Las geografías negras son un campo crítico de estudio de la geografía que abarca perspectivas ontológicas, epistemológicas y metodológicas para abordar la experiencia de las poblaciones negras en el espacio geográfico. Este campo surge del movimiento negro en la academia y sus críticas a la manera en que el conocimiento geográfico fue empleado en el imperialismo y el colonialismo (entre los siglos y ), justificando teorías como el determinismo geográfico y el racismo científico. La producción clásica del conocimiento geográfico ignoraba el efecto de la raza y la colonialidad en la producción de paisajes, lugares y territorios.

Asimismo, las geografías negras buscan contribuir desde una perspectiva antirracista a la comprensión de espacios como los quilombos, palenques, territorios garífunas y cimarrones, las favelas y los guetos; las ecologías y los movimientos negros por la justicia ambiental; el sentido del lugar y la identidad negra en el espacio; la cultura y las relaciones interraciales, entre otras temáticas. Una de las premisas es que es necesario visibilizar la contribución de las personas negras en la consolidación del conocimiento geográfico desde la Era de los descubrimientos hasta la actualidad. Los movimientos sociales negros en los Estados Unidos de América y América Latina, los estudios culturales, la ecología política, la teoría crítica de la raza, el feminismo negro y la teoría decolonial han contribuido a la consolidación de las geografías negras, teniendo como dos polos principales la América anglófona (Estados Unidos y el Caribe) y Brasil, pero desde finales del siglo XX el campo se ha ido expandiendo en todo el continente.

Los abordajes han tenido como centro la diáspora africana. Sin embargo, en África también se ha llevado a cabo el estudio crítico del espacio en clave de geopolítica, biopolítica, colonialidad, negritud y territorialidad desde el siglo XX, pero no necesariamente desde la geografía. Algunos autores destacados en esta perspectiva son Valentine Yves Mudimbe, Frantz Fanon y Achille Mbembe. El trabajo sobre la historia de África, como la Historia general de África de la UNESCO, ha incorporado análisis geográficos teniendo en cuenta que la clasificación racial de las personas africanas sucede a partir del colonialismo y no es anterior a este período histórico.

Raza y espacio Desde la perspectiva de la teoría decolonial, con el colonialismo se empezó a consolidar un patrón de poder que introdujo los fundamentos del racismo contemporáneo a través de la expropiación de tierras y la esclavización de la población originaria (indígena), con el cambio en los regímenes de propiedad, los usos y las coberturas de la tierra, y la explotación del trabajo de la población africana y afrodescendiente esclavizada en América. La raza ha sido una manera de clasificar a la población mundial entre europeos/no europeos, dominantes/dominados, superiores/inferiores, y los territorios colonizados también fueron clasificados para naturalizar y controlar a la población, el espacio y la naturaleza. alt=Flujos del comercio esclavista.|miniaturadeimagen|Flujos del comercio esclavista entre 1500 y1900. El comercio triangular estableció las bases del capitalismo mediante la acumulación de capital en distintas fases de la ruta comercial en el océano Atlántico. El comercio transatlántico de esclavos implicó la reconfiguración territorial de África y América por medio del despliegue de infraestructuras portuarias y edificaciones para exportar y alojar respectivamente a la población esclavizada en las costas de ambos continentes; las rutas de tránsito que seguía la población esclavizada y el establecimiento de plantaciones y centros mineros en las Américas; la injerencia de los imperios europeos con sus compañías de marinas mercantes; las empresas de captura de población en África; y las múltiples acciones locales de resistencia contra la injerencia imperial y la esclavitud, como por ejemplo, la resistencia llevada a cabo por Nzinga Mbande, la distribución espacial de las asociaciones de kilombos en Angola y el cimarronaje en las Américas.

En la geografía, la obra de Edward Said fue clave para comprender la producción discursiva de lo "occidental" como contrapuesto y supuestamente superior a lo "no occidental". El determinismo geográfico, apoyado por las tesis de autores como Ellen Churchill Semple, supuso que las condiciones ambientales en las regiones ecuatoriales y tropicales no eran propicias para el desarrollo de la civilización ni de una humanidad completa. Se ha naturalizado la noción de que los pueblos y las razas se encuentran contenidos en las divisiones territoriales modernas, dejando a un lado el hecho de que son construcciones históricas. Autores como Doreen Massey señalaron que en la modernidad los espacios no son concebidos en su diferencia, sino dentro del relato de la historia lineal donde aquellos territorios con población no europea se encontrarían en un proceso de desarrollo anterior a la civilización occidental.

La imagen homogeneizada de África como el "continente negro" también ha sido construida mediante el discurso de los relatos de viajeros y misioneros, las interpretaciones filosóficas sobre la supuesta jerarquía de las civilizaciones y los estudios antropológicos sobre población no-blanca. De esa manera, el continente pasa a concebirse simultáneamente como una despensa de población esclava y como una tierra "sin historia" que necesita del proyecto civilizatorio europeo. Frantz Fanon cuestionó en su libro Los condenados de la tierra la división de África entre un África subsahariana (negra) y un África magrebí (no negra), lo cual crea tensiones geopolíticas dentro del continente.

