Los murales del Palacio de Gobierno de Tlaxcala constituyen un ciclo pictórico realizado por el artista tlaxcalteca Desiderio Hernández Xochitiotzin entre 1957 y 2001. El conjunto, conocido también como Historia de Tlaxcala a través de los tiempos y su contribución a lo mexicano, ocupa las paredes de las arcadas de la planta baja y el cubo de la escalera principal del Palacio de Gobierno de Tlaxcala, en la ciudad de Tlaxcala de Xicohténcatl. La obra comprende más de 450 metros cuadrados y se distribuye en 24 segmentos.
El mural recorre distintos periodos de la historia de Tlaxcala: las migraciones y los asentamientos anteriores a la conquista española, la formación de los cuatro señoríos de Tlaxcallan, las guerras contra México-Tenochtitlan, la alianza hispano-tlaxcalteca, la conquista, el periodo virreinal, la participación tlaxcalteca en la colonización del norte de la Nueva España, la Independencia de México y algunos acontecimientos del . También representa prácticas agrícolas, mercados, ceremonias religiosas, personajes históricos, indumentaria, alimentos y elementos de la tradición cultural tlaxcalteca.
Hernández Xochitiotzin desarrolló el ciclo durante más de cuatro décadas y lo convirtió en su obra de mayor extensión. El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) lo ha considerado parte de la segunda generación del muralismo mexicano. Su producción recibió influencias de Agustín Arrieta, José Guadalupe Posada, Francisco Goitia y Diego Rivera, aunque el artista concentró el programa del Palacio de Gobierno en la historia regional de Tlaxcala.
Denominación Las instituciones culturales han empleado diferentes títulos para referirse al conjunto. El INBAL lo ha denominado La historia de Tlaxcala y su contribución a lo mexicano, Historia de Tlaxcala y sus aportaciones a la Mexicanidad e Historia de Tlaxcala y su contribución a lo mexicano a través de los tiempos. Otros estudios emplean la forma Historia de Tlaxcala a través de los tiempos y su aportación a lo mexicano. Por su parte, las denominaciones populares Murales del Palacio de Gobierno y Murales de Palacio designan el ciclo pictórico completo.
El conjunto no corresponde a una pintura continua ejecutada de una sola vez. Hernández Xochitiotzin distribuyó estas composiciones entre los muros, los arcos, los corredores y las escaleras del edificio, de acuerdo con las características de cada espacio. En consecuencia, el visitante debe desplazarse por el palacio para seguir la sucesión de los acontecimientos, por lo que la lectura del ciclo depende tanto de las imágenes como del recorrido arquitectónico.
Origen del proyecto Los antecedentes del proyecto se remontan a 1953. Citlalli Hernández, hija del muralista, situó en ese año el encuentro entre Hernández Xochitiotzin y el escritor tlaxcalteca Miguel N. Lira, a quienes habría presentado el historiador Enrique Cordero y Torres. Otros estudios precisan que la propuesta de crear una narración pictórica sobre la historia de Tlaxcala surgió en enero de 1953 durante una reunión celebrada en Huytlale, la casa biblioteca de Miguel N. Lira.
Hernández Xochitiotzin comenzó los murales en 1957, durante el gobierno estatal de Joaquín Cisneros Molina. El primer espacio abarcó aproximadamente 285 metros cuadrados y se destinó principalmente a la historia prehispánica de Tlaxcala. El artista dedicó los primeros años a la investigación histórica, la elaboración de dibujos preparatorios, la selección de episodios y la adaptación de las escenas a la arquitectura del palacio.
El proyecto se inscribió en la tradición del muralismo mexicano surgida después de la Revolución mexicana, pero se apartó de las narraciones concentradas en la historia política nacional. Hernández Xochitiotzin tomó a Tlaxcala como eje y representó los acontecimientos desde una perspectiva regional. El ciclo aborda especialmente la independencia política de Tlaxcallan frente a México-Tenochtitlan y la participación de los tlaxcaltecas en la conquista y en la formación de la sociedad novohispana.
Desarrollo por etapas Hernández Xochitiotzin ejecutó el ciclo pictórico en varias etapas separadas por intervalos prolongados. El INBAL sitúa el inicio de los trabajos en 1957, con la sección dedicada a la Tlaxcala prehispánica. Una década después, el artista comenzó el grupo correspondiente a la conquista española; en 1987 trabajó en El siglo de oro tlaxcalteca y, en 1990, inició Del siglo de las luces al porfirismo en Tlaxcala y México. Durante la primera etapa, Hernández Xochitiotzin ocupó las arcadas de la planta baja con escenas sobre las migraciones de los pueblos nahuas, la formación de Tlaxcallan, sus instituciones políticas, las actividades económicas, las deidades, las festividades y los enfrentamientos con los mexicas. A continuación, la narración aborda la llegada de los españoles, los primeros combates, la alianza entre Hernán Cortés y los señoríos tlaxcaltecas y la conquista de México-Tenochtitlan.
En las etapas posteriores, el artista concentró los trabajos principalmente en la escalera monumental, cuyas dimensiones permitieron desarrollar composiciones de mayor altura. En este espacio representó escenas correspondientes al periodo virreinal y al . Hernández Xochitiotzin continuó la ejecución del conjunto hasta 2001, cuando el deterioro de su salud le impidió seguir trabajando. Las fuentes disponibles ofrecen fechas distintas para delimitar el periodo general de ejecución. Algunas publicaciones lo sitúan entre 1956 y 2000, mientras que el INBAL registra 1957 como el inicio de la pintura y 2001 como el año en que el artista abandonó los trabajos por motivos de salud.
