Damas Rojas fue una agrupación femenina española estrechamente ligada al Partido Republicano Radical, que entre 1909 y 1911 combinó la militancia política, a través de la propagación de sus ideales de libertad, república e igualdad con labores asistenciales a las personas correligionarias. Sus integrantes procedían mayoritariamente de las clases medias y estaban relacionadas con el feminismo libre­pensador de entre los siglos y . La organización tuvo sede en distintas ciudades: Barcelona, Madrid, Bilbao y otras.

Contexto

Con la intención de hacer consciente a la sociedad de lo injusto de la desigualdad que vivían las mujeres, en el paso del siglo al se empezó a construir en España un incipiente feminismo que utilizaba básicamente la prensa como tribuna desde la que defender la validez intelectual de las mujeres y demandar su acceso a profesiones liberales y a una instrucción superior.

En los primeros años del siglo se produjo la aparición de colectivos femeninos que lograron agrupar a un gran número de seguidoras, principalmente de procedencia burguesa pero también de clase obrera, con el objetivo de implicarlas en la política activa. Además, muchos partidos políticos y movimientos sociales propiciaron la formación de secciones femeninas en su seno, aunque seguían estando bajo el mando de varones. Junto con Damas Rojas, otras asociaciones como la Agrupación Femenina Republicana, la Sociedad Progresiva Femenina o las Damas Radicales intentaron traspasar los límites tradicionales y convertir al núcleo familiar en la base de la militancia activa. El feminismo laico librepensador se desarrolló con gran intensidad por toda España: Madrid, Barcelona, Valencia y algunas zonas de Andalucía como Huelva, Málaga o Cádiz, multiplicando su aportación al proceso de construcción de espacios e identidades hasta ese momento monopolizados por los varones.

Las organizaciones republicanas y socialistas unidas a nivel nacional desde 1909 a través del pacto de la Conjunción Republicano-Socialista, decidieron asumir la movilización del elemento femenino encuadrado en las agrupaciones ya existentes de mujeres republicanas y librepensadoras. Los discursos del feminismo laico, inscritos en las ideas de la cultura política republicana, la adaptaban a la especificidad de las mujeres y pretendían aportar soluciones que modificaran su situación de atraso y dependencia.

Las mujeres españolas empezaron a organizarse en el marco de una profunda inestabilidad política y un gran conflicto social. La industrialización desigual, una elevada pobreza y la falta de derechos laborales provocaron una gran conflictividad laboral y social que las empujaba a crear redes, buscar aliadas en el trabajo, participar en la esfera pública e intervenir en la prensa en la medida de sus posibilidades.

Creación

Las organizaciones republicanas y socialistas unidas a nivel nacional desde 1909 a través del pacto de la Conjunción republicano-socialista, pusieron en marcha una estrategia para la movilización del “elemento femenino”, encuadrado en las organizaciones ya existentes de mujeres. Damas Rojas nace estrechamente ligada al Partido Republicano Radical, que alentó la apertura de espacios propios de participación femenina dentro de su movimiento. No obstante, a las mujeres se les seguía asignando un papel diferenciado centrado en la educación laica de la infancia y en alejar a otras mujeres de la influencia religiosa.

El apelativo Damas Rojas aparece por primera vez en la obra autobiográfica La novela de un literato de Rafael Cansinos-Asséns.

Barcelona Las primeras Damas Rojas nacieron en Barcelona el 8 de septiembre de 1908. Fueron fundadas como una sección femenina del Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux. Su intención era contrarrestar la influencia de las Damas Blancas, adscritas al Comité de Defensa Social fundado por el marqués de Comillas.

Compartían los espacios de activismo con las militantes de otras asociaciones femeninas que ya existían en la ciudad, como la Sociedad Progresiva Femenina fundada por Ángeles López de Ayala, considerada durante décadas la cabeza del feminismo laico español. Tenían su sede principal en la Casa del Pueblo en el barrio de Gracia de la capital catalana, pero disponían de filiales en los barrios obreros. Sus socias eran, en su mayoría, obreras analfabetas, y sus actividades estuvieron marcadas por un notable anticlericalismo. Sus excesos en este sentido hicieron que una parte de ellas, provenientes de la clase media y con un nivel educativo mayor, se separaran para crear el grupo Damas Radicales, más preocupado por la educación laica.

Madrid En mayo de 1909, el concejal del Partido Republicano Radical Silvestre Abellán y Juan José Serrano Bustos, miembro de la Juventud Republicana, convocan a las mujeres republicanas para la creación de una asociación femenina en Madrid, que se llamaría Damas Rojas, «semejante a la que tan meritorios servicios presta en Barcelona”. De hecho, las Damas Rojas de Madrid reprodujeron literalmente las normas de funcionamiento de las barcelonesas. Las Damas Rojas madrileñas no se inscribieron como asociación en el Registro del Ministerio de Gobernación hasta el 14 de junio de 1910, la misma fecha en la que se reunió una comisión encargada de organizar el grupo en Bilbao, lo que indica el interés por parte del Partido Radical por extender su militancia entre las mujeres.

Bilbao La única asociación femenina creada en Bilbao durante las dos primeras décadas del siglo fue precisamente la de las Damas Rojas, de nuevo a instancias del Partido Republicano Radical. El 16 de mayo de 1910 se anunciaba su formación de la misma forma en que estaba establecida en otras capitales españolas, a las que se las había pedido sus reglamentos para formalizar los propios. La asociación se puso como misión contrarrestar la influencia de las asociaciones católicas femeninas que comenzaban a operar en los barrios obreros de Bilbao y la margen izquierda del Nervión.

