Pedro Abilio Gonzáles Flores (Huancayo, 22 de febrero de 1912 - Huancayo, 2006), fue un artista popular peruano especializado en imaginería, reconocido por preservar y transmitir técnicas artesanales vinculadas al arte tradicional y religioso de la región de Valle de Mantaro.

Biografía Pedro Abilio Gonzáles Flores, conocido como Abilio Gonzáles, nació el 22 de febrero de 1912 en Aza, distrito de El Tambo, en Huancayo, Perú, donde también falleció en 2006. Proveniente de una familia vinculada a la tradición artesanal, aprendió desde temprana edad el oficio de la imaginería a través de la enseñanza transmitida por su abuelo, su tío abuelo Berna y su padre, Gregorio Gonzáles. Esta formación familiar permitió que se consolidara como uno de los principales representantes de la imaginería tradicional del valle del Mantaro. Aunque tuvo escasa educación formal, desarrolló de manera autodidacta habilidades de lectura y consolidó tempranamente su formación acompañando a su padre tanto en la venta de figuras en la Feria Dominical de Huancayo como en labores de restauración de imágenes religiosas en pueblos vecinos.

Trayectoria Desarrolló su trabajo artesanal junto a sus hermanos Felipe y Germán en el taller familiar ubicado en el corredor de su casa. A inicios de la década de 1930 contrajo matrimonio con Matilde Alfaro, con quien estableció su hogar y taller artesanal en Aza. Su producción permaneció inicialmente dentro del ámbito popular y anónimo hasta que, en 1977, su participación en la galería de EPPA-Perú en Lima dio visibilidad nacional a la imaginería tradicional del valle del Mantaro. Este reconocimiento impulsó su trayectoria artística, que culminó en 1996 con la distinción de “Gran Maestro de la Artesanía Peruana”. Abilio Gonzáles siempre produjo su arte en su pueblo, lugar en el que permaneció y trabajo hasta el final. Su legado se transmitió a nuevas generaciones a través de su hijo Julián Gonzáles y de sus nietos Pedro y Javier Gonzáles Paucar, contribuyendo a la continuidad de la tradición imaginera en el valle del Mantaro.

Obra

Contexto Según el historiador Francisco Stastny, la imaginería peruana constituye una manifestación del arte popular derivada técnica y formalmente de los modelos artísticos virreinales. Expresiones tradicionales como los retablos ayacuchanos, nacimientos y esculturas religiosas heredaron repertorios iconográficos coloniales, logrando una amplia difusión en la región andina gracias a las redes comerciales y al tránsito de arrieros. Con el tiempo, esta producción artesanal transitó desde el consumo de las poblaciones campesinas hacia el mercado turístico actual. Paralelamente, en el Valle del Mantaro, la imaginería tradicional se desarrolló notablemente desde fines del siglo XIX, impulsada por el auge económico, minero y ferroviario de Huancayo, el auge minero de Cerro de Pasco, además de la consolidación de su Feria Dominical. En este dinámico contexto, las celebraciones patronales y las mayordomías fortalecieron la demanda de imágenes religiosas, integrando de manera armónica las prácticas devocionales con las ricas expresiones festivas locales.

Temas y técnicas Pedro Abilio Gonzáles heredó esta tradición artesanal familiar y la reinterpretó mediante una imaginería en miniatura que combinó repertorios religiosos (como nacimientos, pastores, reyes magos y herranzas de Santiago) con representaciones costumbristas de danzas y músicas regionales como la chonguinada, tunantada, huaylarsh y marinera de la zona.

Se caracteriza por un estilo detallista y verosímil, con un naturalismo acorde con los tipos humanos de la región. Sus representaciones evidencian un conocimiento de las tradiciones y costumbres locales, así como de la indumentaria y las coreografías de las danzas del valle del Mantaro. Sus figuras, generalmente de pequeño formato, recrean escenas vinculadas a la vida festiva y cultural de la región, destacando por la representación de personajes y prácticas tradicionales. Su producción ha sido vinculada a la expresión de la identidad cultural huanca y a la preservación de repertorios asociados a las costumbres del valle del Mantaro.Según el curador Juan Peralta, las obras individuales conforman conjuntos de carácter instalativo, una característica que, a su juicio, trasciende las categorías habitualmente asociadas al denominado «arte popular».

