Irene Narezo Dragoné (San Luis Potosí, 12 de septiembre de 1891–Barcelona, 9 de septiembre de 1970) fue una pintora de origen mexicano que vivió entre Barcelona y París.
Su pintura incluye paisajes y muy especialmente retratos de mujer. La Ilustración Catalana la definía como "una pintora realmente personal, que sabe dar a una visión realista de las cosas un ambiente de suave poesía y sensibilidad". Su producción se limita al primer período, ya que tras su traslado a París optó por abandonar la producción propia para apoyar la actividad artística de su marido, el pintor Federico Beltran.
Origen familiar Su padre, Pau Narezo había emigrado a México, a San Luis de Potosí en 1888, donde se casó con Sara Dragoné Miranda, de una familia noble y rica. Irene era la segunda de cuatro hermanos: Alfonso, Irene, Amelia y Enrique.
En 1897 marchan de México debido a la inestabilidad económica y se instalan en Frama, en el valle de Liébana, de donde era original en Pau Narezo. Al poco tiempo, deciden instalarse en Barcelona, en "Villa Glòria", en la Travessera de Dalt, y mantener la casa de Frama para veranear.
El padre de Irene murió en 1902. izquierda|miniaturadeimagen|Boda de Irene Narezo con Federico Beltrán en 1911 Unos años más tarde, Sarah Dragoné conoció a Federico Beltrán, un joven pintor que había recibido formación de Joaquín Sorolla. La reciente muerte de su padre le hacía pasar por un mal momento económico y Sarah le adquirió algunas obras y le encargó clases de pintura por sus hijas. Irene, quien desde su infancia había mostrado una calidad innata por el dibujo, destacó en su aprendizaje. Pintor y alumna hacían salidas a los entornos naturales de Frama donde encontrar inspiración y materia de práctica. Con el tiempo empezó el idilio entre los dos jóvenes con el claro apoyo de Sarah. El largo noviazgo entre Irene y Federico aumentó los vínculos entre las dos familias. Así, el pintor y la madre de éste estuvieron invitados a pasar el verano de 1908 en la casa de Frama, y a menudo pasaban temporadas juntos en Villa Gloria, en Barcelona.
Irene, con veinte años, y Federico, con veintiséis, contrajeron matrimonio en el camarín de la Virgen del Monasterio de Montserrat, el 27 de septiembre de 1911.
Después de la boda realizaron un viaje por Europa para visitar los principales museos y colecciones donde poder aprender del estilo y técnica de los grandes maestros de la pintura. La artista declaró «Me interesé por la obra de Rembrandt. Empecé a estudiar este maestro en el Louvre, siguiéndolo por Europa, en especial por los pueblos de Holanda, hasta llegar a los Síndics, al Museo de Ámsterdam. Ninguna obra humana me ha causado una sensación tan profunda».
Primeras obras miniaturadeimagen|La enlutada, 1915. Una de sus obras más valoradas por la crítica. Ubicación desconocida. Cuando reanuda la actividad al regresar de Europa, Irene se concentró en preparar su primera exposición individual. Realizada en la Sala Parés, durante los meses de octubre y noviembre de 1915, fue la única exposición individual de la artista.
La muestra logró muy buena crítica y una destacable aceptación por parte de la comunidad artística. La revista Feminal le dedicó un reportaje a doble página, donde destacaba la solidez de su estilo pese a tratarse de una joven artista: «La repentina revelación de esta notabilísima artista, no es sino uno de esos sublimes milagros obrados por el amor en el alma femenina. [...] De lo contrario, es indudable que en el alma de la graciosa doncella, dormían las semillas del arte que hoy la coloca en tan buen lugar entre los pintores jóvenes de nuestra tierra». La revista especializada La Esfera aprovechó para hacer un reportaje con fotografías de algunas obras y también de la familia en su casa de Barcelona. El autor afirmaba: «tanto los retratos de mujeres como los paisajes tienen detalles de un primitivismo encantador, de una sutilísima inocencia, mucho más laudable que bastante maestrías técnicas» También El Diluvio publicó una crónica posterior a la exposición donde elogiaba «la personalización de un temperamento femenino en armonía».
