Puebla de Lillo (Pola de Lillo en leonés) es un municipio español de la provincia de León, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Cuenta con una población de . En su término se ubica el pinar de Villaoscura, o de Lillo, con una población de pinos milenarios reconocida a nivel europeo por la Junta de Castilla y León; la estación invernal de San Isidro y cotos de caza y de pesca. El término municipal está incluido en el parque regional Montaña de Riaño y Mampodre, hasta octubre de 2019 denominado parque regional de Picos de Europa.
Tiene ferias de ganado. A finales de septiembre o principios de octubre se hace la tradicional matanza del cerdo, con una feria de actividades. Sus fiestas son el 4, 5 y 6 de agosto por la Virgen de las Nieves, patrona del pueblo.
Además de la localidad de Puebla de Lillo, normalmente Lillo, donde se encuentran el Ayuntamiento y los servicios, forman el municipio Cofiñal, Redipollos, Solle, San Cibrián de la Somoza, Isoba, Caserios de San Isidro, Puerto y Urbanización de San Isidro y Camposolillo, pueblo abandonado al ser anegadas sus tierras por el embalse del Porma.
Toponimia Hasta la reforma de la nomenclatura municipal de 1916 el municipio se llamaba simplemente Lillo. En dicha fecha su nombre fue modificado por el de Puebla de Lillo.
Puebla es un topónimo frecuente en España, suele deber su origen a la fundación o refundación de una villa sobre la base de una carta puebla otorgada por el monarca o, en ocasiones, por cargo eclesiástico. Este parece ser el origen de la primera parte del topónimo de esta localidad, cuyo emplazamiento actual es consecuencia de la repoblación de Alfonso IX de León, con carta Puebla, hacia 1212.
La segunda parte de su topónimo, «Lillo», puede derivarse del latín LILIV que significa lirio.
Geografía El municipio de Puebla de Lillo se encuentra en el valle del Porma, al norte de la provincia de León. El territorio abarcado por el municipio está representado en las hojas MTN50 (escala 1:50.000) 79 del Mapa Topográfico Nacional. El Susarón es su pico más importante, con 1878 m sobre el nivel del mar. Al sur del municipio se encuentra el embalse del Porma.
Noroeste: Aller Norte: Caso Noreste: Maraña Oeste: Valdelugueros 75px Este: Acebedo Suroeste Valdelugueros Sur: Boñar, Reyero Sureste: Crémenes Hidrografía miniatura|left|Lago Ausente|257x257px Por la localidad de Puebla de Lillo pasan los ríos Silván y su afluente, el río Celorno. El río Silván nace en el valle de Isoba. El Celorno nace en el valle de Respina. Por Cofiñal (Puebla de Lillo) pasa el río Porma, al que han vertido sus aguas el arroyo de Zampuerna, el del Pinar con las espectaculares cascadas de los Forfogones, el de Pinzón y el río de Isoba. Más adelante, en Lillo, se le unirán el Celorno y el Silván que proporcionarán una gran cantidad de agua.
miniatura|Lago de Isoba|izquierda|256x256px
En cuanto a los lagos, se pueden citar el lago de Isoba, el lago Ausente y la laguna Lagüezo.
Clima El clima de Puebla de Lillo se caracteriza por inviernos fríos, con abundantes nevadas y fuertes heladas, y veranos templados y secos. La oscilación térmica anual ronda los 15°C. Las precipitaciones se reparten de forma irregular a lo largo del año, con escasez de las mismas en verano, concentrándose al final del otoño, en los meses invernales y al principio de la primavera. Según la clasificación climática de Köppen, el municipio se encuadra en la variante Csb, es decir clima mediterráneo de veranos suaves, con la media del mes más cálido inferior a 22 °C, pero superándose los 10 °C durante cinco o más meses, y caracterizado por temperaturas medias anuales alrededor de los 9°C, precipitaciones anuales por encima de los 1000mm, nevadas invernales y veranos secos.
Los parámetros climáticos pueden resumirse de la siguiente forma:
Naturaleza Fauna izquierda|miniaturadeimagen|Cigüeñas en la nevada de finales del mes de abril de 2019 el águila real, el alimoche, el mirlo acuático y la perdiz pardilla.
