miniaturadeimagen|Un mensaje de desinformación en ruso dirigido a países de Asia Central y musulmanes. Afirma falsamente que las vacunas chinas contienen gelatina de cerdo y, por lo tanto, son haram (prohibidas por el Islam). La campaña de propaganda y desinformación #ChinaAngVirus fue una campaña encubierta de propaganda y desinformación antivacunas en Internet llevada a cabo por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos en el punto álgido de la pandemia de COVID-19, desde la primavera de 2020 hasta la primavera de 2021, para disuadir a las poblaciones de las Filipinas, Asia Central y Oriente Medio de recibir la vacuna china CoronaVac de Sinovac Biotech y de utilizar otros suministros médicos chinos para el coronavirus. La campaña de propaganda utilizó al menos 300 cuentas falsas en Twitter, Facebook, Instagram y otras redes sociales que pretendían hacerse pasar por usuarios locales de Internet.

Un informe de la agencia de noticias británica Reuters, publicado en junio de 2024, reveló la operación y entrevistó a funcionarios del Departamento de Defensa de los Estados Unidos que confirmaron las medidas deliberadas de la campaña de propaganda #ChinaAngVirus. Reuters afirmó que la campaña estadounidense fue diseñada para "contrarrestar lo que percibía como la creciente influencia de China en Filipinas" y fue motivada por el "[temor] de que la diplomacia y la propaganda chinas sobre la COVID-19 pudieran acercar a otros países del sudeste asiático, como Camboya y Malasia, a Pekín".

La difusión pública del #ChinaAngVirus impulsó a los legisladores del Senado de Filipinas a abrir una investigación sobre los daños y perjuicios causados por la campaña propagandística, la culpabilidad del ejército estadounidense por violar el derecho internacional y las posibles acciones legales contra los responsables.

Contexto miniaturadeimagen|El embajador chino, Huang Xilian (izquierda) y el presidente filipino, Rodrigo Duterte, en una ceremonia de entrega de CoronaVac en febrero de 2021. En mayo de 2020, China anunció que enviaría mascarillas, respiradores y, eventualmente, vacunas a países en desarrollo y a los países más afectados por la pandemia. Las vacunas de Sinovac comenzarían a distribuirse en Filipinas en marzo de 2021 y serían la principal vacuna disponible para la población filipina hasta principios de 2022, año en el cual se comenzaron a distribuirse vacunas estadounidenses. El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, solicitó a China que proporcionara las vacunas a Filipinas tan pronto como estuvieran listas, solicitud que China aprobó.

En junio de 2021, se reportaron más de 1,3 millones de casos de COVID-19 en Filipinas, con casi 24 000 personas fallecidas, lo que convirtió al país en el de mayor tasa de mortalidad en el Sudeste Asiático. Solo 2,1 millones de los 114 millones de ciudadanos filipinos estaban completamente vacunados, en comparación con el objetivo de 70 millones establecido por el gobierno filipino, lo que llevó al presidente Rodrigo Duterte a hacer una declaración pública amenazando con encarcelar a los ciudadanos que no se vacunaran. Para abril de 2022, alrededor de 66,7 millones de filipinos estaban completamente vacunados, aunque seguía existiendo cierta reticencia a la vacunación en el país.

Campaña Al final del primer mandato del presidente estadounidense Donald Trump y hasta unos meses después del inicio de la administración Biden, el ejército estadounidense creó y utilizó al menos 300 cuentas falsas de Twitter para suplantar la identidad de ciudadanos filipinos, afirmando falsamente que la vacuna china Sinovac contra la COVID-19 y otros productos fabricados en China, como las mascarillas, eran ineficaces o peligrosos. El programa se estableció en el centro de operaciones psicológicas del ejército estadounidense en Tampa, Florida, Estados Unidos. Las primeras cuentas se crearon en la primavera de 2020, mientras que la mayoría de las otras se crearon ese verano. Estaban controladas por personal militar y contratistas estadounidenses en instalaciones de la Base de la Fuerza Aérea MacDill de Tampa. Los tuits publicados por estas cuentas incluían regularmente el hashtag , que significa China es el virus, en tagalog. Muchos de los tuits publicados señalaban a China como la fuente del virus y la supuesta falta de fiabilidad de China con respecto a los suministros médicos que enviaba a diferentes países.

Muchos de los tuits contenían imágenes y memes creados específicamente para asociar a China y sus suministros médicos con la ineficacia o la peligrosidad. Un alto oficial militar estadounidense afirmó que el Departamento de Defensa priorizó explícitamente "desprestigiar a China" en relación a la salud pública, y la fuerte oposición de varios diplomáticos estadounidenses en el sudeste asiático fue desestimada.

