La marcha de las cacerolas vacías fue una manifestación realizada en Santiago de Chile el 1 de diciembre de 1971 y protagonizada principalmente por mujeres opositoras al gobierno de la Unidad Popular, dirigido por Salvador Allende. Fue convocada en protesta por el desabastecimiento y el aumento del costo de vida, en el contexto de las dificultades económicas que atravesaba Chile durante el primer año del gobierno socialista. La manifestación contó con la participación y el respaldo de sectores políticos de la oposición chilena, principalmente vinculados a algunas facciones de la Democracia Cristiana y de los partidos de la derecha política de la época.

La marcha es considerada un hito en la organización de las mujeres opositoras al gobierno de la Unidad Popular y contribuyó a la posterior creación, a comienzos de 1972, de Poder Femenino, una organización y movimiento político que articuló a mujeres de distintos sectores de la oposición en todo el país. Asimismo, introdujo el cacerolazo como una forma de manifestación pública en Chile, siendo la primera manifestación documentada de este tipo a nivel mundial.

Desarrollo La manifestación fue convocada inicialmente como «marcha de la mujer chilena». El 26 de noviembre de 1971, un grupo de mujeres encabezado por Silvia Alessandri, diputada del Partido Nacional, solicitó y obtuvo autorización de la Intendencia de Santiago para realizar una marcha y una concentración el 1 de diciembre. Tres días después, un llamado publicado en El Mercurio y Tribuna invitó a las mujeres a participar en la movilización, destacando su carácter independiente de los partidos políticos y su carácter transversal. Entre las mujeres que promovieron públicamente la convocatoria se encontraban Carmen Sáenz y Nina Donoso, quien señaló que, aunque participarían mujeres militantes, el objetivo de la manifestación no era partidista. El llamado invitaba a reunirse a las 18:00 horas en Plaza Baquedano, entonces conocida como Plaza Italia, y a llevar una cacerola o canasta vacía y una bandera chilena, como símbolos de protesta frente al desabastecimiento, el aumento de los precios, la situación de la Universidad de Chile en torno a la gestión de su rector, Edgardo Boeninger, y la toma en su Facultad de Derecho; además del clima general de violencia política imperante y polarización por los conflictos entre partidarios y opositores al gobierno de Allende. Para la misma hora, sectores partidarios de la Unidad Popular habían convocado una concentración frente a la Casa Central de la Universidad de Chile, desarrollándose dos marchas simultáneas en el centro de Santiago, con participantes ideológicamente opuestos. Esta situación, en un inicio, había sido prevista por las autoridades, quienes tomaron algunas medidas de seguridad, como cambiar los recorridos de cada una de las marchas y aumentar la dotación policial para el resguardo del orden público.

La marcha comenzó como estaba prevista a las 18:00 horas (GMT−3), y avanzó desde Plaza Baquedano, en el límite comunal entre Providencia y Santiago Centro, en dirección al centro de la ciudad por Alameda. Durante su recorrido se produjeron contramanifestaciones y enfrentamientos violentos con partidarios de la Unidad Popular, que incluyeron lanzamiento de objetos contundentes y cortopunzantes contra las manifestantes de las cacerolas, y cuya responsabilidad inicial es objeto de versiones contradictorias. A las 18:30 horas se registraron nuevos incidentes en avenida Bulnes, con intervención de Carabineros, y posteriormente los enfrentamientos se intensificaron en las inmediaciones del cerro Santa Lucía, con lanzamientos de materiales de construcción desde el Edificio de la UNCTAD III (actual Centro Cultural Gabriela Mistral, GAM), el cual se encontraba en construcción. Los incidentes se extendieron hasta altas horas de la noche, lo que obligó al Presidente Allende a decretar estado de emergencia en la ciudad en una cadena nacional de radiodifusión. Para tales efectos, fue designado el general Augusto Pinochet como jefe de Plaza, quien decretó toque de queda por cinco días con el fin de restablecer el orden y la seguridad en Santiago.

Un informe del director del Hospital de Urgencia Asistencia Pública (Posta Central), Dr. Raúl Zapata Díaz, reportó en un informe a la Cámara de Diputados, que a partir de las 21 horas del 1 de diciembre, 99 personas fueron atendidas en el centro de salud por lesiones atribuidas a piedras, objetos cortantes y bombas lacrimógenas, 10 de ellos en estado grave, 35 de mediana gravedad y 54 con lesiones leves.

El evento captó rápidamente la atención de los medios de comunicación. La prensa opositora presentó la movilización como una expresión masiva del rechazo de las mujeres al gobierno de la Unidad Popular, mientras que investigaciones posteriores han destacado el papel de esta cobertura en la construcción de la cacerola como un símbolo de oposición política.

Referencias

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