Lès Rèlîs Namurwès (/lɛ ʁɛ.li: na.my.ʁwɛ/, que se traduce del valón como Los excéntricos de Namur) es un círculo literario dialectal fundado en 1909 en Namur, el cual ostenta desde 1934 el título de sociedad real.

El círculo desempeñó un papel clave en la prensa escrita en valón de Namur durante la primera mitad del . Varios de sus integrantes estuvieron estrechamente vinculados a la escuela moderna namurense de poesía valona, que se desarrolló en la segunda mitad del .

La organización cuenta con su propio órgano de difusión y tradiciones internas normadas. Debido a su funcionamiento similar al de una cofradía, realiza ceremonias de incorporación en las que los miembros asociados prestan juramento al ser admitidos como miembros titulares.

Como defensores declarados de una literatura de calidad en lengua regional, corrigen de forma colectiva su producción y publican únicamente las obras que consideran mejores. Origen miniaturadeimagen|Placa parcialmente cubierta por hiedra trepadora, que indica la calle de los Rèlîs Namurwès, en Namur En valón central, rèlî es el participio del verbo rèlîre, que significa «clasificar» o «separar lo bueno de lo malo». Como sustantivo plural y en un registro humorístico, el término designa a «tipos raros, personajes peculiares, bichos raros»; es decir individuos fuera de lo común e incluso algo ingenuos. El nombre sigue el sistema de transcripción Feller, un método ortográfico fonético creado en 1900 para los dialectos valones, que el círculo adoptó para sus escritos.

El origen de este nombre se atribuye a Jules Baujot, profesor de neerlandés de la escuela secundaria Athénée royal de Namur. Se dice que, cuando un alumno le preguntó: «On-z-aprind bin l' flamind, poqwè nin l' walon?» —lo que significa: «Si aprendemos flamenco, ¿por qué no el valón?», el docente respondió: « Bin, vos 'nn'èstoz d'dja dès rèlîs, vos-ôtes ! », lo que significa: «¡Bueno, vaya que son unos excéntricos ustedes, eh!». Tras este episodio, el grupo adoptó el nombre con sentido de burla.

Historia

Fundación y primeros años Cuatro alumnos de la escuela secundaria Athénée royal de Namur: Lucien Maréchal, Georges Pelouse, Auguste Demil y Télesphore Lambinon. fundaron el círculo el 25 de febrero de 1909 durante un paseo por la ciudadela de Namur. Rápidamente se sumaron al grupo Gustave Arnould, Joseph Gilson, Édouard Thirionet y Paul Maréchal, el hermano mayor de Lucien. Con el fin de practicar un valón auténtico, tomaron como modelo a la primera generación de miembros de la Royale Moncrabeau, una histórica sociedad folclórica y musical de Namur.

En aquella época, el círculo aún no disponía de su propio órgano de difusión. Los textos aceptados en las reuniones se publicaron sucesivamente en los periódicos locales Li Couarneû y Li Ban Cloke y, de marzo a agosto de 1913, en la revista Sambre-et-Meuse, fundada por François Bovesse. La participación del círculo en Ban Cloke («La Campana del Ban»), que el impresor y editor namurense Émile Chantraine publicó entre 1910 y 1912, se consideró especialmente importante. De hecho, los miembros del círculo escribieron 315 artículos en los 87 números publicados, y Lucien Maréchal fue considerado el «principal redactor» del periódico.

En febrero de 1913, Paul Maréchal asumió la presidencia de la organización en remplazo de Charles Camberlin. En su quinto aniversario, el círculo reunía a doce integrantes (nueve socios activos y tres por correspondencia, es decir, a distancia), así como con cuatro miembros honorarios.Algunos de estos últimos eran escritores no namurenses, como Florent Mathieu, originario de Vonêche y residente en Charleville-Mézières, a quien el círculo admitió en febrero de 1912, tras haber colaborado inicialmente con ellos en las páginas de Couarneû y Ban Cloke.

