miniaturadeimagen|Dante y Virgilio frente a un grupo de almas (Canto V). Ilustración de Paul Gustave DoréEl quinto canto del Purgatorio de la Divina Comedia del poeta florentino Dante Alighieri constituye la introducción de la segunda y penúltima cántica de la obra. Se sitúa en el segundo rellano del Antepurgatorio del Purgatorio, el cual en su cima se guarda el Paraíso Terrestre. Transcurre la mañana del 10 de abril de 1300 (Domingo de Pascua), o según otros comentadores del 27 de marzo de 1300.
Temas y contenidos
Amonestación de Virgilio a Dante (vv. 1 al 21) Muertos en muerte violenta y arrepentidos tardíos (vv. 22 al 63) Jacopo del Cassero (vv. 64 al 84) Buonconte da Montefeltro (vv. 85 al 129) Pia dei Pannocchieschi (vv. 130 al 136)
Síntesis
Amonestación de Virgilio a Dante (vv. 1 al 21) Dante, tras haber dejado a las sombras y haber empezado a seguir a Virgilio, «aquel que me conforta»; escucha a su espalda un grito de una de las almas de arriba, que hace notar a su grupo como este corta los rayos del sol y se comporta como un hombre vivo, lo que atrajo la atención de todos. Ante esto, su maestro lo reprende por el paso lento que la hablilla le hace tener al conturbarse por ella, y le ordena ignorarles, y que sea como la torre que no se doblega al empuje de los vientos que, quien con multitud de ideas se afana, no las comprende del todo porque el brillo de una opaca a la de las otras, sin lograr comprensión o acuerdo. Tras este regaño, Dante, avergonzado, lo sigue con paso más rápido.
Muertos en muerte violenta y arrepentidos tardíos (vv. 22 al 63) Tras caminar un rato transversamente, se hallaron con un grupo de almas que cortaba el paso que, mientras cantaban el Miserere verso a verso, siendo interrumpida su salmodía por un «¡Oh!» ronco al notar estos la luz quebrándose en Dante. Deciden enviar dos como mensajeros para enterarse de la novedad, y ante la pregunta de ambos, Virgilio les revela que es un cuerpo de carne y hueso, y que vayan a decirles a los otros y hacerle honor, pues puede serles caro, es decir, pedirle que hable de ellos cuando vuelva a la tierra para, con rezos como se vio en los cantos anteriores, reducir su sentencia. Ambos volvieron rápidamente, como la noche o las nubes de agosto con la puesta del sol, para luego echarse todos a andar hacia los dos. Virgilio le dice a Dante que, sin parar de andar, les escuche. Las almas le piden que aquiete un poco el paso y se fije si es que conoce a alguno, todos sorprendidos en muerte violenta y arrepentidos a última hora y solo salvados del Infierno por la gracia de Dios, y ahora les lacera el ansia de verlo. Dante, que no los conoce, dice que le pidan lo que puede hacer por ellos, por la paz que espera tras el final de su viaje gracias a su noble guía, que lo hace recorrer por la vida después de la muerte.Micó, José María (2018). Divina Comedia. Barcelona: Editorial Acantilado. ISBN 978-84-17346-30-0. Jacopo del Cassero (vv. 64 al 84) La primera de las tres almas en dirigirse a Dante es Jacopo de Cassero, podestà de Bolonia, quien le ruega que, si va al territorio que se halla entre Romaña y Nápoles, regido por Carlos II de Anjou, es decir, a la Marcas de Ancona, le sea fiel recordatorio en Fano, donde nació, y que implore la oración del pueblo por sus culpas, pues murió en Padua, lejos de ahí, gracias al marqués de Ferrara, Azzo VIII de Este y su ira hacia él tras haber atacado Bolonia. Que si hubiese huido hacia la Mira, en vez de Oriago, seguiría vivo, pero que allí fue donde encontró su fin en un pantano, que convertiría en un sangriento lago tras ser alcanzado por los sicarios de Azzo.
Buonconte da Montefeltro (vv. 85 al 129) La segunda alma fue la de Buonconte da Montefeltro, hijo del Guido de Montefeltro que protagoniza el canto vigesimoséptimo del Infierno, capitán de los gibelinos de Arezzo. Clama que en la vida ya nadie, ni siquiera su esposa Juana, procura su bien, lo que lo avergüenza. Dante, reconociéndolo, le pregunta qué fue lo que lo extravió tan lejos de Campaldino, donde luchó en la batalla de Campaldino donde también peleó él, este en el bando güelfo. Buonconte responde que este terminó más allá del Archiano, que se forma en el convento del Yermo, en el Apenino, por donde el valle Casentino. Ahí, malherido en la garganta, huyendo a pie y ensangrentando el suelo, perdió la vista y, mareado, saludando el nombre de María, cayó muerto. Tras expirar su cuerpo, lo asió un ángel de Dios y un demonio, quien, mientras el ángel quería llevarse su alma, este dice que se quedará con su cuerpo, haciendo llover torrencialmente por todo el valle, desde el Pratomagno hasta el cordal montañoso de la Giogana. El terreno resbaladizo lo hizo precipitarse al Archiano, y en el Arno se desmontó la cruz que había hecho con sus brazos, terminando entre la maleza de los ribazos, extraviado su cuerpo muerto. miniaturadeimagen|La muerte de Buonconte da Montafeltro (Canto V). Ilustración de Paul Gustave Doré.
Pia dei Pannocchieschi (vv. 130 al 136) La última alma es la de Pia dei Tolomei, mujer de Mello dei Pannocchieschi, nacida en Siena y muerta en Maremma a manos de su esposo que ya sea por una infidelidad de ella, los celos de este, u otra razón, la mató o hizo matar.
Referencias
Bibliografía
Alighieri, D. (2013) Divina Comedia. Versión poética y notas de A. Echeverría. Madrid: Alianza Editorial. Micó, J. M. (2018) Divina Comedia: Infierno / Purgatorio / Paraíso. Barcelona: Editorial Acantilado.
Enlaces externos
Texto original del Canto V del Purgatorio en Wikisource (en italiano).
Categoría:Cantos de la Divina comedia (Purgatorio)