Estatutos y objetivos Los únicos estatutos que se han conservado han sido los de Damas Rojas catalanas (debido a los juicios que se produjeron tras la semana Trágica de Barcelona). Recogían entre sus objetivos específicos «propagar entre las mujeres los ideales de libertad y de República». Además incidían en la misión de socorrer a las socias necesitadas, a los correligionarios perseguidos por motivos políticos y a sus familias. Cada grupo debía encargarse de organizar las visitas a las cárceles y a las familias de los presos, asistencia a enfermos y a heridos, socorro a viudas y criaturas huérfanas, promoción de empleo, propaganda radical femenina y gestión de otros actos civiles que se consideraran necesarios. La labor militante se centraba en sacar a las mujeres del exclusivo ámbito doméstico, promover su acceso a los espacios públicos y a los derechos políticos (derecho a votar y ser elegidas) y sociales plenos.

Organización miniaturadeimagen|Retrato de Consuelo Álvarez Pool Para ingresar en las Damas Rojas era necesario disfrutar de buena reputación en cuanto a actos y costumbres morales, demostrar una conducta irreprochable ante las semejantes y ser presentada por dos asociadas que respondiesen de la solicitante. Las asociadas debían pagar una cuota mensual que se fijó en 25 céntimos.

La agrupación se organizaba en torno a una junta directiva integrada por una presidenta, vicepresidenta, secretaria, vicesecretaria, contadora, tesorera y varias vocales. Practicaban el sufragio activo y la discusión como escuela de aquello que pretendían conseguir como ciudadanas de pleno derecho. La asociación se declaró exclusivamente femenina, aunque no se descartaba la creación de una sección masculina con fines contributivos. Una de sus fundadoras fue Consuelo Álvarez Pool que, bajo el pseudónimo de Violeta, fue escritora, periodista, sufragista, traductora, política y sindicalista. Acudía regularmente a las tertulias organizadas por Carmen de Burgos, Colombine, que también colaboraría con las Damas Rojas. En aquellas reuniones literarias participaban escritores de renombre como Blasco Ibáñez, Antonio de Hoyos, Pedro de Répide, Gómez de la Serna, José Francés y otros.

Activismo Política miniaturadeimagen|Emblema del Partido Republicano Radical Desde 1909 hasta 1911 las Damas Rojas desplegaron una considerable acción política y social en colaboración con otras organizaciones femeninas. Una de las primeras acciones destacadas en las que participaron fue la labor de apoyo a la candidatura de la Conjunción Republicano-Socialista durante las jornadas electorales que se sucedieron entre 1909 y 19011: propaganda, mítines, reparto de candidaturas en los colegios electorales, celebraciones de los triunfos, etc.

Organizaron veladas teatrales benéficas en colaboración con grupos artísticos afines cuyos beneficios se destinaban al socorro de las obreras y obreros en huelga y sus familias. Antibelicismo Fue muy destacable el protagonismo que tuvieron en la revuelta popular antimilitarista y anticlerical conocida como la Semana Trágica de julio de 1909 en Barcelona. Una de sus afiliadas, la obrera tejedora Joana Ardiaca, llegó a ser procesada. Estos episodios acabaron de perfilar su imagen pública de radicalidad.

También participaron en las convocatorias contra los distintos enfrentamientos coloniales en Cuba y Filipinas que habían causado cientos de muertes. En mítines y artículos periodísticos, Damas Rojas y jóvenes socialistas ensayaron estrategias de movilización de las mujeres contra la guerra basadas en una apelación a la conciencia femenina, a la función de dar y conservar la vida que asociaban a su identidad de género.

Asimismo, desarrollaron junto con los líderes de las Juventudes Republicanas, una importante labor contra el reclutamiento de tropas para la guerra en Marruecos los años 1909 y 1910.

Anticlericalismo En junio de 1910, ante las medidas laicas que Canalejas había puesto en marcha, se produjo una importante reacción de los sectores más conservadores y católicos de la sociedad apoyados por el Vaticano. Respondiendo a ella, las organizaciones republicanas, entre ellas las Damas Rojas, se movilizan en contra de la influencia del clero sobre la política, el monopolio que las órdenes religiosas ejercían sobre la educación y la acumulación de riqueza. El acto culminante de la campaña anticlerical de las mujeres en Madrid fue el mitin que unas mil republicanas y socialistas celebraron en el Teatro Barbieri y que tomaron parte destacadas líderes de las organizaciones femeninas. La presidenta de Damas Rojas y maestra de primera enseñanza, Josefa F. Hurtado, publicó algunos días más tarde un artículo en defensa de la enseñanza laica.

Feminismo

El 10 de julio de 1910 se produjo en Barcelona la primera gran manifestación de mujeres de carácter feminista de la historia del estado español, cuyo manifiesto fue firmado por 22.000 participantes. Fue organizada por el conjunto de organizaciones feministas con el apoyo de los radicales y entre las participantes había mujeres de todas las edades —jóvenes, adultas, niñas y ancianas — que avanzaban cogidas del brazo. Al frente de la manifestación se encontraban las representantes de las sociedades convocantes: Laura Mateu, por las Damas Rojas; Francisca Gimeno, en nombre de las Damas Radicales, y Ángeles López de Ayala, principal impulsora de la iniciativa, por la Sociedad Progresiva Femenina. Fue una importante muestra del entramado de colectivos de mujeres republicanas existentes en aquel momento, unidos por sólidos vínculos de solidaridad entre sus dirigentes.

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