Los museos sobre el comercio atlántico de esclavos son aquellos cuya misión principal y exposición permanente se dedican exclusivamente al comercio atlántico de esclavos —también denominado comercio transatlántico de esclavos—, sistema de deportación forzosa de personas africanas hacia América practicado entre los siglos y . Se estima que cerca de 12,5 millones de cautivos africanos fueron embarcados durante esos cuatro siglos, de los cuales unos 10,7 millones desembarcaron con vida en el continente americano.

thumb|right|240px|Patio del Hôtel Fleuriau de La Rochelle (siglo ), antigua residencia de la familia de armadores negreros Fleuriau y, desde 1982, sede del Musée du Nouveau Monde, el primer museo francés en confrontar museográficamente su pasado esclavista. Al fondo, una representación de Toussaint Louverture, líder de la Revolución haitiana (1791-1804).

A diferencia de los museos generales sobre la esclavitud, la diáspora africana o la historia afrodescendiente, los museos de esta clase se centran en la captura de africanos, su confinamiento en factorías y barracones costeros, la travesía atlántica conocida como pasaje del medio y la vida en cautiverio en las plantaciones americanas, así como la memoria y el legado contemporáneo de ese comercio. El artículo incluye tanto museos enteramente dedicados al comercio atlántico de esclavos como museos generales que albergan galerías o recorridos permanentes específicamente dedicados a ese fenómeno. Quedan fuera del alcance los museos sobre la esclavitud en el océano Índico —como el Iziko Slave Lodge de Ciudad del Cabo o el Intercontinental Slavery Museum de Mauricio—, los museos sobre el comercio interestatal estadounidense posterior a 1808 —caso del Old Slave Mart Museum de Charleston—, los museos afroamericanos o afrobrasileños de enfoque amplio sin una galería específica sobre el comercio atlántico —caso del Museu da História e da Cultura Afro-Brasileira (MUHCAB) de Río de Janeiro, inaugurado en 2021 en torno al sitio arqueológico del Cais do Valongo— y los sitios arqueológicos sin colección expositiva permanente.

España, Portugal, los Países Bajos y Dinamarca carecen aún de museos permanentes dedicados específicamente al comercio atlántico de esclavos, pese a la magnitud de su implicación histórica.

thumb|right|260px|Casco antiguo de Cádiz, con la Casa de las Cuatro Torres (derecha), construida entre 1736 y 1745 como sede del mercader Juan Clat Fragela y arquetipo de las casas-mirador de los cargadores a Indias gaditanos. La ciudad, considerada el último gran puerto negrero de Europa, no cuenta con museo permanente dedicado al comercio atlántico de esclavos.

España, que organizó el sistema de asiento de negros desde el siglo , mantuvo el comercio legal hasta 1820 y el ilegal hasta la abolición definitiva de la esclavitud en Cuba en 1886, y desembarcó más africanos esclavizados en sus colonias antillanas —Cuba y Puerto Rico— que cualquier otra potencia europea en el siglo , no cuenta con un solo museo permanente dedicado al comercio negrero atlántico. Cádiz fue, según el historiador Martín Rodrigo y Alharilla, «el último gran puerto negrero de Europa» —cuando Liverpool, Bristol, Nantes y Burdeos ya habían abandonado el tráfico—, pero esa realidad permanece «bastante menos visible en la actualidad y apenas conocida ni recordada» en la propia ciudad andaluza; la investigación académica documenta que Cádiz «niega rotundamente su pasado africano-traficante/esclavista» en su paisaje patrimonial. Sevilla, cabeza de la Casa de Contratación desde 1503 y centro neurálgico durante dos siglos del comercio colonial español, tampoco dispone de espacio museográfico permanente sobre el comercio negrero. Las únicas iniciativas españolas han sido exposiciones temporales: La esclavitud y el legado cultural de África en el Caribe del Museo de América de Madrid (2021-2022, itinerante después a Sevilla y Barcelona); La Infàmia. La participació catalana en l'esclavitud colonial en el Museu Marítim de Barcelona (febrero-octubre de 2025), que documentó la implicación de armadores catalanes como Antonio López y López, Joan Güell i Ferrer y Miquel Biada; El gran experimento. ¿El fin de la esclavitud? del Museo Nacional de Antropología de Madrid (2022-2023); y la exposición L'esclavatge (S. XV-XIX) i les seves seqüeles del Museu de l'Escala (2025). Como sintetiza una reseña web del libro colectivo Del olvido a la memoria coordinado por Aitor Hernández-Eguíluz: «En Gran Bretaña o Francia existen museos sobre ello o elementos conmemorativos, aquí nada de nada».

