El incendio de la Casa o el Coliseo de Comedias del Hospital de Zaragoza (España) tuvo lugar el 12 de noviembre de 1778. El siniestro causó la muerte de 60 personas en el acto; otras 17 fallecieron posteriormente a consecuencia de las heridas y 52 resultaron heridas.

Antecedentes

El corral de comedias fue inaugurado en Zaragoza en 1590, junto a la iglesia del Hospital de Nuestra Señora de Gracia, con el propósito de contribuir a la financiación del hospital. En aquella época, tanto el hospital como el teatro se encontraban en la calle del Coso, donde hoy se levanta el Banco de España, y no en el emplazamiento actual del hospital, en la calle de Santiago Ramón y Cajal.

El teatro había sido completamente reconstruido en 1771 con una nueva planta y era considerado uno de los más elegantes y espaciosos de España, con dos entradas y capacidad para 1300 espectadores. Su distribución respondía ya al concepto moderno de teatro, con lunetas, palcos, galería y cazuela, abandonando la tipología tradicional del corral de comedias. Fue el primer teatro público cubierto de España y uno de los primeros de Europa.

Incendio

En la tarde del 12 de noviembre de 1778, una compañía de ópera italiana representaba La real jura de Artajerjes [], con libreto de Pietro Metastasio. Se desconoce cuál fue la música interpretada en la ocasión, ya que el archivo del teatro ardió en el incendio, aunque es probable que se tratase de un pastiche compuesto por arias célebres que favorecían el lucimiento de los cantantes.

Concluido el segundo acto, mientras se preparaba el escenario para un baile titulado «Las estatuas animadas», hacia las seis y cuarto de la tarde, uno de los mozos encargado de los bastidores debió volcar una de las velas, que prendió el material escénico, incluidas las telas pintadas.

Los presentes trataron de sofocar las llamas, pero sin éxito. El público, que inicialmente no advirtió lo sucedido debido a que el telón permanecía bajado, solo pudo percatarse del incendio cuando el fuego ya se había propagado. En el interior del teatro se desataron escenas de pánico y confusión, mientras en el exterior repicaban las campanas y las autoridades organizaban las labores de extinción. Existía además un gran temor a que las llamas alcanzasen el vecino hospital, lo que finalmente no ocurrió, pese a que el resplandor del incendio llegó a distinguirse a cuatro leguas de distancia.

El incendio no pudo darse por controlado hasta bien entrada la noche. Las autoridades trataron de restablecer el orden en la ciudad mediante diversas disposiciones, mientras continuaban apareciendo nuevas víctimas entre los escombros.

Víctimas y reconstrucción

El incendio causó la muerte de 60 personas el mismo día del siniestro, a las que se sumaron otras 17 que fallecieron posteriormente a consecuencia de las heridas sufridas. Además, 52 personas resultaron heridas. Prácticamente todos los habitantes de Zaragoza conocían a alguno de los afectado. Entre los fallecidos se encontraban el capitán general de Aragón, Antonio Manso Maldonado; el conde de Argillo, Miguel Muñoz de Pamplona y Pérez de Nueros; el auditor de guerra, además de concejales, sacerdotes, militares, alguaciles y otras personalidades de la ciudad.

Tras el incendio, los sectores contrarios al teatro aprovecharon el desastre para reforzar sus críticas contra lo que consideraban uno de los mayores peligros morales de la época. Pese a ello, la fuerte demanda de espectáculos llevó a habilitar poco después la Lonja como escenario provisional, mientras se proyectaba la construcción de un nuevo teatro. En 1799 se inauguró el Teatro Principal, levantado frente al emplazamiento que había ocupado el Coliseo de Comedias, al otro lado del Coso.

Recepción

miniatura|Incendio de un hospital ( 1808) por Francisco de Goya. El cuadro probablemente fue inspirado por el incendio de la Casa de Comedias.

El cronista de la ciudad, Tomás Sebastián y Latre, publicó al año siguiente un relato del incendio, Relación histórica de los sucesos ocurridos en Zaragoza con motivo del incendio de su Coliseo en la noche del doce de noviembre de 1778 (1779), gracias al cual se conocen numerosos detalles del suceso. Según parece, Sebastián y Latre se encontraba en el Coliseo cuando se inició el fuego y logró salvar la vida milagrosamente.

Francisco de Goya, que en 1778 llevaba ya varios años residiendo en Madrid, se interesó por el desastre, cuya magnitud hizo que la noticia trascendiera el ámbito de Aragón. Se le atribuye un pequeño óleo sobre tabla (véase arriba), de 19 × 28 cm, que representa el incendio del Coliseo. Se desconoce la fecha exacta de su ejecución, aunque algunos autores consideran que pudo ser pintado el mismo año del siniestro. Según señala Rita de Angelis, «la noticia de que Goya pintara un tema semejante fue proporcionada por el padre López (en Viñaza), y la acogieron varios biógrafos del maestro, concretando que, en el supuesto de una visita a Zaragoza en 1778, la obra pudo haber sido realizada del natural [...]». La pintura muestra la fachada principal del Coliseo, orientada hacia el Coso, con las llamas saliendo por el tejado y las ventanas. En primer término aparecen numerosas víctimas y personas que tratan de colaborar en la extinción del incendio. Además, Goya realizó otras dos obras relacionadas con incendios, Un incendio (1793) e Incendio de un hospital ( 1808), que pudieron inspirarse en los sucesos de Zaragoza.

Diversos autores aragoneses trabajaron el tema. José Soriano y Lucientes escribió un desaparecido Poema del incendio acaecido en el Coliseo y Teatro de Comedias de la Ciudad de Zaragoza en el noviembre de 1778 y Félix de Latassa informa de que Jacobo Soriano y Jiménez escribió una composición de circunstancia dedicada al incendio. El filósofo y jurista Valero Gualberto del Plano y Jiménez escribió dos endecasílabos, El Jeremías español, a la Imperial ciudad de Zaragoza, con motivo del incendio de la Casa de Comedia, y Zaragoza festiva y su llanto minorado a vistas de la heroica piedad con que su amante Monarca, el Señor Don Carlos III, ha reparado las deplorables ruinas que padeció el Santo Hospital Real y General de Nuestra Señora de Gracia, y ocasionó el incendio de su Coliseo cómico en la noche del 12 de noviembre del año pasado de 1778, publicados en 1779. Incluso el padre Boggiero escribió Al incendio del Coliseo de Zaragoza:

Fuera de Aragón, José Iglesias de la Casa escribió un extenso poema, compuesto de cuatro elegías, cada uno de 200 versos, titulado El llanto de Zaragoza (1779). Su voz, que plantea el incendio como un acto justiciero de Dios como castigo a los excesos del teatro, se une a otros religiosos como el padre Antonio Garcés, fray Diego José de Cádiz o el padre Bruno de Zaragoza.

Referencias

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