miniaturadeimagen|El fiel y leal Eumeo (Jan Styka, principios del siglo XX) El Canto XV de la Odisea de Homero, tradicionalmente titulado «Llegada de Telémaco a Ítaca» («Llegada de Telémaco a la majada de Eumeo» en la versión de Segalá, 1910),Homero. La Odisea: «CANTO XV. Llegada de Telémaco a la majada de Eumeo. Traducción de Luis Segalá y Estalella. Vía Wikisource. desarrolla la narración de dos hilos principales que avanzan hacia el reencuentro de Odiseo con su hijo: el regreso de Telémaco desde Esparta y la continuación de la estancia del héroe (todavía disfrazado de mendigo) en la majada de Eumeo (Canto XIV).

Atenea interviene activamente para acelerar los acontecimientos y proteger al joven. Este canto marca el tránsito de la búsqueda de Telémaco (visitas a Néstor y Menelao) hacia la acción en Ítaca, preparando el terreno para la anagnórisis (reconocimiento) padre-hijo en el canto siguiente.Muellner, Leonard. The Oxford Critical Guide to Homer’s Odyssey: Book 15. Oxford University Press, 2025. Reseña en inglés. Consultado el 16 de mayo de 2026.

Se enfatizan temas como la hospitalidad (xenía), los presagios divinos, la lealtad de los servidores fieles (Eumeo), y el contraste entre la nobleza de los anfitriones (Menelao y Helena) y la amenaza de los pretendientes. El canto también profundiza en el trasfondo mítico de la adivinación a través de la figura de Teoclímeno.

El Canto XV de la Odisea es un puente narrativo entre la Telemaquia (cantos I–IV) y la segunda parte del poema, que culmina en la venganza de Odiseo contra los pretendientes (cantos XXI–XXIV). Constituye el nexo estructural que une la historia de la maduración de Telémaco con el regreso y la recuperación del poder por parte de Odiseo. Es el momento en que ambas trayectorias confluyen en Ítaca, preparando el terreno para el reconocimiento mutuo (Canto XVI) y la matanza final.

Argumento El canto se divide en dos escenarios principales: Viaje de regreso de Telémaco: Esparta (casa de Menelao) – Pilos – Ítaca Atenea se aparece a Telémaco durante la noche (mientras este vela preocupado por su padre) y le urge a regresar inmediatamente a Ítaca. Le advierte que su madre Penélope está siendo presionada para casarse (especialmente con Eurímaco, que ofrece grandes regalos) y, sobre todo, le alerta de que los pretendientes más destacados le han tendido una emboscada en el estrecho entre Ítaca y Samos para matarlo. Le aconseja navegar de noche, evitar las islas y dirigirse primero a la majada de Eumeo, enviando después al porquerizo a avisar a Penélope. (vv. 10-42). Telémaco despierta a Pisístrato (hijo de Néstor) y pide partir. Menelao, hospitalario, les ofrece un banquete, regalos valiosos (una crátera de plata y oro de Vulcano/Fédimo, un peplo bordado por Helena) y una libación de despedida. Helena interpreta un presagio favorable: un águila que arrebata un ánsar blanco como señal de que Odiseo volverá y se vengará de los pretendientes (vv. 160-178). Telémaco y Pisístrato viajan en carro hasta Faras (casa de Diocles), donde pernoctan, y al día siguiente llegan a Pilos. En Pilos, Telémaco evita visitar de nuevo a Néstor (para no demorarse) y se embarca rápidamente. Antes de zarpar, acoge a Teoclímeno, un fugitivo argivo de linaje de adivinos (descendiente de Melampo), que huye tras matar a un hombre y pide asilo. Telémaco lo acepta amistosamente. Durante la travesía, Teoclímeno interpreta otro presagio (un gavilán que desgarra una paloma) como señal de que la casa de Odiseo prevalecerá (vv. 525-534). Paralelamente, en la majada de Eumeo (Ítaca) Odiseo (disfrazado) conversa largamente con el fiel porquerizo. Eumeo relata su propia historia: su origen noble (hijo de un rey de la isla Siria, «donde el Sol vuelve su giro»), cómo fue raptado de niño por una esclava fenicia y vendido, y cómo llegó a servir lealmente en la casa de Odiseo. Por su parte, Telémaco llega sano y salvo a Ítaca (evitando la emboscada gracias a la protección divina), desembarca discretamente y se dirige a la majada de Eumeo donde se producirá el emotivo reencuentro con su padre en el Canto XVI.