thumb|left|260px|Antigua Casa Lonja de Mercaderes de Sevilla (1584-1646), proyectada por Juan de Herrera y hoy sede del Archivo General de Indias —Patrimonio de la Humanidad desde 1987—, depositario de los fondos documentales de la Casa de Contratación (1503-1717) que organizó el asiento de negros y la totalidad del comercio colonial español, incluido el atlántico de esclavos. El edificio no alberga exposición permanente sobre la temática.

Portugal, primer Estado europeo en organizar el comercio negrero atlántico y principal traficante por volumen total —los buques portugueses transportaron aproximadamente 5,8 millones de cautivos africanos a través del Atlántico entre 1501 y 1875, casi el doble del total británico según la base de datos Trans-Atlantic Slave Trade de la Universidad Emory—, tampoco cuenta con museo permanente sobre el comercio negrero atlántico en su capital metropolitana. Aunque el Mercado de Esclavos de Lagos, en el Algarve, abrió como museo en 2016, Lisboa —centro institucional del comercio negrero desde 1486, cuando D. João II creó la Casa dos Escravos como dependencia de la Casa da Guiné junto a la ribera del Tajo, y único puerto portugués autorizado a recibir cautivos desde 1512— carece de exposición permanente, pese a que aproximadamente el 10 % de la población lisboeta del siglo era de origen africano y la Praça do Comércio (Terreiro do Paço) funcionó como principal lugar de subasta pública de personas esclavizadas. Según la revista Lapham's Quarterly (2018), «no existe un museo de la esclavitud en Lisboa como el de Liverpool o el del Museum of London»; el portal académico AAIHS coincide en señalar que «no existen tales museos ni memoriales públicos de ajuste de cuentas en Lisboa». La estatua del marqués Sá da Bandeira —firmante en 1836 del decreto de abolición del comercio negrero portugués— constituye, según la revista Traveler del grupo hotelero Marriott, «el único monumento dedicado a la abolición de la esclavitud y del comercio de esclavos» en la ciudad.

thumb|right|260px|Praça do Comércio (Terreiro do Paço), Lisboa, principal lugar de subasta pública de personas esclavizadas en la capital portuguesa entre los siglos y . Pese a que Portugal fue el mayor traficante atlántico por volumen total —aproximadamente 5,8 millones de cautivos africanos transportados entre 1501 y 1875, casi el doble del total británico—, Lisboa no alberga ningún museo ni memorial permanente sobre el comercio negrero atlántico.

El proyecto «Plantação – Prosperidade e Pesadelo», memorial de homenaje a las personas esclavizadas obra del artista angoleño Kiluanji Kia Henda, fue aprobado en el Presupuesto Participativo de Lisboa de 2017 a propuesta de la asociación Djass – Associação de Afrodescendentes y su inauguración estaba prevista inicialmente para el primer trimestre de 2021; sin embargo, ocho años después de su aprobación todavía no había sido construido. Tras sucesivos cambios de ubicación —Ribeira das Naus, Campo das Cebolas y de nuevo Ribeira das Naus, debido a dictámenes técnicos desfavorables de la Direção-Geral do Património Cultural y de la EMEL—, en junio de 2025 la Câmara Municipal de Lisboa declaró que no podía «avanzar con plazos concretos para la ejecución» del proyecto.

