miniaturadeimagen|Edición publicada por el Ministerio de Educación Nacional el 26 de septiembre de 1963
Aurelio Arturo Martínez (La Unión, 22 de febrero de 1906-Bogotá, 24 de noviembre de 1974) fue un poeta, traductor, profesor, abogado y magistrado colombiano.
Hizo parte de la Corte de Trabajo y de la Corte Militar. Se ha considerado el mejor poeta de Colombia en el siglo por la creación de su sucinta y universal obra.Carlos Perozzo, Renán Flórez, Eugenio de Bustos Tovar (1988). Forjadores de Colombia contemporánea: los 81 personajes que más han influido en la formación de nuestro país. Editorial Planeta. ISBN 9586141624, 9789586141628Vargas Sanchez, Pedro Camilo. Lanzamiento Exposición Aurelio Arturo Biblioteca Nacional de Colombia. Consultado el 30 de agosto de 2012 Su único libro, Morada al Sur, es una selección, recopilación y edición de trece poemas de un repertorio poético de aproximadamente setenta poemas, los cuales, desde su juventud, fueron publicados en diferentes diarios de renombre como El Espectador, entre 1925 y 1970; en ella, plasma sus experiencias y recuerdos de la infancia en su tierra natal, en la que se pueden diferenciar tres temas fundamentales que son: su hogar, las interacciones y actividades del campo, y principalmente la naturaleza.
Biografía
Infancia y adolescencia Fue hijo de Heriberto Arturo Belalcázar natural de Pasto, Nariño (Colombia), quien se destacaba como profesor de escuela y de Raquel Martínez Caycedo, natural de Almaguer, Cauca (Colombia) quien era pianista.
Hacia 1913, fue matriculado en la escuela pública de su pueblo para cumplir sus estudios de básica primaria, donde aprende a leer y a escribir con fluidez, más adelante, en 1918, viajó a Pasto para estudiar el bachillerato en el colegio San Francisco Javier, donde da un primer paso como poeta, al publicar crónicas y versos en la revista de su colegio.
Las caminatas constantes en compañía de su abuelo del colegio a la casa y de la casa al colegio le permitieron a Arturo poder apreciar constantemente la naturaleza que lo acompañaba en todo lugar, así mismo, la familia "Caycedo" por parte de mamá, quienes eran terratenientes y dueños de tres fincas, le permitió a Aurelio acercarse a los animales de granja, especialmente a los caballos, su nodriza negra que siempre estaba con el, su mamá que avivaba la casa con notas de piano celestiales y por el trabajo rudo y efectivo que se evidencia en el campo, produjo, que a una edad muy temprana logra desarrollar una gran sensibilidad para entender e interpretar su entorno majestuoso y sublime, aunque también tuvo influencia en la poesía por parte de sus tíos quienes eran declamadores, y fundamentalmente por las obras literarias que le facilitaban su padre y abuelo. Este sería el inicio de un Aurelio Arturo prematuro el cual estaba en búsqueda de un lenguaje que le permitiera condensar su mundo vital y elemental en un canto a la vida.
Dos tragedias Estuvo tempranamente marcado por dos sucesos trágicos, el primero por la muerte de su hermano menor Luis Guillermo Arturo, el 7 de mayo de 1911, suceso que se refleja en el poema «Canción al niño que soñaba» y también en «Canción del ayer», en donde existe una dedicatoria a su hermano, quien aparece con el seudónimo de Esteban, pero el segundo sería definitivo en el rumbo de Arturo, pues fallece su madre a causa de tifus el 25 de julio de 1924, cuando el poeta en desarrollo apenas tenía 18 años, es por ello que decidió viajar a Bogotá y darle inicio a un nuevo ciclo de su vida que le daría bastantes oportunidades tanto en el ámbito académico, como en el profesional y poético, pues en ese entonces ya escribía sus primeros poemas.
Gusto por la naturaleza Arturo gozaba del mundo rural no solo porque en él se podía encontrar tranquilidad, armonía y libertad, sino, además, por la naturaleza que era quien producía ese mundo sosegado, sublime y a la vez mágico que se podía encontrar en el entorno en diferentes tamaños, colores, formas, matices, sonidos, estados y especies que le permitía en todo caso, pensar, inspirarse y escribir. Aquello lo menciona por ejemplo, en la primera estrofa del poema principal Morada al sur que dice: En las noches mestizas que subían de la hierba, jóvenes caballos, sombras curvas, brillantes, estremecían la tierra con su casco de bronce. Negras estrellas sonreían en la sombra con dientes de oro o en la segunda parte de la séptima estrofa del del tercer verso del mismo poema que dice: Te hablo de un bosque extasiado que existe sólo para el oído, y que en el fondo de las noches pulsa violas, arpas, laúdes y lluvias sempiternas.
Inicia sus estudios en Bogotá
Aurelio Arturo inició sus estudios superiores en el año de 1926 en la Universidad Externado de Colombia. En esa etapa escribe cuentos y ya se le ve atisbos de su intención poética, sin embargo, no tiene ningún interés en compartir su poesía en eventos literarios. Con lo anterior, principia una etapa signada por la nostalgia y por la rutina urbana; una vida que se divide entre sus estudios profesionales de derecho y su ejercicio en la poesía, actividad que realiza discreta y silenciosamente, alejado de los medios de divulgación.Torres Duque, Óscar. Arturo, Aurelio, ficha Bibliográfica . Biografía tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías. Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango, Banco de la República, Colombia. Consultada el 31 de agosto de 2012. Escribe los poemas «Alba» (que después titulará «El alba llega»), «Veinte años» y «En azul lejano».