Flora Destacan los bosques de escobas,piornales, hayas, robles, abedules y pinos, además de tejos, acebos y serbales.
El Pinar de Villaoscura, situado en las estribaciones de la sierra de Mampodre, es uno de los más importantes a nivel nacional por sus pinos milenarios. Este pinar, que Madoz denominó como «Villaoscura», ocupa una superficie de 160 ha en la parte alta de la cuenca del río Porma dentro del parque regional de Picos de Europa, entre los 1200 y 1700 m de altitud. Presenta una singular vegetación de coníferas en un entorno dominado por las formaciones frondosas.miniaturadeimagen|Panorámica del pinar de Lillo|299x299px|bordeEl Pinar de Lillo se describe en el P.O. R.N. como "un pinar autóctono de pino albar, el más occidental de la península ibérica con estas características, un residuo de las antiguas masas que, como han indicado diversos estudios palinológicos, poblaron la Cordillera Cantábrica y que dieron lugar a los actuales bosques de frondosas".
La madera utilizada en el para restaurar la cubierta de la catedral de León era de este pinar.
Es propiedad de la villa de Puebla de Lillo, pese a estar en terrenos de Cofiñal y a considerable distancia de esta. Las razones son históricas y lo explica el desinterés de los benedictinos del Monasterio Real de San Benito de Sahagún en la Edad Media por este; querían pastos para alimentar sus muchos ganados, en especial los rebaños trashumantes de ovejas. Raúl Orden, en su obra El Pinar de Lillo, explica esto.
La Junta de Castilla y León tiene en la villa dos casas del parque, El Torreón y Valle del Porma, para la recepción de visitantes.
Historia Edad Antigua Esta comarca estuvo habitada desde la Edad de los Metales. Se han hallado hachas de bronce en Redipollos, castros en Puebla de Lillo y Valdeburón; lápidas vadinienses en La Uña, Armada (prueba de sociedad matriarcal) y Utrero.
En la Antigüedad los astures y los cántabros vadinienses eran los pobladores de este municipio. El historiador y arqueólogo cántabro Joaquín González Echegaray sitúa en Cofiñal el confín de la antigua Cantabria. Los castros donde vivían no estaban en los valles sino en los altos de las montañas. Aunque sin límites precisos el río Porma podría ser la divisoria entre cántabros vadinienses y astures. Las relaciones entre ambos pueblos fueron en general pacíficas. Los vacceos, habitantes de la actual Castilla central y del sur de León, de Zamora y del norte de Salamanca, sufrían sus frecuentes saqueos de trigo. Pese a sus malas relaciones en el año 29 antes de Cristo cántabros y astures ayudaron a los vacceos en la sublevación contra los romanos.
Los minerales de esta zona eran de gran interés para los romanos, hay indicios de su explotación de las minas en el Valle de Riosol. Cerca de Isoba, en las proximidades del lago Ausente, a mediados del se encontró una lápida con caracteres romanos en la que se alude al enterramiento de un militar de la familia de los Flavios.
En la zona se encontraban las siguientes vías romanas:
Puerto de San Isidro. Seguiría el valle del Porma desde Boñar, pasando por Puebla de Lillo y Cofiñal, hasta coronar el puerto de San Isidro. Descendería desde aquí, siguiendo el cauce del río San Isidro y el Aller. Puerto de Tarna. Desde Riaño a Liegos, Lario y La Uña, llegando a la ascensión final del puerto de Tarna. De factura romana era el antiguo puente de Torteros. Puerto de Ventaniella. Desde Puente Torteros seguiría el curso del Esla por Liegos, Acebedo y La Uña, para entrar en Asturias por este puerto hacia San Juan de Beleño, en el valle de Ponga. Puerto de Vegarada. Desde La Vecilla, pasando después por Valdepiélago, Montuerto, Valdelugueros y Redipuertas, hasta este puerto. Desde allí pasaría al valle del río Aller en el Principado de Asturias, uniéndose en Collanzo, en las cercanías de Conforcos, a la vía de San Isidro.
Edad Media A principios del muchos hispano-visigodos se refugiaron en estos valles y montes huyendo de los musulmanes.
