La Ontavia es un yacimiento arqueológico situado en el término municipal de Terrinches, en la provincia de Ciudad Real (España). El enclave conserva los restos de un asentamiento romano con un destacado complejo termal o balneum, sobre el que posteriormente se instaló una necrópolis tardoantigua y altomedieval.
El yacimiento se asienta sobre una suave loma, en el entorno del Campo de Montiel, próximo al trazado de la antigua Vía Augusta y dentro del ámbito territorial del antiguo municipium de Mentesa Oretana. Su situación, en un área fértil y con recursos hídricos, favoreció la ocupación del lugar en época romana.
Fue declarado bien de interés patrimonial el 7 de julio de 2017, con la categoría de yacimiento arqueológico de interés patrimonial.
Localización
La Ontavia se encuentra en el término municipal de Terrinches, en el sureste de la provincia de Ciudad Real. El yacimiento ocupa una loma suave próxima al arroyo de Mairena y a otros cursos o zonas de acumulación de agua estacional.
El enclave se sitúa a poca distancia del corredor histórico de comunicación identificado con la Vía Augusta, aproximadamente a un kilómetro al oeste del yacimiento. Esta cercanía ha llevado a relacionar La Ontavia con las formas de poblamiento rural romano organizadas en torno a las vías de comunicación del Campo de Montiel y del área de Mentesa Oretana.
Historia de la investigación
Las intervenciones arqueológicas en La Ontavia se iniciaron en 2006. Entre 2007 y 2014 el yacimiento fue objeto de campañas de excavación, consolidación, restauración y adecuación, que permitieron documentar más de 2000 m² de estructuras arqueológicas.
Los trabajos arqueológicos diferenciaron dos grandes fases culturales. La primera corresponde a un asentamiento romano bajoimperial, representado sobre todo por las estructuras de un complejo termal. La segunda fase corresponde a una reutilización tardoantigua o altomedieval del espacio como área cementerial, instalada sobre las estructuras romanas amortizadas.
Descripción
El yacimiento está formado por los restos de un asentamiento romano y por una necrópolis posterior. La fase romana se identifica principalmente con un conjunto termal de grandes dimensiones, mientras que la fase tardoantigua y altomedieval corresponde a un espacio funerario que reutilizó parte de las estructuras preexistentes.
Complejo termal romano El complejo termal, interpretado como balneum, se fecha de forma aproximada entre los siglos II y V d. C. Presenta una organización lineal angular y conserva diversas estancias características de las instalaciones de baño romanas. Entre ellas se han identificado el apodyterium o vestuario, el frigidarium o sala fría, el tepidarium con hypocaustum, el caldarium con praefurnium, una sudatio, un prognigeum y una natatio.
El sistema de calefacción mediante hypocaustum constituye uno de los elementos más relevantes del conjunto. Este dispositivo permitía calentar determinadas salas mediante la circulación de aire caliente bajo el pavimento, procedente del horno o praefurnium. La presencia de este sistema, junto con la variedad de estancias documentadas, indica que las termas tuvieron una entidad arquitectónica notable dentro del poblamiento rural romano del entorno.
En algunos sectores los muros conservados alcanzan hasta dos metros de altura y conservan restos de revoco original. También se han documentado estancias delimitadas, elementos de pavimentación, restos del sistema de calefacción y trazados asociados a la organización interna del edificio.
El conjunto fue inicialmente interpretado como parte de una villa romana, probablemente vinculada a la pars urbana de un establecimiento rural. No obstante, también se ha planteado la posibilidad de que se tratase de una mansio o establecimiento relacionado con las vías de comunicación próximas, dada su localización cercana al corredor de la Vía Augusta.
Necrópolis tardoantigua y altomedieval Sobre parte de las estructuras romanas amortizadas se instaló una necrópolis tardoantigua y altomedieval. Las excavaciones permitieron documentar más de cincuenta tumbas, aunque el área funeraria había sufrido alteraciones por expolio y por procesos de deterioro anteriores a la intervención arqueológica.
Los enterramientos presentan generalmente orientación oeste-este, con los cuerpos dispuestos en decúbito supino. En términos generales, las sepulturas carecen de ajuar, aunque durante las excavaciones se recuperaron algunos objetos metálicos, entre ellos dos sortijas de bronce y una de plata.
La disposición de las tumbas, separadas por calles o espacios de circulación, permite identificar una organización interna del área cementerial. La reutilización de estructuras romanas para fines funerarios refleja un proceso habitual en muchos enclaves rurales de la Antigüedad tardía, en los que edificios abandonados o amortizados fueron transformados en espacios de enterramiento.
Interpretación histórica
La Ontavia aporta información sobre la ocupación rural romana en el Campo de Montiel y sobre la evolución de estos espacios durante la Antigüedad tardía y la Alta Edad Media. Su proximidad a la Vía Augusta y al ámbito de Mentesa Oretana permite relacionarlo con una red de asentamientos vinculados a la explotación agraria, a las comunicaciones y al poblamiento disperso del territorio.
La principal discusión interpretativa afecta a la naturaleza del edificio romano. Una lectura lo vincula a una villa romana, como parte de un establecimiento rural con dependencias residenciales, productivas y termales. Otra posibilidad, planteada por las características constructivas y por su posición en relación con las vías de comunicación, es que el conjunto funcionase como una instalación de apoyo al tránsito, quizá una mansio.
La fase funeraria posterior muestra la continuidad del uso del lugar tras la amortización de las estructuras romanas. El paso de complejo termal a necrópolis evidencia una transformación funcional del espacio, que dejó de cumplir una finalidad residencial, viaria o termal para convertirse en área cementerial.
Protección patrimonial
La Ontavia fue declarada bien de interés patrimonial el 7 de julio de 2017, con la categoría de yacimiento arqueológico de interés patrimonial.
Puesta en valor Entre 2007 y 2014 se realizaron trabajos de consolidación, restauración y adecuación del yacimiento. En la actualidad el perímetro se encuentra vallado y el acceso ordinario se organiza mediante visitas guiadas.
La Ontavia forma parte de los recursos patrimoniales visitables de Terrinches, junto con otros bienes del municipio como Castillejo del Bonete y el castillo de Terrinches.
Véase también
Terrinches Campo de Montiel Vía Augusta Villa romana Termas romanas Bien de interés patrimonial (Castilla-La Mancha)
Referencias
Enlaces externos
Ficha de La Ontavia en el Catálogo de Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha Resolución de 08/06/2017, de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes, por la que se declara Bien de Interés Patrimonial, el Yacimiento de La Ontavia en el municipio de Terrinches (Ciudad Real), con la categoría de Yacimiento Arqueológico de Interés Patrimonial Ficha de Inventario de La Ontavia Ficha del yacimiento en la web oficial de Turismo de Castilla-La Mancha
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