El budismo en Colombia es una religión minoritaria de práctica mayoritariamente reciente, cuyo crecimiento se ha sostenido sobre la conversión de colombianos sin ascendencia asiática a partir de la década de los años 1980. A diferencia de otros países latinoamericanos, en Colombia no se han establecido comunidades budistas producto de la migración asiática, por lo que la presencia de esta religión en el país es de carácter casi exclusivamente converso.

Un inventario de instituciones budistas de América Latina publicado en 2025 contabilizó 48 centros o grupos en Colombia, lo que sitúa al país en el quinto lugar de la región después de Brasil, México, Chile y Argentina. Las instituciones budistas colombianas se concentran principalmente en Bogotá, Cali y Medellín, seguidas de Armenia, Tabio, Cachipay y Manizales, y se autodenominan de formas diversas, entre las que sobresalen los términos «centros», «comunidades», «fundaciones» y «escuelas».

Historia

Contexto de llegada

La llegada del budismo a Colombia se enmarca en el interés de Occidente por las espiritualidades orientales consolidado a partir de la década de los años 1960, en un contexto de movimientos contraculturales y de crítica a la sociedad industrial. En el país, el interés inicial por el budismo fue predominantemente intelectual y se difundió en el ámbito académico, literario y artístico a través de las denominadas «filosofías orientales». Se ha señalado la influencia indirecta del budismo en la literatura colombiana en autores como Fernando González (1895-1964) y León de Greiff (1895-1976), cuyas obras contienen cuestionamientos metafísicos y alusiones al Buda histórico, al nirvana y a la vacuidad.

En la historia de los conversos colombianos al budismo ha sido señalada también la influencia de la violencia y del conflicto armado interno, en donde la búsqueda de asilo espiritual se ha relacionado con la resistencia al conflicto y la búsqueda de la paz. Según la socióloga Ángela María Zarama, la apertura de la sociedad colombiana a nuevas opciones religiosas se produjo tras el anticlericalismo del periodo de La Violencia y la diversificación religiosa del Frente Nacional, y solo a partir de los años 1980 se evidencia la conversión de un número de habitantes de Bogotá al budismo.

Estudios académicos

El budismo en Colombia ha sido objeto de estudios académicos en el marco de la antropología, la filosofía, la sociología y la psicología. Entre ellos destacan la tesis de sociología de Ángela María Zarama, de la Pontificia Universidad Javeriana, titulada «El budismo en Bogotá» (2019); la investigación de la antropóloga Alejandra Echeverri Lemos, de la Universidad de los Andes, «Budismo Mahayana: introducción de nuevas prácticas religiosas en Bogotá» (2003); la tesis de antropología de Daniela Mesa, de la Universidad de Antioquia, «El budismo zen en la ciudad de Medellín» (2015); y el trabajo del filósofo Carlos Barbosa, profesor de la Universidad Pedagógica Nacional, quien participa en el proyecto «Budismo en Bogotá: historia, actualidad y perspectivas» de la Universidad del Rosario.

Escuelas

En Colombia hay presencia institucional de las tres grandes ramas del budismo: mahayana, vajrayana y theravada. Tanto el budismo zen como las escuelas de budismo tibetano representan la gran mayoría de las organizaciones budistas del país, y en menor proporción se encuentra el chan y el budismo de Nichiren.

Mahayana

Budismo chan

La Comunidad Camino del Dharma, fundada en 2012 en Cali, es la organización del budismo chan en Colombia. Su linaje se remonta a los seis patriarcas del chan de China, la escuela Linji y el budismo de la tierra pura. Fue fundada por el sociólogo colombiano Leonardo Mejía, de nombre de ordenación Zheng Gong, excombatiente del conflicto armado colombiano, quien trabaja en el curso «Resolución de Conflictos y Construcción de Paz en Colombia» de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Mejía recibió su ordenación monástica de manos de la maestra de origen cubano Hortensia De la Torre (Yin Zhi Shakya), pionera de la expansión del budismo chan en habla hispana de la Orden Hsu Yun.

Budismo zen soto

El budismo zen de la línea Soto es la segunda tradición budista con mayor presencia en Colombia, con centros como la Comunidad Soto Zen de Colombia, la Fundación para vivir el Zen, Montaña de Silencio y la Asociación Zen de Medellín. No se ha observado en el país la presencia de las líneas de zen japonés rinzai.

La Comunidad Soto Zen de Colombia fue fundada por el maestro Densho Quintero, quien difunde la práctica del zen de Dōgen desde 1989. En 2009 recibió la transmisión del dharma de Shohaku Okumura y en 2013 fue nombrado maestro misionero de la escuela soto de Japón para Sudamérica. Tiene su sede central en Bogotá, en el templo Daishinji, y cuenta con filiales en el país.

La Fundación para vivir el Zen fue creada en 1998 por el maestro francés Reitai Lemort, discípulo de Taisen Deshimaru, quien llegó a Colombia en 1988 y abrió su primer dojo en Bogotá en 1991. La fundación organiza sesshins (retiros), talleres y enseñanza de la postura zazen, y cuenta con dojos en Cachipay, Barichara, Santa Elena, Pasto, Villa de Leyva y Bogotá.

Montaña de Silencio es una comunidad fundada en Medellín por el monje zen colombiano Santiago Jaramillo, quien desde 2016 forma parte del Zen Center de San Francisco fundado por Shunryu Suzuki. Su enseñanza integra elementos de la meditación vipassana a partir de la guía del maestro Gil Fronsdal.

