Antonio Hidalgo de Cisneros y Cantarín (reino de León, hacia 1684-después de 1746) fue un militar y administrador de la Monarquía Hispánica durante el reinado de Felipe V. Sirvió en las Guardias, alcanzó el grado de brigadier de los Reales Ejércitos, dirigió las Reales Fábricas de Armas de Guipúzcoa y ejerció posteriormente como gobernador de Bayona, en Galicia. Su etapa más conocida fue su superintendencia de las fábricas guipuzcoanas: el 11 de julio de 1717 recibió en Placencia la orden de fabricar diez mil fusiles con sus correspondientes bayonetas y llave «a la francesa», conforme a un modelo aprobado por la Corte. La producción quedó vinculada al denominado Modelo Real de 1717, uno de los primeros intentos de uniformar las armas portátiles de la infantería española.

Fue padre del teniente general de la Armada Francisco Hidalgo de Cisneros y Seijas y abuelo, por esta línea, de Baltasar Hidalgo de Cisneros, último virrey efectivo del Virreinato del Río de la Plata antes de la Revolución de Mayo. Otro de sus hijos, Diego Hidalgo de Cisneros, desarrolló su carrera en el Virreinato del Perú y en Charcas, estableciendo una rama de la familia en el espacio surandino.

Orígenes familiares La tradición genealógica familiar sitúa su nacimiento el 19 de enero de 1684 en Valderas, localidad del antiguo reino de León, aunque documentación posterior relacionada con su hijo Francisco lo hace natural de Astorga. Era hijo de Diego Hidalgo López de Cantoral y de Josefa Cantarín Cisneros, llamada también Narcisa en algunas tradiciones genealógicas. Por línea paterna fue nieto de Santiago Hidalgo y Catalina López de Cantoral y, por línea materna, de Francisco Cantarín y María de Cisneros. La genealogía publicada por Juan Manuel de Blas y Osorio lo menciona como «Antonio Hidalgo Cantarín López Cisneros», forma que refleja la concurrencia de los linajes Hidalgo, López de Cantoral, Cantarín y Cisneros.

Esta genealogía adquirió posteriormente importancia en las pruebas de nobleza de algunos de sus descendientes, entre ellas las correspondientes a su hijo Francisco Hidalgo de Cisneros y Seijas.Archivo Histórico Nacional, ESTADO-CARLOS_III, Exp. 218, «Hidalgo de Cisneros y Seijas Cantarín y Ferbeint, Francisco» (1785).

Carrera militar Hidalgo de Cisneros siguió la carrera de las armas y llegó a servir como capitán de la Guardia española. Su hijo Diego evocó este servicio en una carta dirigida en 1746 al virrey del Perú José Antonio Manso de Velasco, en la que enumeró los méritos y empleos desempeñados por su padre. La documentación relativa a sus descendientes lo presenta posteriormente como brigadier de los Reales Ejércitos y como coronel y gobernador de Bayona.

La tradición militar continuó entre sus descendientes: su hijo Francisco alcanzó el grado de teniente general de la Armada y su nieto Baltasar Hidalgo de Cisneros llegó igualmente a teniente general antes de ocupar el virreinato del Río de la Plata.

Reales Fábricas de Armas de Guipúzcoa Superintendencia Una de las etapas mejor documentadas de su carrera fue su actividad al frente de las Reales Fábricas de Armas de Guipúzcoa, cuyo centro principal se encontraba en Placencia de las Armas, actual Soraluze. Durante las primeras décadas del siglo XVIII, la producción de armas de la Monarquía alternó entre la administración directa por la Corona y el sistema de asiento, mediante el cual contratistas particulares asumían la fabricación de determinadas cantidades de armamento. Tras concluir el asiento de Juan Francisco de Goyeneche, iniciado en 1712, la Corona volvió temporalmente al régimen de administración directa y Antonio Hidalgo de Cisneros fue colocado al frente de las fábricas como superintendente. La documentación del Archivo General de Simancas permite seguir su actuación en esas funciones desde aproximadamente 1716. Como superintendente debía supervisar la producción, el examen y la entrega de armas, controlar su calidad y coordinar el cumplimiento de las órdenes de fabricación transmitidas por la administración militar.

