derecha|miniaturadeimagen| Niños dibujando patrones 2D

La capacidad visuespacial, visuoespacial o visoespacial (ninguna de las 3 grafías está admitida por la Real Academia Española), o capacidad de visualización espacial, es la capacidad de una persona para manipular mentalmente figuras bidimensionales o tridimensionales. Se mide con test cognitivos sencillos y predice el rendimiento de esa persona con algunos interfaces de usuario. Se precisan habilidades visuespaciales para coordinación muscular (movimiento dirigido), percepción de la distancia y la profundidad, y navegación espacial.

Medida Los test cognitivos utilizados para medir la capacidad visuespacial incluyen tareas de rotación mental de figuras en el espacio o corte mental de formas, y test como el VZ-1 (tabla de formas), el VZ-2 (doblado de papel) o el VZ-3 (desarrollo de superficies; en este contexto el desarrollo es la figura bidimensional que, plegada adecuadamente, da lugar a una determinada forma tridimensional; por ejemplo, el desarrollo de un cubo son 6 cuadrados).

derecha|miniaturadeimagen| Tarea de rotación mental: si se rota mentalmente una de las dos figuras, se ve que es diferente de la otra.

Estos 3 son producidos por el Servicio de Pruebas Educativas. Aunque las descripciones de "visualización espacial" y "rotación mental" suenan similares, la rotación mental es una tarea particular que puede ser realizada durante la visualización espacial, pero hay otras, como el corte de formas.

El Test de Minnesota de formas en papel consiste en dar a los participantes una forma grande y un conjunto de formas más pequeñas. Tienen entonces que determinar qué combinación de formas pequeñas llenará la grande sin solaparse. El test de doblado de papel consiste en mostrar a los participantes una secuencia de dobleces en una hoja de papel a la que se han hecho agujeros. Los participantes deben seleccionar cuál de las hojas de papel desdobladas con agujeros corresponde a la que han visto. Para que los resultados de estos test sean válidos los participantes deben estar familiarizados con los métodos de representación tridimensional que se usen, como la proyección isométrica o la perspectiva caballera.

El test de desarrollo de superficies consiste en dar a los participantes una forma tridimensional —donde a cada lado se le ha puesto una letra— y una hoja plana —donde está desarrollada esa forma y a cada lado le ha puesto un número. Los participantes deben indicar qué letra corresponde a qué número.

derecha|miniaturadeimagen| Desarrollo de un cubo

Historia El constructo de la habilidad visuoespacial se identificó por primera vez como separado de la inteligencia general en el , y sus implicaciones para el diseño de sistemas informáticos se identificaron en la década 1981-1990.

En 1987, Kim Vicente y algunos colegas sometieron a un conjunto de test cognitivos a una serie de personas, y determinaron que habilidades cognitivas se correlacionaban con el desempeño de tareas de búsqueda de información computarizada. Hallaron que los únicos predictores significativos eran el vocabulario y la capacidad visuespacial, y que quienes tenían alta esta habilidad realizaban las tareas 2 veces más rápido que quienes la tenían baja.

Diferencias según la edad De media, los adultos mayores se desempeñan peor en tareas de visualización espacial que los más jóvenes, y esto parece ocurrir incluso entre personas que utilizan frecuentemente la visualización espacial en su trabajo, como arquitectos o agrimensores (aunque obtienen puntuaciones superiores a adultos de la misma edad que no emplean esta capacidad laboralmente). Sin embargo, es posible que los test no midan con exactitud algunos tipos de visualización espacial que utilizan los arquitectos.

Diferencias por género Según algunos estudios, la inteligencia espacial (correlacionada con la capacidad visuespacial, pero no igual) media de los hombres está una desviación típica por encima de la de las mujeres. Este campo se considera uno de los pocos en los cuales aparecen diferencias claras en la cognición según el sexo. Investigadores de la Universidad de Toronto afirman que las diferencias entre hombres y mujeres en algunas tareas que requieren habilidades espaciales casi desaparecen después de que cada grupo juegue a un videojuego solo unas pocas horas. Aunque Herman Witkin había afirmado que las mujeres son más «visualmente dependientes» que los hombres, esto se ha puesto en duda.

El diferente desempeño visuespacial de cada sexo se atribuyó a diferencias morfológicas en el cerebro. Se reconoce que el lóbulo parietal está involucrado en las habilidades espaciales, particularmente en las rotaciones de 2 y 3 dimensiones. Investigadores de la Universidad de Iowa hallaron que la sustancia gris más gruesa en el lóbulo parietal de las mujeres llevaba a una desventaja en las rotaciones mentales, y que las mayores áreas en el lóbulo parietal de los varones les daban ventaja. Los resultados apoyan la idea de que las diferencias de género en la capacidad visuespacial surgieron durante la evolución humana, de modo que ambos sexos se desarrollaron cognitiva y neurológicamente para adaptarse. Sin embargo, el efecto de la socialización y el ambiente en estas diferencias es todavía objeto de debate.

Otros estudios sugieren que las diferencias de género en el pensamiento espacial (donde interviene no solo la inteligencia espacial, sino también la memoria espacial) se pueden explicar por la amenaza del estereotipo. El temor a cumplir las expectativas de un estereotipo negativo (a las mujeres se les da peor la visualización espacial) resulta en una profecía autocumplida.

Véase también Afantasía Demostración sin palabras Habilidad intelectual Modelo de Baddeley-Hitch Pensamiento visual Percepción de gráficos Trastorno de aprendizaje no verbal

Referencias

Citaciones en línea

Referencias generales

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