Movilidad urbana con perspectiva de género en América Latina La movilidad urbana es el flujo de desplazamientos dentro de una misma ciudad, que incluye viajes diarios y recurrentes que realizan los habitantes,y a su vez como la puerta de entrada a la vida cotidiana, permitiendo acceso a la vivienda, empleo y servicios urbanos.La cual con el tiempo ha dejado de ser un asunto enteramente focalizado en la figura masculina, pues tras la masificación de la mujer en los espacios de trabajo, cuidado y comerciales, la experiencia tanto en el transporte como en la caminata se ha convertido en un problema que trasciende lo meramente vial, incluyendo la vialidad, la planificación, la cultura, el género y el acceso al desarrollo de las comunidades urbanas.
En ese sentido, la movilidad urbana emplea el enfoque o perspectiva de género para reconocer los patrones diferenciados de las mujeres que se han consolidado como las principales usuarias del transporte público en América Latina, que destacan por realizar trayectos más cortos en rangos distintos de hora, encadenar viajes e invertir más en sus desplazamientos que son en gran medida por tareas de cuidados, y sobre todo a los obstáculos condicionan su movilidad diaria como la violencia y acoso sexual en el transporte público.Por ello, es fundamental reconocer que la movilidad urbana cumple un rol fundamental en la construcción de una ciudad que responda a los retos y desafíos del presente.
Aproximaciones conceptuales La movilidad urbana con enfoque de género cuestiona la planificación tradicional del transporte público cuya base históricamente es androcéntrica. Este modelo tradicional se fundamenta en el patrón de desplazamiento masculino por trayectos largos y lineales, vinculados directamente solo ha actividades laborales. Dicha estructura no refleja las experiencias de movilidad de otros grupos, particularmente de las mujeres, cuyas trayectorias suelen ser más diversas, interrelacionadas y orientadas a las actividades diarias como el cuidado de la familia, las compras o el acompañamiento de los niños.
Ante esta limitación de la planificación convencional, surge la necesidad de adoptar un enfoque integral que reconozca la complejidad de los desplazamientos de las mujeres a partir de sus contextos socioeconómicos y personales en los espacios públicos. En esta línea, de acuerdo con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF): La movilidad urbana desde una perspectiva o enfoque de género implica analizar cómo los roles de género influyen en el uso y disfrute de nuestras ciudades. Y cómo el género y su intersección con otras características, como la edad, el origen, el nivel de ingresos, las capacidades, el tipo de unidad de convivencia, barrio o población donde se vive, condiciona y determina las opciones de movilidad de las personas.Del mismo modo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL):Plante que la movilidad urbana mirada desde un enfoque de género, es una relación social y política, ya que conlleva relaciones de poder, énfasis en las desigualdades y discriminaciones de personas pertenecientes a las mujeres y la comunidad LGBTI.Con ello, ambas aproximaciones conceptuales del CAF y el CEPAL, rescatan como el género y otros factores sociales (edad, ingresos) definen las posibilidades y la experiencia de desplazarse por la ciudad. Esto es reforzado por investigadoras como Ketty Cazorla-Becerra, María Isabel Reyes-Espejo y Martina Arcadu, de la Universidad de Valparaíso de Chile, quienes señalaron el rol que cumple este enfoque al examinar las dinámicas de desplazamiento a partir de una perspectiva crítica que cuestiona la hegemonía del capitalismo y el hetero patriarcado en la planificación urbana.
Conceptos centrales vinculados Los principales conceptos de análisis que aborda la movilidad urbana con perspectiva de género, son aquellos que moldean el día a día de las mujeres en América Latina, siendo el primero las tareas de cuidado remuneradas o no remuneradas y el segundo es la percepción de seguridad frente a la violencia de género en el transporte público.
Movilidad de cuidado Este concepto se centra en la realidad que enfrenta la mayoría de mujeres al cargar con la responsabilidad directa de las tareas de cuidados de sus hogares, y a la par la responsabilidad que ejercen en sus jornadas laborales, considerándose en la mayoría de los casos en doble o triple jornada en comparación con las que realizan sus pares masculinos.Para ello, se emplea la siguiente definición de Inés Sánchez de Mandariaga y Andrea Martínez Arguello.
Postulan que La "movilidad de cuidados" es aquella que incluye todos los desplazamientos derivados de las responsabilidades domésticas y de cuidado: acompañar a otras personas; realizar compras para la vida diaria, el mantenimiento, la organización y los trámites administrativos del hogar, las visitas para cuidar a familiares enfermos o mayores. viaje. Y permite cuantificar y visibilizar los viajes que hacen las personas por motivos vinculados al cuidado, contribuyendo así a generar un mejor conocimiento de los motivos de los viajes que las personas realizan en relación con los roles de género.Distintos estudios realizados en América Latina demuestran la centralidad de la movilidad del cuidado en las mujeresSegún la Encuesta Nacional del Uso del Tiempo, en Colombia la producción del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados equivale al 20 % del PIB del país, donde del 100 % de las personas que realizan labores de cuidado el 78 % son mujeres.En el caso de Perú, se determino que de lunes a viernes, las mujeres desempeñan labores no remuneradas tres veces más que los hombres, el sábado 2,4 veces y los domingos 1,8 veces más. Su implementación requiere de un diseño multimodal y a distintas escalas que priorice las necesidades cotidianas sobre los desplazamientos de carácter exclusivamente laboral. Esta perspectiva se articula a través de las siguientes pautas: Sistema integral: Debe conectar equipamientos, servicios y comercios locales, atendiendo necesidades de ocio, comunidad y cuidados. Infraestructuras de apoyo: Requiere mobiliario para descanso, baños públicos seguros y espacios para lactancia o cambiadores, adaptándose a diversas capacidades físicas. Conectividad eficiente: Precisa conexiones intermodales con información en tiempo real, señalización accesible y horarios coordinados que reduzcan tiempos de espera, facilitando trasbordos rápidos y seguros bajo una lógica de actividades diversas.