Budismo nichiren

La Soka Gakkai, organización budista laica fundada por Tsunesaburo Makiguchi en 1930 y seguidora de las enseñanzas de Nichiren, tiene presencia en Colombia. Su entonces presidente, Daisaku Ikeda, visitó el país el 7 de febrero de 1993 y se reunió con el presidente César Gaviria en el marco de una creciente ola de violencia que azotaba al país. En Colombia la organización realiza actividades en Bogotá en casas particulares y cuenta con una comunidad virtual de charlas, conferencias, talleres y reuniones de estudio y recitación de sutras.

Vajrayana

El budismo tibetano tiene en Colombia presencia institucional de las escuelas kagyu, gelugpa y nyingma. La escuela kagyu es la de mayor número de adeptos y centros en el país.

Kagyu

El Camino del Diamante, organización internacional fundada por el maestro danés Ole Nydahl y adscrita al linaje karma kagyu liderado por el decimoséptimo Karmapa Thaye Dorje, cuenta en Colombia con cinco centros en Bogotá, Bucaramanga, Cali, Manizales y Medellín. En 2014 se fundó el Centro de Retiros Karma Palsang Ling, y en 2010 se construyó una estupa en Tabio, Cundinamarca, seguida en 2018 por otra en el corregimiento de Gachantivá Viejo, a diez kilómetros de Villa de Leyva en Boyacá.

El centro Karma Thegsum Choling, fundado en 1981 por Khenpo Karthar Rinpoche y Robert Acosta, pertenece también al linaje karma kagyu y tiene sedes en Bogotá y Medellín. Cuenta con dos lamas de origen colombiano: Lama Tsultrim Tarchin (Robert Acosta), director del centro, y Lama Djanchub Chopel (Guillermo López), oriundo de Caldas. Shanga Drikung Tara Choling sigue el linaje drikung kagyu bajo la dirección del lama Khenpo Gyatso, que reside en Chile e imparte sus enseñanzas en varios países latinoamericanos, incluida Colombia, mayormente a través de plataformas virtuales.

Gelugpa

El Centro de Meditación Budista Yamantaka, ubicado en Bogotá, pertenece a la escuela gelugpa liderada por el dalái lama. Fue fundado por el psicoterapeuta colombiano Mauricio Roa, quien pasó previamente por las enseñanzas del linaje kagyu, y surgió de una escisión del centro Karma Thegsum Choling. El centro ofrece cursos de Lam Rim (el camino gradual a la iluminación), meditación y conferencias sobre salud mental, y cuenta con la dirección del maestro tibetano Geshe Lobsang Kunchen.

El Centro de Meditación Kadampa Colombia pertenece a la Nueva Tradición Kadampa y la Unión Budista Kadampa Internacional, asociación fundada por Geshe Kelsang Gyatso con unos 1300 centros en el mundo. El primer acercamiento de la organización a Colombia se produjo en 2011, y en 2016 fue inaugurado el centro en Bogotá, con el monje colombiano Guen Kelsang Sangton como primer maestro residente y posteriormente la monja de origen mexicano Guen Kelsang Namdrol.

Nyingma

La escuela nyingma, una de las más antiguas del Tíbet, está representada en Colombia por la organización Espacio Dzogchen Colombia, con sede única en Bogotá. La organización se dedica al estudio y la práctica de la tradición dzogchen y ofrece clases, retiros y talleres guiados por Keith Dowman, uno de los más importantes exponentes del dzogchen en el mundo, quien ha llevado sus enseñanzas a diversos países latinoamericanos, principalmente Argentina, Chile y Colombia.

Theravada

Mesa Sánchez cuenta dos organizaciones theravada en Colombia, la Organización Meditación Vipassanā y Anumodana Colombia, ambas inscritas dentro del movimiento vipassana (meditación del Satipatthana Sutta). La primera pertenece a la tradición de S. N. Goenka, que se presenta a sí misma como una técnica no sectaria y no religiosa. Anumodana es la rama hispanohablante de la tradición de meditación vipassana de Ajahn Tong Sirimangalo, seguidor del método birmano de Mahasi Sayadaw, con centro principal en Wat Phradhatu Sri Chom Tong (Tailandia) y presencia en México, Argentina, Colombia y Puerto Rico. Está activa en Colombia desde alrededor de 2006, año a partir del cual la organización afirma llevar más de veinte años realizando y enseñando la práctica en el país. En Colombia ofrece retiros de corta y larga duración en Arbeláez (Cundinamarca), con charlas y reportes personalizados diarios con instructores, además de sesiones semanales de meditación en Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga, estudio de suttas del Tipitaka los sábados, sesiones de Abhidhamma, sesiones intensivas de un día y retiros de fin de semana. Anumodana tiene como director a Miguel Pelusi, responsable de los retiros en Colombia, México, Argentina y España, y su coordinación en Colombia está a cargo de los instructores laicos Solo Etra y Aurora Turriago.

Consideraciones finales

En Colombia los nuevos movimientos religiosos emergentes poco a poco desplazan las religiones oficiales heredadas, en un proceso de pluralización religiosa en el que la Iglesia católica ha perdido el monopolio sobre los bienes simbólicos de salvación, en un país donde alrededor del 80 % de la población se reconoce como católica. La llegada de los grupos budistas a Colombia comienza en la década de los años 1980 en el marco de la emergencia de nuevos movimientos religiosos de corte oriental. No todos los conversos hicieron el tránsito desde el judeocristianismo, pues muchos se consideraban previamente ateos o sin vínculos religiosos. Se observa, no obstante, poca relación y diálogo entre los grupos budistas de diferentes escuelas y linajes.

Véase también

Budismo en América Latina Religión en Colombia Budismo en Chile

Referencias

Colombia Colombia Budismo