En el grupo de investigación Modernidad/Colonialidad se argumenta que dicha organización mundial entre europeos/no europeos, dominantes/dominados y superiores/inferiores deriva en la categorización de países o territorios como desarrollados y subdesarrollados, Primer y Tercer mundo o Norte y Sur Global. El proyecto de la modernidad durante los siglos y , junto con el proceso de globalización, implica una relación de colonialidad imponiéndose en los territorios habitados mayoritariamente por la población racializada como no blanca y anulando o generando tensión con sus múltiples formas de vida. Como consecuencia, el racismo y sus efectos producen y reproducen desigualdades y jerarquías en el espacio.

Afroamérica, Améfrica Ladina y África A partir del período colonial se introduce un cambio demográfico en el continente americano y el racismo se inscribe en este proceso con la lógica de organizar el trabajo, la población y el espacio.La colonialidad surge en este período como patrón de poder, el cual continúa en la actualidad y de allí se desprenden dos tipos de racismo: el racismo abierto o explícito y el racismo velado o por denegación.El racismo abierto surgió en las colonias de poblamiento de base anglosajona, germánica u holandesa y establece que la identidad racial se adquiere "por la sangre". Es decir, la raza es una construcción social que emplea tanto características fenotípicas como étnicas y se busca mantener la "pureza racial" mediante la segregación. El régimen de apartheid, las Leyes Jim Crow y los guetos impusieron una segregación espacial con base en la raza.

El racismo velado es intrínseco a América Latina, donde se instauró un régimen de castas en el período colonial con base en la raza, pero se promovieron las teorías del mestizaje y la democracia racial a partir de las independencias (entre los siglos y ) y del siglo XX. Con este tipo de racismo se reproduce la idea de que no existen las razas y la diferencia se concibe en términos de diferencia cultural o étnica, pero en realidad se sigue reproduciendo una lógica racista al perpetuar las clasificaciones de la población y los valores blancos como universales. La idea de etnia en los países de América Latina lleva implícita la idea de raza. La multiculturalidad hace énfasis en la mezcla de culturas que conforman una nación, pero el racismo se mantiene intacto. Existe una desigualdad social en los territorios con población indígena y afrodescendiente ligada a la historia colonial y a la manera en que el proyecto de nación es implementado estos espacios.

La intelectual y activista brasileña Lélia González propuso la categoría etnogeográfica de Améfrica Ladina que comprende el proceso histórico de adaptación, resistencia, reinterpretación y creación de nuevas formas de cultura y habitar por parte de la población afrodescendiente de América. Para ella, la idea de lo afroamericano se encuentra centrado casi exclusivamente en la experiencia de la población negra de Estados Unidos. Por esa razón, se hace necesario reconocer y abordar las trayectorias históricas y espaciales de la población negra en América Latina. La idea de Améfrica hace referencia al hecho de que la población proveniente de múltiples regiones, culturas y sistemas sociales de África converge y refunda su lugar en América desarrollando una cultura propia. alt=Mapa diacrónico del África precolonial.|miniaturadeimagen|Mapa diacrónico del África precolonial. Los mapas de África precolonial no presentan la totalidad de sociedades en un período, sino que se centran mayoritariamente en sociedades estructuradas como imperios y asociaciones de estados. La experiencia amefricana es diferente a la experiencia de los africanos. La identidad negra en América se produce por la dislocación experimentada durante el comercio transatlántico de esclavos, el devenir en esclavizado y la resistencia a través de la manumisión o el cimarronaje. Posterior al período independentista, la población negra en el continente se tiene que incorporar al proyecto de nación en curso. De esta manera, a lo largo del tiempo surgen formas territoriales complejas como los territorios libres antiesclavistas o contracoloniales (quilombos, palenques, cumbes, etc.), la República de Haití, las comunidades quilombolas en Brasil, los territorios colectivos de comunidades negras en Colombia, los territorios garífunas y el corredor cultural de la nación Gullah Geechee. alt=Mapa de África colonial en 1914.|miniaturadeimagen|Mapa de África colonial en 1914. Por otra parte, África es construida socialmente como el continente negro a partir del período colonial y la modernidad. Esta homogeneización oculta la complejidad sociopolítica y cultural del continente.La división territorial actual de África tiene sus orígenes en la repartición del continente por parte de las potencias europeas en la Conferencia de Berlín de 1885. Los Estados nación modernos fueron impuestos sobre la compleja realidad sociopolítica y la distribución espacial de los pueblos que después serían categorizados como grupos étnicos dentro de cada territorio. En Sudáfrica y Namibia fueron establecidas colonias de poblamiento, derivando en el régimen de apartheid y en la distribución desigual de la propiedad de la tierra.

Metodología y práctica La metodología tiene el objetivo de romper con la relación jerárquica sujeto/objeto y visibilizar los aportes de la población negra en la construcción del conocimiento y su agencia en el espacio. La perspectiva antirracista busca desafiar las estructuras académicas tradicionales al cuestionar el racismo y la colonialidad de la producción del conocimiento. El abordaje es principalmente cualitativo e incluye la subjetividad y las experiencias colectivas de la población negra. Las técnicas de recopilación de información incluyen la investigación de archivo, la cartografía social, las historias orales, los grupos focales, la investigación acción participativa y se incluyen fuentes como la literatura, la poesía, la oralidad, la fotografía, el arte y la música.