La batalla de Tebas hace referencia al asedio y la destrucción total de la ciudad griega de Tebas en diciembre del año 335 a. C. La ciudad se rebeló contra el dominio macedonio impuesto por Filipo II. Alejandro Magno, joven rey de Macedonia —que por entonces se encontraba en guerra contra las tribus ilirias—, intervino rápidamente para sofocar el levantamiento. Abandonada por sus aliados, Tebas luchó en solitario contra el poderoso ejército macedonio. Derrotada, la ciudad fue destruida por orden de Alejandro.

Contexto

En 336 a. C., tras el asesinato de Filipo, Alejandro Magno sucedió a su padre, al frente del reino de Macedonia. No obstante, tuvo que imponerse en un país en el que los periodos de cambio de poder daban pie a numerosos intentos de golpe de Estado. Con el eficaz apoyo de su madre, Olimpia, y de Antípatro, antiguo general de Filipo II, Alejandro asesinó a sus posibles rivales y, a continuación, combatió a las tribus tracias y getas para estabilizar las fronteras septentrionales del reino.

Hacía dos años de la batalla de Queronea, después de la cual Filipo II había puesto a fin a la hegemonía tebana, puso en el poder a los partidarios de Macedonia y expulsó a los opositores al exilio.

Los enemigos de Macedonia vieron en las ciudades griegas la oportunidad de derrocar la hegemonía macedonia. Pero mientras tanto, frente al joven sucesor de Filipo, Alejandro Magno, los enviados de las ciudades griegas en Corinto renovaron los términos de la alianza con la Liga de Corinto y su disposición a hacer campaña contra los persas.Diodoro Sículo, 17.4.9.

Estallido de la guerra Después de que Alejandro partiera con su ejército en la primavera del 335 a. C. para la campaña de los Balcanes, los enemigos de Macedonia se alzaron en Atenas en torno a Demóstenes y Licurgo, quienes en discursos públicos predijeron la muerte de Alejandro a manos de los tribalios, y por lo tanto, todos los lazos contraídos con él en alianzas se romperían.Arriano, Anábasis de Alejandro Magno 1.7.3, Démades, Sobres los doce años 17. Los enemigos tebanos de los macedonios, exiliados en Atenas, regresaron a su tierra, mataron a dos líderes promacedonios y tomaron el poder, pero la acrópolis de Cadmea permaneció en manos de los macedonios que se habían acantonado allí.Arriano, 1.7.1–2. Finalmente, el consejo tebano decidió declarar la guerra a los macedonios, justificándola como la liberación de los griegos de la tiranía macedonia. Recibieron el apoyo de Demósteness, quien les envió armas a su propio coste, las cuales pudo financiar nuevamente con 300 talentos, recibidos del rey de reyes aqueménida Darío III.Diodoro Sículo, Biblioteca histórica 17.9.5; Plutarco, Demóstenes 23.1; Esquines, Contra Ctesifonte 239.; Dinarco, Contra Demóstenes 18. Demóstenes finalmente logró que la ekklesía de Atenas (asamblea) fuera aceptada para intervenir oficialmente a favor de los tebanos, pero la ciudad renunció temporalmente al envío de tropas, porque decidió esperar nuevos acontecimientos.Diodoro Sículo 17.8.6. Dado que un compromiso diplomático de Antípatro había puesto en duda públicamente la muerte de Alejandro, amigos de los macedonios, como Démades y Foción, instaron a la cautela.Dinarco, Contra Demóstenes 18; Plutarco, Foción 17.1. Los atenienses enemigos de Macedonia estuvieron a punto de imponerse.

