María Niño de Ribera, señora de Noez y Mazarambraz. (Toledo, siglo XVI - c. 1565) fue una destacada noble y mecenas española, conocida por su papel en la aristocracia toledana y por ser la abuela materna de Enrique de Guzmán, II conde de Olivares, embajador en Roma y que sería padre de Gaspar, valido de Felipe IV. Biografía Fue hija de Hernando Niño, III señor de Nuez y regidor de Toledo, y de su segunda esposa, Elvira Barroso. Por parte de su padre, pertenecía a una importante familia noble toledana. Por el materno, descendía del linaje galaico-portugués de los Barroso, quienes poseían importantes casas principales en Toledo desde el siglo XIV.
A la muerte de su padre en 1502, María heredó una parte sustancial del patrimonio familiar, incluyendo la mitad norte del palacio medieval de los Barroso en la calle de la Trinidad de Toledo, así como el señorío de Nuez con sus vasallos y derechos.
En 1508, contrajo matrimonio con Lope de Conchillos, un influyente político que sirvió como primer secretario de Estado de Fernando el Católico y del emperador Carlos V. El matrimonio tendría varios vástagos:
Pedro Niño de Conchillos y Ribera: señor de Nuez y Villaumbrosa, quien desempeñó cargos de importancia como contador mayor de Cuentas de Castilla y mayordomo de la reina Ana de Austria.
Francisca de Ribera Niño: condesa de Olivares por su segundo matrimonio con Pedro de Guzmán, conde. A través de ella, María fue ancestro directo de la rama principal de la Casa de Olivares.
Hernando Conchillos (también Fernando de Conchillos) (-1582), que fue comendador de Guadalerzas en la Orden de Calatrava, y después la cedió a su hermano. Posteriormente pasó a ser caballero de la Orden de Santiago. Contrajo matrimonio con su sobrina, Isabel de Conchillos. Elvira Niño, desde 1518, religiosa dominica en el convento de Santo Domingo el Real de Toledo. Margarita Niño, desde 1536, religiosa en el mismo convento que su hermana.
A la muerte de Lope de Conchillos en 1521, defendió la sucesión de sus hijos en sus prebendas indianas, contra la oposición de fray Bartolomé de las Casas.
María Niño de Ribera destacó por su labor como promotora de importantes obras arquitectónicas en Toledo, muchas de las cuales se conservan en la actualidad. Entre ellas destacan la reconstrucción de la capilla mayor de la iglesia de San Román en Toledo, elegida como lugar de entierro para ella y sus antepasados. Las trazas de la obra fueron realizadas por el arquitecto Alonso de Covarrubias. La capilla cuenta con una cúpula encasetonada y un retablo plateresco donde aparecen representados María Niño y Lope de Conchillos como donantes, presentados por San Juan Bautista y San Jerónimo respectivamente. Además María promovió importantes reformas de sus casas en Toledo (actual palacio de Oñate).
María Niño de Ribera otorgó su testamento y un último codicilo el 1 de septiembre de 1565, falleciendo probablemente poco después de esa fecha. Referencias
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