La Fuerza Aérea Colombiana (FAC), es una de las tres instituciones de las Fuerzas Militares de Colombia, encargada de acuerdo a la Constitución de 1991 de la labor de mantener el dominio del espacio aéreo colombiano para defender la soberanía, integridad territorial y el orden constitucional.
Es una de las fuerzas aéreas latinoamericanas más grandes y para el 2019 cuenta con aproximadamente 12 877 efectivos, así mismo es una de las fuerzas más entrenadas y con mayor experiencia en combate en el continente después de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.
Es la única fuerza aérea a nivel mundial que tiene acreditados sus procesos con los estándares ISO 9001 y NTCGP 1000. La ISO 9001 corresponde al sistema de gestión de la calidad con la norma internacional. El segundo certificado, el NTCGP 1000 corresponde a la norma técnica de calidad de la gestión pública, como fruto de la Ley 872 de 2003, que exige a todas las entidades públicas implementar el sistema de gestión de calidad antes de diciembre de 2008.
La FAC combatió en la guerra colombo-peruana de 1932. La Fuerza Aérea Colombiana también sirvió desde la isla de San Andrés durante la Segunda Guerra Mundial, y ha sido parte del conflicto armado interno de Colombia.
Con los lanzamientos de los nanosatélites FACSAT-1 y FACSAT-2, evoluciona la fuerza aérea al aeroespacio. Como consecuencia se refleja esta ampliación del campo operacional en su nueva denominación como Fuerza aérea y espacial, la Fuerza Aeroespacial Colombiana.
Historia Luego de observar el uso de la aviación bélica en la Primera Guerra Mundial y de adelantarse investigaciones en Europa por una comisión de militares de la época, se expidió por parte del congreso, exhortado por el presidente Marco Fidel Suárez, la ley 126 de 1919 que dio origen a la Aviación del Ejército.
El 18 de junio de 1918, en Barranquilla presenció el primer vuelo de un avión en Colombia, suceso histórico protagonizado por el estadounidense William Knox Martin; este evento, que conmocionó a la nación entera, fue la nueva chispa que encendió de nuevo los anhelos colombianos de contar con aviación.
El Congreso Nacional estudiaba la creación de la Quinta Arma del Ejército: era la "Aviación Militar". Se buscaba que Colombia no se quedara rezagada respecto a los países más desarrollados que ya contaban con avanzadas ramas de aviación militar. Fue así como el 31 de diciembre de 1919, se expidió la ley 126 sobre el particular dándole las correspondientes atribuciones y facultades al gobierno. Esta Ley fue inmediatamente sancionada por el entonces Presidente de la República, Marco Fidel Suárez, con la firma del Ministro de Guerra, Jorge Roa.
Inicios derecha|miniatura|El Caudron G-III E-2 de origen francés, otro de los primeros aviones de la Fuerza Aérea.
La aviación colombiana nació gracias a las inquietudes del pamplonés Camilo Daza. Fue así como el día 7 de septiembre de 1916, al impulso del Club Colombiano de Aviación, convertido en un positivo "grupo de presión", el Congreso Nacional expidió la novísima Ley 15 de 1916, por la cual se disponía el envío a Europa de una comisión de militares, para enterarse de los avances bélicos, pero principalmente de la aviación. Al sancionar esta primera Ley Aérea, el presidente de la República José Vicente Concha, exclamó lo siguiente: "Está muy cercano el día en que Colombia tenga su propia aviación".
Conocidas las experiencias de la Primera Guerra Mundial sobre el empleo de la aviación como arma de combate, una vez superados los problemas económicos, el Congreso colombiano, exhortado por el presidente Marco Fidel Suárez, demostró la necesidad de que las instituciones militares fortalecieran sus capacidades, introduciendo definitivamente en su organización las unidades aéreas. De esta manera, se originó la aviación militar en Colombia y se sancionó el 31 de diciembre la Ley 126 de 1919, la cual creó la Aviación Militar Colombiana como quinta arma del Ejército Nacional.
