La Batalla de Sagunto fue un prolongado conflicto laboral y social desarrollado principalmente en Puerto de Sagunto, en la provincia de Valencia, como consecuencia de los planes de cierre de las instalaciones de cabecera de Altos Hornos del Mediterráneo (AHM). Comenzó el 4 de febrero de 1983, cuando la dirección de la empresa ordenó paralizar uno de sus altos hornos, y se prolongó durante más de un año mediante huelgas, manifestaciones, encierros, cortes de carreteras y actos de desobediencia de los trabajadores.

El conflicto trascendió ampliamente el ámbito de la factoría debido a la dependencia económica de Puerto de Sagunto respecto de la siderurgia y movilizó a trabajadores, sindicatos, asociaciones vecinales y buena parte de la población del Camp de Morvedre. Ha sido considerado uno de los principales conflictos sociales asociados a la reconversión industrial española de la década de 1980.

En abril de 1984 los trabajadores aceptaron un acuerdo que contemplaba el cierre de la cabecera siderúrgica a cambio de medidas laborales y de recolocación. Las instalaciones de producción primaria cesaron definitivamente su actividad en octubre de ese año.

Antecedentes

La siderurgia había desempeñado un papel central en el desarrollo de Puerto de Sagunto durante buena parte del siglo XX. En 1971 se constituyó Altos Hornos del Mediterráneo a partir de las instalaciones siderúrgicas existentes en la localidad, dentro de los planes para desarrollar una cuarta planta siderúrgica integral española.

La crisis internacional de la siderurgia iniciada durante la década de 1970, el exceso de capacidad productiva y los problemas financieros de las principales empresas españolas llevaron al Estado a impulsar una reestructuración de la siderurgia integral. Esta afectaba fundamentalmente a Ensidesa, Altos Hornos de Vizcaya y Altos Hornos del Mediterráneo.

La factoría de Sagunto contaba a comienzos de 1983 con unos 4200 trabajadores y constituía el principal núcleo económico de Puerto de Sagunto. El posible cierre de sus instalaciones de cabecera podía afectar a entre 2400 y 3000 puestos de trabajo directos, además del empleo indirecto generado por la planta.

Una de las principales reivindicaciones de los trabajadores era la construcción en Sagunto de un tren de bandas en caliente, que habría completado el ciclo productivo de la planta. Los sindicatos y el comité de empresa defendían esta inversión como alternativa al cierre de la cabecera siderúrgica.

Inicio del conflicto

El conflicto comenzó el 4 de febrero de 1983, cuando el presidente de AHM, José María de Lucía, ordenó paralizar el alto horno número 2. El comité de empresa llamó a los trabajadores a desobedecer la orden y la intervención de la Generalidad Valenciana consiguió inicialmente que fuese anulada.

La decisión fue interpretada por los trabajadores como el inicio de un proceso destinado a clausurar toda la cabecera siderúrgica de Sagunto. Durante las semanas siguientes comenzaron las movilizaciones tanto dentro de la factoría como en la localidad.

El 16 de febrero se celebró la primera gran huelga general del conflicto. La actividad quedó prácticamente paralizada en Sagunto y Puerto de Sagunto y el paro se extendió a otras localidades del Camp de Morvedre. Una manifestación posterior reunió entre 30 000 y 35 000 personas según la Policía Municipal.

La protesta contó con la participación del comité de empresa, sindicatos, partidos políticos, asociaciones ciudadanas y representantes de las administraciones locales. El alcalde de Sagunto, Manuel Carbó, defendió públicamente la continuidad de la siderurgia.

Movilizaciones durante 1983

Durante los meses siguientes se sucedieron huelgas, asambleas y actos de protesta. El 24 de febrero miembros del comité de empresa se manifestaron ante el Ministerio de Industria en Madrid para exigir el cumplimiento de los acuerdos anteriores sobre la reconversión siderúrgica.

En marzo, la dirección intentó reducir en un 20 % la producción de arrabio. Los trabajadores respondieron con una huelga de trabajo lento y acusaron a la empresa de intentar iniciar un cierre progresivo de las instalaciones.

El 18 de marzo, José María de Lucía acudió a la factoría para comunicar posibles sanciones por el incumplimiento de las órdenes de producción. Miles de trabajadores y manifestantes impidieron durante unas diez horas su salida de las instalaciones, hasta que aceptó mantener temporalmente los niveles de producción.

Las protestas afectaron asimismo a la vida política local. El 27 de abril, grupos de manifestantes increparon y agredieron al presidente de la Generalidad Valenciana, Joan Lerma, cuando pretendía intervenir en un acto electoral en Puerto de Sagunto, que tuvo que ser suspendido.

El 22 de junio se celebró otra gran manifestación contra el cierre. Miles de participantes cortaron diferentes accesos viarios de Sagunto, incluidas la carretera nacional y la autopista del Mediterráneo.

En septiembre, la Administración comunicó oficialmente su intención de cerrar progresivamente las instalaciones de cabecera. El plan preveía mantener y modernizar el tren de laminación en frío, pero eliminar la producción siderúrgica primaria de Sagunto.

El conflicto mantuvo una elevada intensidad durante todo el año. En noviembre de 1983 se celebró la duodécima huelga general desde el comienzo de las protestas, que volvió a paralizar prácticamente por completo Puerto de Sagunto.

En diciembre los trabajadores impidieron la salida de lingotes destinados a otras siderurgias. El 27 de diciembre se produjeron graves enfrentamientos entre manifestantes y la Policía Nacional durante diversos cortes de carretera. Un trabajador de AHM resultó herido de bala y varios vehículos policiales fueron incendiados.

