Los Andes septentrionales o Andes del norte constituyen la sección más septentrional de la cordillera de los Andes, extendiéndose a través de los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. A diferencia del resto de la cadena montañosa, esta región se caracteriza por una configuración tectónica donde interactúan las placas de Nazca, Sudamericana, del Caribe y la microplaca de Panamá. Geográficamente, el sistema se organiza mediante nudos orográficos y cordilleras que, en el caso de Colombia, se bifurcan en tres ramales principales y, en el de Ecuador, estructuran un accidentado callejón interandino. Este relieve se caracteriza por una zonificación de pisos térmicos y una red hidrográfica que vierte sus aguas hacia los océanos Pacífico y Atlántico y la cuenca amazónica. A través de esto se han desarrollado ecosistemas propios como los páramos que son la principal fuente de agua dulce de las ciudades que ahí se encuentran.
Características geológicas izquierda|miniaturadeimagen|Placa tectónica de Sudamérica donde se observa la subdivisión de los "Andes del Norte" Los Andes septentrionales, se caracterizan por una configuración tectónica compleja que difiere de la estructura más simple del resto de la cordillera. A diferencia de las secciones central y meridional, donde la interacción principal ocurre entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana, el bloque norte se asienta sobre la placa Sudamericana. Esta región es un punto de encuentro donde convergen tres placas principales: la Sudamericana, la de Nazca y la del Caribe, además de la presencia de la placa de Panamá (o microplaca de Panamá-Chocó). La placa de Nazca subduce bajo el bloque norte de los Andes, generando una intensa actividad sísmica y volcánica. El rasgo distintivo de esta parte del continente es que los Andes funcionan como un "bloque andino" que se está desplazando hacia el noreste, siendo empujado por la colisión de la placa de Panamá contra el margen continental.
Aunque geográficamente forman parte del cinturón andino sobre la placa Sudamericana, su comportamiento se caracteriza por el desplazamiento relativo que es resultado de la presión constante ejercida por la placa de Nazca y la placa del Caribe, lo que provoca que los Andes del norte se desplacen gradualmente hacia el Caribe. Esto a su vez fragmenta la corteza y crea un sistema de fallas activas que controlan el relieve y la actividad geológica de toda la región.[ Deiros D (2000) Determinación del Desplazamiento Entre Las Placas Del Caribe y Suramericana en Venezuela por Medio del Sistema de Posicionamiento Global (G.P.S). Código Geológico de Venezuela.]
Características geográficas Los Andes septentrionales se caracterizan por su estructura de "nudos" orográficos donde las cordilleras se entrelazan. Su extensión abarca el territorio de tres países:
Ecuador: Los Andes se configuran como dos cordilleras paralelas (Occidental y Oriental) separadas por una hoya central o callejón interandino. Colombia: El sistema se bifurca en tres ramales principales (Cordillera Occidental, Central y Oriental) tras pasar el Nudo de los Pastos y el Macizo Colombiano. Venezuela: La cordillera se prolonga a través de la Sierra de Perijá y la Cordillera de Mérida, esta última considerada la terminación geológica del sistema andino.
Vulcanología y relieve
miniaturadeimagen|Las tres zonas volcánicas de los Andes donde se observa la zona volcánica norte que se extiende desde el centro de Colombia hasta el sur de Ecuador Los Andes septentrionales son una zona de convergencia de placas tectónicas activa, específicamente donde la Placa de Nazca subduce bajo la Placa Sudamericana. La presencia de estratovolcanes es constante, especialmente en el segmento ecuatoriano y en la cordillera central de Colombia. Essta es conocida como la Zona Volcánica Norte. Esta se extiende desde el centro de Colombia hasta el sur de Ecuador, se caracteriza por una intensa actividad geológica derivada de la subducción de la placa de Nazca, dando lugar a un arco montañoso poblado por estratovolcanes como el Nevado del Ruiz, el Galeras y el Puracé en territorio colombiano, y el Cotopaxi, el Chimborazo, el Antisana, el Tungurahua y el Sangay en suelo ecuatoriano. Estos volcanes además están rodeados por otros volcanes menores como el Imbabura, el Guagua Pichincha, el Cayambe y el Altar. Históricamente estos volcanes han actuado como eje vertebrador del relieve, regulador hídrico de los páramos. Además, aunque se encuentran cerca de la línea ecuatorial, los picos que superan los 4,500 - 5,000 metros albergan glaciares permanentes, aunque estos se encuentran en un proceso de retroceso debido al cambio climático.
Hidrografía miniaturadeimagen|En el extremo norte los Andes septentrionales son compartidos por Colombia, Ecuador y Venezuela La primera vertiente es la del Pacífico se caracteriza por sus cursos cortos y torrenciales. Esta vertiente se caracteriza por la extrema cercanía entre la cresta de la cordillera Occidental y la línea de costa. En esta zona se encuentran pendientes pronunciadas. Los ríos nacen a altitudes superiores a los 3,000 o 4,000 m s. n. m. y deben descender hasta el nivel del mar en trayectos horizontales muy breves (en ocasiones menos de 100 km). Esto crea una pendiente muy alta que le otorga a las aguas una energía cinética inmensa. Además sus ríos tienen un carácter torrencial. Son ríos de alta velocidad, escasa profundidad en estiaje y gran capacidad erosiva. Transportan grandes volúmenes de sedimentos y piedras, lo que impide la navegación tradicional pero los hace ideales para el potencial hidroeléctrico. Por último destaca su volumen hídrico. Debido a que el Chocó (en Colombia) y las estribaciones ecuatoriales son zonas de altísima pluviosidad, estos ríos mantienen caudales constantes y caudalosos durante todo el año, formando abanicos aluviales extensos al llegar a la llanura costera.
