300px|miniaturadeimagen|Concentración en la Plaza de Armas de Ceuta. Las manifestaciones de apoyo a Ceuta del 2 de septiembre de 2026 fueron una serie de concentraciones y manifestaciones celebradas en Ceuta y en más de 260 municipios de España coincidiendo con el Día de Ceuta, como muestra de solidaridad con la ciudad autónoma tras la crisis migratoria iniciada a finales de julio de 2026. En conjunto participaron cientos de miles de personas, con una asistencia especialmente elevada en Ceuta, donde miles de ciudadanos recorrieron el centro de la ciudad en la que fue descrita como una de las movilizaciones más multitudinarias de su historia reciente.
La iniciativa surgió inicialmente en el ámbito ciudadano y adquirió posteriormente una dimensión institucional cuando la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), presidida por María José García-Pelayo, llamó a los municipios españoles a celebrar concentraciones frente a sus ayuntamientos a las 20:00 horas. Más de 260 municipios habían confirmado su adhesión antes de la jornada. Las movilizaciones recibieron el apoyo expreso del Partido Popular (PP) y Vox, mientras que la dirección del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) criticó la convocatoria de la FEMP por considerarla partidista. Algunos ayuntamientos gobernados por el PSOE e Izquierda Unida organizaron actos alternativos de solidaridad con Ceuta.
Antecedentes
A finales de julio de 2026, Ceuta sufrió una entrada masiva de ciudadanos marroquíes que dio lugar a una grave crisis migratoria, humanitaria y política. Durante las semanas siguientes se sucedieron distintas movilizaciones en la ciudad autónoma: el 9 de agosto miles de personas participaron en una manifestación convocada por representantes de las comunidades cristiana, musulmana, hebrea e hindú bajo el lema «Basta ya. Ceuta no se rinde», mientras que a finales de mes se produjeron nuevas protestas relacionadas con la presencia de migrantes, la seguridad y la actuación de las administraciones públicas.
El 31 de agosto, cientos de personas participaron además en una concentración convocada por los bomberos de Ceuta y otros servicios esenciales, en la que se reclamaron mayores medios, seguridad y responsabilidades políticas. Paralelamente comenzó a extenderse por redes sociales una iniciativa ciudadana para organizar concentraciones simultáneas en el resto de España el 2 de septiembre, coincidiendo con el Día de Ceuta. La FEMP asumió posteriormente la propuesta y realizó un llamamiento general a las entidades locales para concentrarse frente a sus ayuntamientos.
Convocatoria
Las concentraciones fueron planteadas como una muestra de apoyo a los habitantes de Ceuta y como una reclamación de medidas para recuperar la normalidad tras la crisis. La FEMP pidió al Gobierno mayor financiación extraordinaria para la ciudad, refuerzo de los medios estatales, control efectivo de la frontera y medidas para el retorno de quienes hubieran entrado irregularmente. La mayoría de los actos se convocaron a las 20:00 horas frente a los consistorios, aunque en algunas localidades se utilizaron otros horarios y espacios públicos.
El Partido Popular apoyó oficialmente la movilización y anunció que sus grupos municipales promoverían concentraciones incluso en aquellos ayuntamientos que no se adhirieran a la convocatoria de la FEMP. Su presidente, Alberto Núñez Feijóo, acudió a la concentración celebrada en Madrid después de haber participado durante el día en los actos institucionales de Ceuta. Vox también llamó a participar y su presidente, Santiago Abascal, asistió al acto madrileño, aunque planteó las protestas de forma más explícita como una denuncia contra el Gobierno de Pedro Sánchez y su política hacia Marruecos.
La iniciativa provocó discrepancias entre los partidos representados en la FEMP. El PSOE sostuvo que la presidenta de la federación había promovido la convocatoria de manera unilateral y pidió a sus cargos territoriales que no participaran en unos actos que consideraba instrumentalizados por el PP. No obstante, algunos alcaldes socialistas optaron por celebrar concentraciones propias y alrededor de una veintena de municipios gobernados por PSOE o Izquierda Unida organizaron actos alternativos de solidaridad con Ceuta, tratando de desvincular el respaldo a la ciudad de la confrontación con el Gobierno central.
También surgió una controversia jurídica y política sobre la forma en que debían convocarse las concentraciones. Diversas delegaciones del Gobierno señalaron que los ayuntamientos, como administraciones públicas, no son titulares del derecho de reunión reconocido por la Constitución y, por tanto, no podían actuar formalmente como convocantes de una manifestación, aunque sí podían organizar actos institucionales en espacios de su competencia. La cuestión afectó a distintas localidades y llevó a varios consistorios a reformular sus convocatorias como concentraciones o actos institucionales. En Madrid, la controversia enfrentó al Ayuntamiento y a la Delegación del Gobierno a propósito del acto previsto en la plaza de Cibeles, mientras que en otras ciudades se plantearon situaciones semejantes.
La convocatoria generó también discrepancias dentro del PSOE. La dirección federal había criticado inicialmente las concentraciones promovidas desde la presidencia de la FEMP, al considerar que se habían organizado sin consenso y que podían ser utilizadas políticamente contra el Gobierno. Sin embargo, ante el anuncio de que distintos alcaldes y cargos socialistas participarían en los actos, Ferraz precisó posteriormente que su posición no constituía una prohibición y que correspondía a cada dirigente adoptar su propia decisión.