El conflicto en 1984

Las movilizaciones continuaron durante los primeros meses de 1984. El 9 de febrero se convocó una nueva huelga general y una manifestación de trabajadores desplazados a Madrid terminó con enfrentamientos con la Policía Nacional y trece heridos, dos de ellos graves.

El 20 de febrero, la dirección volvió a ordenar el cierre de un alto horno, decisión que los trabajadores se negaron nuevamente a ejecutar. Días más tarde fueron comunicados 155 despidos.

La prolongación de las movilizaciones transformó profundamente la vida cotidiana de Puerto de Sagunto. Las asambleas de trabajadores llegaron a celebrarse varias veces por semana y el comité de empresa adquirió un papel central en la organización de numerosas actividades de protesta. La fuerte dependencia económica de la población respecto de AHM convirtió la defensa de la factoría en una movilización que desbordó el marco estrictamente laboral.

La Universitat de València ha descrito posteriormente aquel periodo como 430 días de lucha protagonizados conjuntamente por los trabajadores y la población de Puerto de Sagunto.

Acuerdo de abril de 1984

Durante marzo y abril de 1984 se intensificaron las negociaciones entre el Instituto Nacional de Industria, la dirección de AHM, el comité de empresa y los sindicatos Comisiones Obreras y UGT.

Finalmente se alcanzó un principio de acuerdo que contemplaba el cierre de la cabecera siderúrgica y diferentes medidas para los trabajadores afectados. El 10 de abril la plantilla aceptó el acuerdo mediante referéndum, lo que puso fin a la etapa de movilizaciones continuas que había caracterizado los meses anteriores.

El acuerdo buscaba evitar despidos directos mediante recolocaciones, jubilaciones anticipadas y otros mecanismos laborales. El tren de laminación en frío debía mantenerse en funcionamiento, mientras que las instalaciones de producción primaria serían clausuradas.

La aceptación del acuerdo provocó asimismo divisiones entre los trabajadores partidarios de continuar las movilizaciones y quienes consideraban imposible impedir el cierre.

Cierre de la cabecera siderúrgica

La aplicación del acuerdo se prolongó durante los meses siguientes y volvió a generar discrepancias entre los trabajadores y la empresa.

El 5 de octubre de 1984 la dirección de AHM ordenó finalmente iniciar el cierre definitivo de la cabecera. La medida afectó al alto horno que permanecía operativo, la acería, la fábrica de oxígeno, las baterías de coque y las instalaciones de sinterización y colada continua.

El tren de laminación en frío permaneció en funcionamiento con una plantilla de alrededor de 1800 trabajadores.

El cierre puso fin a la producción siderúrgica integral en Puerto de Sagunto y se convirtió en uno de los episodios más representativos de la primera gran fase de reconversión industrial desarrollada en España durante la década de 1980.

Impacto social y político

El conflicto tuvo consecuencias que superaron el ámbito laboral. Durante más de un año, huelgas generales y movilizaciones paralizaron repetidamente la actividad económica y social de Puerto de Sagunto y afectaron también al funcionamiento de las instituciones locales.

En enero de 1984 dimitió una parte importante de los concejales del Ayuntamiento de Sagunto en el contexto de las tensiones generadas por el conflicto. La situación desembocó posteriormente en el nombramiento de una comisión gestora para hacerse cargo de la administración municipal.

La participación de familias y colectivos ciudadanos fue también una característica destacada de las movilizaciones. Investigaciones posteriores han estudiado específicamente la participación de las mujeres de Puerto de Sagunto, la organización sindical, los medios de comunicación locales y las transformaciones de la identidad obrera provocadas por el cierre.

El conflicto fue asimismo uno de los primeros grandes enfrentamientos laborales relacionados con las políticas de reconversión impulsadas durante el primer Gobierno de Felipe González. Estudios históricos posteriores lo han analizado como un caso especialmente representativo de las transformaciones económicas, laborales y sociales producidas durante aquel periodo.

Reindustrialización

La resistencia al cierre estuvo acompañada desde sus primeros meses por demandas de creación de actividades económicas alternativas. En diciembre de 1983 comenzaron a aprobarse proyectos empresariales destinados a generar nuevos puestos de trabajo en Sagunto.

Posteriormente, las políticas estatales y autonómicas de reindustrialización favorecieron la implantación de nuevas empresas y la diversificación progresiva de la economía local. La experiencia de Sagunto influyó en el desarrollo de instrumentos específicos destinados a los territorios perjudicados por los procesos de reconversión.

La transformación económica de Puerto de Sagunto continuó durante las décadas posteriores, con un creciente peso de las actividades industriales distintas de la siderurgia integral, la logística y el puerto.

Memoria y legado

El conflicto dejó una fuerte huella en la memoria colectiva de Puerto de Sagunto. Parte de las antiguas instalaciones siderúrgicas fue posteriormente conservada como patrimonio industrial, entre ellas el alto horno número 2.

En 2024, con motivo del cuadragésimo aniversario del cierre, la Universitat de València y el Ayuntamiento de Sagunto organizaron la exposición La batalla de Sagunt 1983-1984: lucha social y fotoperiodismo, dedicada a documentar mediante fotografías las movilizaciones.

Ese mismo año se publicó la obra colectiva Sagunto 1984: Reconversión industrial y cambio social, que aborda el episodio desde perspectivas económicas, históricas, sindicales, sociológicas y culturales.

Véase también

Reconversión industrial Primer Gobierno de Felipe González

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos «La batalla de Sagunto 1983-1984», Universitat de València

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