right|thumb|275px|Divisiones provinciales de Bulgaria durante la Segunda Guerra Mundial, en las que se muestran las anexiones de territorios:

La historia de Bulgaria durante la Segunda Guerra Mundial cubre el período entre 1939 y 1945. Hasta el 1 de marzo de 1941, Bulgaria se mantuvo neutral en la guerra. En dicha fecha, se convirtió en aliada de las fuerzas del Eje hasta el 9 de septiembre de 1944, momento en que cambió de bando para integrarse en el de los Aliados hasta el final de la guerra. No obstante, hay que destacar que, a diferencia de otros países como Hungría o Rumania, Bulgaria mantuvo relaciones diplomáticas con la URSS en todo momento.

Antecedentes

upright=1.5|Las fronteras búlgaras según el Tratado de San Stefano y el de Berlín. La mengua del territorio suscitó unas ambiciones de expansión que llevaron repetidamente al país a enfrascarse en sucesivas guerras, con resultado adverso.|miniatura

Bulgaria no obtuvo la autonomía del Imperio otomano hasta muy avanzado el , concretamente en 1878; la independencia se proclamó en 1908. En 1878, como consecuencia de la victoria rusa en la guerra contra los otomanos, San Petersburgo impuso el efímero Tratado de San Stefano, que creó una gran Bulgaria independiente. El Reino Unido y Austria-Hungría, temerosos de las consecuencias del triunfo ruso en los Balcanes, lograron cambiar las disposiciones territoriales en el Tratado de Berlín de 1878. El resultado fue la reducción drástica del territorio asignado a Bulgaria, que mantuvo su gratitud hacia Rusia, la sensación de haber sido privada de territorios que le correspondían por derecho y un sentimiento de depender de la voluntad de las potencias.

En 1912, aprovechando la debilidad de los otomanos, Bulgaria participó en la primera guerra balcánica contra el imperio, como aliada de Grecia y Serbia, pero luego acabó en un malhadado enfrentamiento con sus coligados, con lo que, finalmente, el Tratado de Bucarest, en 1913, repartió el territorio de Macedonia entre Serbia y Grecia, además de obligar a la cesión de la totalidad de la Dobruya a Rumania; de este modo Bulgaria solo conservó una pequeña salida hacia el mar Egeo. Todo eso explica por qué, durante la Primera Guerra Mundial, Bulgaria se alió con Alemania, Austria-Hungría y el Imperio otomano y ocupó Macedonia, el norte de Grecia (la Macedonia griega) y la Dobruya.

No obstante, en 1918 se contó de nuevo en el bando de los derrotados: el Tratado de Neuilly, firmado en 1919, le hizo perder incluso el acceso al Egeo (además de pequeñas rectificaciones fronterizas menores) y prohibió la existencia de una aviación búlgara. Esto hizo que durante los años siguientes las relaciones entre Bulgaria y sus vecinos, con los que se disputaba los territorios, fuesen tensas, e casi imposible toda cooperación en la región balcánica.

En el período de entreguerras, tomando ejemplo de lo que sucedía en Alemania, el rey Boris III obvió una por una las diversas cláusulas del Tratado de Neuilly, primero de forma indirecta, pero ya abiertamente a partir de 1930. Así, por ejemplo, se fundó una Fuerza Aérea de Bulgaria en 1935. Al propio tiempo, el país cayó bajo un régimen fuertemente autoritario, tras un período de disturbios y enfrentamientos, especialmente entre comunistas, revolucionarios macedonios y ligas fascistas.Robert Philippot, De la Bulgarie avant les Bulgares à la République populaire, artículo Bulgarie en Encyclopedia Universalis, 2000

En vísperas de la guerra, Bulgaria seguía siendo un país abrumadoramente agrícola (un 80 % de la población trabajaba en el campo), atrasado (los métodos agrícolas eran vetustos y la productividad de las más bajas de Europa) y pobre (la dieta campesina se basaba fundamentalmente en el pan y el queso). La industria apenas empleaba al 10 % de la población y sus trabajadores sufrían malas condiciones laborales; desde 1935 el único sindicato permitido era uno fascista y las huelgas eran reprimidas como si fuesen motines. Gran parte de la deuda estatal, del capital bancario y los transportes estaban en manos extranjeras.

