La Brigada Cosaca Persa, conocida también como Brigada Cosaca Iraní (en persa: ), fue una unidad de caballería de estilo cosaco creada en 1879 en Irán durante la dinastía Kayar. Su organización y entrenamiento estuvieron inspirados en los regimientos cosacos del Ejército Imperial Ruso, particularmente en las unidades cosacas del Cáucaso.

Hasta 1920, sus principales comandantes fueron oficiales rusos que también pertenecían al ejército del Imperio ruso, mientras que la tropa estuvo formada inicialmente por inmigrantes musulmanes procedentes del Cáucaso y posteriormente también por iraníes. La participación de oficiales rusos convirtió a la brigada en uno de los principales instrumentos de influencia de Rusia en Irán durante las últimas décadas del siglo XIX y los primeros años del siglo XX.

A pesar de su denominación, la brigada no constituía una unidad cosaca en el sentido tradicional utilizado en el Imperio ruso. A diferencia de los regimientos cosacos rusos, cuyos miembros estaban vinculados a un sistema de servicio militar asociado a concesiones de tierras, la Brigada Cosaca Persa reclutaba a sus integrantes mediante un sistema convencional basado en voluntarios y reclutas. Tampoco tenía oficialmente la condición de unidad de la guardia, aunque su organización, uniforme, armamento y entrenamiento estaban estrechamente inspirados en las formaciones cosacas rusas.

Durante gran parte de su existencia, la brigada fue considerada la unidad militar más eficaz y profesional de las fuerzas armadas del Estado kayar. Su importancia trascendió el ámbito estrictamente militar, ya que intervino directamente en varios de los principales acontecimientos políticos de la historia contemporánea de Irán. Entre ellos destacaron la Revolución constitucional persa, la crisis política posterior al bombardeo del Majlis, la consolidación del poder de Reza Jan y el establecimiento de la dinastía Pahlaví.

La brigada llegó a desempeñar en diferentes momentos un papel decisivo en la política iraní, hasta el punto de convertirse en un instrumento utilizado por distintos grupos para influir en la sucesión al trono y en el control del Gobierno. Su importancia alcanzó su punto culminante en las primeras décadas del siglo XX, cuando uno de sus oficiales, Reza Jan, utilizó su posición dentro de la organización como base para su ascenso político y militar.

Origen y organización

miniaturadeimagen|La Brigada Cosaca Persa.

La Brigada Cosaca Persa fue creada en 1879 por iniciativa de Nasereddín Shah Kayar, después de que el monarca quedara impresionado por las unidades cosacas del Cáucaso durante su viaje por el sur de Rusia en 1878. Durante el viaje, una unidad de cosacos había escoltado al sah y a su séquito a través de la Armenia rusa. Nasereddín Shah quedó particularmente impresionado por sus uniformes, su habilidad como jinetes y su dominio de las armas de fuego y de la shashka, la espada tradicional de los cosacos.

Durante su estancia en Tiflis, capital del Virreinato del Cáucaso, Nasereddín Shah solicitó al gobernador general, el Gran Duque Miguel Nikoláyevich de Rusia, asistencia militar rusa para crear una unidad de características similares en Irán. La petición fue transmitida al emperador Alejandro II de Rusia, quien autorizó el envío de asesores militares rusos.

La formación de la nueva unidad estuvo a cargo del teniente coronel ruso Aleksey Domantovich, que llegó a Irán en 1879 como parte de la misión militar encargada de organizar y entrenar la brigada. Su creación respondía a la necesidad del Gobierno kayar de disponer de una fuerza militar profesional y disciplinada, ya que la caballería tradicional del sah presentaba importantes deficiencias de entrenamiento y organización.

La fuerza inicial de la brigada estaba formada por unos 400 hombres, principalmente miembros de los llamados muhayires caucásicos, descendientes de circasianos y de otros musulmanes del Cáucaso que habían emigrado a Irán como consecuencia de la expansión del dominio ruso en la región. Posteriormente, el sah ordenó aumentar sus efectivos hasta unos 600 hombres, incorporando también personal procedente del ejército regular iraní.

Domantovich introdujo una disciplina más estricta, un sistema de pagos regulares y criterios de promoción basados en el mérito militar. Estas medidas contribuyeron a que la brigada se diferenciara del resto del ejército kayar, donde las deficiencias administrativas y la venta de cargos militares constituían problemas habituales.

La creciente eficacia de la brigada, sin embargo, despertó ciertas preocupaciones entre las autoridades rusas. El Gobierno imperial veía la unidad como un medio para aumentar su influencia política y militar en Irán, pero al mismo tiempo temía que una fuerza iraní verdaderamente profesional pudiera terminar actuando de manera independiente de los intereses rusos.

Desarrollo y consolidación

Durante sus primeros años, la Brigada Cosaca Persa experimentó diversos cambios en su organización y efectivos. La unidad comenzó originalmente como un regimiento, pero en pocos meses fue ampliada hasta convertirse en una brigada compuesta por dos regimientos. Con el tiempo incorporó también pequeñas unidades de artillería e infantería, además de una banda militar propia.

En 1884, la brigada recibió de Rusia cuatro piezas de artillería excedentes, con las que se creó una pequeña unidad artillera destinada a apoyar a la caballería. La incorporación de artillería aumentó sus capacidades militares y contribuyó a diferenciarla de otras unidades de caballería del ejército persa.

La expansión inicial no fue sostenida. Durante la segunda mitad de la década de 1880, la situación financiera y organizativa de la brigada se deterioró y sus efectivos disminuyeron considerablemente. A comienzos de la década de 1890 contaba con aproximadamente 300 hombres, de los cuales solamente unos 170 eran jinetes en servicio activo.

