El juicio de Marcos Rodríguez Alfonso fue un juicio de gran importancia en Cuba, llevado a cabo entre 14 y el 30 de marzo de 1964, donde se condeno a muerte a Marcos Rodríguez Alfonso por su papel de informante en la Masacre de Humboldt 7, lo que ocasiono una purga política contra los comunistas prerrevolucionarios que habían sobrevivido al proceso Escalante.
Antecedentes
Marquitos y la Masacre de Humboldt 7 Marcos Armando Rodríguez Alfonso, conocido por Marquitos fue un revolucionario y miembro de la Directorio Revolucionario 13 de marzo, cuya postura que rechazaba la violencia como vía para salir de la dictadura de Fulgencio Batista lo enfrentó con los demás miembros del Directorio. Según informes, Marquitos traicionó a los demás tras una discusión en Humboldt 7, probablemente sobre el uso de la violencia, y abandonó el apartamento después de sentir que Joe Westbrook había herido su autoestima. miniaturadeimagen|Fulgencio Oroz intenta levantar a Fructuoso Rodríguez, tras la masacre.|izquierda Marquitos contactó al teniente coronel Esteban Ventura Novo de la Quinta Comisaría de la policía en La Habana, debido a su reputación de "verdugo", para delatar a los responsables del ataque al palacio presidencial de Cuba. La policía allanó la sede de la organización, matando a los activistas en un evento que se conoció como la masacre de Humboldt 7.
Tras 3 días de la Masacre de Humboldt 7, Marquitos se refugió en la embajada brasileña junto con otros revolucionarios. Dos meses después, partieron hacia Centroamérica. Tras pasar un tiempo en Costa Rica , Argentina y México, allí conoció a Joaquín Ordoqui y su esposa Edith García Buchaca.
Tras el triunfo de la Revolución cubana, Marquitos regresó a Cuba el 28 de enero de 1959. Marta Jiménez Martínez, viuda de Fructuoso Rodríguez reconoció a Marquitos y lo acusó de delatar a las víctimas de la Masacre de Humboldt 7. En aquel momento Camilo Cienfuegos inicio una investigación que concluyo con que Marquistos no había delatado a nadie. Con respaldo de los comunistas prerevolucionarios Marquitos viajó a Checoslovaquia con una beca cinematográfica. En Praga, se reunió con la delegación militar de Raúl Castro y los acompañó a Francia.
Contexto político En 1961, el Movimiento 26 de Julio y el Partido Socialista Popular se fusionaron para formar el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba. Poco después sucedió el Proceso Escalante, cuando Fidel Castro intervino y expulsó a Aníbal Escalante, miembro de mayor rango del PSP, a quien envió a Checoslovaquia junto al embajador ruso Sergei Kudrievstsev, después de descubrir que funcionarios de la Embajada rusa en La Habana alentaron a los miembros del Partido Socialista Popular a consolidar su poder frente a su gobierno. Entre los que sobrevivieron a la purga política estaban Joaquín Ordoqui y Edith García Buchaca.
Juicio
Arresto de Marquitos Marquitos permaneció en Praga durante dos años, durante este tiempo, no se hicieron intentos por devolverlo a Cuba, ya que los investigadores no estaban seguros de su implicación en la traición de la Masacre de Humboldt 7 y por lo tanto, no sospechaban de él. Marquitos recibió un mensaje del embajador brasileño en Cuba indicándole que fuera a otro país, el cual fue interceptado por los servicios de inteligencia del Bloque del Este, quienes informaron a Osvaldo Sánchez Cabrera y al comandante Ramiro Valdés Menéndez sobre la ubicación de Marquitos; para entonces, ya era sospechoso.