Neutralidad (1939-1941) right|thumb|Fronteras de Rumania y Bulgaria, en las que se destaca la Dobruya:

Rumania cedió la región meridional a Bulgaria a comienzos de septiembre de 1940 gracias a la actitud alemana, sin que ninguno de los dos países hubiese aún entrado en guerra. thumb|Oficiales de la Wehrmacht alemana en Bulgaria en 1939.

Al estallido de la Segunda Guerra Mundial, en 1939, seguía al frente de la Monarquía búlgara Boris III. Su Gobierno se declaró decidido a permanecer neutral hasta el final de la guerra el 16 de septiembre, pero esperaba aprovecharse de la situación para sacar tajada en forma de obtención de algunos territorios, especialmente en las zonas de población de mayoría búlgara que los tratados anteriores han cedido a sus vecinos. El Reino Unido había insistido en que el país se declarase oficialmente neutral para evitar los planes franceses de invasión; Francia, convencida de que el país balcánico formaba ya en la práctica parte del Eje por sus estrechos lazos económicos con Alemania y sus ambiciones territoriales, había exigido la declaración de neutralidad para descartar invadirlo.

A finales de septiembre, ocupada ya Polonia por Alemania, Rumania propuso formar un bloque balcánico neutral bajo dirección italiana, pero Bulgaria rechazó la propuesta de unirse a sus vecinos en la Entente de los Balcanes, ante la mencionada posibilidad de lograr ganancias territoriales en el ambiente de cambios, y el plan fracasó. Bulgaria hubiese exigido cesiones territoriales que ninguno de los países vecinos estaba dispuesto a realizar y tampoco deseaba hacer un gesto que hubiese podido disgustar a Alemania. La propia situación geopolítica del país en los Balcanes acabó con los intentos de permanecer neutral, de resultas de la presión de las grandes potencias.

miniatura|izquierda|Blindados búlgaros entrando en la Dobruya meridional en otoño de 1940, tras el acuerdo de cesión con Rumanía.

Poco después del estallido del conflicto mundial, el zar decidió celebrar elecciones para reducir el poder de la oposición —merced al control de las votaciones, amañadas— y cambiar de primer ministro. El presidente del Gobierno de entonces, Gueorgui Kioseivanov, considerado mero títere de Boris, había sido criticado por los alemanes a principios de año, que lo consideraban demasiado enfermo, débil de carácter y dado a favoritismos, pese a su reconocida germanofilia. Una vez lograda la deseaba amplia victoria electoral, Boris despidió a Kioseivanov, que quedó asombrado por la inesperada decisión del zar.

Lo sustituyó Bogdan Filov el 15 de febrero de 1940. Antiguo rector de la universidad capitalina y presidente de la Academia de Ciencias, era unos de los estudiosos búlgaros de mayor prestigio, si bien carecía de experiencia política, rasgo que agradaba al zar. Se trataba de una persona con ideas políticas de extrema derecha, de cultura alemana y notorio germanófilo. La germanofilia del rey y del primer ministro contrastaban con los sentimientos rusófilos de la población.Antonin Snejdarek, Casimira Mazurowa-Château, La nouvelle Europe Centrale, Imprimerie Nationale, 1986, p.53-57 Hay que recordar al respecto el apoyo prestado por Rusia a la independencia búlgara, así como la existencia del paneslavismo. El cambio de Gobierno no supuso el fin de la neutralidad búlgara, que el zar reiteró en su discurso de apertura de las sesiones parlamentarias del 24 de febrero.

El momento decisivo que marcó el comienzo del proceso de acercamiento del país al Eje fue la derrota de Francia y de los Países Bajos en mayo y junio. El prestigio aliado, dañado por el anterior descalabro en Noruega, se esfumó tras la rápida debacle francesa. Los vanos intentos de Bélgica, un pequeño país con un ejército similar al búlgaro, de permanecer neutral alarmaron a los búlgaros, que además vieron como Italia también entraba en liza. Por el momento, sin embargo, el Gobierno mantuvo la neutralidad.