La producción artística de Pedro Abilio Gonzáles Flores se caracterizó por el empleo de materiales como maguey, cola, yeso, tela y anilinas. Para elaborar sus figuras, tallaba primero en maguey la cabeza, el tronco, los brazos y los pies, definiendo previamente la postura que deseaba representar. Posteriormente cortaba la tela y la impregnaba con cola para otorgarle movimiento; una vez seca, aplicaba una capa de yeso y finalmente la pintura. Según describe Alfonsina Barrionuevo, el artista utilizaba su mano izquierda como paleta para mezclar los colores durante el proceso de policromado. Estas técnicas fueron empleadas especialmente en sus representaciones de bailarines y personajes de las festividades tradicionales del valle del Mantaro. Abilio Gonzáles destacó además por preparar sus propios pigmentos, priorizando materiales más duraderos dentro de su producción artística, además se desempeñaba activamente en la restauración de santos, vírgenes y cruces religiosas.

Legado El legado de Pedro Abilio Gonzáles Flores continuó a través de sus hijos Julián, Felipe y Germán Gonzáles. Germán continuó produciendo imaginería y destinó parte de su trabajo a incrementar la colección del museo familiar, además de la imaginería, desarrolló actividades vinculadas a la música, la pintura y el tallado. Felipe destacó por su participación en las danzas tradicionales de Aza y pueblos vecinos, creando nuevas coreografías y restaurando imágenes de la iglesia de Aza. Por su parte, Julián sobresalió por su capacidad productiva y transmitió el oficio a sus hijos Pedro, Javier y Antonio, quienes establecieron sus propios talleres y obtuvieron diversos reconocimientos en el ámbito artístico.

Sus nietos Pedro, Javier y Antonio Gonzáles Paucar se convirtieron en sus principales continuadores, incorporando nuevos conocimientos técnicos y temáticos, así como adaptándose a las condiciones del mercado contemporáneo. Pedro y Javier aprendieron el oficio desde la infancia mediante un proceso gradual que incluía tareas básicas relacionadas con la preparación de materiales y la elaboración de figuras, bajo la supervisión directa de su abuelo.

Pedro y Javier Gonzáles continuaron desarrollando la imaginería durante las décadas siguientes, complementando su formación con el aprendizaje de nuevas técnicas. Pedro Gonzáles recibió la denominación de Maestro Regional de la Imaginería por parte del MITINCI-Junín. Asimismo, ambos participaron en exposiciones nacionales e internacionales, entre ellas una realizada en el Museo Internacional de Folk Art de Santa Fe, Nuevo México. Sus obras forman parte de colecciones y museos de diversos países, entre ellos Alemania, Suiza, Austria, Holanda, Ecuador y Brasil.

Reconocimientos

En 1996, Pedro Abilio Gonzáles Flores fue distinguido como Gran Maestro de la Artesanía Peruana, reconocimiento otorgado a su trayectoria y contribución a la imaginería tradicional del valle del Mantaro. En 2014, la imaginería elaborada por la familia Gonzáles recibió el Premio de Excelencia para la Artesanía de la Región Andina otorgado por la UNESCO, distinción que reconoció la calidad de su producción artesanal en aspectos como la excelencia, la innovación, la autenticidad y su potencial de comercialización.

Exposiciones

Describiendo nuestro pueblo. Contribuciones del arte de la familia Gonzales a la narrativa visual peruana. ICPNA. 2022

Referencias

Categoría:Hombres Categoría:Nacidos en Huancayo Categoría:Artesanos de Perú Categoría:Hablantes del quechua en el Perú