Por otro lado, la vertiente del Caribe se concentra en el sistema Magdalena-Cauca. A diferencia de la vertiente del Pacífico, la vertiente Caribe (o vertiente interior de Colombia) se caracteriza por albergar las cuencas más importantes del país, aprovechando los valles interandinos. El río Magdalena fluye a través del gran valle que separa la Cordillera Central de la Oriental, mientras que el Cauca hace lo propio entre la Occidental y la Central. Estos ríos actúan como colectores que drenan las aguas de las laderas montañosas a lo largo de cientos de kilómetros. Por otro lado, sl ser valles largos y relativamente planos en sus tramos medios y bajos, estos ríos son navegables y han sido las arterias históricas de transporte y desarrollo económico. Por último, ambos ríos se encuentran en la depresión momposina, creando un complejo sistema de ciénagas, humedales y deltas que regulan las crecientes antes de desembocar en el Mar Caribe. Es el sistema que transporta la mayor carga de sedimentos de los Andes septentrionales.
Además se debe tomar en cuenta la vertiente del Amazonas y el Orinoco. Esta vertiente representa la cara oriental de los Andes, donde el agua fluye desde la alta montaña hacia las vastas planicies continentales. Aquí los páramos actúan como gigantescas esponjas naturales. Al ser ecosistemas de alta montaña con nubosidad constante, captan la humedad y la liberan gradualmente. Esto permite que los ríos tengan caudales base estables incluso en épocas de menos lluvias.
Pisos térmicos miniaturadeimagen|Regiones de los Andes Septentrionales La geografía de los Andes septentrionales está definida por los pisos térmicos, donde la temperatura desciende con la altitud, permitiendo la existencia de diversos ecosistemas en distancias cortas:
Cálido: (0 - 1,000 m s. n. m.) Templado: (1,000 - 2,000 m s. n. m.) Frío: (2,000 - 3,000 m s. n. m.) Páramo: (3,000 - 4,500 m s. n. m.) - Ecosistema característico y vital para el suministro de agua. Nival: (Superior a los 4,500 - 4,800 m s. n. m.)
Estructura orográfica En Colombia, la disposición de los Andes es característica por su separación en tres cordilleras distintivas, las cuales separan los valles de los ríos Magdalena y Cauca:
Cordillera Occidental: La de menor altitud, que corre paralela a la costa del Pacífico. Cordillera Central: El eje geológico más alto, caracterizado por la presencia de volcanes activos y nevados (como el Nevado del Ruiz). Cordillera Oriental: La más extensa, que se abre hacia el norte formando el Macizo de Santurbán y conectando con la Sierra de Perijá y la Cordillera de Mérida.
Por otro lado, en Ecuador, la característica principal es el Callejón Interandino, una depresión de altura flanqueada por una doble hilera de volcanes. Esta zona se divide en hoyas o cuencas drenadas por ríos que desembocan tanto en el Pacífico como en la cuenca amazónica.
El Páramo
miniaturadeimagen|Páramo en el Parque Nacional Cajas Los páramos representan el ecosistema más característico de los Andes septentrionales, y se extienden a lo largo de los tres países. Se sitúan por encima del límite superior del bosque andino y por debajo de las nieves perpetuas. De esta manera forman "islas" biológicas en lo alto de la montaña. Su formación es el resultado de condiciones climáticas que se caracterizan por bajas temperaturas, una alta radiación solar y una humedad alta. La vegetación de los páramos es dominada por formas de vida como los frailejones (Espeletia). Estas plantas, con sus hojas aterciopeladas dispuestas en roseta y su tallo cubierto de hojas secas, han evolucionado para capturar la humedad de la neblina y regular su temperatura interna. Junto a los frailejones, destacan también los pajonales, musgos, líquenes y flores silvestres. Los páramos funcionan como "esponjas naturales" que absorben el agua de las precipitaciones y de la neblina, para luego liberarla de manera controlada hacia los ríos y acuíferos que abastecen a la mayoría de las grandes ciudades y sistemas agrícolas de la región.
Historia de los Andes septentrionales
Conquista y fundación de ciudades miniaturadeimagen|Encuentro entre Belalcázar, Quesada y Federmann En la región de los Andes septentrionales, las familias lingüísticas han delimitado áreas de influencia cultural. Por ejemplo, las lenguas barbacoanas, mantienen una presencia persistente desde el Pacífico colombiano hasta el norte de los Andes ecuatorianos. En el caso específico de la Sierra ecuatoriana, el panorama lingüístico se vio transformado por la extinción de una serie de lenguas locales que hoy son objeto de estudio arqueológico y etnohistórico. Entre las más destacadas se encuentran el caranqui, que era la lengua de los señoríos del norte; el panzaleo, hablado en la zona central de los Andes ecuatorianos; y el puruhá, que dominaba las tierras altas de la actual provincia de Chimborazo. Estas lenguas, se estudian a través de registros toponímicos y fragmentos léxicos en archivos coloniales. En Colombia, la familia lingüística Chibcha, extendió su influencia a través de diversos territorios montañosos.