La primera ganancia territorial búlgara tuvo lugar por la vía de la negociación, a expensas de Rumania (véase el artículo Rumania durante la Segunda Guerra Mundial): con los Acuerdos de Craiova, la Dobruya meridional se integró en Bulgaria el 7 de septiembre de 1940. La región se había obtenido en realidad gracias a la actitud de Alemania, que se había negado a garantizar las fronteras rumanas hasta que Bucarest pactase con sus vecinos balcánicos.

Alianza con las fuerzas del Eje (1941-1944) Pacto Tripartito y entrada en la contienda La situación europea en marzo de 1941, en vísperas de la acometida alemana contra Grecia y recién ingresada Bulgaria en el Pacto Tripartito. Se aprecia el aislamiento yugoslavo y griego en el sureste del continente. El mismo 1 de marzo, día en que Bulgaria suscribió el tratado, Von Ribbentrop prometió a Bulgaria la Tracia occidental y el oriente de la Macedonia griega.|miniatura|upright=1.6

En noviembre de 1940, durante una entrevista con Hitler en Berlín, Mólotov había expresado la voluntad de la URSS de incluir a Bulgaria en su esfera de influencia. El rechazo de Alemania a esta solicitud fue uno de los factores desencadenantes del fin del pacto germano-soviético firmado en agosto de 1939, e indirectamente, para Bulgaria, del final de su período de neutralidad.Vladimir Kostov, La République populaire bulgare, artículo Bulgarie in Encyclopedia Universalis, 2000

Bulgaria se unió paulatinamente a las fuerzas del Eje en el invierno de 1940-1941. En septiembre, se creó una organización similar a la Kraft durch Freude alemana y en diciembre otra parecida a las Juventudes Hitlerianas. Ese mismo mes se aprobaron leyes antisemitas y contra los masones y otras organizaciones internacionales. Tras rechazar la firma del Pacto Tripartito que ya habían rubricado otros países de la zona alegando su temor a represalias soviéticas o turcas, los preparativos para la adhesión de Bulgaria al Eje continuaron discretamente en los meses siguientes. En principio, la renuencia búlgara a abandonar la neutralidad se había redoblado por los reveses italianos en Grecia, pero la decisión alemana de invadirla pareció dejar a los búlgaros sin alternativas si deseaban evitar ser ocupados también.

El 18 de noviembre, Boris aceptó que los alemanes emplearan el territorio búlgaro como base del previsto ataque a Grecia. Los preparativos comenzaron casi de inmediato, con el envío de expertos en logística y pilotos; en diciembre ya había varios miles de soldados alemanes en Bulgaria. En enero de 1941, los alemanes advirtieron a los soviéticos de la necesidad de atravesar el país para atacar a las fuerzas británicas en Grecia y el mariscal de campo Wilhelm List se desplazó a Sofía. La campaña contra Grecia fue el motivo crucial que impelió a Alemania a insistir en la adhesión búlgara al Pacto Tripartito. El , List firmó un acuerdo secreto con el alto mando búlgaro que aseguró el transporte para las tropas alemanas, pero indicó que el Ejército búlgaro no participaría en la campaña, sino que se limitaría a mantener el orden en el país y guardar la frontera con Turquía.

El 17 de febrero, Bulgaria y Turquía firmaron un pacto de no agresión, lo que eliminó la amenaza turca a la primera, con la que habían contado los británicos para tratar de frenar el ataque alemán a Grecia. El , el primer ministro Bogdan Filov volvió a viajar a Viena y los alemanes comenzaron a construir tres puentes sobre el Danubio. Bulgaria suscribió el el Pacto Tripartito; al día siguiente las tropas alemanas cruzaron el río y entraron en el país. El mismo día de la firma del tratado, el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Von Ribbentrop, comunicó oficialmente a Filov que Bulgaria obtendría el territorio tracio entre los ríos Struma y Maritsa. La llegada de unidades alemanas continuó a lo largo de todo el mes. Esto precipitó la ruptura de relaciones diplomáticas por parte del Reino Unido el 5 de marzo.