Alejandro se enteró a finales del verano del 335 a. C., tras su victoria en la batalla de Pelión sobre los ilirios en Pelión,Actualmente en la frontera oriental de Albania de la defección de Tebas de la Liga de Corinto. Después de concluir sus campaña en los Balcanes con la intención de regresar a Pela, tuvo que dirigirse rápidamente con sus tropas hacia el sur y llegó a Beocia Justino, Epítome de las Historias Filípicas de Pompeyo Trogo 11.2.6-10. tras doce días de marchas forzadas con 30000 hombres  a través de las Termópilas.Arriano 1.7.3–6. Aunque su pronta llegada había asombrado a los griegos, los líderes políticos de Tebas seguían dando por sentada la muerte de Alejandro y explicaban que el líder de los macedonios era otro Alejandro, hijo de Aéropo.Arriano,1.7.6Alejandro Lincéstide, hijo de Aéropo, estuvo presente en el ejército macedonio y, como gobernador de Tracia, ayudó a proporcionar un contingente militar tracio.La falsa noticia de la muerte de Alejandro en Iliria fue lo que motivó la sublevación tebana.Arriano 1.7.1-3; Justino 11.2.7-9 y Claudio Eliano, Varia Historia 12.57. Los arcadios y los habitantes de la región de Élide prefirieron retirarse del istmo de Corinto a sus ciudades y posteriormente acusaron a los organizadores de sus movimientos.Dinarco, Contra Demóstenes 18–21; Arriano 1.10.1.

Mientras tanto, Alejandro recibió el apoyo de las ciudades beocias de Fócida, Orcómeno, Tespias y Platea, que vieron la oportunidad de vengarse de la subyugación que habían sufrido durante generaciones bajo el dominio de Tebas.

Alejandro entabló negociaciones con los tebanos, pero rechazaron la rendición ofrecida por el rey macedonio.

Batalla

El curso posterior de la batalla y especialmente el papel de Alejandro en ella son difíciles de reconstruir, ya que los dos autores que escribieron un informe detallado, Arriano (Anábasis de Alejandro Magno 1.8.1-8, promacedonio según Ptolomeo, (Memorias) y Diodoro Sículo (Biblioteca histórica 17.11.1 – 17.13.6, protebano), se contradicen entre sí en su descripción.

Tebas estaba rodeada por una muralla diseñada para defenderla eficazmente de los atacantes, quienes en este caso habían prescindido de las máquinas de asedio, priorizando la velocidad de marcha. Sin embargo, la muralla presentaba un punto débil en su flanco sur, que limitaba directamente con la fortaleza macedonia de Cadmea, destinada a servir de puerta de entrada para los atacantes. Los tebanos reforzaron sus defensas en esa zona, construyendo fosos y empalizadas.Diodoro Siculo, 17.8.4. Desde ese camino, cortaron la entrada directa a Cadmea desde el exterior y aislaron a sus habitantes. Filotas, comandante de la guarnición macedonia de Cadmea, reparó los muros, permaneció en alerta y no interfirió en las obras de fortificación de los tebanos.Diodoro Sículo 17.8.7. El comandante de Cadmea, Filotas, no debe confundirse con Filotas, hijo de Parmenión. Frente a la empalizada, los tebanos desplegaron su falange, y detrás de ella su caballería, por si acaso la batalla se librara allí también. Tras su marcha, Alejandro volvió a renunciar a un ataque inmediato y directo, con la intención de celebrar una consulta sobre la posibilidad de rendir la ciudad situada en su ladera superior. Entre otras cosas, exigió la rendición de los líderes antimacedonios Fénix y Prótites.Diodoro Sículo 17.9,2; Plutarco, Alejandro 11.7.

Según Diodoro Sículo, la mayoría de la población, consciente de su inferioridad militar, debía estar a favor de la capitulación, pero no logró que los antimacedonios presentes en la cúpula de la asamblea ciudadana cedieran.Diodoro Sículo 17.9.4–5; Plutarco, Alejandro 11.8.

En este punto, los relatos históricos comienzan a divergir. Mientras que Diodoro Sículo describe cómo Alejandro, furioso por la ofensa, habría dividido su ejército en tres columnas de ataque, Arriano, por su parte, relata una insubordinación de Pérdicas, uno de sus generales, quien, en contra de una orden inequívoca de Alejandro —que también fue escuchada por otros—, habría conducido a su batallón de infantería, compuesto por pezhetairoial asalto de la ciudad, junto con el batallón de Amintas, por lo que Alejandro, a su pesar, acabó haciendo que sus tropas lanzaran el asalto.Diodoro Sículo 17.11.1; Arriano 1.8.1. Dado que Arriano, en su obra, se basa en lo transmitido por Ptolomeo I, se aceptó en los estudios históricos la tesis formulada por uno de los Ptolomeos sobre una damnatio memoriae respecto a Pérdicas, a quien, tras Ptolomeo, había culpado de la responsabilidad histórica de la caída de Tebas, su enemigo acérrimo en las guerras de los diádocos, para exculpar al mismo tiempo a Alejandro, a quien él mismo describió como amigo.

