De correctione rusticorum (en español, Sobre la corrección de los rústicos), también conocida como Pro castigatione rusticorum, es una obra escrita en latín por Martín de Braga hacia los años 572-579. Dirigida al obispo Polemio de Astorga, combina una carta pastoral introductoria con un sermón catequético destinado a servir de modelo para la predicación del clero del Reino suevo. Constituye una de las principales fuentes para el estudio de la cristianización de la Gallaecia sueva y de la pervivencia de prácticas religiosas paganas en el noroeste de la península ibérica durante el siglo VI.
Contexto y datación
De correctione rusticorum fue redactada a petición del obispo Polemio de Astorga, quien solicitó a Martín de Braga un texto que pudiera servir de guía para la instrucción de los fieles y para combatir las prácticas supersticiosas que aún persistían entre la población cristiana.
La obra suele datarse entre los años 572 y 579, aunque la mayoría de los investigadores sitúan su composición poco después del Segundo Concilio de Braga, celebrado en 572, cuyas disposiciones impulsaban una mayor labor catequética y pastoral entre las comunidades rurales del Reino suevo.
Aunque formalmente adopta la estructura de una carta dirigida a Polemio, la mayor parte del texto consiste en un sermón catequético concebido para su lectura pública y destinado a servir de modelo para la predicación del clero. Por ello, la obra constituye uno de los testimonios más relevantes de la actividad pastoral desarrollada por la Iglesia en la Gallaecia durante el siglo VI.
Características
De correctione rusticorum constituye un manual pastoral concebido para facilitar la labor evangelizadora del clero del Reino suevo. En él, Martín de Braga expone de forma sencilla los fundamentos de la doctrina cristiana y exhorta a abandonar las prácticas supersticiosas y los cultos de origen pagano que todavía persistían entre parte de la población de la Gallaecia del siglo VI.
La obra combina una exposición catequética de la historia de la salvación con una condena de las creencias y ritos considerados incompatibles con el cristianismo. Desde el punto de vista literario, presenta influencias del De catechizandis rudibus de Agustín de Hipona y de los sermones de Cesáreo de Arlés, aunque posee una estructura, un contenido y una finalidad pastoral propios.
Según el filósofo José Meirinhos, el término «rústicos» no debe interpretarse exclusivamente como una referencia a la población campesina, sino, en un sentido más amplio, a aquellos cristianos que conservaban prácticas, creencias y supersticiones heredadas del paganismo o insuficientemente conformes con la doctrina de la Iglesia.
Contenido
Tras una breve introducción dirigida al obispo Polemio de Astorga, Martín de Braga desarrolla un sermón catequético en el que expone los principales fundamentos de la fe cristiana. El discurso comienza con el relato de la Creación, la rebelión y caída de los ángeles rebeldes, el pecado original y la expulsión de Adán y Eva del Jardín del Edén, para presentar posteriormente la historia de la salvación y la redención de la humanidad mediante Jesucristo.
A continuación, el autor explica el origen de la idolatría, atribuyéndola a la acción de los demonios, que habrían inducido a los hombres a divinizar elementos de la naturaleza y a rendir culto a antiguos personajes convertidos en falsas divinidades. Entre ellas cita a Júpiter, Marte, Mercurio, Venus, Diana, Neptuno y otras figuras de la mitología romana, cuyos cultos considera incompatibles con la fe cristiana.
La parte central de la obra constituye una detallada condena de las supersticiones y prácticas religiosas tradicionales que, según Martín, seguían vigentes entre parte de la población de la Gallaecia del siglo VI. Entre ellas menciona:
el culto a árboles, piedras, fuentes y encrucijadas; las ofrendas y sacrificios realizados a divinidades paganas; la adivinación mediante el vuelo de las aves, los estornudos y otros presagios; el recurso a conjuros y fórmulas mágicas para proteger las cosechas, el ganado o la salud; la invocación de divinidades clásicas durante determinadas labores domésticas y agrícolas; la celebración de festividades de origen pagano, como las Vulcanalia; el empleo de los nombres paganos de los días de la semana, proponiendo en su lugar la denominación litúrgica por feriae, origen de las actuales formas portuguesas segunda-feira, terça-feira, quarta-feira, etc.
En la parte final del sermón, Martín recuerda las promesas formuladas durante el bautismo, exhorta a los fieles a renunciar definitivamente a las antiguas creencias y supersticiones, y concluye con una llamada a la penitencia, la conversión y la observancia de la doctrina cristiana, insistiendo en la misericordia divina para quienes abandonen sus errores y perseveren en la fe.
Influencia
De correctione rusticorum ejerció una notable influencia en la literatura catequética de la Alta Edad Media, especialmente en los territorios cristianos de Europa occidental dedicados a la evangelización de poblaciones recientemente convertidas.
La obra fue utilizada por Pirminio de Reichenau como una de las principales fuentes para la redacción del Scarapsus, manual catequético compuesto a comienzos del siglo VIII con fines misioneros entre los alamanes. Diversos pasajes del Scarapsus reproducen de forma casi literal fragmentos del sermón de Martín de Braga, junto con materiales procedentes del De catechizandis rudibus de Agustín de Hipona.
Su influencia también alcanzó a la literatura religiosa anglosajona. Ælfric de Eynsham recurrió a De correctione rusticorum, directa o indirectamente a través del Scarapsus, en la composición de varios de sus sermones, especialmente en De falsis diis y De Initio Creaturae, dedicados a la creación del mundo y a la condena de la idolatría.
Asimismo, algunos investigadores han señalado la posible influencia indirecta de la obra en el tratado nórdico medieval Um þat hvaðan ótrú hófsk («Sobre el origen de las falsas creencias»), aunque en este caso la dependencia parece producirse principalmente a través de los escritos de Ælfric.
Importancia histórica
De correctione rusticorum constituye una de las fuentes fundamentales para el estudio de la religión popular y del proceso de cristianización de la Gallaecia durante el siglo VI. La obra ofrece un testimonio excepcional sobre la persistencia de creencias, cultos y prácticas supersticiosas de origen prerromano y romano entre las comunidades rurales del Reino suevo, varias generaciones después de la adopción oficial del cristianismo por la monarquía sueva.
Además de su valor como documento religioso, el tratado constituye una fuente de primer orden para el conocimiento de la sociedad, la mentalidad y las tradiciones culturales del noroeste de la península ibérica en la Antigüedad tardía. Sus referencias a cultos, ritos, prácticas adivinatorias, festividades y creencias populares han permitido reconstruir aspectos de la religiosidad tradicional que apenas aparecen documentados en otras fuentes contemporáneas.
Por otra parte, la obra ilustra la estrategia pastoral impulsada por Martín de Braga y por la Iglesia sueva para consolidar la implantación del cristianismo mediante la instrucción catequética, la predicación y la progresiva sustitución de las costumbres paganas por las prácticas litúrgicas cristianas. En este sentido, De correctione rusticorum está considerada como uno de los testimonios más relevantes de la transición entre la religiosidad tradicional y la cultura cristiana en el occidente de la Hispania tardoantigua.
Referencias
Bibliografía
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