Las primeras incursiones árabes en el norte fueron las de Muza, entre el 712 y 714. Entró en Asturias por el puerto de Tarna y siguió el cauce del río Nalón llegando hasta Gijón.
En la Edad Media, en tiempo de los reyes Alfonso III y Ordoño II, se repueblan las tierras leonesas y, en particular, las de estas montañas, con mozárabes venidos de las tierras del sur. En las montañas de esta región se fundan diversos conventos y la mayoría pasaron a depender con el tiempo del monasterio de san Benito de Sahagún. En torno a ellos surgieron poblaciones, posiblemente en la zona de Fontasquesa y Redipollos. También en el valle de Pardomino, donde se tiene constancia de que al menos hubo cinco conventos, aunque no todos dependientes del monasterio benedictino de Sahagún. Atravesaba este valle el llamado Camino de los Frailes que comunicaba Sahagún con los conventos de estas montañas. En el año 923, el mismo Ordoño II dona al poderoso Monasterio de los Benedictinos de Sahagún el puerto de Tronisco. Y en el año 930 Ramiro II dona a los mismos benedictinos el puerto de Pinzón.
Peregrinos del Camino Francés de Santiago desde León se desviaban a San Salvador de Oviedo para luego continuar a Santiago. El paso por los puertos de Tarna, Las Señales y San Isidro era muy penoso por los rigores del clima, siendo frecuentes las defunciones y extravíos, por ello los monjes de Pardomino de la Orden del Santo Sepulcro construyeron en 1114 en San Isidro, en el camino a Caso, un hospital fundado por san Bernardo en los Alpes Suizos; refugio y prestación de primeros auxilios. En 1118 la reina Urraca I de León le concede privilegio de inmunidad, Carta ingenuitatis de hospitale, documento conservado en el Archivo de la catedral de León. En 1752 pertenecía a la parroquia de Puebla de Lillo. Posteriormente desapareció, siendo difícil de apreciar sus ruinas. En Lillo también hubo un hospital de peregrinos del que se conserva el arco en un edificio próximo a la iglesia parroquial. El término hospital no coincide su significado con el actual.
En el Macizo del Mampodre existió un convento-sanatorio. Una de las cumbres del macizo es el denominado pico El Convento (2156 metros), que es uno de los cinco que forman el circo glaciar en Redipollos.
miniaturadeimagen|Portalada del antiguo hospital de peregrinos Cuando Ordoño II estableció la capital del Reino en León esta zona adquirió una especial importancia por la comunicación con Asturias a través de los puertos de San Isidro (a La Felguerina, Campo de Caso), Tarna y Ventaniella para llegar a Ribadesella, Colunga y Lastres. Desde allí se transportaban sal y salazones a León.
El emplazamiento actual de Puebla de Lillo es consecuencia de la repoblación de Alfonso IX, con carta Puebla (Otorgación de privilegios para el fomento económico y demográfico de la zona) hacia 1212. Ver sobre un mapa la localización y la importancia en las comunicaciones entre Asturias y León, completar con las de Pola de Gordón y en Asturias Pola de Lena, Pola de Laviana y Pola del Pino (Aller).
Hay constancia de una población anterior que comerciaba con el monasterio de benedictinos de Sahagún y defendía sus derechos ante el rey Fernando II.
A diferencia de Cofiñal y Redipollos que dependieron del Monasterio de san Benito de Sahagún y del de san Pedro de Eslonza respectivamente, Puebla de Lillo fue señorío de Fernández Vigil de Aller, de Alfonso Enríquez de Castilla, Conde de Noreña y Gijón, hijo primogénito, aunque natural, del rey de Castilla Enrique II de Trastámara; después de los Fernández de Quiñones, siendo concedido el 22 de febrero de 1462 por Enrique IV de Castilla y León el título de Conde de Luna a Diego Fernández de Quiñones II, «el de la Buena Fortuna», sobrino de Pedro Suárez de Quiñones, 5.º señor de Luna, Señor de la Puebla de Lillo. Los Condes de Luna mandaron construir una torre de vigilancia cerca del río Silván, el actual Torreón de Puebla de Lillo.