Según Diodoro Sículo, Alejandro, tras tres días de espera, hizo avanzar por fin la primera línea de batalla contra la falange de los tebanos, mientras que la segunda marchó directamente contra las empalizadas. La batalla resultó ser, para los macedonios, inesperadamente sangrienta, con grandes bajas, y no se logró abrirse paso a través de las filas de los desesperados combatientes tebanos.Diodoro Sículo 17.11. 3–5. Así pues, Alejandro decidió hacer entrar en combate a la tercera formación, que hasta entonces se había mantenido como reserva.Diodoro Sículo 17.12.1. La ciudadela de Cadmea fue rodeada de empalizadas y de otras obras para aislarla y evitar que su guarnición recibiese ayuda ni víveres de fuera; los esclavos fueron manumitidos y se les armó, al igual que a los metecos, para la batalla.

Durante la batalla, los macedonios se percataron de que la empalizada situada junto a una de las poternas había sido abandonada por sus guardias, la que daba al templo de Anfión, desde la cual los tebanos pretendían evidentemente lanzar una salida contra el flanco macedonio. Pérdicas, que cubría con su falange la vanguardia del campamento macedonio y se hallaba muy cerca de los muros de la ciudad, consideró tan propicia la ocasión para atacar que, sin aguardar las órdenes de Alejandro, arremetió contra las fortificaciones, abrió brecha en ellas e irrumpió a través de los puestos avanzados del enemigo. Amintas, cuya falange venía inmediatamente detrás de la de Pérdicas, se lanzó tras él al asalto de la segunda muralla. Los macedonios penetraron en Tebas, mientras los tebanos que habían abatido a la primera línea de batalla de los macedonios y resistían a la segunda tenían la esperanza de salir victoriosos. Tras enterarse de que una parte de la ciudad había sido tomada, rápidamente se retiraron dentro de las murallas.Diodoro Sículo 17.12.3-5. Según Arriano y Ptolomeo (en sus Memorias), en ese ataque Pérdicas resultó malherido por un proyectil y tuvo que ser evacuado del campo de batalla, por lo que sus hombres tuvieron que avanzar por segunda vez sin él (¿otro intento de menospreciar su memoria?).Arriano 1.8.3. En cualquier caso, con la irrupción de los macedonios en la ciudad, también entró en acción la guarnición de la Cadmea, que irrumpió en el templo de Anfión y en la empalizada, por lo que los tebanos se vieron acorralados por dos flancos.Diodoro Sículo 17.12.5. No pudieron resistir y muchos combatientes fueron masacrados sin piedad. La ciudad, ya derrotada y sumida en el pánico, fue saqueada por los atacantes enemigos; sobre todo las tropas beocias, focidias y platenses,Arriano 1.8.8

Consecuencias upright=1.2px|miniaturadeimagen|Timoclea ante Alejandro Magno. Pintura de Domenichino (alrededor de 1615), museo del Louvre, París.

Un día después de la batalla, Alejandro sometió a un consejo de representantes de la Liga de Corinto la decisión sobre el destino de los tebanos. Dado que se trataba principalmente de ciudades beocias, que habían sufrido una intensa dominación tebana en los años anteriores, su veredicto fue rápido e inequívoco. Junto con la deserción de la Liga, también se puso de manifiesto la tradicional ambigüedad del comportamiento de los tebanos hacia los odiados persas, contra quienes debían luchar según los términos de la Liga. Nadie había olvidado que durante las guerras médicas Tebas había estado aliada con el rey persa Jerjes I y los ciudadanos de Platea y Orcómeno, que estaban entre los que tuvieron que emitir el juicio solicitado por Alejandro, todavía tenían presente el recuerdo de las numerosas destrucciones sufridas por su ciudad a manos de los tebanos en los cien años anteriores aproximadamente (Platea: 479, 426 y 376 a. C.; Orcómeno: 364 y 349 a. C.).Diodoro Sículo 17.14.2; Justino 11.4.