Programa iconográfico El decreto con el que el Congreso del Estado de Tlaxcala conmemoró en 2022 el centenario del nacimiento de Hernández Xochitiotzin divide la obra en 24 segmentos. Esta clasificación comienza con el poblamiento de América y concluye con acontecimientos de los siglos y en Tlaxcala y México.
Tlaxcala prehispánica miniaturadeimagen|Fragmento que muestra la invitación a la migración por su dios tutelar, Camaxtli. Los primeros segmentos representan la llegada de grupos humanos al continente americano y su establecimiento en el valle de México. La narración pictórica continúa con las migraciones nahuas y con la imagen del águila asociada a las tradiciones fundacionales del centro de México. Hernández Xochitiotzin incorporó paisajes, procesiones, guerreros, animales y personajes que trasladan visualmente la narración desde los orígenes míticos hasta la formación de las sociedades mesoamericanas.
Las escenas siguientes muestran el establecimiento de los cuatro señoríos de Tlaxcallan: Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán. El muralista representó a sus gobernantes, sus emblemas y la organización territorial de la república tlaxcalteca. El programa presenta a Tlaxcallan como una entidad políticamente independiente, formada por varios centros de poder y no subordinada al dominio mexica. Otro grupo está dedicado a Camaxtli, deidad tutelar de los tlaxcaltecas, y a las ceremonias realizadas en su honor. En estas composiciones aparecen sacerdotes, guerreros, ofrendas, instrumentos rituales y procesiones. Las escenas no reproducen una ceremonia aislada, sino que reúnen distintos elementos religiosos asociados por el artista con las prácticas tlaxcaltecas anteriores a la conquista. miniaturadeimagen|Detalle de Camaxtli El ciclo incluye la intervención de tropas tlaxcaltecas en la restitución de Nezahualcóyotl como gobernante de Texcoco. Después aparecen las guerras floridas y los enfrentamientos entre Tlaxcallan y México-Tenochtitlan. Hernández Xochitiotzin contrapuso ambos poderes mediante formaciones militares, estandartes, armas y figuras de guerreros, y situó los conflictos dentro del contexto de la hostilidad política y militar entre las dos entidades. La narración continúa con la batalla de Atlixco y el incendio de Huejotzinco. Estos episodios ocupan los segmentos decimocuarto y decimoquinto. El programa presenta los combates como parte de las disputas regionales en las que participaron tlaxcaltecas, huejotzincas y mexicas durante las décadas anteriores a la llegada de los españoles.
Tlahuicole y Xochiquétzal El segmento decimosexto representa a Tlahuicole, guerrero otomí-tlaxcalteca capturado por los mexicas. Hernández Xochitiotzin lo pintó durante el combate ritual que, según las narraciones históricas empleadas por el artista, precedió a su muerte. Su cuerpo ocupa el centro de la composición y aparece rodeado por adversarios, armas, escudos y espectadores. miniaturadeimagen|Detalle de una ofrenda a Xochiquétzal titulada por el INAH: Fiestas rituales en honor a Xochiquetzalli. La escena dedicada a Xochiquétzal muestra una celebración ritual relacionada con la deidad de las flores, el tejido, la fertilidad y las artes. El mural reúne mujeres, flores, textiles, danzantes y objetos ceremoniales. El Instituto Nacional de Antropología e Historia ha identificado esta composición con el título Fiestas rituales en honor a Xochiquetzalli.
El maíz Uno de los segmentos presenta una narración mitológica sobre el descubrimiento y la transmisión del cultivo del maíz. Hernández Xochitiotzin representó a Chicomecóatl, deidad relacionada con esta planta, mientras comunica sus conocimientos a un tlacuilo. La composición vincula el origen de Tlaxcala con la agricultura y con la interpretación tradicional de su topónimo como «lugar de tortillas» o «lugar del pan de maíz».
En esta escena el artista incluyó retratos de integrantes de su familia. Se identifica al propio Hernández Xochitiotzin junto con su padre, Alejandro de la Cruz Hernández, y su abuelo, Felipe de Jesús Hernández. La incorporación de estas figuras relaciona la historia colectiva representada con la genealogía personal del muralista.
El maguey El segmento dedicado al maguey presenta la planta como uno de los recursos fundamentales de la vida cotidiana mesoamericana. La composición muestra su aprovechamiento para producir fibras, textiles, cuerdas, alimentos y bebidas. La escena retoma la descripción del maguey como «árbol de las maravillas», expresión utilizada en crónicas novohispanas para enumerar la variedad de productos obtenidos de la planta. La representación del maguey no aparece aislada del resto del ciclo. Hernández Xochitiotzin la integró al programa sobre la agricultura, la alimentación y las actividades productivas de Tlaxcallan. Los personajes trabajan las pencas, transportan productos y participan en procesos relacionados con la obtención de aguamiel y pulque.
Mercado de Ocotelulco
miniaturadeimagen|Detalle del mercado de Ocotelulco. El mercado de Ocotelulco ocupa uno de los segmentos más detallados. El muralista organizó la composición como un conjunto de puestos, mercancías, comerciantes y compradores. La escena incluye alfarería, textiles, objetos de plumería, conchas, cestería, instrumentos, frutas, verduras y diferentes variedades de maíz. Los estudios sobre la obra han identificado representaciones de teocintle, frijol, cacao, chayote, nopales, tunas, jícama, hongos, tequesquite, huevos de guajolote, cochinilla, maguey y recipientes con pulque. La acumulación de mercancías funciona como una descripción visual de las actividades económicas atribuidas a Ocotelulco, uno de los principales centros comerciales de Tlaxcallan.