Percepción de seguridad diferenciada El concepto es abordado desde la movilidad urbana con perspectiva de género porque se puede entender en la idea de cómo la seguridad en los entornos urbanos y sistemas de transporte público no es neutral, ya que el miedo y la violencia afectan de manera desigual a las personas según su identidad de género.Con ello, este concepto entabla la idea de como la seguridad condiciona los movimientos y la accesibilidad de las personas en las ciudades, especialmente en el caso de las mujeres, para quienes el acoso sexual y la violencia basada en género representan preocupaciones diarias en sus traslados. Según la CAF: Más del 60% de las mujeres en Quito, Guadalajara, Lima, y Bogotá han vivido algún tipo de acoso o agresión sexual en el transporte público. En Buenos Aires el 72% de las mujeres que residen en el Área Metropolitana de Buenos Aires se sienten inseguras al viajar en transporte público, en comparación al 58% de hombres. En caso más particular como el Perú, según un estudio realizado por Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) comento lo siguiente: En Lima 7 de cada 10 mujeres señaló haber sido víctimas de acoso en el transporte público alguna vez en su vida; de ellas, un 73% tenía entre 13 y 18 años cuando lo sufrió por primera vez. Entre las formas de acoso más reiterativas están los tocamientos indebidos (65%), en menor proporción el acoso verbal (20%) y las miradas lascivas (11%).En esta línea, el concepto permite integrar la prevención de la violencia de género para reducir el miedo y mejorar la experiencia urbana de las mujeres, a través de las siguientes medidas:
Infraestructura inclusiva: Desarrollar espacios basados en los principios de ser señalizados, visibles, vitales, vigilados, equipados y comunitarios. Protocolos de atención: Implementar campañas de prevención, líneas de atención, circuitos de denuncia y capacitación al personal frente a agresiones sexuales.
Características de la movilidad urbana con perspectiva de género Los distintos avances sobre la movilidad y género ha permitido identificar características que definen la experiencia femenina del modelo androcéntrico tradicional que se han desarrollado en los espacios urbanos:
Predominio de la movilidad del cuidado Consiste en priorizar los viajes realizados para la administración del hogar, la salud y el acompañamiento de personas dependientes (niños, adultos mayores o personas con discapacidad), visibilizando tareas que tradicionalmente no se contabilizaban como "trabajo" en las encuestas de transporte.
Patrones de viaje poligonales o "en cadena"
A diferencia de los trayectos lineales masculinos de ida y vuelta a sus centros laborales, son las mujeres las que unen o encadenan múltiples paradas cortas en un solo recorrido representado en la casa - escuela - mercado - trabajo, lo que hace que su movilidad sea más fragmentada y compleja.
Movilidad en "díada" o cuerpos ensamblados Consiste en reconocer que los desplazamientos a menudo involucran dos o más personas, en las que una suele depender de la otra, lo que permite comprender la demanda de infraestructura con estándares de espacio y accesibilidad universal.
Carga física y material adicional Describe como los trayectos femeninos no suelen ser ligeros, en cambio para ellas suele implicar cargar bultos o empujar dispositivos de movilidad asistida, lo que añade una carga física constante que dificulta el tránsito, y más cuando se presentan ciudades con aceras estrechas o en mal estado.
Condicionamiento por la inseguridad y la violencia Refleja como el acoso sexual y la violencia en el espacio público obliga a las mujeres adoptar estrategias defensivas hacía su integridad física, un claro ejemplo es el cambiar sus rutas, horarios o evitar ciertos medios de transporte. Esto representa una de las principales barreras para acceder a un empleo laboral situados a largas distancias debido al riesgo que implica movilizarse.
Alta intermodalidad Explica que la naturaleza fragmentada de las tareas asignadas a las mujeres, hacen que combinen la caminata con el autobús, el tren o taxis en un mismo desplazamiento, lo que incrementa su vulnerabilidad frente a fallas en la interconexión y eleva sus costos de movilidad.
Iniciativas públicas en América Latina Diversas ciudades en América Latina, han implementado estrategias con la perspectiva de género con la finalidad de cerrar brechas que enfrentan las mujeres en el uso del transporte público y los recorridos a pie. Estas acciones han sido impulsadas tanto por gobiernos locales como por autoridades de transporte, adoptando medidas institucionales que buscan transformar la experiencia urbana de las mujeres.
México Se implemento en el metro de la Ciudad de México los vagones exclusivos para mujeres desde el año 2000 con el programa "Viajemos Segura" que consiste en la separación de vagones en horas pico para reducir el acoso sexual, permitiendo el aumento de la sensación de seguridad.Además, se puso en operación los autobuses "Atenea", un servicio de transporte público exclusivo para mujeres que cuenta con una flota de 125 unidades.En la misma línea para hacer frente al acoso sexual, se implemento en 2017 impulsado por ONU MUJERES en distintas ciudades de México la aplicación móvil "Vive segura", que facilita la notificación de incidentes de acoso sexual en tiempo real.
Ecuador