Estructura y contenido

En Esparta: Atenea advierte a Telémaco Mientras Odiseo había ido al encuentro de Eumeo, Atenea había partido «a la divinal Lacedemonia donde se hallaba el hijo de Ulises» (Od. XIII-439)Homero. La Odisea: «CANTO XIII. Partida de Ulises al pais de los feacios y su llegada a Ítaca. Traducción de Luis Segalá y Estalella. Vía Wikisource. para incitarle a que volviera a su morada donde empeoraba la situación:

Atenea alerta al joven de la posibilidad de que su madre Penélope se case de nuevo:

Además advierte a Telémaco del serio peligro que amenaza su vida:

Para evitar la celada —urdida por Antínoo (Od. IV)— deberá navegar durante la noche a distancia conveniente de las islas. Al tocar tierra en Ítaca el fiel Eumeo llevará a su madre la noticia de que llegó a salvo:

Presentes y banquete de Menelao. Presagio de Helena Nada más amanecer «se les acercó Menelao, valiente en los combates» a quién Telémaco pide que le deje partir:

Escena paralela en Ítaca: Odiseo (disfrazado) y Eumeo Mientras Telémaco navegaba hacia Ítaca, «Ulises (aún disfrazado de anciano) y el divinal porquerizo cenaban en la cabaña y junto con ellos los demás hombres». El 'anciano' prosigue con su engaño y artimañas:

Eumeo no se lo aconseja en absoluto:

El 'anciano' lo agradece, y se muestra interesado por «la madre del divinal Ulises y su padre». Eumeo le cuenta entonces que Laertes vive, si bien «padece grandísimo dolor por la ausencia de su hijo y por el fallecimiento de su legítima y prudente esposa». El fiel sirviente recuerda entonces que en vida se holgaba «de preguntarle y consultarle muchas cosas» porque se había criado juntamente con Ctímene, la menor de sus hijas. Eumeo se sume en la añoranza del pasado y el dolor por el presente:

Eumeo cuenta su historia El 'anciano' finge querer conocer los pasos que trajeron al porquerizo hasta aquí. Eumeo se muestra dispuesto a hacerlo:

Nació en «una isla que se llama Siria, sobre Ortigia, donde el sol vuelve su giro», fértil y abundante en bueyes, ovejas, vino y trigales. Allí no se conoce el hambre ni la enfermedad:

Su padre, Ctesio Orménida, rey rico y respetado, tenía una esclava fenicia natural de Sidón, «que abunda en bronce», hija del opulento Aribante. La raptaron unos piratas tafios que a su vez la vendieron al padre de Eumeo.

La esclava fue convencida por unos comerciantes fenicios para ayudarlos a robar riquezas y escapar con ellos. Antes de huir, decidió llevarse al niño Eumeo, para venderlo como esclavo y obtener dinero.

Durante el viaje en barco, la esclava muere repentinamente —Eumeo dice que la diosa Artemisa la castigó— y los marineros continúan hasta Ítaca. Allí venden al muchacho a Laertes.

Terminando Eumeo de contar su historia, Odiseo, emocionado, no puede evitar comparar la situación de ambos:

Telémaco de vuelta en Ítaca. Presagio de Teoclímeno Telémaco y sus hombres arriban finalmente a Ítaca . El joven les da instrucciones:

Para Teoclímeno, Telémaco tiene otros fines:

En ese momento un gavilán vuela en lo alto desplumando a una paloma que lleva en sus garras. Teoclímeno hace un aparte con Telémaco y le dice discretamente:

Telémaco complacido hace votos porque así sea y encomienda Teoclímeno a Pireo, su fiel amigo. Y calzado con sus «hermosas sandalias»:

Temas y comentarios Intervención divina y protección   Atenea guía y protege a Telémaco, acelerando su regreso y advirtiéndole del peligro. El regreso   Avance decisivo del retorno (nostos): Telémaco deja Esparta y vuelve a Ítaca. Hospitalidad   Se destaca la hospitalidad (xenía) ideal que brindan Menelao, Helena, Diocles y Eumeo. Presagios y adivinación   Dos presagios favorables (el águila con el ánsar, interpretado por Helena y el gavilán con la paloma, por Teoclímeno) anuncian el triunfo de Odiseo y la destrucción de los pretendientes. Lealtad y nobleza de carácter   Profundiza en la figura de Eumeo: un siervo, pero de origen noble, leal y piadoso.

