La Sociedad Patriótica de Señoras de Fernando VII, denominada también Sociedad de Señoras de Fernando VII y Junta Patriótica de Señoras de Cádiz, fue una asociación femenina creada en Cádiz durante la Guerra de la Independencia. Constituida el 19 de noviembre de 1811 y activa hasta 1815, reunió a mujeres gaditanas y refugiadas de distintos grupos de la élite urbana para financiar, confeccionar y distribuir vestuario y otros suministros destinados al ejército español.
La entidad fue promovida por Engracia Coronel, quien cedió la dirección a María Tomasa Palafox, marquesa de Villafranca, por la experiencia de esta en la Junta de Damas de Honor y Mérito de Madrid. La marquesa viuda de Casa Rábago, Mariana O’Rian Perry —citada también como María Ana O’Rian y María Ana O’Ryan—, ocupó la segunda dirección. La organización desarrolló un sistema de suscripciones por barrios, administró donativos procedentes de la península y de América, contrató a proveedores, artesanos y costureras y difundió públicamente sus cuentas y actividades. Los estudios históricos la sitúan entre los antecedentes de las formas de participación cívica femenina desarrolladas en Cádiz durante el siglo XIX.
Contexto y fundación
La Sociedad nació en el Cádiz sitiado por las tropas napoleónicas, convertido durante la guerra en sede del gobierno y de las Cortes de Cádiz. En agosto de 1811, varias intervenciones de mujeres en la prensa local abrieron una discusión sobre su participación en la causa patriótica. Entre ellas figuraron la «Representación de las Damas a Jorge III» y el artículo «A las damas de Cádiz, una gaditana», publicado el 9 de agosto en El Redactor General.
Engracia Coronel, natural de Málaga y esposa y madre de militares, propuso crear una asociación que combinase aportaciones económicas con el trabajo de sus integrantes. Según el discurso que pronunció en la sesión inaugural, la iniciativa pretendía formar un fondo estable para vestir a las tropas y permitir que unas socias contribuyeran mediante suscripciones y otras mediante la labor de sus manos.
miniatura|izquierda|page=1|alt=Primera página impresa del discurso de apertura|Primera página del discurso pronunciado por la marquesa de Villafranca en la apertura de la Sociedad Patriótica, Cádiz, 19 de noviembre de 1811.
Antes de su establecimiento formal, la marquesa de Villafranca y la marquesa viuda de Casa Rábago solicitaron al Consejo de Regencia, en nombre de varias mujeres de la ciudad, autorización para fundar una sociedad destinada a vestir a los integrantes del Cuarto Ejército. El Consejo aprobó el proyecto y ordenó que se hiciera público en la Gazeta de la Regencia de España e Indias del 29 de octubre de 1811.
La primera junta se celebró el 19 de noviembre de 1811. En ella se aprobaron la estructura inicial y los cargos, y se pronunciaron sendos discursos de Engracia Coronel y de la marquesa de Villafranca. El de la presidenta fue reproducido el 19 de diciembre por el Semanario Patriótico; los estatutos de la entidad se imprimieron en Cádiz en 1812 con el título Estatutos de la Sociedad de Señoras establecida en esta ciudad de Cádiz bajo el título de Fernando VII. Una relación publicada en septiembre de 1812 atribuyó a la organización haber proporcionado vestuario a ochocientos combatientes desde su establecimiento.
Organización y miembros
La dirección combinó a aristócratas refugiadas en Cádiz con mujeres de las élites mercantiles y profesionales de la ciudad. María Tomasa Palafox fue primera directora y Mariana O’Rian Perry, marquesa viuda de Casa Rábago, segunda directora. A comienzos de 1812, María Loreto Figueroa y Montalvo y María Gertrudis Carasa figuraban como secretarias y la condesa de Casa Sarria como tesorera. Al cierre de aquel año, las cuentas fueron presentadas por María Ignacia Valiente de Zaldo en calidad de tesorera.
miniatura|derecha|upright=0.82|alt=Retrato de María Tomasa Palafox|María Tomasa Palafox, marquesa de Villafranca y primera directora de la Sociedad, retratada por Francisco de Goya en 1804.
La gestión material se repartió entre varias depositarias: Gerónima Montero administraba los efectos, Francisca Morales de Carvajal los vestuarios y Nicolasa Sarria de Hidalgo las prendas y donativos. Cádiz se dividió inicialmente en diecisiete barrios; al considerarse demasiado extensos tres de ellos, la organización terminó operando mediante veinte unidades administrativas. Cada una contaba con dos comisarias encargadas de obtener suscripciones y relacionarse con las aportantes. Entre las integrantes figuraron, además de las directoras, la duquesa de Rivas, la condesa de Villamonte y las marquesas de los Álamos, Ussel, Tabaloso y Sales.
+ Organización directiva documentada a comienzos de 1812 Cargo Titulares Primera directora María Tomasa Palafox, marquesa de Villafranca Segunda directora Mariana O’Rian Perry, marquesa viuda de Casa Rábago Secretarias María Loreto Figueroa y Montalvo y María Gertrudis Carasa Tesorera Condesa de Casa Sarria Depositarias Gerónima Montero, Francisca Morales de Carvajal y Nicolasa Sarria de Hidalgo
Esta especialización permitía separar la recaudación monetaria de la recepción de bienes y del control del vestuario ya confeccionado. Para evitar cobros fraudulentos en nombre de la entidad, la Sociedad llegó a emitir papeletas que funcionaban como recibos para las suscriptoras.
Mariana O’Rian
Mariana O’Rian Perry, citada también como María Ana O’Rian y María Ana O’Ryan, era natural de Mahón. Contrajo matrimonio con Francisco Fernández de Rábago y Rábago, I marqués de Casa Rábago, con quien tuvo una única hija, Josefa Fernández de Rábago y O’Ryan.