Modelo Real de 1717 El 11 de julio de 1717, mientras se encontraba en Placencia, Hidalgo de Cisneros recibió la orden de fabricar diez mil fusiles con sus respectivas bayonetas y llave «a la francesa», de acuerdo con un modelo previamente remitido a la Corte. El pedido quedó vinculado al llamado Modelo Real de 1717, uno de los primeros intentos emprendidos por la Monarquía española para establecer un modelo uniforme de arma portátil destinado a la infantería. Su función consistía en trasladar a la producción el modelo aprobado por la administración central, coordinando a los artesanos y examinadores que intervenían en la elaboración de cañones, llaves, cajas y demás componentes.

Problemas técnicos y control de calidad La introducción de los nuevos modelos planteó dificultades de fabricación. Durante 1717 y 1718 Hidalgo de Cisneros mantuvo correspondencia con funcionarios militares y con el maestro examinador Alonso Martínez acerca de la calidad de las armas producidas en Placencia. Algunos fusiles destinados a los ejércitos españoles fueron objeto de críticas por roturas de cañones y problemas en las llaves y mecanismos, y las cartas conservadas en Simancas muestran que Hidalgo de Cisneros intervino en la investigación de esos defectos y en la discusión de posibles cambios en los modelos y procedimientos de producción. Entre la documentación conocida se conservan cartas dirigidas por Hidalgo de Cisneros a Fernández Durán desde Placencia los días 3 de octubre, 21 y 28 de noviembre de 1717 y 30 de enero de 1718.

Alteraciones guipuzcoanas de 1718 Su superintendencia coincidió con las alteraciones políticas y sociales producidas en Guipúzcoa en 1718. Como consecuencia de aquellas tensiones, numerosos armeros abandonaron sus talleres y la producción llegó a paralizarse. Hidalgo de Cisneros informó a las autoridades sobre la negativa de los artesanos a regresar al trabajo mientras no se resolviesen determinadas medidas que consideraban contrarias al régimen foral. Durante julio de 1718 comunicó que la situación comenzaba a apaciguarse y manifestó su esperanza de que pudiera reanudarse la fabricación. La superintendencia tuvo así que intervenir tanto en cuestiones técnicas como en las relaciones entre la administración central y las comunidades de fabricantes guipuzcoanos.

Defensa de la producción guipuzcoana En febrero de 1721, desde Elorrio, Hidalgo de Cisneros defendió la calidad de las armas producidas por las fábricas frente a las críticas procedentes del Ejército. En una carta del 14 de febrero de 1721 sostuvo que determinados daños atribuidos a los fusiles podían deberse no exclusivamente a deficiencias de fabricación, sino también al manejo realizado por los soldados y al empleo de cargas excesivas de pólvora. Recordó asimismo la buena opinión que, según sus informes, las armas guipuzcoanas habían merecido a tropas francesas y a los expedicionarios jacobitas que habían empleado armamento español.

Fin de la administración directa En 1721 las fábricas volvieron al sistema de asiento. La producción fue contratada con Martín de Isasi Isasmendi por una cantidad inicial de doce mil fusiles anuales durante ocho años, con posibilidad de ampliación, lo que puso fin a la fase de administración directa durante la cual Hidalgo de Cisneros había ejercido la superintendencia.

Matrimonio y familia Antonio Hidalgo de Cisneros contrajo matrimonio con Francisca Ignacia de Seixas o Seijas, cuyo nombre aparece también como Francisca Ignacia de Seixas Aldao y Francisca Ignacia de Seixas Forbeint. Era hija de Antonio de Seixas y María de Forbeint; otras reconstrucciones genealógicas sitúan entre sus ascendientes a Juan de Seixas Caamaño, María Rodrigo de Aldao, Miguel de Forbeint y Juana Carel.

Del matrimonio o de la descendencia conocida de Antonio procedieron al menos tres hijos:

Diego Hidalgo de Cisneros, funcionario y miembro de la élite local de Moquegua y Oruro; María Gabriela Hidalgo Cisneros; Francisco Hidalgo de Cisneros y Seijas, oficial de la Armada.