Eumeo: hospitalidad, lealtad y nobleza

En el Canto XV Eumeo alcanza una de sus mayores relevancias en toda la Odisea. Homero le dedica un espacio narrativo considerable y lo convierte en uno de los pilares morales de la segunda mitad del poema: Atenea ordena a Telémaco que busque refugio en su majada, como antes había hecho con Odiseo (Od. XIII, 392-415). Eumeo cuenta su propia vida.

La majada de Eumeo como ámbito seguro Cuando Atenea indica a Telémaco que vaya primero a la choza de Eumeo, Homero está otorgando al porquero una función decisiva: antes incluso del reencuentro con Penélope o con Laertes, el joven Telémaco debe ponerse bajo su protección en la majada. Eumeo es el primer aliado seguro en Ítaca. Con el palacio corrompido por los pretendientes, la fidelidad reside en un personaje humilde, Eumeo, que actúa como guardián moral del oîkos (οἶκος) de Odiseo.

Además, narrativamente se prepara el momento del reconocimiento entre Odiseo y Telémaco (canto XVI). Eumeo no sólo protege físicamente sino que sostiene la continuidad de la legitimidad de la casa: el orden aristocrático depende de la lealtad de un siervo.

La autobiografía de Eumeo: origen noble y esclavitud El relato autobiográfico de Eumeo es un pasaje destacado de la épica arcaica, que concede voz extensa y memoria personal a un esclavo.

Eumeo nace en la isla de Siria (Syros), un lugar descrito casi como un paraíso: fértil, próspero, con excelente clima y gente longeva. Es hijo de un rey (Ctesio) y, por tanto, de linaje noble. Siendo niño, una esclava fenicia (que había sido seducida por un mercader) lo rapta y lo vende como esclavo.

Así, llega a la casa de Laertes donde es criado con cariño y donde termina ocupando un puesto de responsabilidad: el cuidado de los cerdos, animal de gran valor en la economía homérica: es prolífico y de crianza más fácil que la de ovejas o ganado vacuno que requieren muchos pastos y tierras. fuente principal de carne en la alimentación diaria; de grasa (importante para cocinar, lubricar y conservar) y de cuero (en escudos y el calzado). frecuente en los sacrificios rituales: a Deméter y Perséfone (por su asociación con la fertilidad, la tierra y lo ctónico: al cavar en la tierra con el hocico, se asociaba con el mundo subterráneo), en rituales de purificación (como en los Misterios de Eleusis) y en contextos domésticos y de xenía u hospitalarios (como hace Eumeo en su majada).

Con el relato de su vida, Homero individualiza a Eumeo que deja de ser el porquero para convertirse en un ser humano con pasado y biografía propia, e introduce dos temas: La fragilidad socialMalta Campos, André. (2018). Odisseu disfarçado na Odisseia (Cantos 15-24): trabalho, efemeridade e sofrimento (en portugués). Synthesis, 25(1), e029. ISSN 1851-779X. Universidad Nacional de La Plata. Centros de Estudios Helénicos. Consultado el 17 de mayo de 2026.Incluso alguien nacido en buena posición puede caer en la necesidad por azar, violencia o fortuna adversa. La posición social es inestable. El motivo del desarraigo Eumeo comparte algunos rasgos con Odiseo: ambos han sido arrancados de su lugar de origen, viven lejos de sus hogares y sobreviven mostrando fidelidad, fortaleza de ánimo y resistencia ante la adversidad.

Eumeo exhibe virtudes centrales del poema (xenía, lealtad, afecto sincero hacia Odiseo y Telémaco)King, Ben. The Rhetoric of the Victim: Odysseus in the Swineherd's Hut. Reseña en inglés. «Classical Antiquity» (1999) 18 (1): 74–93. University of California Press. Consultado el 16 de mayo de 2026. ofrecidas por él sin esperar nada a cambio. Su excelencia (areté) no radica en el rango social sino en su conducta ética.

Geografía mítica