Marcos Rodríguez Alfonso fue arrestado y extraditado desde Praga a Cuba en secreto en marzo de 1961, detenido y acusado de ayudar al enemigo. Fue llevado a Villa Marista, donde fue interrogado durante dos años y medio. Su arresto no se dio a conocer públicamente hasta julio de 1962. miniaturadeimagen|Marta Jiménez Martínez, viuda de Fructuoso Rodríguez en su funeral. Los funcionarios al no poder obtener pruebas de su culpabilidad por la traición en el caso Humboldt 7, la atención hacia él disminuyó. El Ministerio del Interior estaba obligado a hacer confesar a Marquitos o liberarlo; sin embargo, la insistencia de Marta Jiménez Martínez y otros impidió su liberación, ya que hacerlo habría dado la impresión de que el gobierno apoyaba a Marquitos. A finales de 1962, los interrogatorios de Marquitos fueron dirigidos por el investigador Vicente Gutiérrez, exmiembro del Partido Socialista Popular (PSP). Gutiérrez llegó a su primera conclusión:«Si todos los ocupantes del apartamento 201 fueron asesinados en el acto, ¿quién pudo haber informado a Ventura de que Marcos había escapado?».Gutiérrez y los demás investigadores interrogaron a Felipe Mirabal, el antiguo segundo jefe de la policía secreta cubana de Fulgencio Batista, quien estaba encarcelado en Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, pero el recurso no funcionó y fue devuelto a prisión. Sin embargo, durante el interrogatorio de Marquitos, fingieron que alguien lo había ubicado en la reunión con el teniente coronel Esteban Ventura Novo. Le pidieron a Marquitos que escribiera sobre los acontecimientos más recientes de su vida; cuando lo hizo, no mencionó la discusión que el grupo tuvo esa mañana en Humboldt 7. Durante el juicio de Marquitos, Gutiérrez explicó su descubrimiento:«La mentira fue que cuando relató la visita al apartamento de Humboldt, la señaló como una visita cordial en la que mantuvo conversaciones amistosas con compañeros de clase. Esto no refleja en absoluto el incidente ocurrido y por esta razón aumenta las sospechas, ahora irrefutables, de que es informante de Humboldt».Finalmente en 1963 Marquito confesó que había informado sobre activistas que formaban parte del Directorio Revolucionario 13 de Marzo al teniente coronel Esteban Ventura Novo También declaró que tenía 17 años al momento de la Masacre de Humboldt 7, sin embargo, hubo contradicciones en cuanto a si era o no mayor de edad al momento del hecho.
Primer y segundo juicio miniaturadeimagen|Marcos Rodríguez Alfonso sentado en el banquillo de los acusadores durante su juicio. Durante el juicio, Marquito admitió que había sido miembro del ala juvenil del Partido Socialista Popular, Juventud Socialista y a partir de entonces, el juicio se convirtió en un vehículo para atacar a los exmiembros del PSP. El arresto y los juicios de Marcos Rodríguez Alfonso le ofrecieron a Fidel Castro la oportunidad de continuar purgando a los comunistas prerrevolucionarios que habían sobrevivido al proceso Escalante y mejorar su propia imagen.
Marquito fue declarado culpable el 19 de marzo y condenado a muerte por delatar a los activistas y causar su muerte. El veredicto fue apelado inmediatamente y el segundo juicio comenzó el 23 de marzo. Lo que estaba previsto que fuera una revisión del juicio de Marquitos por la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia de Cuba se convirtió, de hecho, en un segundo juicio cuando Fidel Castro ordenó reabrir el caso para nuevos testimonios.
El juicio fue transmitido en vivo y según el especialista en investigación latinoamericana y espía soviético Maurice Halperin, fue cuidadosamente orquestado para asegurar que el gobierno fuera exonerado de cualquier irregularidad o falta de transparencia en su arresto y procesamiento de Marquito.
Los nuevos testimonios consistieron en gran medida en largos discursos de defensa personal o del Partido y ni el fiscal ni el abogado defensor hicieron ningún esfuerzo real por examinar o interrogar a los testigos. El fiscal era el Procurador General de Cuba, José Santiago Fernández, mientras que el abogado defensor de Marquitos era José Antonio Grillo Longoria, defensor público del Tribunal Supremo, quien parecía muy avergonzado por el papel que se le había impuesto.