En Europa la aviación tomó importancia a partir del desarrollo acelerado que tuvo durante la Primera Guerra Mundial. En Colombia, la aviación surgió gracias al entusiasmo de un grupo de jóvenes aficionados que vislumbraron en el avión múltiples posibilidades de desarrollo en beneficio de la nación. Así lo entendió también el gobierno de Marco Fidel Suárez, ya que el "Arma de Aviación del Ejército", mediante la expedición de la Ley 126 del 31 de diciembre de 1919.
Con el fin de garantizar el desarrollo de la aviación en Colombia, el presidente Marco Fidel Suárez gestionó con su homólogo francés, Alexandre Millerand, el envío al país de una misión militar aérea y la adquisición de las primeras aeronaves militares. Francia tenía por aquella época muchos pilotos militares veteranos, sobrevivientes de la Primera Guerra Mundial, y una floreciente industria aeronáutica.
El bautismo aéreo del Ejército colombiano: La aviación en la guerra contra el Perú (1932–1933) En los albores del , cuando el poder aéreo apenas empezaba a consolidarse como una dimensión emergente del arte militar, Colombia protagonizó uno de los episodios más significativos de su historia contemporánea: la guerra contra el Perú por la recuperación del puerto de Leticia, en el Amazonas. Este conflicto —que se desarrolló entre 1932 y 1933— no solo representó un desafío territorial, político y logístico para el Estado colombiano, sino que marcó el bautismo de fuego de la aviación militar nacional, entonces aún bajo el control del Ejército.
A diferencia de lo que ocurre hoy, cuando la Fuerza Aérea Colombiana constituye una fuerza independiente y tecnológicamente avanzada, en aquel momento la aviación militar era una rama subordinada del Ejército Nacional, agrupada bajo la Escuela Militar de Aviación (EMA), fundada en 1919 en Flandes (Tolima) con apoyo de una misión francesa (González, F. (2006). Colombia y Perú: Historia de un conflicto fronterizo. Bogotá: Banco de la República.). Para 1932, la EMA ya operaba desde Madrid, Cundinamarca, y contaba con un reducido pero valioso número de aeronaves —biplanos Curtiss F-8C Falcon, Curtiss Hawk II y Junkers F-13— que serían determinantes en el desarrollo del conflicto (Arias, A., & Rodríguez, L. (2012). Aviación militar colombiana: Historia y proyección. Bogotá: Ministerio de Defensa Nacional.).
Cuando tropas peruanas ocuparon Leticia en septiembre de 1932, el Estado colombiano se vio obligado a movilizar sus limitados recursos militares hacia la región más remota y agreste del país. La aviación del Ejército se convirtió entonces en un instrumento estratégico, no solo por su capacidad de reconocimiento y transporte, sino también por su impacto psicológico y disuasivo frente al enemigo (Rico, C. (2019). “El poder aéreo en la historia militar colombiana”. Revista de las Fuerzas Armadas, 45(3), 78–93.).
Durante la campaña, se organizaron operaciones aéreas desde bases improvisadas en puntos clave de la Amazonía como La Pedrera, Tarapacá, Puerto Arica y El Encanto. Desde allí, los aviones realizaron misiones de observación táctica, transporte de tropas y suministros, evacuación de heridos y, en algunos casos, ataques limitados contra posiciones peruanas (González, F. (2006), op. cit.). Dada la precariedad de las vías fluviales y la imposibilidad de maniobras terrestres, la aviación demostró ser el único medio capaz de romper el aislamiento operacional en la selva.
Uno de los aspectos más notables de esta experiencia fue la integración entre fuerzas aéreas, fluviales y terrestres, en lo que puede considerarse una forma incipiente de operaciones conjuntas. La aviación no actuó de forma aislada, sino en constante coordinación con las unidades navales y con las tropas del Ejército desplazadas a la región (Rico, C. (2019), op. cit.).