La situación comenzó a mejorar durante la segunda mitad de la década de 1890. El número de efectivos aumentó progresivamente y hacia 1900 la brigada contaba con aproximadamente 1.500 hombres. El crecimiento estuvo acompañado por una mejora de su entrenamiento, disciplina y organización interna, lo que permitió que se convirtiera en una de las unidades militares más eficaces del ejército persa.

Vladimir Kossogovski

Uno de los principales responsables de la transformación de la brigada fue el coronel ruso Vladimir Kossogovski, que asumió el mando en la década de 1890. Kossogovski introdujo nuevas normas de disciplina y entrenamiento y trató de reforzar la autonomía profesional de la unidad frente a las luchas internas de la administración militar persa.

El mando de Kossogovski estuvo marcado también por las dificultades financieras. La brigada atravesó períodos en los que acumuló importantes deudas e incluso careció de fondos suficientes para pagar regularmente a sus soldados. En una de estas crisis, a finales de la década de 1890, Kossogovski llegó a hipotecar propiedades personales que poseía en Rusia para conseguir recursos destinados a mantener la unidad.

A pesar de estos problemas, durante su mandato la brigada aumentó progresivamente sus efectivos y su capacidad operativa. En 1900, Kossogovski fue ascendido al rango de general de división mientras continuaba al frente de la unidad.

La influencia rusa sobre la brigada no se limitaba a la instrucción militar. Los oficiales rusos destinados en ella eran seleccionados por las autoridades militares rusas del Cáucaso y, aunque formalmente prestaban servicio al Gobierno persa, continuaban siendo oficiales del ejército ruso. Sus contratos tenían una duración determinada y podían ser renovados.

La presencia rusa llegó a ser considerable. Mientras que durante la época de Aleksey Domantovich solamente había nueve oficiales y suboficiales rusos vinculados a la unidad, el número había aumentado a más de 120 en 1920.

Reclutamiento y composición

Los primeros integrantes de la brigada procedían principalmente de los llamados muhayires, descendientes de musulmanes que habían emigrado desde el Cáucaso meridional hacia Persia durante la expansión y conquista rusa de la región. Cuando el regimiento inicial fue ampliado hasta convertirse en una brigada, los muhayires disponibles no fueron suficientes para cubrir todos los puestos y algunos se negaron a incorporarse a la nueva organización.

Por esta razón, la brigada comenzó a reclutar personal procedente de otras unidades del ejército persa. Posteriormente también fueron aceptados voluntarios civiles, incluidos miembros de minorías étnicas y religiosas. Este proceso hizo que la composición de la unidad fuese progresivamente más diversa que la de sus primeros años.

Entre los oficiales iraníes que alcanzaron posiciones destacadas dentro de la brigada se encontraba Martiros Jan Davidjanian, un armenio de Nueva Julfa, cerca de Isfahán, que había recibido su educación en el Instituto Lazarev de Moscú. Entre mediados de la década de 1890 y 1903 ocupó el cargo de jefe del Estado Mayor de la brigada y llegó a ser el oficial iraní de mayor rango dentro de la unidad.

La presencia de oficiales iraníes contrastaba con el predominio ruso en los puestos de mando superiores. Aunque la brigada dependía formalmente del Gobierno persa, los oficiales rusos desempeñaban un papel fundamental en su organización, instrucción y dirección efectiva.

Relaciones con el Gobierno persa y las autoridades rusas

La relación entre la brigada, el Gobierno persa y las autoridades rusas fue compleja. Los oficiales rusos destinados en Persia debían responder formalmente ante las autoridades iraníes, pero al mismo tiempo mantenían vínculos con la estructura militar del Imperio ruso.

Esta situación provocó conflictos periódicos entre los comandantes de la brigada y los representantes diplomáticos rusos en Teherán. En ocasiones, los comandantes intentaron obtener una mayor financiación y autonomía para la unidad, mientras que algunos diplomáticos rusos trataron de limitar sus iniciativas cuando consideraban que podían perjudicar los intereses políticos de Rusia en Persia.

La competencia entre los distintos sectores de la administración rusa también influyó en la evolución de la brigada. Algunos comandantes colaboraron estrechamente con los representantes diplomáticos de Rusia, mientras que otros mantuvieron posiciones más independientes respecto a ellos. Esta tensión se convirtió en uno de los elementos característicos de la historia de la unidad durante las últimas décadas del siglo XIX.

La importancia política de la brigada aumentó paralelamente a su profesionalización. Al disponer de una estructura militar más disciplinada y eficaz que buena parte del resto del ejército persa, comenzó a ser utilizada por la corte para intervenir en conflictos internos y mantener el orden en distintas regiones del país.

En 1901, la brigada participó en la represión de un levantamiento local en Fars, demostrando que sus funciones se habían extendido más allá de la defensa de la capital y de las tareas de instrucción militar.

La Revolución constitucional

La Revolución constitucional persa de 1905-1911 marcó un punto de inflexión en la historia de la Brigada Cosaca Persa. La unidad, que hasta entonces había sido principalmente un instrumento militar de la monarquía, pasó a desempeñar un papel directo en la lucha política entre los defensores de la autoridad absoluta del sah y los partidarios del constitucionalismo.

El Gobierno ruso se oponía a la Revolución constitucional, en parte porque muchos de sus acontecimientos tenían lugar dentro de la esfera de influencia rusa y porque las autoridades de San Petersburgo consideraban que el movimiento podía amenazar sus intereses económicos y políticos en Persia.