La Corporación Nacional Cinematográfica (CONACINE) fue una empresa productora cinematográfica estatal de México creada en 1974. Tenía como objetivo fungir como la principal productora estatal y aumentar la calidad técnica nacional durante la reestructuración cinematográfica nacional del sexenio de Luis Echeverría Álvarez. Fue una de las tres productoras cinematográficas estatales creadas durante este periodo junto con Conacite Uno y Conacite Dos. Las tres productoras estatales fueron las impulsoras de nuevos directores como Alfonso Arau, Felipe Cazals, Marcela Fernández Violante, Arturo Ripstein, Jorge Fons, Carlos Enrique Taboada, Jaime Humberto Hermosillo, René Cardona Jr., Sergio Olhovich, Alberto Isaac y de intérpretes como María Rojo, Pedro Armendáriz Jr., Roberto Cobo, Helena Rojo, Ana Ofelia Murguía, Diana Bracho, Patricia Reyes Spíndola, Gonzalo Vega, Salvador Sánchez e Ignacio López Tarso (quien logró hacer la transición exitosa desde el cine de oro).
Las películas estatales durante este periodo se caracterizaron por la ruptura con la censura estatal, promovida por el gobierno de Echeverría en un intento de proyectar una imagen más democrática de México durante la Guerra Sucia y el régimen autoritario del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y abordar temas de denuncia social, nihilismo, sexualidad, religión, historia de México, corrupción, crimen y violencia. Durante su existencia CONACINE produjo más de ochenta largometrajes, siendo los más relevantes: Más negro que la noche, Cadena perpetua, Rapiña, La pasión según Berenice, Calzonzin inspector, Llovizna, Actas de Marusia y Bajo la metralla. Fue liquidada y desaparecida junto con Conacite Dos (Conacite Uno había sido disuelta en 1977) por el gobierno de Carlos Salinas de Gortari bajo la reestructuración neoliberal que desapareció y privatizó cientos de empresas estatales. Historia
Antecedentes El 23 de diciembre de 1941 se fundó el Banco Cinematográfico con participación mayoritaria de la iniciativa privada, mediante el cual se otorgaban créditos a productores para la realización de películas en el país. Ante las dificultades económicas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el gobierno federal adquirió la mayoría de los activos el 12 de agosto de 1947 y lo transformó en el Banco Nacional Cinematográfico (BNC), el cual, bajo el mismo esquema, financió la mayor parte de las producciones durante la Época de Oro del cine mexicano.
Durante el sexenio de Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958), el director del BNC, Eduardo Garduño, implementó el "Plan Garduño" para intentar disuadir a los productores independientes y distribuidores que abandonaban el país conforme el cine de oro se estancaba, hasta desmoronarse a mediados de la década de 1960 con la llegada de la televisión al país, la competencia de las películas estadounidenses y la pérdida del mercado latinoamericano a medida que cada país desarrollaba su propia industria.
El 15 de septiembre de 1970, el presidente Gustavo Díaz Ordaz designó al actor Rodolfo Landa (hermano del presidente electo Luis Echeverría Álvarez) al frente del BNC. Al asumir el poder, Rodolfo implementó el 21 de enero de 1971 el "Plan de Reestructuración de la Industria Cinematográfica". Mediante este proyecto, el Estado adquirió todas las acciones de Compañía Operadora de Teatros (COTSA), la mayor propietaria de las salas de exhibición en el país; tomó el control de las distribuidoras internacionales Películas Mexicanas, S.A. (PELMEX), Cinematográfica Mexicana Exportadora, S.A. (CIMEX) y Azteca Films, S.A. Al no poder comprar ni nacionalizar Películas Nacionales, S.A. (PENAL), creó Continental de Películas, S.A. para la distribución nacional y creó Promotora Cinematográfica Mexicana, S.A. (PROCINEMEX) para elaborar el material publicitario para las nuevas películas.