Uno de los primeros dirigentes en desmarcarse públicamente de la posición de la dirección socialista fue el alcalde de León, José Antonio Diez Díaz, quien anunció su participación en una concentración convocada en la ciudad y negó haber recibido presiones de su partido para no asistir. El caso de León adquirió especial repercusión porque Diez defendió públicamente la necesidad de separar la solidaridad con Ceuta de la disputa partidista y mantuvo su asistencia pese a las críticas iniciales de Ferraz.
El desmarque no quedó limitado a León. Numerosos municipios gobernados por el PSOE decidieron celebrar actos de apoyo a Ceuta o sumarse a las movilizaciones, bien secundando la convocatoria general o bien organizando concentraciones propias. Entre ellos estuvieron Mérida y Almendralejo, donde sus gobiernos municipales socialistas promovieron actos de solidaridad; en Mérida participaron más de 500 personas y se leyó un manifiesto consensuado por los cinco grupos políticos representados en el Ayuntamiento. Según recuentos publicados durante la jornada, decenas de ayuntamientos socialistas terminaron participando de una u otra forma en las movilizaciones, lo que obligó a la dirección del PSOE a rebajar su rechazo inicial y a presentar su criterio como una recomendación política y no como una instrucción vinculante.
Desarrollo
Ceuta 250px|miniaturadeimagen|Concentración en torno a las Murallas Reales de Ceuta.
La principal movilización en la ciudad autónoma comenzó en el patio de armas de las Murallas Reales y recorrió las calles del centro hasta las inmediaciones del Palacio de la Asamblea, donde estaba prevista la lectura de un manifiesto. Miles de personas participaron en la marcha bajo el lema «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende», portando numerosas banderas de España y de Ceuta. Entre los asistentes se encontraban vecinos y representantes de distintos colectivos sociales y profesionales de la ciudad. EFE describió la convocatoria como la movilización más multitudinaria de la historia reciente de Ceuta.
La marcha coincidió con la celebración del Día de Ceuta y tuvo un marcado carácter de reivindicación de la españolidad de la ciudad y de petición de respaldo al resto del país. Los organizadores reclamaron una respuesta ante las consecuencias de la entrada masiva de migrantes iniciada el 30 de julio y defendieron la necesidad de recuperar la normalidad en la ciudad. El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, agradeció las muestras de solidaridad recibidas desde distintos puntos de España y reclamó el refuerzo de los medios estatales, el control efectivo de la frontera y el retorno de quienes hubieran entrado irregularmente.
Durante la jornada, la Casa del Rey difundió también un mensaje dedicado a Ceuta en el que apeló a la unidad, la convivencia y el futuro de la ciudad. Felipe VI mantuvo asimismo una conversación con Vivas, al que trasladó el respaldo de la Corona y su reconocimiento a los empleados públicos, voluntarios y organizaciones que habían participado en la atención de la crisis.
Durante la concentración se produjeron incidentes con periodistas que cubrían las movilizaciones. El fotoperiodista Antonio Sempere denunció que un manifestante lo agarró, lo insultó y lo fotografió con la intención de señalarlo posteriormente en redes sociales. También relató que otro individuo lo increpó mientras circulaba en automóvil por el puerto y que otros periodistas habían sido escupidos o golpeados con banderas.
Madrid thumb|150px|Asistentes a la manifestación en la plaza de Cibeles de Madrid. La concentración de la FEMP en la plaza de Cibeles reunió alrededor de 50 000 personas, según la Delegación del Gobierno en la Comunidad de Madrid. Paralelamente, se celebraron una concentración ciudadana frente al Congreso de los Diputados y otra de carácter antirracista en la plaza de Callao. En la concentración frente al Congreso se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y la Policía Nacional, que intervino para dispersar a varios grupos.
Entre los asistentes a la concentración de Cibeles estuvieron el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, el presidente de Vox, Santiago Abascal, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, además de otros dirigentes de ambas formaciones.
Martínez-Almeida leyó un manifiesto en el que defendió la españolidad de Ceuta y la integridad territorial, reclamó una respuesta del Estado y de la Unión Europea y pidió el retorno efectivo de las personas que hubieran entrado irregularmente. El alcalde defendió asimismo que la gestión de la crisis debía combinar la seguridad fronteriza con el respeto a los derechos humanos y a la convivencia. Durante la concentración fueron frecuentes las consignas de apoyo a Ceuta, así como las críticas al Gobierno y las peticiones de dimisión dirigidas al presidente Pedro Sánchez.
Feijóo y Abascal criticaron al Ejecutivo por su gestión de la crisis y por sus relaciones con Marruecos. Abascal acusó a Sánchez de actuar como «lacayo de Marruecos» y reclamó responsabilidades políticas por la información contenida en un informe policial según el cual agentes marroquíes habrían facilitado la entrada masiva del 30 de julio.
La movilización estuvo precedida por una controversia entre el Ayuntamiento y la Delegación del Gobierno acerca de si un consistorio podía convocar formalmente una manifestación al amparo del derecho fundamental de reunión. Finalmente el acto se celebró como concentración institucional.
Durante la concentración, varios periodistas de RTVE fueron increpados y acosados por manifestantes mientras cubrían el acto. Entre ellos, Jesús Poveda y Antonio Gómez de Olea fueron objeto de insultos y amenazas durante conexiones en directo, mientras que Mikel Etxarri sufrió un intento de que le quitaran el micrófono. En algunos casos fue necesaria la intervención policial.
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