Ya viuda, en 1811 presentó junto con la marquesa de Villafranca la petición al Consejo de Regencia que dio origen a la Sociedad y ejerció como segunda directora, función descrita por estudios modernos como una vicepresidencia. En 1817 figuró con su hija entre las electoras del primer proyecto de sección femenina de la Sociedad Económica gaditana, que no llegó entonces a constituirse. Enferma, otorgó a Josefa un poder para testar en 1824; una relación de enero de 1827 la daba ya por fallecida.
Recaudación y abastecimiento militar
El objetivo inicial fue obtener suscripciones mensuales para vestir a los soldados del Cuarto Ejército. Dos comisarias por barrio visitaban a las posibles contribuyentes, mientras la dirección coordinaba la compra de tejidos y el trabajo de sastres, costureras y otros artesanos. Gloria Espigado ha señalado que la propuesta de convertir los hogares en talleres encubría una actividad logística de considerable alcance: negociación con proveedores, contratación de mano de obra, almacenamiento y entrega pública de los suministros.
El mismo día de su fundación recibió tres peticiones militares. Una solicitaba morriones y zapatos para cuarenta zapadores; otra, camisas y chalecos para setecientos soldados; la tercera, del coronel del Regimiento de Guadix, dio lugar a la movilización de mayor escala del primer año. Las socias recorrieron las casas de Cádiz, organizaron tareas de costura propias y contrataron a profesionales; el 23 de abril de 1812 entregaron 850 vestuarios completos, acompañados por la bendición de las banderas de la unidad y un rancho para los soldados.
En enero de 1812 la entidad había reunido 12 000 reales para vestuario. Las cuentas cerradas al final de aquel año registraron ingresos acumulados por 461 666 reales y 33 maravedís, y una existencia de 151 672 reales y 7 maravedís. Las aportaciones obtenidas a través de los barrios gaditanos ascendieron a 233 869 reales y 16 maravedís, algo más de la mitad del total; el resto procedía de particulares, corporaciones y remesas exteriores.
La Sociedad publicó balances para conservar la confianza de las suscriptoras. María Tomasa Palafox, María Loreto Figueroa y María Ignacia Valiente de Zaldo remitieron a la prensa relaciones detalladas de ingresos y gastos. Estas comunicaciones también daban visibilidad a contribuciones individuales y a las remesas procedentes de otras ciudades. Los estados incluían gastos en paño, lienzo, hechuras, mochilas, calzado, correas, galones e instrumentos musicales, e identificaban las unidades destinatarias del vestuario.
La actividad continuó después de la liberación de Fernando VII y del final de la guerra. En junio de 1815 la asociación entregó al Regimiento de Caballería de la Reina vestuario y complementos por valor de 69 837 reales. La relación comprendía, entre otras piezas, 230 casacas, 330 vestidos de lienzo, 330 camisas, 230 morriones, 330 pares de zapatos, 200 corbatines y 100 cinturones.
Redes en América y Europa
La organización aspiró desde el principio a extender la suscripción fuera de Cádiz. Sus comunicaciones mencionaban Inglaterra, Sicilia, las islas Canarias, distintos territorios peninsulares y América. La duquesa de Westmoreland fue contactada para difundir el llamamiento entre mujeres británicas, y se buscaron colaboraciones similares en otros puertos conectados con Cádiz.
La red americana produjo resultados verificables. En La Habana se formó una asociación de mujeres inspirada en la gaditana, presidida por la marquesa de Someruelos; María Ignacia Zayas de Sentmanat participó en la recaudación mediante visitas a casas de comerciantes y hacendados. Al cierre de las cuentas de 1812, los donativos de La Habana sumaban 138 190 reales y 23 maravedís, y los de Veracruz 35 397 reales y 26 maravedís, en conjunto más de un tercio de los ingresos de la asociación. En octubre de 1813, la Gazeta de Madrid baxo el Gobierno de la Regencia de las Españas informó además de la entrega de 1295 pesos fuertes y tres reales y medio, reunidos por mujeres de Veracruz, a la marquesa de Villafranca, en su condición de presidenta de la junta patriótica de señoras de Cádiz.
El modelo también fue difundido mediante proclamas dirigidas a otras ciudades. Vila Martínez señala que debieron crearse juntas semejantes a la gaditana en Sevilla, Zafra, Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María, Málaga y Écija, además de constatar aportaciones procedentes de Campeche y de municipios peninsulares liberados de la ocupación francesa.
La prensa gaditana presentó asimismo una sociedad de mujeres establecida en San Petersburgo como una imitación de la junta de Cádiz.
Continuación en Madrid
La marcha de algunas dirigentes a Madrid extendió la experiencia fuera de Cádiz. La Gazeta de la Regencia presentó expresamente la reunión madrileña como continuación de la sociedad formada el 19 de noviembre de 1811: su primera sesión se celebró el 22 de diciembre de 1813 en una sala de la Casa Aduana Vieja. Las asistentes acordaron reunirse los miércoles, admitir a mujeres de cualquier clase o estado y mantener el doble sistema de donativos y confección de uniformes.
En aquel núcleo participaron la marquesa de Villafranca y varias asociadas trasladadas desde Cádiz. Sus tareas conservaron el objetivo de reunir fondos y materiales, confeccionar uniformes al menor coste posible y repartir y cobrar las suscripciones.
Escritura y presencia pública
La Sociedad generó una producción impresa propia: discursos inaugurales, estatutos, convocatorias, avisos, estados de cuentas y sermones asociados a los actos de entrega. Engracia Coronel publicó su discurso fundacional en 1811; la alocución inaugural de la marquesa de Villafranca circuló en folleto y en la prensa; y los estatutos aparecieron al año siguiente.