El círculo es apolítico.

Primera Guerra Mundial En 1914, cuatro miembros —Gustave Arnould, Fernand Danhaive, Édouard Thirionet y Edmond Wartique— servían como artilleros en la defensa de los fuertes de Namur. El ejército alemán los capturó el 23 de agosto y los trasladó a Alemania. A mediados de abril de 1915, estos cuatro miembros coincidieron en el campo de Soltau, donde decidieron fundar una sección independiente del círculo. Así, el 22 de abril de 1915, el grupo celebró la sesión inaugural de los Rèlîs Namurwès Prîjnîs (Rèlîs Namurwès Prisioneros) en las «letrinas de la barraca 69 A». En ese momento, el círculo eligió a un presidente (Thirionet), un secretario (Wartique) y redactó sus propios estatutos.

El grupo de los Rèlîs Namurwès Prîjnîs logró celebrar tres sesiones antes de que sus miembros volvieran a separarse. Desde la primera sesión, los integrantes iniciaron gestiones para reclutar nuevos miembros y crear una publicación; sin embargo, estos esfuerzos no dieron fruto en el breve plazo que precedió a la dispersión del grupo. Fiel a la filosofía de excelencia del círculo, Thirionet impuso, durante la tercera sesión del 5 de mayo de 1915, una amonestación a Arnould y Danhaive, quien no contaba con el número de trabajos que exigían los estatutos.

Una vez separados, los Rèlîs Namurwès Prîjnîs siguieron escribiendo en valón: Edmond Wartique regresó del cautiverio con 18 textos, Édouard Thirionet trajo nueve y Gustave Arnould, cinco. Solo Fernand Danhaive parece haber dejado de escribir en valón tras su partida de Soltau. Tras la guerra, Wartique y Thirionet se propusieron escribir juntos sus recuerdos del cautiverio, bajo el título Les crwès dins les bruwères; sin embargo, Wartique tuvo que terminar el libro en solitario, el cual salió a la luz en 1932, tras el fallecimiento de Thirionet en 1930 a raíz de una enfermedad contraída durante la guerra. miniaturadeimagen|Georges Pelouse con su uniforme del 19.º regimiento de infantería. Por su lado, dos miembros de los Rèlîs Namurwès —Paul Maréchal y Georges Pelouse— combatieron en el frente del Yser. En 1916 y 1917, Pelouse dirigió una revista titulada On spîye co («Seguimos rompiendo») en De Panne; Maréchal, por su parte, colaboró en el periódico del frente Vive Nameur po tot («¡Viva Namur ante todo!»). Georges Pelouse cayó en combate el 26 de mayo de 1918 en Boezinge, un pueblo belga situado en la línea del frente, mientras se desempeñaba como sargento del 19.º regimiento de infantería a los 26 años de edad.

Los demás miembros, que entonces eran seis, permanecieron en Namur y se reunieron unas diez veces durante la guerra. La presidencia interina la ejerció entonces Émile Robin. En 1915, iniciaron el proyecto de un Kriegscayè («cuaderno de guerra»), una recopilación de los textos escritos durante esos años, destinada a documentar para los compañeros ausentes las realidades de la ocupación. En 1916, se concedió la cocâde (escarapela) a los Rèlîs Sôdârs (Rèlîs soldados). Se entregó el 16 de marzo de 1919 a Gustave Arnould, Fernand Danhaive, Paul Maréchal, Édouard Thirionet y Edmond Wartique. Georges Pelouse, el fundador fallecido en el frente, fue nombrado en esta ocasión «Presidente de honor vitalicio».

Nacimiento de los Cahiers wallons en el periodo de entreguerras En los años inmediatamente posteriores a la guerra, los Rèlîs Namurwès no tenían acceso regular a un órgano de difusión para sus obras. No obstante, colaboraron puntualmente en revistas con sede en otras ciudades, como La Vie Wallonne (en Lieja) o La Terre Wallonne (en Charleroi).