Durante el primer día del segundo juicio, Marquito declaró que había confesado su papel en la masacre de Humboldt 7 a Edith García Buchaca en 1958. El mayor Guillermo Jiménez testificó que Marquito había sido arrestado por el crimen en 1959, pero liberado después de discutir con Joaquín Ordoqui y Carlos Rafael Rodríguez sobre si Marquito debía permanecer bajo custodia durante la investigación. El mayor Faure Chomón, cuyo testimonio en el primer juicio había sido una acusación contra los comunistas prerrevolucionarios y que había generado un amplio debate en los medios, se vio obligado a retractarse de sus declaraciones anteriores. Edith García subió al estrado el segundo día del juicio y habló durante 45 minutos. Detalló su historia como militante comunista marxista desde los 15 años. Negó vehementemente las acusaciones de Marquito, pero reconoció que cuando él llegó a México como estudiante indigente, ella y Joaquín Ordoqui lo alimentaron y alojaron durante un año.
También protestó porque el juicio se estaba utilizando para desacreditar y atacar a los comunistas prerrevolucionarios, calificando específicamente las "invenciones calumniosas" de Marquito como parte de un intento orquestado para difamar la reputación de los miembros leales del partido. Desestimó el testimonio de los mayores Guillermo Jiménez y Faure Chomón, quienes culparon a exmiembros del Partido Socialista Popular por su indebida tutoría a Marquito en el primer juicio. Afirmó que Marquito estaba siendo entrenado por un grupo que planeaba una invasión de Cuba y que los mayores simplemente intentaban crear un sentimiento anticomunista contra los miembros más antiguos del partido.
Joaquín Ordoqui testificó que también había intentado ayudar a Marquito a conseguir una beca para estudiar en Praga cuando se conocieron en México en 1958, pero sus intentos no tuvieron éxito. Declaró que al regresar a Cuba y enterarse de que Marquito había sido arrestado, recomendó su liberación porque no había pruebas, solo sospechas de su culpabilidad. Ordoqui dijo que le dijo a Marquito que no aceptara la beca checa que le ofrecieron en 1959 porque estaba bajo investigación. El testimonio de Carlos Rafael Rodríguez confirmó las declaraciones de Ordoqui de que no había habido pruebas reales contra Marquito. El presidente Osvaldo Dorticós Torrado testificó que cuando Fidel Castro se enteró de la acusación contra Edith García Buchaca en octubre de 1963, se lo comunicó a Dorticós, quien a su vez informó a Ordoqui. Luego se lo contaron a García, quien exigió que se le permitiera confrontar a Marquito. La reunión entre ellos fue grabada y reproducida en el juicio, confirmando que Marquito se había retractado de su afirmación de haberle dicho que era un informante.
El último día del juicio, Fidel Castro subió al estrado. Cuestionó partes de la confesión de Marquito, específicamente en lo referente a su pertenencia a la organización juvenil socialista y a su declaración a Edith García Buchaca de que había sido informante. Castro también eximió a los comunistas prerrevolucionarios de toda responsabilidad por la liberación de Marquito en 1959 y exoneró a García, pero criticó a Joaquín Ordoqui por haber respaldado la afiliación de Marquito al partido en 1958, por no haber usado su influencia para cancelar la beca checa de Marquito y así retenerlo en Cuba, y por haberse carteado con Marquito en 1962.
Debido a otros detalles de la confesión que describían con precisión el apartamento donde Marquito se había reunido con la policía, Fidel Castro declaró que creía que Marquito era culpable, que había actuado solo y que estaba cuerdo. El 30 de marzo el Tribunal Supremo Popular de Cuba confirmó la culpabilidad de Marquito, y fue ejecutado en abril, dos días después de la condena.
Consecuencias Después de que la publicidad en torno al juicio disminuyó, Fidel Castro reanudó su purga para eliminar a los comunistas prerrevolucionarios con estrechos vínculos con la Unión Soviética. En noviembre de 1964, Joaquín Ordoqui fue destituido de todos sus cargos en el gobierno y el partido. Edith García Buchaca fue expulsada del Consejo Nacional de Cultura.