La guerra con el Perú también aceleró la profesionalización de la aviación militar colombiana. En un corto periodo, se intensificó la formación de pilotos nacionales y se contrataron expertos extranjeros, particularmente alemanes y estadounidenses, que aportaron conocimientos técnicos y operativos esenciales (Arias & Rodríguez (2012), op. cit.). Esta necesidad operacional apremiante derivó, años más tarde, en la creación de la Fuerza Aérea Colombiana como institución independiente en 1944, separada del Ejército (Fuerza Aérea Colombiana (FAC). (1994). 75 años volando alto: Historia institucional de la FAC. Bogotá: Imprenta FAC.).
Desde la perspectiva doctrinal, esta campaña aérea temprana dejó lecciones duraderas: la importancia del dominio del aire en zonas de difícil acceso, la utilidad estratégica de la aviación en conflictos no convencionales, y la necesidad de planificar desde el nivel conjunto e interinstitucional para enfrentar amenazas en regiones periféricas (Rico, C. (2019), op. cit.). Además, representó uno de los primeros casos en América Latina —y quizás en el mundo— en que un Estado utilizó su aviación militar en operaciones reales de combate en un entorno selvático, sin contar con una fuerza aérea autónoma (FAC (1994), op. cit.).
En suma, la participación de la aviación del Ejército colombiano en la guerra contra el Perú no solo permitió recuperar Leticia, sino que demostró el valor de la innovación operacional y sentó las bases para el desarrollo del poder aéreo en Colombia, consolidando el papel de la aviación como instrumento clave para la soberanía y la defensa nacional.
La Segunda Guerra Mundial
derecha|miniatura|El Texan AT-6 de origen estadounidense sirvió de apoyo durante la Segunda Guerra Mundial, defendiendo así la costa Caribe del país.
En plena Segunda Guerra Mundial tuvo lugar la ruptura diplomática entre Colombia y los Países del Eje (Alemania, Italia y Japón), el 18 de diciembre de 1941, cuando el presidente Eduardo Santos tomó la decisión a raíz del ataque japonés a las bases militares, navales y aéreas de Estados Unidos en Pearl Harbor, Hawái. A partir de entonces, el gobierno colombiano implantó medidas especiales para limitar y contrarrestar la acción militar del Eje en áreas de la jurisdicción nacional. Sin embargo, el 23 de junio de 1942 un submarino alemán atacó y hundió la goleta colombiana "Resolute", 50 millas al noroeste de la isla de San Andrés. Esta misma goleta había rescatado días antes a cinco oficiales y 23 marinos de la Armada Real Británica sobrevivientes de un hundimiento ocurrido 200 millas al norte de Cartagena.
A raíz de estos hechos, el gobierno tomó la decisión de patrullar y vigilar la Costa Caribe colombiana. La Base Aérea de Palanquero dispuso para ello el desplazamiento a Barranquilla de uno de sus Escuadrones de Combate, denominado Escuadrón de Reconocimiento y Combate, formado por aviones Falcon F-8. En 1943, los Falcon fueron relevados de la misión y reemplazados por los Texan AT-6. Este Escuadrón estuvo activo hasta 1945, cuando los AT-6 fueron trasladados nuevamente a Palanquero.
El 10 de diciembre de 1920 la Quinta Arma del Ejército pasa a ser parte del Ministerio de Guerra como Sección de Aviación Militar. Mediante el Decreto n.º 2065 de 1932 y a raíz del conflicto amazónico, esta Sección se constituyó en el Departamento 8 del Ministerio de Guerra, denominándose División General de Aviación Militar Nacional. Las necesidades nacionales y la experiencia obtenida en el campo aéreo a raíz de la Segunda Guerra Mundial, llevaron a la reestructuración de la aviación militar en Colombia.
Años 1940-1950 miniatura|Base Aérea Capitán Luis F. Gómez Niño