Manolita Luque Albalá (Madrid, 1898- Guadalajara, México, 1982) fue una dirigente política republicana y feminista española. Destacada por su actividad política en Alicante durante la Segunda República Española. Fue una de las principales impulsoras de la participación política femenina en esta ciudad, así como una figura relevante del republicanismo local. También fue considerada una activista en defensa de la igualdad desde los valores republicanos y feministas, conocida por su intervención en la política desde Esquerra Republicana Femenina.

Trayectoria Nació en Madrid en 1898, en el seno de una familia vinculada ideológicamente al republicanismo, lo que influyó en su posterior trayectoria política. Estudió en la Escuela Normal de Maestros de Ciudad Real y aprobó los exámenes de maestra de primera enseñanza en 1916 con buenas calificaciones.

Contrajo matrimonio con José Gutiérrez Gafo, con quien tuvo tres hijos. La familia residió inicialmente en Madrid, donde nacieron los dos primeros, y se trasladó a Alicante hacia 1927, donde nació el tercero. Este traslado coincidió con un contexto de dinamismo político y cultural en la ciudad, caracterizado por la implantación de redes republicanas y una creciente movilización ciudadana, especialmente después de la proclamación de la Segunda República en 1931.

Actividad periodística Desarrolló una intensa actividad como articulista en la prensa republicana alicantina durante la década de 1930. Fue colaboradora habitual de periódicos como Diario de Alicante y El Luchador, uno de los principales diarios republicanos de la ciudad. A través de estos medios, se consolidó como una de las voces más activas para defender la participación política de las mujeres. Sus artículos, publicados a menudo bajo el título de Feminismo, tenían un marcado carácter movilizador y pedagógico. Denunciaba la falta de organización femenina y hacía un llamamiento directo a la implicación de las mujeres en la vida política, especialmente en el contexto de la concesión del sufragio femenino durante la Segunda República.

Desde las páginas del Diario de Alicante y El Luchador, Luque defendió el derecho al voto de las mujeres y la necesidad de su participación activa en la vida pública, rechazando los prejuicios antifeministas y la idea de que las mujeres no estaban preparadas para intervenir en política. Asimismo, insistía en la importancia de la formación cívica y política de las mujeres para ejercer sus derechos de forma consciente y responsable.

Su producción periodística contribuyó a la difusión de los ideales republicanos y feministas a nivel local, y fue una herramienta fundamental para la creación de redes de participación femenina, como la Unión Republicana Femenina en Alicante, que ella misma impulsó.

Actividad política Ingresó en el Partido Radical en 1931, aunque abandonó posteriormente la formación debido a su evolución hacia posiciones más conservadoras. Su trayectoria política estuvo marcada por la defensa del sufragio femenino y la incorporación de las mujeres a la vida pública.

En 1933 fundó y presidió la sección alicantina de la Unión Republicana Femenina (URF), organización promovida a nivel nacional por Clara Campoamor. Desde esta plataforma desarrolló una intensa actividad de movilización y formación política femenina. La URF tenía como objetivos principales la defensa de los derechos de las mujeres, su capacitación política y la promoción de valores democráticos y republicanos. Luque concebía la participación femenina como un elemento esencial para la regeneración política y social, llegando a afirmar que la intervención de las mujeres mejoraría la gestión pública y contribuiría al progreso de la nación

Durante la campaña electoral de 1933, las primeras elecciones en las que las mujeres españolas pudieron votar, tuvo un papel activo en la movilización del electorado femenino. Defendió el apoyo a las candidaturas republicanas de izquierda y promovió la participación consciente de las mujeres en el proceso electoral. Tras la victoria de las derechas, rechazó la interpretación que atribuía el resultado al voto femenino, argumentando que la causa principal había sido la fragmentación del republicanismo.

A partir de 1934 se vinculó progresivamente a Esquerra Republicana, partido con el que compartía una orientación política más claramente progresista. Participó en actos políticos junto con figuras destacadas como Victoria Kent y colaboró en la organización de conferencias y mítines destinados a promover la participación femenina y defender el régimen republicano. Asimismo, defendió la inclusión de mujeres en candidaturas electorales, denunciando la resistencia de los partidos a otorgarles espacios de representación política.

Además de su actividad estrictamente política, Luque impulsó diversas iniciativas sociales que combinaban el compromiso asistencial con una dimensión política. Destacó su participación en campañas de solidaridad, como la acogida de niños procedentes de Asturias tras la represión de la revolución de 1934, a través de organizaciones como Pro-Infancia Obrera.

También intervino en campañas a favor de presos políticos y en organizaciones como la Liga de los Derechos del Hombre, lo que evidencia su implicación en redes cívicas y de defensa de derechos. El discurso feminista combinaba elementos igualitarios con referencias al papel social de las mujeres como madres, en línea con el feminismo de la época, defendiendo tanto la igualdad de derechos como la aportación específica de las mujeres a la vida pública.

Durante la Guerra Civil Española, continuó su actividad en la retaguardia republicana, especialmente a través de Izquierda Republicana Femenina, organización que desarrolló tareas asistenciales, educativas y sanitarias. Participó en la recogida de fondos para el frente, la organización de hospitales y la formación de mujeres, además de colaborar con instituciones como la Cruz Roja, en cuyo comité provincial ejerció funciones relevantes. Tras la derrota republicana en 1939, se vio obligada a exiliarse, primero en el norte de África y posteriormente en México.

Exilio Tras la guerra, fue sancionada por el régimen franquista con una multa económica y la incautación de sus bienes, además de sufrir una condena política y moral reflejada en informes oficiales. En 1941 embarcó hacia México, donde se estableció definitivamente. Allí rehízo su vida, contrajo nuevo matrimonio e intentó ayudar a sus hijos desde el exilio. Murió en Guadalajara en 1982.

Legado Su figura ha sido objeto de estudio en investigaciones sobre el feminismo y la participación política femenina en la España del primer tercio del siglo , especialmente en el contexto alicantino.

Referencias

Categoría:Sufragistas de España Categoría:Feministas del siglo XX Categoría:Exiliados del franquismo