Amauta Films del Perú S.A. fue una empresa productora de cine peruana activa entre 1937 y 1940. El primer intento de consolidar una industria cinematográfica en Perú, fue formada en abril de 1937 por el empresario Felipe Varela La Rosa junto al cineasta Ricardo Villarán, el fotógrafo español Manuel Trullen y el sonidista californiano Francisco Diumenjo. Contando con un star-system propio, Amauta produjo 14 largometrajes que incorporaban música folclórica acompañado de temática social.
Las películas de Amauta forman parte de lo que se conoce como la "Edad de Oro" del cine peruano, época durante la cual se llegaron a estrenar hasta 30 largometrajes hasta su irrupción por la Segunda Guerra Mundial. Tras su liquidación, varios de sus integrantes y técnicos formarían a hacer noticiarios en otras empresas.
Historia Formación Hacía 1936, Trullen venía de hacer películas con el cineasta chileno Sigifredo Salas en la recién conformada empresa Cinematográfica Heraldo, donde realizaron Buscando olvido, el primer largometraje peruano con sonido óptico, y terminaban de hacer Su último adiós cuando el estreno de esta se retrasó debido a problemas en la postproducción. Fue tras una discusión sobre realizar cine con Ricardo Villarán, quien lo había conocido en Argentina durante el rodaje de El poncho del olvido (1929) y había regresado de ahí hace unos días, que acordaron en que él buscaría financiación mientras que Trullen aportaría su laboratorio. Fue así que Villarán convenció al empresario industrial y agente de aduanas Felipe Varela La Rosa para que invirtiera un capital de 50 mil soles y, junto a Trullen y Francisco Diurnenjo, formaron Amauta Films en abril de 1937. A ello se sumarían el hermano de Varela –Washington– y los empresarios Renato Lercari y Alfonso Cisnero. En julio de ese mismo año, la empresa enumero en la revista RadioCine las razones de su fundación:
Primeras producciones Filmada con un presupuesto que ascendió a 70 mil soles, el rodaje de su primera producción La bailarina loca empezó en junio de 1937 y se prolongó un mes en la isla guanera de Pachacamac y la carpa del circo Villanueva, carpa alquilada en Chacra Colorada (actual distrito de Breña) donde levantaron los decorados. Otras locaciones incluyeron el Castillo Rospigliosi, la playa de Pucusana y el Hospital Loayza. Trullen rememoró haber encontrado un error de continuidad a tan solo dos días antes del estreno, el cual llegó a formar colas de más de una cuadra en los cines de Lima. Estrenada el 13 de agosto de 1937, el inesperado éxito económico de La bailarina loca hizo que Varela decidiese mantener su inversión en el negocio de cinematográfico.
El siguiente largometraje de Amauta, Sangre de Selva, se filmó en la región del río Perené entre agosto y setiembre de 1937 e incluyó la participación de indígenas campas y numerosos extras. Estrenada en octubre de ese mismo año, la película obtuvo 37 mil espectadores en sus primeros 3 días y fue adquirida por la distribuidora por Radíum Films, con la intención de exhibirla en Chile, Uruguay, Paraguay y Argentina. Amauta terminaría el año estrenando su primera comedia en diciembre: De doble filo, la cual incluía secuencias musicales con bailes latinoamericanos y vistas de la Feria Dominical de Huancayo.
Para la cuarta producción titulada La falsa huella, dirigida por Villarán y basada en su obra teatral homónima, Amauta desarrolló un set de filmación 25 metros de largo por 15 de ancho y 10 de altura, con buena acústica además, y con un laboratorio de revelado propio donde se procesaba la cinta al terminar la jornada. Dicho estudio que abarcaba media manzana se ubicaba en el Jr. Jorge Chávez en terrenos lo que había sido la carpa del Circo Taurino Osambela en Chacra Colorada, a la espalda del Hospital Arzobispo Loayza.
Auge de Amauta Films Amauta Films seguiría su filmografía con De carne somos, dirigida por Sigifredo Salas, quien –tras ingresar a Amauta por medio de Trullen y desempeñarse previamente como director de arte y editor– buscó airear los rodajes y hacer más fluidas las transiciones entre las escenas dramáticas y musicales con el fin de marcar un paso a la "modernidad" en la producción de la compañía. El rodaje de la película se dio en febrero de 1938, en simultáneo con El miedo a la vida de Ricardo Villarán. Contando con un elenco encabezado por actores extranjeros, incluido los debuts de Esperanza Ortiz de Pinedo –hermana de Óscar Ortiz de Pinedo– y Elvira Travesí, De carne somos fue bien recibida por la crítica y la taquilla estuvo a la altura de sus 4 anteriores producciones. En cambio, El miedo a la vida fue mal recibida pese a sus intenciones serias. El rechazo por parte del publico fue tal que el periódico Universal reportó que "en algunos cines hasta rompen las sillas".