Primeras Publicaciones Sus publicaciones iniciaron en 1927 en el diario el El Espectador con «La Balada de Juan de la Cruz». En 1928 en la revista Universidad con «La voz del pequeño», «Noche oscura» entre otras y finalmente en el El Gráfico con el cuento «Desiderio Landínez», uno de los pocos escritos en prosa.
Primeras publicaciones principales En 1932 se daría a conocer en el medio literario con la aparición de tres de sus poemas «Canción del ayer», «Silencio» y «Vinieron mis hermanos» en «Crónica Literaria», suplemento dominical dirigido por Rafael Maya y perteneciente al periódico El País de Bogotá. En ellos se comienza a vislumbrar los elementos épicos e hímnicos en una poesía de alto grado de elaboración musical. En ese mismo periódico publicaban la generación intelectual del piedracielismo, sin embargo, Arturo poco se relacionaba con este movimiento pues escribía con un estilo inclasificable y totalmente diferente al piedracielista, además de que no publicó obra alguna en los cuadernos de Piedra y cielo pero que le permitió conocer a algunos de sus miembros como Tomás Vargas Osorio, a quien catalogó como el mejor piedracielista, y por cuya muerte sufriría en 1941.Autores como Graciela Maglia lo observan como una figura solitaria en cuanto a estilo poético colombiano; una figura que intenta recuperar el modernismo de José Asunción Silva.
Conforma su hogar En 1941 agregó una nueva dedicación a su vida tranquila, al contraer matrimonio con María Esther Lucio. Entre 1942 y 1948 nacieron sus cinco hijos, lo que completa el cuadro de un abogado, esposo y padre de familia que ejerce la literatura un poco en los intersticios y desde su refugio de la biblioteca casera.
Morada al sur y premio de Poesía Guillermo Valencia 1945 sería el año definitivo en la configuración del rostro poético de «Morada al sur», pues se publica el extenso poema en la revista de la Universidad Nacional por mediación del poeta Jaime Ibáñez quien era secretario de redacción, además publica 13 poemas en forma de cuadernillo en la revista Cántico. Desde 1932 hasta el 1963 fueron siendo publicados casi todos los poemas que conforman Morada al Sur, de manera que la publicación del poemario en 1963, 18 años de haber publicado Morada al sur, apenas vino a darle un rostro bibliográfico a una coherencia poética que ya era visible desde hacía décadas. Los trece poemas que integran Morada al Sur, publicado al fin por el Ministerio de Educación, le valieron en 1963 el Premio Nacional de Poesía Guillermo Valencia. A partir de ese momento su nombre pasó a ser pieza fundamental de antologías e historias literarias colombianas, sin que su actividad como escritor se modificara un ápice, y sin que se produjera como reflejo un movimiento personal tendiente a publicar otro libro. Su vida y su obra siguieron el mismo rumbo, discreto y paulatino, que él mismo les imprimió desde su llegada a Bogotá.
Funcionario En cuanto al ejercicio de su profesión como abogado, Arturo desempeñó destacados cargos: fue Adjunto Cultural de la Embajada de Colombia en Estados Unidos, Viceministro de Trabajo, Jefe de la Sección de Extensión Cultural del Ministerio de Educación, catedrático de Derecho administrativo y de idiomas en la Universidad de Nariño. Fue, así mismo, funcionario cultural de Colombia y de la Embajada de los Estados Unidos y fundó y dirigió la radio-revista literaria Voces del Mundo, donde estimuló generosamente a los jóvenes. Viajó a Estados Unidos y tradujo poesía especialmente de contemporáneos de habla inglesa.
Traducciones El cantor del sur tradujo a varios autores, algunos de ellos son: Constantino Cavafis, quien fue un poeta griego, una de las figuras literarias más importantes del siglo XX y uno de los mayores exponentes del renacimiento de la lengua griega moderna. De él hizo quince traducciones de entre poemas y textos, como es el caso de los poemas «Esperando a los bárbaros», «Murallas» o «Los pasos». De igual forma tradujo a Barry Cole con el poema Persona desaparecida, Anselm Hollo con Primera oda para una damita, Peter Levi con Para hablar del alma, Anthony Thwaite con Cartas de sinesio, Matthew Mead con Identidades y finalmente Kanen Gershon con En el cementerio judío que fueron publicadas en la revista Eco de la librería Bucholz en diciembre de 1974, un mes después de su muerte.
Últimos poemas En 1970 escribió sus cuatro últimos poemas, los más celebrados de una presumible «segunda etapa»: «Sequía», «Tambores», «Lluvias» y «Yerba». En 1971, tras una gripe mal cuidada fue enviado al Hospital Militar, le diagnosticaron erróneamente cáncer y, por ende, lo operaron, lo que lo condujo a una muerte clínica. Sin embargo, su muerte no sería sino tres años después, el 23 de noviembre de 1974 en Bogotá, a causa de un aneurisma, meses después de haber recibido el doctorado honoris causa en Filosofía y Letras por la Universidad de Nariño y de haber dejado lista la segunda edición de Morada al Sur para Monte Ávila de Caracas.
Obra
Morada al Sur El poeta del sur decidió concentrar todas sus capacidades en compilar, pulir y corregir sus mejores poemas pues, asegura su hijo Gilberto Arturo, deseaba forjar una obra de calidad y así mismo poder lograr que sus versos transmitan lo más esencial de su universo.