Se editó un catálogo de la muestra con reproducciones de todas sus obras, que ha permitido conocer su producción, buena parte de la cual actualmente está en paradero desconocido.
Traslado a París miniaturadeimagen|Villa Guibert, en Passy En 1916, la familia decide trasladarse a París y vender la casa de Barcelona. Alquilaron Villa Guibert, una casa palacio de las conocidas como hotel particulier en el barrio de Passy. Era un gran edificio con espacio para toda la familia y un gran estudio en el que trabajar.
El traslado y adaptación a la ciudad y el idioma supuso un trasiego para Irene y su trayectoria artística se resintió y cada vez dedicaba menos tiempo a la creación.
Cuando su marido presentó obra en la exposición Hispano Francesa de Bellas Artes de Zaragoza de 1919, ella también presentó dos cuadros, uno de ellos era La enlutada, con el que logró el Gran Diploma de Honor de la muestra. Además, tuvo la responsabilidad del montaje de la sección española.
La Bienal de Venecia de 1920 dedicó una sala completa para exponer veintidós obras de su marido Federico Beltrán Masses y supuso una gran fama y el éxito comercial del pintor. Este hecho coincidió con la repentina muerte de la madre de Irene, Sarah Dragoné, y la llevó a abandonar la pintura y se dedicó en exclusiva a apoyar a su esposo y ayudarle en el estudio.
Junto con Fernández Balbuena, Benjamín Palencia, Saénz de Tejada, Timoteo Pérez Rubio, José Frau y José Planes, Narezo fue encuadrada al movimiento de los artistas preibéricos.
En 1925 participó en la Exposición de Artistas Ibéricos, en Madrid, organizada por Gabriel García Maroto, aunque se desconoce con qué obras. En 1927 le otorgaron el Diploma de honor de la Exposición Internacional de Bellas Artes de Burdeos.
Irene y Federico continuaron residiendo en la Villa Guibert ppphasta 1944, es decir hasta el final de la ocupación alemana de París, cuando se trasladaron a la Avenue Raphael, de la capital. Allí residieron hasta que Federico sufre problemas de salud en 1946 y decide volver a España. Irene se quedó en París organizando el traslado y cerrando la casa. Hasta un año más tarde, Irene no pudo terminar el viaje de vuelta y pudo reunirse con su marido en Barcelona.
El 4 de agosto de 1947, el Ministerio de Educación Nacional otorgó la Cruz de Alfonso X el Sabio a Irene Narezo por sus méritos.
Regreso a Barcelona Ya en Barcelona, Irene y Federico se instalaron en el hotel Ritz, ya que consideraban que su estancia sería temporal y tenían la idea de regresar a París. La salud de Federico empeoró y murió el 4 de octubre de 1949.
Irene se instaló con la familia del doctor Salom, unos amigos que la acogieron y facilitaron un espacio en su clínica en el Eixample de Barcelona. Con ellos pasó sus últimos años, con una breve estancia en París donde constató que no podía rehacer la vida que había tenido y optó por recuperar toda la obra de su marido que había guardado en casa de amigos y regresar definitivamente a Barcelona.
Irene Narezo murió el 9 de septiembre de 1970.
Su relación a lo largo de más de veinte años con la familia Salom forjó una relación que se extendió más allá de su muerte. La estrecha colaboración que tuvo de la joven María Victoria Salom Vidal, para recopilar y documentar el legado de Federico Beltran, permitió a ésta crear el Archivo Federico Beltran Masses, que actualmente dirige.
Referencias
Bibliografía
Enlaces externos Álbum fotográfico de la familia Narezo
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