María Josefa Sánchez, también citada como Josepha Sanchez (Castilla, siglo ?) fue una artista española del Barroco, especializada en la pintura sobre crucifijos.
Biografía y trayectoria Se desconocen datos concretos de su vida, salvo que estuvo activa en su tarea artística entre 1639 y 1652 en el centro de España. Probablemente, por el estilo, lugar y circunstancias de los hallazgos y referencias de su obra, era castellana. Pudo haber sido monja o novicia y quizá de origen noble y discípula o familiar del también pintor Clemente Sánchez.
El trabajo de Sánchez destaca, además de por la calidad misma de su obra, por la existencia de su firma completa en algunos de sus trabajos, circunstancia muy poco común. Otras pinturas de crucifijos le son atribuidas por el estilo, o bien por aparecer sus iniciales o alguna referencia personal o de pertenencia a alguna orden monástica, como persona de cierto nivel de reconocimiento y prestigio.
Obras Su aportación al arte reside en la pintura de crucifijos llamados «cruces de celda», pequeñas esculturas de crucifijos pintados, utilizados como modelo de oración u objetos de devoción que se custodiaban en ámbitos privados y reducidos, como domicilios o celdas monásticas. Eran un objeto común y muy valorado en España y Latinoamérica a partir del siglo . Las cruces de celda de Sánchez representan un Cristo alargado y esbelto, con la corona de espinas y mirada hacia arriba, con santos como san Francisco de Asís y san Antonio de Padua, y otras figuras en los extremos de la cruz, que se acompaña de la simbología católica. La paleta de colores suele ser uniforme, en composiciones en colores oscuros muy del gusto barroco, creando imágenes de gran sentimiento y cierto manierismo. Se ha visto en las pinturas de Sánchez cierta afinidad con el estilo de Luis de Morales, muy conocido en la época a través de sus grabados.
Se conocen una decena de sus obras, algunas firmadas y otras atribuidas, en España y en América. Algunas de ellas son de una factura muy elaborada, de gran sentimiento y piedad, con figuras de santos en los extremos de los brazos. Una de sus cruces pintadas fue localizada en el Monasterio de San Antonio el Real de Segovia, de 1639. Consiste en un Cristo esbelto, con una calavera (referencia a Adán) en el extremo inferior y una Inmaculada. Otra de sus obras, en el Convento de Santo Domingo el Real, de 1649, tiene a los pies de Cristo una joven arrodillada sobre un esfera, con símbolos y motivos de la iconografía religiosa. En el Museo Nacional de Artes Decorativas de Madrid consta otra de sus cruces, de 1648, en el inventario CE01433. También en el Convento de las Madres Dominicas de Zamora hay otra de sus cruces firmada en 1644.
Además de las citadas cruces de Segovia y Madrid constan obras suyas en diversos museos de Estados Unidos, como el Instituto de Arte de Chicago, en el Museo de Arte de Baltimore, en el Museo Meadows de Dallas y Museo de Arte Allen Memorial, en Oberlin, Ohio, firmadas.
Reconocimientos Hasta 1970 no fue dada a conocer la existencia de la artista, en un artículo de José de Mesa y Teresa Gisbert publicado para el Archivo Español de Arte, anunciando su incorporación al repertorio de pintoras españolas. Tras la datación y publicación de sus primeras obras, se ha hecho referencia a su trabajo en las exposiciones «España: arte e imperio en la Edad de Oro» (Museo de Arte de San Diego, 2019) y «Dejando su huella: historia de mujeres artistas en Europa, 1400-1800» (Museo de Arte de Baltimore y Galería de Arte de Ontario, 2024), ambas en Estados Unidos. Referencias
Bibliografía Sobre algunas cruces pintadas de María Josefa Sánchez (1989) Bibliografía del arte en España (1976) Una pintora española del siglo XVII: Josefa Sánchez». (1970) El Meadows Museum anuncia la adquisición de dos pinturas de mujeres artistas del Barroco. (2024) María Josefa Sánchez’s Crucifixion (2019) Gender and the Woman Artist in Early Modern Iberia (2024)
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