La filiación de María Gabriela y Francisco respecto de Antonio y Francisca Ignacia aparece documentada, mientras que la filiación paterna de Diego respecto de Antonio se encuentra respaldada por la documentación utilizada por Oscar Cornblit.

María Gabriela Hidalgo Cisneros María Gabriela Hidalgo Cisneros contrajo matrimonio en La Coruña el 15 de diciembre de 1735 con Manuel Jacinto Cabral Correa, natural de Vigo. Su filiación como hija de Antonio Hidalgo de Cisneros y Francisca Ignacia de Seijas aparece en el expediente de hidalguía promovido ante la Real Chancillería de Valladolid en 1771 por su hijo Antonio Correa Cabral y Cisneros, nacido en Bayona el 20 de enero de 1737.Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, SALA DE HIJOSDALGO, CAJA 1315,24, pleito de Antonio Correa Cabral y Cisneros, formado el 5 de marzo de 1771.

Francisco Hidalgo de Cisneros y Seijas Francisco Hidalgo de Cisneros y Seijas nació en Orio, Guipúzcoa, en 1721, durante los últimos años en que su padre se encontraba vinculado a las fábricas de armas. Ingresó posteriormente en la Real Compañía de Guardias Marinas y desarrolló una larga carrera naval hasta alcanzar el grado de teniente general de la Armada. Su expediente personal identifica a Antonio Hidalgo de Cisneros como su padre, describiéndolo como coronel gobernador de Bayona, y a Francisca de Seijas como su madre. Francisco fue padre de Baltasar Hidalgo de Cisneros (1755-1829), marino y último virrey efectivo del Río de la Plata antes de la Revolución de Mayo.

Diego Hidalgo de Cisneros Diego Hidalgo de Cisneros desarrolló buena parte de su carrera en el virreinato del Perú y en el territorio de Charcas. En 1730 tomó posesión del corregimiento de Moquegua, según documentación del Archivo General de Indias estudiada por Alfredo Moreno Cebrián y Núria Sala i Vila, y Juan Antonio Montenegro y Ubaldi lo registró como corregidor en 1731 en antiguos protocolos de Moquegua.

Posteriormente se trasladó al ámbito de Oruro. En 1741 aparece como comisario en el contexto de las elecciones del cabildo de la villa; en 1744 actuó como apoderado en un litigio ante la Real Audiencia de Charcas y en 1746 fue designado alcalde ordinario de Oruro. El 30 de abril de 1746 escribió al virrey Manso de Velasco invocando expresamente los servicios de su padre, en una carta que constituye una de las principales fuentes para reconstruir la carrera de Antonio Hidalgo de Cisneros.

En 1749 Diego realizó una visita a la Caja Real de Carangas. La inspección terminó con la deposición del contador Tomás Quevedo y del tesorero Marcelo Carrasco, vinculados con irregularidades y deudas relacionadas con la gestión de azogues. Diego contrajo matrimonio con Francisca Castellano Luis de Bustillos y tuvo entre sus descendientes conocidos a María Ignacia Hidalgo Cisneros, Tadeo Hidalgo Cisneros y Francisco Xavier Hidalgo de Cisneros. Esta rama se extendió desde Moquegua y Oruro hacia Los Yungas y posteriormente La Paz.

Controversia sobre Moquegua y Carangas Algunas reconstrucciones biográficas han atribuido al propio Antonio Hidalgo de Cisneros el ejercicio del corregimiento de Moquegua y funciones de inspección de la Caja Real de Carangas antes de su regreso a la Península, interpretación relacionada con la lectura de la carta enviada por Diego Hidalgo de Cisneros al virrey Manso de Velasco el 30 de abril de 1746. Sin embargo, la documentación sobre Moquegua y Carangas identifica a Diego como corregidor de Moquegua en 1730-1731 y como visitador de la Caja Real de Carangas en 1749. Por ello, las referencias a esos cargos se atribuyen habitualmente a Diego, aunque la carta de 1746 ha dado lugar a interpretaciones distintas.

Gobernador de Bayona