La reducción de cadera comprende un conjunto de técnicas utilizadas para reducir una cadera dislocada. Debe llevarse a cabo poco después de que se confirme el diagnóstico. En quienes presentan una fractura asociada, puede requerirse una reducción quirúrgica. Las complicaciones de un retraso en el tratamiento pueden incluir necrosis avascular de la cadera y lesión del nervio ciático.

Por lo general, se lleva a cabo bajo sedoanalgesia para procedimientos (PSA, por sus siglas en inglés) con la persona en decúbito supino (acostada boca arriba). A continuación, la cadera y la rodilla se flexionan a 90 grados mientras un asistente ejerce presión hacia abajo sobre la pelvis. Las técnicas incluyen alguna combinación de tracción-contratracción y rotación interna y externa. Si esto no es suficiente, se puede usar una sábana para traccionar la parte superior del muslo hacia afuera.

Tras el procedimiento, se deben realizar radiografías adicionales o una tomografía computarizada para verificar la reducción y descartar complicaciones. Luego, se recomienda colocar una almohada de abducción entre las piernas de la persona. Posterior a esto, se recomienda la carga (apoyo) parcial con muletas durante 4 a 6 semanas. Las primeras técnicas para reducir una cadera sin cirugía se describieron en 1870.

Referencias

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