El control gubernamental del cine se complementó con la inauguración de la Cineteca Nacional el 17 de enero de 1974, el restablecimiento de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas y los Premios Ariel en 1972 (tras una pausa de catorce años), y la fundación del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) en 1975.
Fundación En octubre de 1974 se fundó la Corporación Nacional Cinematográfica S.A. (CONACINE) para producir películas en el país ante el abandonó masivo de los productores privados tras el retiro de los créditos del BNC. En 1975, CONACINE adquirió el Departamento de Producción de los Estudios Churubusco, los más grandes del país, convirtiéndose en propietaria de la mayor parte de los laboratorios, sets y equipo técnico de la nación.
Funcionamiento CONACINE operaba como un organismo vertical y burocrático bajo la tutela del BNC, financiado con partidas extraordinarias de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. La corporación trabajaba de manera exclusiva con los miembros del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica (STPC), creado el 1 de marzo de 1945 tras un conflicto laboral dentro del Sindicato de Trabajadores de la Industria Cinematográfica (STIC). En dicho conflicto, el cinefotógrafo Gabriel Figueroa lideró a la sección de técnicos (fotógrafos, sonidistas, escenógrafos y eléctricos) para abandonar el STIC y fundar su propio sindicato, siendo seguidos por la mayoría de directores y estrellas del momento. El conflicto se resolvió con la intervención del presidente Manuel Ávila Camacho, quien en septiembre de 1945 determinó que el STIC se encargaría exclusivamente de la distribución, la exhibición en salas y la producción de cortometrajes y noticiarios, mientras que el STPC tendría el monopolio de la producción de largometrajes de ficción.
Decadencia y disolución La nueva administración de José López Portillo (1976-1982) desmanteló el financiamiento estatal del cine y nombró a su hermana, Margarita López Portillo, directora de la nueva Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía (DGRTC). Bajo la meta de alcanzar la autofinanciación de la industria, Margarita López Portillo desmanteló la industria del cine nacional y apoyó la realización privada de comedias de contenido erótico y bajo presupuesto, conocidas como cine de ficheras, así como la liquidación del BNC, a su gestión se le conoció despectivamente como "El Margarato":
Su administración implementó una campaña de represión contra cineastas que incluyó el encarcelamiento ilegal sin denuncias penales, bajo cargos de malversación de recursos, de Carlos Velo, exdirector del Centro de Producción de Cortometraje (CPC), de Jorge Hernández Campos, exdirector de CONACINE, Jorge Durán Chávez, director de Estudios América, Bosco Arochi Cueva, director en funciones de los Estudios Churubusco, así como de aquellos periodistas, funcionarios y cineastas que criticaran su gestión. El 24 de marzo de 1982 se incendió la Cineteca Nacional, siniestro que diversos periodistas y cineastas adjudicaron a la mala gestión de Margarita López Portillo;en el incendio se perdieron más de seis mil películas, guiones y fotografías, y fallecieron al menos siete personas. Posteriormente surgieron hipótesis que adjudicaban un incendio provocado para desaparecer material audiovisual de la Masacre de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968 durante el movimiento estudiantil de ese año. Para marzo de 1979, CONACINE registraba pérdidas financieras por más de 120 millones de pesos y acumulaba 28 películas terminadas que fueron enlatadas sin llegar a las salas de exhibición.
A pesar de la disolución del BNC y del retiro del presupuesto federal, CONACINE continuó existiendo durante la década de 1980 mediante coproducciones y el cobro de derechos de exhibición. Finalmente, bajo el mandato neoliberal de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), se ordenó en 1990 la disolución y liquidación de CONACINE. Los derechos de exhibición de los largometrajes y los activos remanentes fueron transferidos al Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), que hasta el día de hoy se encarga de su preservación, promoción y explotación comercial. También fueron disueltas o desaparecieron por la quiebra en este periodo Conacite Dos, PENAL, Continental de Películas, PELMEX, CIMEX, Azteca Films, PROCINEMEX y COTSA.
Filmografía