Inspirados en la película mexicana Allá en el Rancho Grande, Gallo de mi galpón inició el subgénero de "musical criollo" orientándose hacia el folclore y lo festivo. Distanciándose de las producciones de Villarán ambientados en interiores urbanos y clasemedieros, se rodó en una hacienda construida expresamente en Surco para registrar el sonido y reunió un amplio elenco de cantantes y músicos, con numerosas canciones y cuadros costumbristas. Siguiendo la formula del exitoso filme, Amauta lanzaría en su primer aniversario una secuela titulada El guapo del pueblo, para la cual se construyó un set un pueblo con tres calles y una iglesia por donde transitarían numerosos extras y caballos. Se reportó que El guapo del pueblo fue vista por cerca de cien mil espectadores en pocos días. Sin embargo, el autor del argumento original Gabriel Delande protestó por cambiar la ambientación serrana con costumbres pueblerinas a una costeña y criolla. Retomando el ambiente urbano e incorporando escenas costumbristas, la película Palomillas del Rímac fue, junto a La bailarina loca, De carne somos, Gallo de mi galpón y El guapo del pueblo, una de las películas más exitosas de Amauta Films y llegó a tener un reestreno en 1957.
En 1939, Amauta estrenó 3 de las 6 producciones nacionales lanzadas ese año: Esa noche tuvo la culpa dirigida por Villarán y protagonizada por Carmen Pradillo en una trama que remitía a las comedias de situación estadounidenses, el melodrama Almas en derrota y el "filme de hacienda" Tierra linda, ambas por Sigifredo Salas.
Declive y repercusiones Tras el desgaste en sus anteriores películas, Amauta viró el rumbo de sus producciones con la policíaca Barco sin rumbo y la comedia Los conflictos de Cordero. Entre los problemas que afrontó la productora era la falta de suministro fílmico provocado por el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la competencia con películas provenientes de otras cinematografías hispanohablantes, en especial la mexicana que se vio beneficiada del suministro estadounidense. Filmada a horas de la noche en inmediaciones del Puerto del Callao, Barco sin rumbo fue vetada para su exhibición en abril de 1939 por la Junta Censora de Películas, cuyo presidente alegó ser inmoral y que "Muestra situaciones que no existen en nuestro país: tales como las del gansterismo que considera la censura que no puedan proyectarse". La prohibición de Barco sin rumbo se extendió también a la exportación. Para cuando la película se estrenó en octubre de 1940 con un rótulo recordando que se trataba de una ficción, Amauta había perdido su inversión de 25 mil soles y pasó el resto de su existencia dedicándose solo a la distribución de películas extranjeras.
Tras la liquidación de Amauta Films, Varela fundó junto a Ismael Bielich y Kurt Hermann la empresa Nacional Films del Perú y, junto a Trullen, se embarcaron en la producción de un noticiario sobre el conflicto limítrofe con el Ecuador. La acumulación de material sobre el conflicto bélico resultó en un largometraje documental, Alerta en la frontera, el cual fue censurado antes de su estreno tras la firma del Protocolo de Río de Janeiro y obligó a Valera a vender su participación en la empresa y retirarse del negocio cinematográfico. Por su parte, Trullen pasó a editar el noticiario Sucesos Peruanos para la Productora Huascarán, fundada por él con inversión del empresario Jorge Cárcovich.
Luego de ser adquirida por Alejandro Salas en 1947, Nacional Films contrató a César Miró para dirigir Cómo atropellas cachafaz y Una apuesta con Satanás, las cuales resultaron en fracasos de taquilla. Tras la cancelación del rodaje de Una tormenta en dos gotas de agua de Nacional Films y la baja acogida de las películas Pena de amor y A río revuelto de Huascarán, ambas empresas terminarían limitándose a realizar noticiarios, dejando un periodo de inactividad en la producción de largometrajes nacionales durante una década.
Preservación El acervo fílmico de Manuel Trullen fue comprado por Luis Barandiarán, propietario de la productora Perucinex, el cual a su vez terminó siendo adquirido por Mario Paredes Cueva. De dicha colección, que funcionaba dentro del Camal de Yebarteros (propiedad de Paredes), se encontraron rollos en nitrato de las películas Gallo de mi galpón, Almas en derrota, Tierra linda y Barco sin rumbo.
Hacia 1997, el crítico e historiador Ricardo Bedoya apuntó que se conservaban copias incompletas de Sangre de Selva, De doble filo, De carne somos, El miedo a la vida y Esa noche tuvo la culpa. De las películas La falsa huella y El guapo del pueblo se conservan fragmentos mientras que de La bailarina loca y Palomillas del Rímac no se conservan copias. Sin embargo, Bedoya afirmaría en 2026 que dichas películas "están perdidas para siempre".
Un fragmento de Gallo de mi galpón donde Jesús Vásquez interpreta "El plebeyo" aparece en el cortometraje Los Pioneros de Jorge Reyes, el cual fue recuperado por el Archivo Peruano de Imagen y Sonido (ARCHI) en 1992. En el año 2001, el presidente de la Filmoteca de Lima Isaac León Frías afirmó que la copia que restauraron de Los conflictos de Cordero carece de sonido en un rollo.
La película De carne somos fue restaurada por la Filmoteca PUCP bajo el auspicio de un programa de preservación audiovisual patrocinado por la AECID con apoyo del Programa Ibermedia y la Filmoteca de la UNAM en 2011 y fue puesta para verse a través de su plataforma web en 2020.
Filmografía La bailarina loca (1937) Sangre de Selva (1937) De doble filo (1937) La falsa huella (1938) De carne somos (1938) El miedo a la vida (1938) Gallo de mi galpón (1938) El guapo del pueblo (1938) Palomillas del Rímac (1938) Almas en derrota (1939) Esa noche tuvo la culpa (1939) Tierra linda (1939) Los conflictos de Cordero (1940) Barco sin rumbo (1940)
Véase también Cine del Perú
Referencias
Bibliografía
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