miniaturadeimagen|Portada de uno de los volúmenes del Informe Figueiredo, documento redescubierto en 2012. El Informe Figueiredo (en portugués, Relatório Figueiredo) es un informe de investigación elaborado por el fiscal brasileño Jader de Figueiredo Correia y entregado en 1967, que documentó los crímenes cometidos contra los pueblos indígenas de Brasil por el Servicio de Protección al Indio (SPI; en portugués, Serviço de Proteção ao Índio), el organismo estatal encargado entonces de la política indigenista. La investigación había sido ordenada por el ministro del Interior, Afonso Augusto de Albuquerque Lima, tras una serie de denuncias de corrupción y de abusos, pero tuvo escasas consecuencias para los implicados. El documento reunió numerosos casos de genocidio, tortura, secuestro, esclavización, guerra biológica y química, abusos sexuales y robo de tierras cometidos contra la población indígena; de este modo dejó constancia, en parte, del genocidio de los pueblos indígenas de Brasil.

Considerado durante décadas un documento perdido en un incendio ocurrido en 1967, el informe fue redescubierto a finales de 2012 en el Museo del Indio de Río de Janeiro, en el marco de las investigaciones de archivo de la Comisión Nacional de la Verdad de Brasil. Consta de más de 7000 páginas repartidas en 30 volúmenes —uno de ellos extraviado— y no estuvo disponible para el público hasta más de cuatro décadas después de su elaboración.

El Servicio de Protección al Indio

El Servicio de Protección al Indio (SPI) era el organismo del Estado brasileño creado en 1910 para encargarse de la política hacia los pueblos indígenas. A partir de la década de 1950 fue objeto de numerosas denuncias por corrupción, irregularidades y crímenes contra los indígenas. A comienzos de 1967, el Ministerio del Interior ordenó abrir una investigación administrativa sobre la actuación del organismo, de la que surgió el Informe Figueiredo.

Elaboración del informe La comisión de investigación estuvo coordinada por el fiscal Jader de Figueiredo Correia. Para reunir pruebas, sus integrantes recorrieron más de 16 000 kilómetros por distintas regiones de Brasil, visitaron más de 130 puestos indígenas y recogieron testimonios de decenas de funcionarios del SPI. El resultado fue una documentación de cerca de 7000 páginas, organizada en 30 volúmenes.

Crímenes documentados El informe describió numerosos crímenes contra los pueblos indígenas, entre ellos asesinatos en masa, torturas, esclavización, abusos sexuales, robo de tierras y el uso deliberado de enfermedades como arma. La comisión investigó varias de las matanzas cometidas contra los indígenas. Entre ellas figura la llamada «masacre del paralelo 11», en la que pistoleros al servicio de una empresa cauchera atacaron a los cinta larga arrojando dinamita desde una avioneta y mataron a la mayor parte de los habitantes de una aldea, de la que solo sobrevivieron dos personas. También documentó el envenenamiento masivo del pueblo tapayuna con azúcar mezclada con arsénico. Según el informe final de la Comisión Nacional de la Verdad, el Informe Figueiredo denunció además la introducción deliberada de enfermedades como la viruela, la gripe, la tuberculosis y el sarampión entre los pueblos indígenas.

Repercusión y consecuencias Tras la publicación del informe, el ministro del Interior, Albuquerque Lima, destituyó a más de 50 funcionarios del Gobierno. El SPI fue extinguido y, en su lugar, se creó la Fundación Nacional del Indio (FUNAI). A pesar de la magnitud de las denuncias, la investigación no tuvo continuidad y la mayoría de los implicados quedó sin castigo: el informe acusó a 134 funcionarios y, según Survival International, ninguno fue encarcelado por estos hechos.

En 1969, el escritor británico Norman Lewis publicó en el Sunday Times un artículo titulado «Genocide», que recogía extractos del informe; su repercusión impulsó la fundación, ese mismo año, de la organización de derechos humanos Survival International.

En 1970, en respuesta a la presión internacional, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) envió a Brasil una misión médica —una de las tres misiones internacionales realizadas en el país entre 1970 y 1971— para estudiar la situación de los pueblos indígenas de la Amazonía. Su informe, publicado en 1971, describió la situación en términos de «aculturación» (es decir, la adopción de rasgos culturales de la sociedad mayoritaria) y no confirmó las denuncias de masacres y genocidio. El jurista Alonso Gurmendi ha argumentado que ese informe contribuyó a ocultar el genocidio al reformularlo como un proceso de aculturación, pese a las conclusiones del Informe Figueiredo.

En 2014, el informe final de la Comisión Nacional de la Verdad calculó en al menos 8350 el número de indígenas muertos por acción u omisión del Estado entre 1946 y 1988, y consideró el Informe Figueiredo una de las pruebas de esas violaciones.

Desaparición y redescubrimiento El nombre «Informe Figueiredo» fue acuñado por la prensa para difundir el documento. Durante años se dio por hecho que se había destruido en un incendio en 1967. A finales de 2012 fue localizado, casi íntegro, en los archivos del Museo del Indio de Río de Janeiro, durante la búsqueda de fuentes para los trabajos de la Comisión Nacional de la Verdad, encargada de investigar las violaciones de derechos humanos ocurridas en Brasil entre 1946 y 1988; el hallazgo, atribuido al investigador Marcelo Zelic, del grupo Tortura Nunca Mais, se hizo público en 2013. El documento conserva 29 de sus 30 volúmenes originales; el volumen 2 continúa desaparecido.

Véase también

Cintas largas

Fundação Nacional do Índio

Genocidio de pueblos indígenas en Brasil

Museo del Indio (Río de Janeiro)

Survival International

Referencias

Enlaces externos

Sitio web oficial del Ministerio Público Federal de Brasil sobre el Informe Figueiredo (en portugués).

Informe Figueiredo en el archivo BrasilDoc del Ministerio del Interior de Brasil (en portugués). Falta el volumen 2 de 30.

Categoría:Colonialismo