En febrero de 1924, los miembros recuperaron la posibilidad de publicar con regularidad textos en valón en el periódico de namurense Le Guetteur Wallon («El vigía valón»). Allí se hacen cargo de una sección titulada Li cwin dès Rèlîs («El rincón de los Rèlîs»), que acogió un total de 151 textos desde el 15 de febrero de 1924 hasta el 25 de junio de 1926; de hecho, los integrantes del círculo escribieron la gran mayoría de estas obras. A partir de 1935, uno de sus miembros, Jules Rivière, pasó a coordinar una sección del periódico Vers l'Avenir («Hacia el porvenir»); este diario acogió así numerosas obras de los Rèlîs bajo el título Tapans one divise («Hablemos un poco»).

El 30 de enero de 1934, el rey Alberto I de Bélgica autorizó al círculo, mediante una patente real, a ostentar el título de sociedad real. Para celebrar su 25.º aniversario, los Rèlîs Namurwès organizaron un concurso cuyo premio principal fue una medalla de plata bañada en oro con la efigie del monarca. El escritor Franz Dewandelaer obtuvo el galardón por Boquèts dèl Nûte («Fragmentos de la noche»), una obra poética en valón que incluía su propia traducción al francés. miniaturadeimagen|Panel derecho de la Fuente Sambre y Mosa, instalada en 1937 en Le Grognon. La mención «des Rèlîs Namurwès» figura bajo la firma del poeta Émile Robin. En 1937 se puso en marcha el proyecto editorial más importante del círculo: el lanzamiento del primer número de Cahiers wallons el 11 de febrero. En ese momento, la revista aún no era el órgano oficial del círculo. Se trataba de un proyecto personal impulsado por dos de sus miembros: Eugène Gillain (a cargo de la dirección) y Paul Moureau (responsable de la redacción). Joseph Gillain, que entonces tenía 23 años, ilustró la portada de este primer número. Se imprimieron 3000 ejemplares.

Esta primera versión de Cahiers wallons no se limitó a los escritos en valón de Namur, sino que pretende ser más bien una antología de las obras de los mejores escritores valones, abierta a todos los dialectos de Valonia. No obstante, el primer número contenía en su mayoría textos de autores namurenses. Además de Moureau, colaboraron en él Gabrielle Bernard, Charles Camberlin, Camille Delvigne, Édouard Laurent, Émile Robin y Edmond Wartique. Todos ellos fueron miembros del círculo.

A pesar de tener una campaña publicitaria importante y un buen comienzo —la revista consiguió 300 suscripciones en su primer mes de existencia —, los números de Cahiers wallons no fueron rentables. Los publicados en 1937 y 1938 terminaron en una pérdida monetaria. Esta aumentó a 5000 francos belgas en el primer año. En 1939, se rompió un récord con 1300 suscripciones, pero esta dinámica se vio truncada por la guerra y por la muerte de Moureau en noviembre de 1939. En 1940, el número de suscripciones cayó a 600 y las publicaciones se volvieron irregulares. En junio de 1941, sólo quedaban 120 suscriptores. En este contexto, la fórmula de la antología dio paso a números regularmente dedicados a un solo escritor. Dos miembros publicaron sus obras de esta manera: Edmond Wartique (Tote ène vîye, en el número 32) y Gabrielle Bernard, cuyos tres poemarios fueron mandados a los suscriptores de Cahiers wallons'.

Durante la Segunda Guerra Mundial, decidieron trasladar sus reuniones mensuales al despacho de su presidente, Joseph Calozet, que en ese entonces era prefecto de la escuela secundaria Athénée royal de Namur. Al ser destituido de su cargo en 1943, el círculo sólo se reunía de forma puntual y clandestina en casa de otro de sus miembros, el abad Louis Jadin. Se reanudaron las actividades regulares en marzo de 1945. Ese mismo año, tres miembros fueron expulsados debido a sus actitudes durante la Ocupación.

La disputa entre Antiguos y Modernos