Los Países Bajos, cuya Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales organizó el desembarco de aproximadamente 600.000 cautivos en Surinam, las Antillas neerlandesas y el Brasil neerlandés, no han tenido nunca un museo permanente dedicado al comercio atlántico de esclavos.

thumb|right|260px|West-Indisch Huis de Ámsterdam (Herenmarkt), sede del consejo de gobierno de la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales entre 1623 y 1647, donde en 1625 se ordenó la construcción de la fortaleza de Nueva Ámsterdam (hoy Nueva York). El edificio, conservado como monumento nacional, no alberga ninguna exposición permanente sobre el comercio atlántico de esclavos al que la compañía dedicó buena parte de su actividad.

La primera gran exposición de un museo nacional neerlandés sobre la esclavitud, Slavernij, se inauguró en el Rijksmuseum de Ámsterdam el 18 de mayo de 2021 —descrita explícitamente como la primera dedicada al tema en la historia del museo— y cerró el 29 de agosto de 2021. La exposición permanente actual del Wereldmuseum Ámsterdam, Onze Koloniale Erfenis / Our Colonial Heritage (abierta el 23 de junio de 2022, prevista por unos siete años), aborda el colonialismo neerlandés en su conjunto —Surinam, Caribe y Brasil junto a Indonesia y Sudáfrica— y no se ciñe al comercio atlántico. El Nationaal Slavernijmuseum de Ámsterdam, propuesto en 2017, constituido como fundación en abril de 2025 y cuyo concurso internacional de diseño se lanzó en febrero de 2026, abrirá previsiblemente hacia 2030 y será la primera institución neerlandesa dedicada en exclusiva al tema.

Dinamarca, que hasta la prohibición de la trata en 1803 deportó a unos 111.000 africanos hacia las Antillas danesas (Santo Tomás, San Juan y Santa Cruz, hoy Islas Vírgenes de los Estados Unidos) a través de fortificaciones de la Costa de Oro como Christiansborg y Fredensborg, tampoco cuenta con un museo permanente dedicado en exclusiva al comercio atlántico; la sala Voces de las colonias del Museo Nacional de Dinamarca aborda el tema dentro de un recorrido sobre el conjunto del imperio colonial danés —Groenlandia, India y Antillas— y no se ciñe al comercio negrero atlántico. Alemania, donde la Compañía Brandeburguesa-Africana fundada por Federico Guillermo de Brandeburgo en 1682 organizó expediciones negreras desde el fuerte Großfriedrichsburg en la actual Ghana, vio desmantelar en 2020 la exposición permanente sobre el comercio negrero brandeburgués que el Deutsches Technikmuseum de Berlín había mantenido desde 2003, sin que exista aún sustituto. Italia, cuyos comerciantes genoveses y venecianos financiaron operaciones esclavistas ibéricas tempranas, no ha musealizado ese papel.

Cabo Verde, sede del primer gran centro europeo de redistribución atlántica en Cidade Velha, carece de museo dedicado; Colombia, pese a que Cartagena de Indias fue el principal puerto de entrada de africanos esclavizados en la América hispánica, no dispone de espacio permanente; Venezuela ha limitado sus homenajes a exposiciones temporales como Memorias Afrovenezolanas (Biblioteca Nacional, 2024). Mánchester, el Cottonopolis del siglo cuyas hilanderías procesaban algodón producido por personas esclavizadas en el sur estadounidense, tampoco cuenta con un museo dedicado, aunque el Museum of Science and Industry y el People's History Museum abordan el tema dentro de exposiciones más amplias. Varios proyectos de envergadura se encuentran en construcción: en Brasil, principal destino del comercio negrero atlántico con cerca de 4,8 millones de cautivos desembarcados, está prevista la construcción de un museo nacional de la esclavitud junto al Cais do Valongo, Patrimonio de la Humanidad desde 2017; en Barbados, el Heritage District proyectado por el arquitecto David Adjaye junto al Newton Enslaved Burial Ground, cuya construcción se inició el 30 de noviembre de 2022, acumula retrasos importantes.

Historia y desarrollo de los museos sobre el comercio atlántico