajo de Erasmo Sáenz Carrete Rodrigo del Río de Lossa. Conquistador y colonizador de la Nueva Vizcaya, dedicado igualmente a su participación en la conquista y colonización del norte novohispano.

Investigaciones posteriores han retomado su trayectoria para estudiar la formación de las élites novohispanas, la propiedad territorial y el cambio de las políticas militares hacia formas de negociación y pacificación de la frontera.

Véase también

Francisco de Ibarra (explorador español) Miguel Caldera Francisco de Urdiñola Guerra Chichimeca Reino de Nueva Vizcaya Paquimé

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos Expediente de pruebas para el hábito de Santiago de Rodrigo del Río de Losa, Portal de Archivos Españoles. Un pacificateur du nord du Mexique: Rodrigo de Río de Losa (1536-1606?), de Charles Foin, en Persée. Rodrigo del Río de Lossa, Editorial de la Universidad Juárez del Estado de Durango.

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