La campaña de propaganda se extendió más allá de las Filipinas, creando otras cuentas dirigidas a otros países del sudeste asiático, Asia Central y Occidental durante el verano de 2021. Muchas de las cuentas creadas para países de mayoría musulmana publicaron afirmaciones de que la vacuna Sinovac contenía gelatina de cerdo y, por lo tanto, no era halal y no debería permitirse su uso ni distribución según la sharía, lo cual es objeto de debate entre juristas islámicos.

El informe de Reuters señaló que, incluso después de que ejecutivos de redes sociales se acercaran a la nueva administración de Joe Biden para hablar sobre la campaña de desinformación y propaganda #ChinaAngVirus, que continuó hasta que la administración la prohibió en la primavera de 2021 e inició una revisión interna. La revisión concluyó que la campaña no estaba dirigida a ningún ciudadano estadounidense. El ejército estadounidense pidió a los funcionarios de Meta que no eliminaran el contenido publicado en las cuentas. Algunas de las cuentas involucradas siguen activas en Facebook a junio de 2024.

Descubrimiento Investigadores de Reuters entrevistaron a más de dos docenas de funcionarios y contratistas militares estadounidenses para obtener más información sobre las cuentas falsas y el motivo por el que el ejército estadounidense las utilizaba. Una portavoz del Pentágono afirmó que, si bien el ejército sí utilizaba las redes sociales y otras plataformas para influir en la opinión pública, estas se empleaban para contrarrestar los ataques de desinformación contra Estados Unidos y sus aliados, específicamente para contrarrestar el uso por parte de China de las redes sociales para difundir falsamente la idea de que Estados Unidos era responsable del inicio y el agravamiento de la pandemia. Declaró que la campaña y otras tácticas de información utilizadas por el ejército estadounidense eran "deliberadas, metódicas y exhaustivas".

Tras el descubrimiento de la campaña de propaganda, Twitter eliminó las cuentas implicadas después de que se concluyera que presentaban patrones de actividad irregulares. Una investigación interna de X descubrió más de 150 cuentas falsas operadas desde Tampa utilizando direcciones IP y datos de navegación de dichas cuentas.

Reacciones La Embajada de Filipinas en Washington D. C. declaró que los hallazgos sobre la campaña propagandística debían ser investigados y que los funcionarios de otros países afectados por la campaña merecen estar al tanto. Varios trabajadores humanitarios filipinos se indignaron al enterarse del caso.

Muchos expertos estadounidenses en salud pública condenaron la campaña por priorizar la geopolítica sobre la vida y el bienestar humanos. Numerosos especialistas afirmaron que la campaña de desinformación probablemente produjo desconfianza en las medidas gubernamentales de salud pública estadounidenses y a nivel global en general, en lugar de solo en las medidas de China, así como la confianza general en la seguridad y eficacia de las vacunas, más allá de las vacunas Sinovac. La Dra. Nina Castillo-Carandang, entonces asesora de salud de la OMS y de Filipinas, declaró que la alta tasa de mortalidad durante la campaña, sumada a la incapacidad de producir dosis sustanciales de vacunas en Filipinas, la hizo aún más dañina y mortal para la población filipina. La secretaria de salud de Filipinas, Esperanza Cabral, afirmó que existía una desconfianza generalizada en la población filipina hacia la vacuna Sinovac cuando llegó a Filipinas en marzo de 2021, y consideró que la campaña contribuyó a un número significativo de muertes evitables.

Un portavoz de la Embajada de China en Manila, capital de las Filipinas, denunció la "hipocresía, intenciones maliciosas y doble moral" del ejército estadounidense y cómo sus objetivos atentaban directamente contra los derechos humanos y la salud del pueblo filipino.

Yuan Youwei, portavoz de Sinovac, afirmó que los efectos de #ChinaAngVirus y tácticas propaganndísticas similares reducirían las tasas de vacunación y la confianza en la ciencia y las iniciativas de salud pública, lo que provocaría una mayor propagación de enfermedades y una mayor ansiedad y desconfianza pública en general. Youwei hizo hincapié en la misión de Sinovac de prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida de las personas, y en que las distintas profesiones deberían centrarse en sus propias especialidades.

En junio de 2024, la senadora filipina Imee Marcos y la representante de la Cámara de Representantes de Filipinas France Castro impulsaron resoluciones para iniciar una investigación sobre el impacto de #ChinaAngVirus y las posibles respuestas legales dado la violación flagrante del derecho internacional, calificando la campaña como una amenaza directa a la seguridad nacional de Filipinas.

Véase también

Desinformación sobre la COVID-19 por parte de los gobiernos

Referencias

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